Lieja es una de las ciudades más interesantes que visitar en Bélgica, aunque no suele aparecer entre los destinos más turísticos del país. Por ello, en este artículo te cuento qué ver en Lieja en un día, con los principales lugares que visitar y algunos consejos prácticos para organizar tu escapada y descubrir una ciudad belga diferente a las habituales.

Este artículo forma parte de la guía para viajar a Bélgica
Qué ver en Lieja en un día
Lieja es una ciudad con una larga historia que se remonta a la época romana, aunque adquirió especial importancia durante la Edad Media, cuando se convirtió en la capital de un poderoso principado episcopal dentro del Sacro Imperio Romano Germánico. Durante siglos, los príncipes-obispos gobernaron la ciudad y buena parte de sus alrededores, dejando un importante patrimonio arquitectónico que todavía se puede contemplar en sus calles, especialmente en los alrededores de la Place Saint-Lambert.
Un día es suficiente para conocer Lieja, ya que buena parte de los monumentos más interesantes se encuentran en el centro histórico, por lo que puedes visitarlos caminando. Sin embargo, debes tener en cuenta que la ciudad tiene algunas cuestas importantes, así que recuerda llevar calzado cómodo y hacer una parada para tomar algo de vez en cuando y descansar.
Basílica de San Martín
Un buen lugar para comenzar tu ruta por Lieja es la Basílica de San Martín, ya que está situada en una colina junto al centro histórico (y así te quitas de en medio la cuesta cuanto antes). Sus orígenes se remontan al siglo X, cuando el obispo Eraclio impulsó la construcción de una iglesia dedicada a San Martín de Tours.
El edificio que podemos contemplar actualmente fue reconstruido principalmente durante el siglo XVI, aunque conserva elementos de épocas anteriores. Desde el exterior destacan sus grandes ventanales, sus contrafuertes y su robusta torre, siendo un buen ejemplo del gótico tardío de la región de Valonia.
En el interior de la basílica destaca la Capilla del Santísimo Sacramento, cuya importancia tiene que ver con la festividad del Corpus Christi. Fue en Lieja donde comenzó a celebrarse esta fiesta en el siglo XIII, gracias al impulso de santa Juliana de Cornillon y al apoyo de diferentes autoridades eclesiásticas.

Palacio de los Príncipes-Obispos de Lieja
Al bajar de la basílica, te recomiendo dirigirte hacia el Palacio de los Príncipes-Obispos, situado en la Place Saint-Lambert. Durante más de ocho siglos, Lieja fue gobernada por príncipes-obispos que ejercían tanto el poder religioso como el político. El Principado de Lieja formaba parte del Sacro Imperio Romano Germánico y mantuvo una notable autonomía hasta finales del siglo XVIII. El palacio era la residencia de sus gobernantes y el centro desde el que se administraba el territorio, por lo que desempeñó un papel fundamental en la historia de la ciudad.
Los orígenes del edificio se remontan a la Edad Media, aunque el palacio actual fue construido principalmente durante el siglo XVI por iniciativa del príncipe-obispo Érard de La Marck, después de que un incendio destruyera buena parte de la residencia anterior en 1505. Las obras dieron lugar a un conjunto arquitectónico que mezcla elementos del gótico tardío y del Renacimiento, con una decoración especialmente interesante en sus patios interiores.
Tras la desaparición del Principado de Lieja a finales del siglo XVIII, el edificio perdió su función como residencia de los príncipes-obispos. Actualmente alberga el Palacio de Justicia de Lieja y dependencias de la administración provincial, por lo que sigue teniendo una importante función institucional dentro de la ciudad. Ahora bien, debido a estos usos administrativos y judiciales, el palacio no funciona como un museo de acceso libre y la posibilidad de visitar sus patios y espacios interiores está limitada.

Le Perron
Junto al palacio se encuentra Le Perron, un monumento que se ha convertido en uno de los grandes símbolos de la ciudad. Aunque a primera vista puede parecer una fuente decorativa, su significado va mucho más allá, ya que representa las libertades y los derechos de los habitantes de Lieja frente al poder de sus gobernantes.
El origen de Le Perron está en la Edad Media, cuando en este tipo de columnas se proclamaban decisiones oficiales. Uno de los episodios más importantes de su historia tuvo lugar en 1468, cuando Carlos el Temerario, duque de Borgoña, conquistó y saqueó Lieja después de una rebelión de sus habitantes. Como castigo, ordenó trasladar Le Perron a Brujas, privando simbólicamente a la ciudad de sus libertades. El monumento no regresó a Lieja hasta 1477, después de la muerte del duque, un acontecimiento que fue celebrado como la recuperación de sus derechos.
El monumento actual es el resultado de diferentes transformaciones realizadas a lo largo de los siglos. Su aspecto barroco procede principalmente de una reconstrucción llevada a cabo a finales del siglo XVII por el escultor Jean Del Cour, uno de los artistas más importantes de Lieja. Está formado por una fuente de piedra coronada por una columna, sobre la que se sitúa un grupo escultórico con las Tres Gracias sosteniendo una piña y una cruz.

Ayuntamiento de Lieja
A pocos pasos puedes ver el Ayuntamiento de Lieja, conocido popularmente como La Violette. Este nombre procede de una antigua casa que ocupaba este lugar y que fue utilizada como sede de las autoridades municipales desde la Edad Media. Sin embargo, el edificio medieval fue destruido en 1691, durante el bombardeo de Lieja por las tropas francesas del rey Luis XIV, que causó importantes daños en el centro urbano.
El Ayuntamiento actual fue construido entre 1714 y 1718, siguiendo un proyecto de arquitectura clásica que refleja los gustos de comienzos del siglo XVIII. En el interior se conservan diferentes salones históricos, escaleras monumentales y obras de arte, aunque, como continúa siendo la sede del gobierno municipal, solamente se puede visitar en determinadas ocasiones.

Rue du Carré
Muy cerca del Ayuntamiento se encuentra la Rue du Carré, probablemente la calle más estrecha de la ciudad. Se trata de un pequeño callejón peatonal que conecta las calles En Neuvice y Rue du Pont y que mide aproximadamente 80 centímetros de ancho. Sus orígenes se remontan al siglo XIV, cuando el centro de Lieja estaba formado por un entramado de calles estrechas y pasadizos que comunicaban las principales vías comerciales.

Montaña de Bueren
Después, puedes dirigirte hacia la Montaña de Bueren, que no es una montaña, sino una impresionante escalinata de 374 peldaños que conecta la Rue Hors-Château, en el centro histórico, con las zonas altas de la ciudad. Fue construida a finales del siglo XIX con el objetivo de facilitar el acceso de los soldados desde el centro de Lieja hasta la ciudadela situada en lo alto de la colina, y recibe su nombre de Vincent de Bueren, uno de los dirigentes de la resistencia de Lieja contra Carlos el Temerario, duque de Borgoña, durante el siglo XV.
Una vez arriba, puedes continuar hacia los senderos de las Coteaux de la Citadelle, una zona de jardines, antiguos caminos y miradores desde los que se obtienen algunas de las mejores vistas panorámicas de Lieja y del valle del río Mosa.
Iglesia de la Inmaculada Concepción
Al bajar, tienes al lado la Iglesia de la Inmaculada Concepción, construida en el siglo XVII. Perteneció originalmente al convento de los carmelitas descalzos, una orden religiosa que se estableció en Lieja durante la Contrarreforma. Su elemento más destacado es la fachada barroca de ladrillo rojo y piedra clara, organizada en varios niveles y decorada con columnas, pilastras, volutas y hornacinas.

Impasses del barrio Hors-Château
Cerca de la iglesia se encuentra el barrio de Hors-Château, que se caracteriza por sus callejones sin salida que conducen a patios interiores. Muchos de ellos surgieron para aprovechar el espacio disponible entre las construcciones y permitir el acceso a pequeñas viviendas levantadas en el interior de las manzanas.
Algunos de ellos son la Impasse de la Couronne, la Impasse de l’Ange, la Impasse de la Vignette o la Impasse des Ursulines, por lo que puedes aprovechar el paseo para adentrarte en ellos. Eso sí, ten en cuenta que en estos espacios hay viviendas particulares, así que recuerda recorrerlos con tranquilidad y respetar la intimidad de sus residentes.

Colegiata de San Bartolomé
Otro de los monumentos religiosos que puedes ver en esta parte de la ciudad es la Colegiata de San Bartolomé. Es una de las iglesias más antiguas de la ciudad, ya que fue fundada a comienzos del siglo XI y formó parte del conjunto de siete colegiatas históricas de Lieja, instituciones religiosas que tuvieron una gran importancia durante la época del Principado episcopal.
Uno de sus elementos más reconocibles es el macizo occidental, formado por dos torres de estilo románico que dominan la fachada. La alternancia de piedra y superficies de tonos rojizos, junto con la sobriedad de sus formas, le da un aspecto muy diferente al de otras iglesias de Lieja. Durante una restauración realizada a finales del siglo XX y comienzos del XXI se recuperó parte de su apariencia histórica, incluidos los colores que hoy caracterizan su exterior.
El interior fue transformado durante el siglo XVIII siguiendo los gustos neoclásicos de la época, y allí puedes ver su famosa pila bautismal, considerada una de las obras más importantes del arte románico europeo. Fue realizada a comienzos del siglo XII y se atribuye tradicionalmente al orfebre Renier de Huy. Está elaborada en una aleación de cobre con escenas en relieve relacionadas con el bautismo, entre ellas el bautismo de Jesús en el río Jordán. La pila descansa sobre figuras de bueyes, inspiradas en las descripciones bíblicas del mar de bronce del Templo de Salomón.

Ópera Real de Valonia
Si vuelves hacia el Palacio de los Príncipes-Obispos, un poco más adelante verás la Ópera Real de Valonia. El teatro fue inaugurado en 1820 y su construcción respondió al deseo de dotar a la ciudad de un gran espacio dedicado a las representaciones musicales y teatrales. El proyecto fue realizado por el arquitecto Auguste Dukers y, desde entonces, el edificio ha sido uno de los principales referentes culturales de Lieja.
La fachada principal sigue los principios de la arquitectura neoclásica, con una composición simétrica y un pórtico de columnas que recuerda a los templos de la Antigüedad. Mientras, el interior conserva la elegancia de los grandes teatros europeos, con una sala de espectadores decorada en tonos rojos y dorados, varios niveles de palcos y una gran lámpara central. Frente al teatro se encuentra una estatua dedicada a André Grétry, compositor nacido en Lieja en 1741 y considerado una de las grandes figuras de la ópera francesa del siglo XVIII.

Catedral de San Pablo
Callejeando por el casco histórico de Lieja llegarás a la Catedral de San Pablo. Sus orígenes se remontan al siglo X, cuando el obispo Eraclio fundó una comunidad religiosa dedicada a San Pablo. Durante siglos fue una de las colegiatas de la ciudad y adquirió su función actual después de la desaparición de la antigua Catedral de San Lamberto durante la Revolución de Lieja de 1789.
Desde el exterior, uno de sus elementos más llamativos es la torre occidental. Aunque su estructura tiene origen medieval, fue completada durante el siglo XIX con una aguja que recuerda a la de la desaparecida Catedral de San Lamberto. Mientras, el interior sorprende por sus dimensiones y por la altura de sus bóvedas. Entre sus elementos artísticos destacan las vidrieras, las esculturas religiosas y el mobiliario litúrgico, y uno de los espacios más interesantes es el claustro gótico.
La Catedral también alberga un importante Tesoro, donde se conserva una colección de orfebrería, esculturas, manuscritos y objetos litúrgicos. Entre sus piezas más conocidas se encuentran el relicario de Carlos el Temerario y un relicario de San Lamberto. Muchas de estas obras proceden de la antigua Catedral y de otras instituciones religiosas desaparecidas.

Barrio Le Carré
Para terminar el día en Lieja, puedes acercarte a Le Carré, el barrio de fiesta por excelencia de la ciudad. Está situado en pleno centro y es una zona de calles peatonales estrechas donde se concentran numerosos bares, pubs y locales de ocio nocturno. Es especialmente popular entre los estudiantes universitarios y los Erasmus. Como estábamos en Bélgica, a nosotros nos pareció el momento perfecto para hacer nuestra propia ruta de cervezas y probar algunas marcas locales antes de irnos.

Cómo llegar a Lieja
Lieja se encuentra en el este de Bélgica, en la región de Valonia, y está muy bien comunicada con otras ciudades belgas y con países vecinos como Países Bajos y Alemania. Gracias a su ubicación y a sus conexiones ferroviarias, es fácil llegar a Lieja tanto en transporte público como en coche, por lo que puedes incluirla en una ruta por Bélgica o visitarla como excursión de un día desde Bruselas.
Vuelos a Lieja
Aunque Lieja cuenta con aeropuerto propio, el Aeropuerto de Lieja (LGG) está orientado principalmente al transporte de mercancías y no suele ser la opción más práctica para quienes viajan por turismo. Por eso, lo más habitual es volar a Bruselas y continuar el trayecto en tren.
El Aeropuerto de Bruselas-Zaventem (BRU) es una de las mejores alternativas, ya que tiene numerosas conexiones internacionales, también con España. Desde allí puedes viajar en tren hasta Lieja, normalmente con una duración aproximada de una hora.
Viajar a Lieja en tren
El tren es una de las formas más cómodas de llegar a Lieja, especialmente si ya estás recorriendo Bélgica. La ciudad cuenta con una importante estación ferroviaria, Liège-Guillemins, que destaca por su espectacular arquitectura diseñada por Santiago Calatrava. De hecho, merece la pena dedicar unos minutos a contemplarla antes de continuar hacia el centro.
Desde Bruselas puedes llegar a Lieja en aproximadamente una hora, utilizando los trenes de la compañía nacional belga SNCB/NMBS. Hay servicios frecuentes a lo largo del día, lo que te permite organizar fácilmente una excursión de ida y vuelta.
También puedes viajar en tren desde otras ciudades belgas, como Namur, Lovaina o Amberes, aunque la duración del trayecto dependerá del punto de partida y de las conexiones disponibles. Además, Liège-Guillemins es una parada importante en las rutas ferroviarias internacionales, con conexiones hacia ciudades como Aquisgrán, Colonia y París.
Ten en cuenta que Liège-Guillemins se encuentra a unos dos kilómetros del centro histórico. Puedes llegar caminando en aproximadamente media hora, tomar un autobús urbano o utilizar el tranvía de Lieja, que conecta la estación con diferentes puntos de la ciudad.
Cómo llegar a Lieja en coche
Si estás haciendo una ruta por Bélgica o por los países vecinos, también puedes llegar fácilmente a Lieja en coche. La ciudad se encuentra junto a varias autopistas importantes, como la E40, que conecta Bruselas con Aquisgrán y Colonia, y la E25, que comunica Lieja con Maastricht y Luxemburgo.
Desde Bruselas hay aproximadamente 100 kilómetros, por lo que el trayecto suele durar alrededor de una hora y cuarto, dependiendo del tráfico. Desde Maastricht, en Países Bajos, apenas hay unos 35 kilómetros, mientras que desde Aquisgrán, en Alemania, la distancia ronda los 55 kilómetros.
Si llegas en coche, te recomiendo buscar un aparcamiento antes de entrar en el centro histórico, ya que muchas de sus calles son peatonales o tienen restricciones de circulación. Encontrarás aparcamientos públicos en las inmediaciones de las principales zonas turísticas.
Dónde dormir en Lieja
En mi caso, no me quedé a dormir en Lieja, ya que la visité en el día desde Alemania cuando vivía en Düsseldorf, pero si tienes pensado pasar más de un día en Lieja encontrarás diferentes opciones de alojamiento. La mejor zona donde dormir en Lieja es el centro, especialmente en los alrededores de la Place Saint-Lambert, la Catedral de San Pablo y la Ópera Real de Valonia, ya que podrás llegar caminando a buena parte de los principales lugares turísticos.
Como ves, hay muchos lugares interesantes que visitar en Lieja en un día. Aunque quizá no sea una de las ciudades más conocidas de Bélgica, a mí me sorprendió por su patrimonio y sus calles llenas de historia. Si estás recorriendo Bélgica o te encuentras cerca de la frontera con Alemania, merece la pena dedicar un día a descubrir Lieja. ¡Seguro que encuentras más de una razón para disfrutar de la visita!
Estela Gómez
Soy Estela y a través de Viajes e ideas te llevo de viaje conmigo a diversos lugares del mundo desde el 2012. Además de leerme por aquí, también me encontrarás en Quiero Viajar Sola, mi otro blog dedicado a los viajes en solitario. Mis proyectos han salido en varias ocasiones en medios de comunicación y suelo participar en viajes de prensa para dar a conocer destinos turísticos.

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