15 cosas que ver en Amberes en un día

Situada a orillas del río Escalda, Amberes es conocida por su importante puerto, sus diamantes y el pintor Pedro Pablo Rubens, que vivió y trabajó aquí durante buena parte de su vida. Pero Amberes tiene mucho más que descubrir, así que en este artículo te cuento qué ver en Amberes en un día siguiendo la ruta que yo hice.

Plaza Groete Markt

Este artículo forma parte de la guía para viajar a Bélgica

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Qué ver en Amberes en un día

Amberes es una de las ciudades más pintorescas de la parte flamenca de Bélgica. Siempre había estado por algún rincón de mi memoria la frase de una antigua compañera de prácticas de que la estación de tren de Amberes es la estación más bonita que había visto jamás. Ademas, tengo un amigo que es de la zona, y siempre había tenido curiosidad por saber cómo era esta ciudad.

Así que para allá que nos fuimos de excursión durante un viaje a Bruselas. Pese a que el día no acompañaba mucho, porque hacía muchísimo frío, la ciudad me pareció muy bonita. El centro histórico está lleno de edificios preciosos y al entrar en algunos de ellos te llevas sorpresas muy agradables.

Para recorrer la ciudad puedes hacerlo caminando, ya que los principales monumentos se sitúan en el centro histórico de Amberes. Si lo prefieres, puedes comenzar con un free tour como este y después seguir la visita por tu cuenta.

Estación central de Amberes

Si llegas en tren como lo hice yo, nada más bajarte podrás ver el primer monumento del itinerario: su Estación Central (Antwerpen-Centraal). Está considerada una de las estaciones de tren más bonitas del mundo gracias a su arquitectura monumental, sus grandes espacios interiores y su espectacular cúpula de 75 metros de altura.

La estación fue inaugurada en 1905 y diseñada por el arquitecto belga Louis Delacenserie, responsable del edificio principal de viajeros, mientras que la cubierta de hierro y cristal que protege las vías fue diseñada por el ingeniero Clément Van Bogaert. Su construcción refleja la importancia que Amberes había adquirido a finales del siglo XIX y principios del XX gracias a su puerto y a su actividad comercial.

Interior de la estación
Una de las paredes del interior de la estación

Barrio de los diamantes

Justo al lado de la Estación Central se encuentra el barrio de los diamantes de Amberes. La ciudad ha sido durante siglos uno de los grandes centros mundiales del comercio de diamantes y, aunque buena parte de esta actividad se desarrolla en oficinas y edificios de acceso restringido, todavía es posible ver joyerías, empresas de compraventa y talleres especializados en estas piedras preciosas al pasear por sus calles.

La relación de Amberes con los diamantes se remonta al siglo XV, cuando la ciudad comenzó a destacar como uno de los principales puertos comerciales de Europa. Su situación estratégica facilitó la llegada de piedras preciosas procedentes de diferentes regiones del mundo y, con el paso del tiempo, se desarrolló una importante industria dedicada a su talla y comercialización.

El barrio se extiende principalmente por las calles Hoveniersstraat, Rijfstraat y Schupstraat, y una de las particularidades del barrio es su relación con la comunidad judía de Amberes, que ha desempeñado un papel destacado en el comercio de diamantes desde hace generaciones. En sus alrededores hay sinagogas, comercios y restaurantes kosher, y todavía es habitual ver a miembros de la comunidad judía ortodoxa caminando por sus calles.

Calle Meir

Desde la Estación Central y el barrio de los diamantes puedes continuar tu recorrido por Amberes hasta llegar a Meir, la principal calle comercial de la ciudad. Se trata de una amplia avenida peatonal que conecta la zona de la estación con el centro histórico y que está llena de tiendas, cafeterías y edificios monumentales. Aunque no tengas pensado ir de compras, merece la pena pasear por ella para contemplar su arquitectura.

La importancia de Meir se remonta a varios siglos atrás, cuando se convirtió en una de las calles más prestigiosas de Amberes. Durante los siglos XVI y XVII, muchas familias adineradas construyeron aquí sus residencias, algunas de las cuales todavía se conservan. Uno de los edificios más destacados es el Palacio de Meir, una elegante residencia del siglo XVIII que Napoleón Bonaparte adquirió durante su dominio sobre la región, aunque nunca llegó a residir en él. Posteriormente pasó a manos de la familia real neerlandesa y, tras la independencia de Bélgica, de la monarquía belga. Actualmente alberga diferentes establecimientos comerciales y conserva parte de su arquitectura histórica.

Otro de los lugares más llamativos es el Stadsfeestzaal, un antiguo salón de fiestas inaugurado a comienzos del siglo XX que fue transformado en galería comercial. Su interior destaca por una espectacular decoración con columnas, balcones y detalles dorados, bajo una gran cubierta acristalada.

Interior de la sala Stadsfeestzaal
El interior del centro comercial Stadtfestsaal hay que verlo. De las tiendas puedes pasar, pero ¡la decoración es genial!

Rubenshuis

Desde la calle Meir puedes desviarte un poco hacia la casa donde vivió el pintor Pedro Pablo Rubens, uno de los grandes representantes de la pintura barroca europea. Aunque nació en Siegen, en la actual Alemania, pasó buena parte de su vida en Amberes, donde desarrolló su carrera artística y estableció su taller.

Rubens compró esta propiedad en 1610, poco después de casarse con Isabella Brant, y la transformó en una residencia que reflejaba su posición social y su interés por la arquitectura italiana. El propio artista participó en el diseño de las ampliaciones, inspirándose en los palacios renacentistas que había conocido durante su estancia en Italia. Aquí vivió con su familia, recibió a importantes personalidades de la época y trabajó hasta su muerte en 1640.

La casa no era únicamente su residencia, sino también el centro de uno de los talleres de pintura más importantes de Europa durante el siglo XVII. Rubens contaba con numerosos ayudantes y discípulos que participaban en la elaboración de sus obras, entre ellos artistas que posteriormente alcanzaron gran reconocimiento, como Anton van Dyck. Desde este taller salieron pinturas destinadas a iglesias, palacios y colecciones de toda Europa.

Plaza Groenplaats

Después, puedes seguir hasta la plaza Groenplaats, un espacio rodeado de edificios históricos, tiendas, cafeterías y restaurantes, que suele estar lleno de gente tanto durante el día como por la tarde. En el centro hay una estatua de Rubens, realizada por el escultor Willem Geefs e instalado en la plaza en 1843. Representa al pintor de pie, vestido con ropas de su época y sosteniendo una paleta, como homenaje a su trayectoria artística.

Ahora bien, uno de los mayores atractivos de Groenplaats son las vistas de la Catedral de Nuestra Señora, cuya impresionante torre gótica se eleva por encima de los edificios que rodean la plaza. Desde aquí puedes contemplar su silueta y hacer algunas fotografías antes de acercarte a conocer el templo.

Aunque hoy es una de las principales plazas de Amberes, su historia es bastante diferente, ya que, durante siglos, fue precisamente el cementerio de la Catedral. A finales del siglo XVIII, durante el periodo de dominio austríaco, se prohibieron los enterramientos dentro del núcleo urbano y el antiguo cementerio terminó transformándose en una plaza pública. Su nombre, que significa literalmente «plaza verde», recuerda los jardines y espacios ajardinados que ocuparon este lugar.

Catedral al fondo de la plaza
La estatua de Rubens y la Catedral al fondo de la plaza

Catedral de Amberes

La Catedral de Nuestra Señora es el edificio religioso más emblemático de la ciudad y una de las grandes obras de la arquitectura gótica de Bélgica. Su impresionante torre, visible desde numerosos puntos de Amberes, forma parte del conjunto de campanarios de Bélgica y Francia declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La construcción de la Catedral comenzó en 1352 sobre el emplazamiento de una antigua iglesia románica y se prolongó durante casi dos siglos. El proyecto original contemplaba un edificio todavía más ambicioso, con dos grandes torres en la fachada occidental, pero solo una de ellas llegó a completarse. A pesar de ello, la torre norte alcanza unos 123 metros de altura, lo que la convierte en una de las torres de iglesia más altas de Europa.

El exterior destaca por su arquitectura gótica brabantina, con grandes ventanales, arcos apuntados, pináculos y una abundante decoración escultórica. La torre principal es especialmente impresionante por la delicadeza de sus detalles, que parecen casi un encaje de piedra. El interior también merece una visita. Además de las vidrieras, esculturas y capillas, la Catedral alberga numerosas obras de arte religioso, y uno de sus mayores atractivos son las pinturas de Rubens. Entre las obras que puedes contemplar se encuentran La elevación de la cruz, El descendimiento de la cruz, La resurrección de Cristo y La Asunción de la Virgen.

Fachada de la Catedral
La altísima torre destaca en la fachada

Nello y Patrasche

Justo delante de la Catedral de Amberes encontrarás una de las esculturas más entrañables de la ciudad: el monumento a Nello y Patrasche, los protagonistas de la novela Un perro de Flandes, publicada en 1872 por la escritora británica Ouida, seudónimo de Marie Louise de la Ramée. La escultura fue inaugurada en 2016 y es obra del artista belga Batist Vermeulen, conocido como Tist. Representa a Nello y Patrasche durmiendo abrazados bajo una manta que parece surgir de los propios adoquines de la plaza.

La novela cuenta la historia de Nello, un niño huérfano que vive con su abuelo en un pueblo cercano a Amberes, y Patrasche, un perro al que rescata y que se convierte en su inseparable compañero. Nello sueña con ser pintor y siente una profunda admiración por Rubens, cuyas obras desea contemplar en la Catedral de Amberes. Sin embargo, la pobreza y las dificultades que atraviesan ambos protagonistas conducen la historia hacia un desenlace muy triste, que tiene lugar precisamente en el interior del templo.

Escultura de los personajes entre los adoquines del suelo
La estatua de Nello y Patrasche, simbolizando de una manera muy bonita su trágico final

Plaza Grote Markt

A pocos pasos de la Catedral tienes la Grote Markt, la plaza principal de Amberes. Durante la Edad Media, se convirtió en el centro de la actividad comercial y política de la ciudad. Aquí se celebraban mercados, reuniones y acontecimientos públicos, y su importancia fue creciendo a medida que la ciudad se consolidaba como uno de los principales puertos comerciales de Europa.

En el centro de la plaza se encuentra la Fuente de Brabo, realizada por el escultor Jef Lambeaux e inaugurada en 1887, que representa al héroe legendario Silvio Brabo lanzando la mano cortada de un gigante. Según la leyenda, el gigante Druon Antigoon exigía un peaje a los barcos que navegaban por el río Escalda y cortaba una mano a quienes se negaban a pagar. Brabo consiguió derrotarlo y arrojó su mano al río, un episodio que tradicionalmente se relaciona con el nombre de Amberes, Antwerpen, interpretado popularmente como «lanzar la mano».

La Grote Markt también es uno de los principales escenarios de las celebraciones de la ciudad. Durante la Navidad, la plaza se llena de puestos del mercado navideño, luces y decoraciones. Además, sus terrazas son un lugar muy popular para sentarse a tomar algo y disfrutar del ambiente, especialmente cuando hace buen tiempo.

Fuente de Brabo lanzando la mano del gigante
La fuente que se relaciona con el origen del nombre de Amberes

Ayuntamiento de Amberes

Uno de los edificios más impresionantes de la Grote Markt es el Ayuntamiento de Amberes, situado en uno de los lados de la plaza. Su monumental fachada renacentista destaca entre las casas de los antiguos gremios que lo rodean y es uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil del siglo XVI en Bélgica. Además, también forma parte del conjunto de campanarios de Bélgica y Francia declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El Ayuntamiento fue construido entre 1561 y 1565, durante una de las épocas de mayor prosperidad económica de Amberes. Su diseño se atribuye principalmente al arquitecto Cornelis Floris de Vriendt, que incorporó elementos del Renacimiento italiano a la arquitectura tradicional flamenca. El resultado fue un edificio muy diferente a los ayuntamientos góticos habituales en otras ciudades de la región, con una fachada simétrica, grandes ventanales, columnas y abundante decoración escultórica.

A lo largo de su historia, el Ayuntamiento ha sufrido diferentes daños y restauraciones. Uno de los episodios más importantes tuvo lugar en 1576, durante la llamada Furia Española, cuando tropas de la Monarquía Hispánica saquearon Amberes y provocaron un gran incendio que afectó al edificio. Posteriormente fue reconstruido y continuó funcionando como sede del gobierno municipal.

Fachada
El Ayuntamiento de Amberes lleno de banderas en un día festivo

Casas de los Gremios

Otra de las cosas que más llaman la atención en la Grote Markt son las Casas de los Gremios, que rodean buena parte de la plaza con sus fachadas estrechas, sus tejados escalonados y sus detalles dorados. Los gremios agrupaban a los profesionales de un mismo oficio y regulaban aspectos como la formación de los aprendices, las condiciones de trabajo o la calidad de los productos, y muchos de ellos tenían sus sedes aquí.

Una de las casas más conocidas es la Casa de los Ballesteros, situada en el número 7. Su fachada está coronada por una espectacular escultura dorada de San Jorge a caballo venciendo al dragón, que destaca por encima de los tejados de los edificios vecinos.

Fachadas de algunas casas de gremios
Algunas de las Casas de los Gremios más destacadas

Castillo Steen

A orillas del río Escalda se encuentra el Castillo Steen, uno de los edificios más antiguos de Amberes. Sus orígenes se remontan al siglo XIII, cuando formaba parte de un conjunto defensivo construido para proteger el acceso a la ciudad desde el río. Su nombre, Steen, significa «piedra» en neerlandés y hace referencia al material con el que fue levantado, en una época en la que buena parte de las construcciones de Amberes todavía eran de madera.

Durante su historia, el castillo ha tenido diferentes funciones. Una de las más conocidas fue la de prisión, uso que mantuvo durante varios siglos, desde la Edad Media hasta el siglo XIX. Posteriormente albergó diferentes instituciones culturales, entre ellas el Museo Marítimo Nacional, que estuvo instalado aquí durante buena parte del siglo XX. En la actualidad, lberga un centro de visitantes dedicado a Amberes, con información turística y una exposición interactiva que te permitirá conocer mejor la historia de la ciudad.

Uno de los detalles más curiosos se encuentra junto a la entrada del castillo, donde puedes ver una estatua de Lange Wapper, un personaje legendario del folclore de Amberes. Según las historias populares, se trataba de un gigante capaz de cambiar de tamaño que recorría las calles de la ciudad asustando a sus habitantes.

Exterior del castillo
El castillo es el último remanente de la defensa medieval de la ciudad

Museo Casa del Carnicero

Muy cerca del Castillo Steen y de la Grote Markt se encuentra uno de los edificios más curiosos del centro histórico de Amberes: la Casa del Carnicero. Fue construida entre 1501 y 1504 y destaca por su peculiar fachada de ladrillo rojo y piedra blanca, dispuestos en franjas horizontales. Durante siglos fue la sede del gremio de carniceros, y en su interior se encontraban los puestos donde se vendía la carne.

Después de perder su función comercial, el edificio tuvo diferentes usos hasta convertirse en museo a comienzos del siglo XX. Ahora alberga el Museo Vleeshuis, dedicado a la historia de la música y la danza en Amberes. Su colección incluye instrumentos musicales históricos, documentos y objetos relacionados con la vida musical de la ciudad, desde la Edad Media hasta épocas más recientes.

Exterior
El edificio es reconocible por sus ladrillos rojos y blancos

Puerto de Amberes

Dando un paseo junto al río llegarás al puerto de la ciudad, uno de los más importantes de Europa. La actividad portuaria de Amberes se remonta a la Edad Media, pero fue especialmente durante el siglo XVI cuando la ciudad se convirtió en uno de los grandes centros comerciales de Europa.

Hoy, el puerto se ha adaptado a las necesidades actuales y se ha trasladado más lejos del centro, por lo que la zona de los antiguos muelles y almacenes se ha reconvertido en uno de los barrios más modernos de Amberes, con restaurantes, terrazas y edificios de arquitectura contemporánea. Aquí se encuentran el Museum aan de Stroom (MAS), dedicado a la historia de Amberes y su relación con el mundo, y la Casa del Puerto, diseñada por el estudio de la arquitecta Zaha Hadid. Su estructura acristalada, que recuerda a un diamante o a un barco, se eleva sobre una antigua estación de bomberos y se ha convertido en uno de los símbolos de la Amberes contemporánea.

Iglesia de San Carlos de Borromeo

De vuelta hacia la estación de tren, puedes hacer una parada en la Iglesia de San Carlos de Borromeo. Fue construida entre 1615 y 1621 por la Compañía de Jesús, que quería levantar un gran templo para reforzar la presencia del catolicismo en la ciudad durante la Contrarreforma. Inicialmente estaba dedicada a San Ignacio de Loyola, fundador de los jesuitas, pero en el siglo XVIII pasó a estar bajo la advocación de San Carlos Borromeo. Su diseño estuvo a cargo de los arquitectos jesuitas François d’Aguilon y Pieter Huyssens, que se inspiraron en las grandes iglesias barrocas de Roma.

Uno de los elementos más llamativos es su fachada monumental, decorada con columnas, esculturas y relieves. En ella se pueden apreciar las características del barroco flamenco, con una abundante ornamentación que buscaba impresionar a los fieles. Además, la iglesia también está relacionada con Rubens, que participó en parte de su decoración interior, destacando una serie de 39 pinturas para los techos de las naves laterales, consideradas entre las grandes obras del barroco flamenco. Sin embargo, estas pinturas desaparecieron en un incendio que afectó gravemente al templo en 1718.

Fachada
La fachada ornamentada de la iglesia

Biblioteca del Patrimonio Hendrik Conscience

Justo enfrente se encuentra la Biblioteca del Patrimonio Hendrik Conscience, una de las instituciones culturales más importantes de Amberes. Aunque desde el exterior puede pasar desapercibida, en su interior conserva un valioso patrimonio bibliográfico y una de las salas de lectura históricas más impresionantes de Bélgica.

Los orígenes de esta biblioteca se remontan a 1481, cuando la ciudad de Amberes recibió una colección de libros que dio lugar a su primera biblioteca pública. A lo largo de los siglos, sus fondos fueron creciendo gracias a donaciones, adquisiciones y la incorporación de diferentes colecciones. Actualmente conserva más de un millón de documentos, entre ellos manuscritos, libros antiguos, periódicos, mapas y publicaciones relacionadas especialmente con la historia y la cultura flamencas.

La biblioteca lleva el nombre de Hendrik Conscience, uno de los escritores belgas más importantes del siglo XIX, conocido por su contribución al desarrollo de la literatura en lengua neerlandesa. Su obra más famosa, El león de Flandes, publicada en 1838, tuvo una gran influencia en el movimiento cultural flamenco. La plaza donde se encuentra la biblioteca también está dedicada a él y cuenta con una estatua del escritor.

El espacio más espectacular del edificio es la Sala Nottebohm, una sala histórica de lectura y conservación de libros decorada con grandes estanterías de madera que se elevan hasta el techo, galerías superiores y miles de volúmenes antiguos. Además de su arquitectura, conserva piezas históricas como globos terráqueos y otros objetos relacionados con el conocimiento y la investigación. Fue habilitada en 1936 y debe su nombre a Oscar Nottebohm, un mecenas cuya familia contribuyó al desarrollo de la biblioteca.

Fachada de la biblioteca
Así de bonita es la entrada a la biblioteca

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Cómo llegar a Amberes

Amberes está situada en el norte de Bélgica, en la región de Flandes, a unos 45 kilómetros de Bruselas y muy cerca de la frontera con los Países Bajos. Gracias a su ubicación y a sus buenas conexiones de transporte, es muy fácil llegar a Amberes desde otras ciudades belgas y desde países vecinos. Puedes viajar en tren, autobús, coche o avión, dependiendo de tu punto de partida y de la ruta que estés organizando.

Viajar a Amberes en tren

El tren es una de las mejores opciones para llegar a Amberes, especialmente si estás recorriendo Bélgica o quieres hacer una excursión de un día desde Bruselas como hicimos nosotros. La ciudad cuenta con varias estaciones ferroviarias, pero la más importante es Antwerpen-Centraal, situada a unos 20 minutos caminando del centro histórico.

Desde Bruselas hay trenes directos a Amberes durante todo el día, con un trayecto que suele durar entre 40 y 50 minutos, dependiendo del servicio y de la estación de salida. También puedes llegar fácilmente desde otras ciudades belgas, como Gante, Brujas, Malinas o Lovaina, aunque en algunos casos tendrás que hacer transbordo.

Amberes también cuenta con conexiones ferroviarias internacionales. Desde los Países Bajos puedes llegar en tren desde ciudades como Róterdam o Ámsterdam, mientras que desde otros destinos europeos existen servicios de alta velocidad y conexiones con transbordo. Para consultar horarios y comprar billetes puedes utilizar la web oficial de los ferrocarriles belgas (SNCB).

Vuelos a Amberes

Si viajas directamente desde España o desde otro país europeo, lo más habitual es volar a alguno de los aeropuertos de Bruselas y continuar hasta Amberes en transporte público. El Aeropuerto de Bruselas-Zaventem (BRU) es la opción más cómoda, ya que se encuentra a unos 45 kilómetros de Amberes y cuenta con conexiones directas en tren hasta Antwerpen-Centraal. El trayecto suele durar aproximadamente media hora, por lo que puedes llegar a la ciudad sin necesidad de pasar por el centro de Bruselas.

Otra posibilidad es volar al Aeropuerto de Charleroi (CRL), utilizado por numerosas compañías de bajo coste. Sin embargo, está bastante más alejado de Amberes, por lo que tendrás que combinar diferentes medios de transporte o utilizar un servicio de autobús que conecte ambos destinos. En este caso, te recomiendo comparar el ahorro en el vuelo con el tiempo y el coste del traslado.

Amberes también dispone de un pequeño aeropuerto, el Aeropuerto Internacional de Amberes (ANR), situado a pocos kilómetros del centro. No obstante, tiene una oferta de vuelos comerciales mucho más limitada que los aeropuertos de Bruselas, por lo que no suele ser la opción más práctica.

Cómo llegar a Amberes en autobús

El autobús es otra alternativa para viajar a Amberes, especialmente si buscas una opción económica o te desplazas desde ciudades de Bélgica, Países Bajos, Francia o Alemania. Compañías como FlixBus realizan conexiones con destinos como Bruselas, Gante, Ámsterdam, Róterdam o París. La duración del trayecto dependerá de la ciudad de origen y de las paradas previstas, pero puede ser una buena opción si encuentras billetes baratos.

Es importante comprobar la ubicación exacta de la parada de llegada, ya que los autobuses de larga distancia no siempre terminan junto a la Estación Central. Desde allí podrás utilizar el transporte público para llegar al centro histórico.

Cómo ir a Amberes en coche

Si estás haciendo una ruta por Bélgica o por varios países europeos, también puedes llegar a Amberes en coche. La ciudad está conectada por las autopistas E19, que conecta Amberes con Bruselas y Breda; E17, que permite llegar desde Gante; y E34, que comunica la ciudad con otras zonas de Flandes y los Países Bajos. Además, la circunvalación R1 rodea buena parte de Amberes y conecta las principales carreteras.

Eso sí, debes tener en cuenta que Amberes cuenta con una zona de bajas emisiones (LEZ) que restringe el acceso de determinados vehículos al centro y a parte de la ciudad. Si viajas con un coche matriculado en el extranjero, es importante comprobar si necesitas registrarlo previamente, incluso aunque cumpla los requisitos ambientales.

Si vas a visitar Amberes en un día, te recomiendo dejar el coche en un aparcamiento y recorrer el centro histórico caminando. La mayoría de los principales lugares turísticos se encuentran relativamente cerca unos de otros, por lo que no necesitarás utilizar el vehículo durante la visita.

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Dónde dormir en Amberes

Amberes es una ciudad que puedes visitar perfectamente en un día, aunque pasar una noche te permitirá recorrerla con más tranquilidad, disfrutar del ambiente de sus plazas al anochecer y conocer algunos lugares que quedan algo más alejados del centro. Una de las mejores zonas donde alojarse es el centro histórico, especialmente en los alrededores de la Grote Markt y la Catedral. Desde aquí podrás llegar caminando a muchos de los principales atractivos turísticos.

Otra zona muy práctica es la de la Estación Central de Amberes, especialmente si llegas en tren o tienes pensado continuar tu viaje por otras ciudades belgas. En sus alrededores hay hoteles de diferentes categorías y buenas conexiones de transporte público. Desde la estación puedes llegar caminando al centro histórico en unos 20 minutos, pasando por la calle comercial Meir.

Si prefieres alojarte en una zona algo diferente, puedes buscar alojamiento en Het Eilandje, el antiguo barrio portuario de Amberes. En los últimos años se ha transformado en una zona moderna, con restaurantes, terrazas y edificios contemporáneos, como el Museo MAS. Es una buena alternativa si quieres disfrutar de un ambiente más tranquilo junto a los antiguos muelles.

En mi viaje a Amberes no llegamos a quedarnos a dormir en la ciudad, ya que la visitamos durante el día. Sin embargo, después de conocerla, creo que merece la pena pasar al menos una noche si tienes tiempo suficiente. En cualquier caso, te recomiendo comparar precios y reservar con antelación, sobre todo si vas a viajar durante los fines de semana, los mercados navideños o algún evento importante.

Como ves, hay muchas cosas que visitar en Amberes en un día. Aunque a veces queda eclipsada por ciudades como Brujas o Gante, merece mucho la pena por su patrimonio, su historia y su ambiente. Además, es una ciudad muy cómoda para recorrer caminando y está muy bien comunicada con Bruselas, por lo que puedes incluirla fácilmente en una ruta por Bélgica. ¡Espero que esta guía te ayude a organizar tu visita y disfrutar de todo lo que Amberes tiene por descubrir!

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Estela Gómez

Soy Estela y a través de Viajes e ideas te llevo de viaje conmigo a diversos lugares del mundo desde el 2012. Además de leerme por aquí, también me encontrarás en Quiero Viajar Sola, mi otro blog dedicado a los viajes en solitario. Mis proyectos han salido en varias ocasiones en medios de comunicación y suelo participar en viajes de prensa para dar a conocer destinos turísticos.

Estela Gómez

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