¿Estás pensando en viajar a Bélgica? Ciudades como Bruselas, Brujas o Gante suelen estar entre las primeras paradas de una ruta por el país, pero también apetece dejar tiempo para probar su gastronomía y pasear sin prisas entre plazas y canales. En esta guía encontrarás información práctica sobre cómo llegar, qué visitar, los precios y cuándo viajar para ayudarte a organizar el recorrido según los días que tengas.

Documentación para viajar a Bélgica
Si tienes nacionalidad española, puedes viajar a Bélgica con tu DNI o pasaporte en vigor, sin necesidad de solicitar un visado para una estancia turística. El documento debe ser válido tanto a la entrada como a la salida del país, así que comprueba su fecha de caducidad antes de reservar el viaje. Si tienes otra nacionalidad, consulta los requisitos que se aplican a tu pasaporte.
Bélgica pertenece a la Unión Europea y al espacio Schengen. Aunque normalmente no hay controles fronterizos al viajar desde España u otro país de este espacio, debes llevar tu documentación, ya que pueden pedirla para identificarte o si se establecen controles temporales. El permiso de conducir no sustituye al DNI o al pasaporte como documento de viaje.
También te recomiendo llevar la Tarjeta Sanitaria Europea, comprobando que esté vigente durante toda la estancia. Permite recibir la atención sanitaria pública médicamente necesaria en las mismas condiciones que las personas aseguradas en Bélgica. Eso no significa que todo sea gratuito: puede haber pagos que también deban asumir los residentes. Además, no cubre la asistencia privada ni la repatriación.
Para complementar esa cobertura, puedes contratar un seguro de viaje con Heymondo. Una de sus ventajas es la asistencia en español las 24 horas y su app, desde la que puedes hacer consultas médicas por chat o videoconsulta y contactar gratuitamente con asistencia si tienes conexión a internet. Además, por seguirme tienes siempre un 5% de descuento en todos sus seguros.
Cómo llegar a Bélgica
Si viajas desde España, el avión suele ser la opción más práctica para llegar a Bélgica en una escapada. Al buscar los vuelos, fíjate bien en el aeropuerto de llegada: Bruselas-Zaventem (BRU) y Bruselas-Charleroi (CRL) son aeropuertos diferentes, y el tiempo y el coste del traslado pueden influir bastante en qué billete te compensa reservar.
Vuelos a Bélgica
El Aeropuerto de Bruselas-Zaventem tiene una estación de tren debajo de la terminal, por lo que resulta cómodo para continuar el viaje en transporte público. El trayecto hasta Bruxelles-Central dura aproximadamente 18 minutos, aunque también hay trenes hacia las estaciones de Bruxelles-Nord y Bruxelles-Midi.
Si no vas a empezar la ruta en Bruselas, puedes consultar las conexiones directas del aeropuerto con ciudades como Amberes, Gante o Brujas. Al comprar el billete, comprueba que incluya el suplemento ferroviario del aeropuerto, que ya está incorporado en la mayoría de los billetes con origen o destino en Zaventem.
Por su parte, el Aeropuerto de Bruselas-Charleroi está bastante más alejado de la capital. Una opción para llegar a Bruselas es el autobús directo de Flibco, que conecta la terminal con Bruxelles-Midi. El recorrido previsto es de unos 55 minutos, aunque puede alargarse según el tráfico.
También puedes combinar un autobús de TEC con el tren. El aeropuerto no tiene estación ferroviaria propia, así que tendrás que hacer un transbordo. Para encontrar la combinación adecuada, introduce Charleroi Airport [TEC] en el buscador de SNCB: según tu destino, el recorrido puede pasar por las estaciones de Charleroi-Central, Luttre o Fleurus.
Antes de elegir el vuelo, suma el traslado al precio del billete y comprueba los horarios, especialmente si aterrizas tarde o tienes que salir muy temprano. También conviene mirar dónde queda tu alojamiento respecto a la estación de llegada.
Viajar a Bélgica en tren
Si estás recorriendo otros países europeos, puedes valorar llegar a Bélgica en tren. Bruselas forma parte de la red de Eurostar, con conexiones internacionales que permiten incluirla en un viaje por ciudades como Londres o París. Consulta los trayectos disponibles para tus fechas y compara el tiempo total del recorrido con el de volar, incluyendo los desplazamientos al aeropuerto.
Qué ver en Bélgica
Bélgica te permite combinar varias ciudades en un mismo viaje, aunque merece la pena elegir según los días que tengas y dejar tiempo para disfrutar de cada parada. Aquí te propongo algunos destinos para preparar tu ruta.
Bruselas
La capital belga suele ser el punto de partida de muchos viajes por el país. Su lugar más conocido es la Grand Place, rodeada por las antiguas casas gremiales, el Ayuntamiento y la Casa del Rey. Cerca puedes visitar las Galerías Reales Saint-Hubert y acercarte al Manneken Pis, una pequeña escultura que se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad.
Además del centro histórico, Bruselas tiene planes para distintos intereses. Puedes seguir la ruta de los murales de cómic, conocer el barrio europeo o visitar el Atomium, construido para la Exposición Universal de 1958.
Te cuento qué ver en Bruselas en otro post

Amberes
Amberes es conocida por su relación con los diamantes, la moda y el arte. En su centro histórico destaca la Grote Markt, con el Ayuntamiento, las casas gremiales y la fuente de Brabo. Muy cerca se encuentra la Catedral de Nuestra Señora, donde se conservan obras de Rubens, uno de los artistas más vinculados a la ciudad.
Si llegas en tren, la visita puede empezar en la propia Estación Central, cuyo interior merece una parada antes de salir a recorrer la ciudad. Para quienes disfrutan de los museos, otra opción es el Plantin-Moretus, dedicado a la historia de la imprenta y declarado Patrimonio de la Humanidad.
No te pierdas mi post sobre qué ver en Amberes para más información
Lieja
Lieja se encuentra en la región de Valonia, a orillas del río Mosa, y es una de las ciudades que puedes incluir para conocer la parte francófona de Bélgica. En el centro puedes recorrer la plaza de Saint-Lambert, donde se alza el Palacio de los Príncipes-Obispos, y acercarte a la place du Marché, con el Ayuntamiento y el Perron, un monumento relacionado con las libertades de la ciudad.
También merece la pena acercarse a la Catedral de San Pablo y pasear junto al Mosa. Si llegas en tren a la estación de Liège-Guillemins, fíjate en su arquitectura: fue diseñada por Santiago Calatrava y su gran cubierta blanca contrasta con los edificios históricos del centro.
Te cuento más lugares en mi post sobre qué ver en Lieja

Brujas
Brujas es uno de los destinos más conocidos de Bélgica por sus canales, calles empedradas y edificios históricos. Su centro está declarado Patrimonio de la Humanidad y entre sus visitas destacan la plaza Markt y su campanario, la plaza Burg, el Muelle del Rosario y el beaterio. También puedes dar un paseo en barco por los canales o acercarte al parque de Minnewater. Si la incluyes en tu ruta, deja tiempo para caminar más allá de las plazas principales.
Gante
Gante tiene un centro de origen medieval con ambiente de una ciudad universitaria. Entre sus lugares más destacados están el Castillo de los Condes, los muelles de Graslei y las tres torres que caracterizan su perfil: las de la iglesia de San Nicolás, el campanario municipal y la Catedral de San Bavón.
También es un destino interesante si te gusta el arte, tanto por el retablo de la Adoración del Cordero Místico como por sus museos. Puedes combinar las visitas con paseos junto al agua y alguna parada en sus cafés y restaurantes, dejando margen para disfrutar del centro sin ir corriendo de un monumento a otro.
Moneda y precios en Bélgica
La moneda oficial de Bélgica es el euro, así que si viajas desde España no necesitas cambiar dinero. Para los gastos del viaje, puedes hacer pagos con tarjeta y llevar algo de efectivo para pequeñas compras.
Para calcular el presupuesto, te recomiendo mirar primero el alojamiento y cuántas comidas vas a hacer en restaurantes. Para que te hagas una idea, por aquí te dejo algunos ejemplos de precios consultados en octubre de 2026:
| Gasto | Precio orientativo |
|---|---|
| Habitación doble por noche | 142€ |
| Comida en un restaurante económico | 20€ |
| Menú de comida rápida | 12€ |
| Cerveza nacional de barril | 4,80€ |
| Capuchino | 3,70€ |
| Botella de agua de 1,5 litros en supermercado | 0,97€ |
| Trayecto en metro, tranvía o autobús de STIB-MIVB en Bruselas | 2,40€ |
Si viajas acompañada, compartir habitación te permite repartir uno de los gastos principales. Compara alojamientos para tus fechas y revisa si incluyen desayuno, porque el precio de la habitación puede variar bastante según la temporada. Para completar el presupuesto, añade los trenes entre ciudades, los traslados al aeropuerto y las entradas que quieras comprar. En Bruselas, el pago sin contacto resulta práctico para usar el transporte urbano: debes validar siempre con la misma tarjeta o dispositivo para que se apliquen los transbordos y el límite diario. Si viajáis varias personas, cada una necesita su propio medio de pago.
Gastronomía en Bélgica
La gastronomía es otra de las cosas que puedes disfrutar al viajar a Bélgica. Entre sus platos más conocidos están los mejillones con patatas fritas, llamados moules-frites. Los mejillones se preparan de distintas maneras, por ejemplo, con vino blanco, apio y cebolla, y suelen servirse en una cazuela acompañada por una ración de patatas.
Las patatas fritas también tienen protagonismo por sí solas. Encontrarás establecimientos especializados, conocidos como friteries o frituren, donde puedes pedir una ración con diferentes salsas. Otro plato tradicional es la carbonada flamenca, un guiso de ternera cocinado con cerveza, que también suele acompañarse con patatas fritas. Si visitas Gante, puedes probar el waterzooi, un guiso cremoso de verduras que se prepara con pollo o pescado.
Para algo dulce, seguramente te apetecerá probar los gofres, aunque no todos son iguales. El de Bruselas suele ser rectangular, ligero y crujiente, mientras que el de Lieja es más compacto, tiene una forma irregular y lleva azúcar perlado en la masa, que se carameliza al cocinarlo. Puedes encontrarlos con distintos acompañamientos, pero el de Lieja también se disfruta tal cual, sin añadir nada.
El chocolate belga es otro de los productos más conocidos del país. En ciudades como Bruselas o Amberes encontrarás numerosas chocolaterías con bombones, trufas y tabletas. Si quieres llevarte un recuerdo para comer en casa, una caja de bombones puede ser una buena opción, aunque quizá no llegue entera al final del viaje.
Por último, Bélgica tiene una amplia tradición cervecera. Hay cervezas de abadía, trapenses, de fermentación espontánea como las lambic y variedades con fruta, como algunas kriek, elaboradas con cerezas. Si te gusta la cerveza, puedes aprovechar para probar estilos diferentes y pedir consejo según prefieras sabores suaves, amargos o ácidos.

Cuándo viajar a Bélgica
Puedes viajar a Bélgica en cualquier época del año, aunque la primavera y el comienzo del otoño son buenas opciones si quieres recorrer sus ciudades con temperaturas generalmente suaves. Eso sí, la lluvia puede aparecer en cualquier estación, así que te recomiendo llevar una chaqueta impermeable y calzado cómodo para caminar.
En primavera, los días van ganando horas de luz y resulta agradable combinar las visitas a monumentos y museos con paseos por parques y plazas. Septiembre también puede encajar bien para una ruta por el país, aunque a medida que avanza el otoño bajan las temperaturas y los días se acortan.
El verano ofrece más horas de luz para aprovechar las jornadas y disfrutar de las terrazas. Es una época práctica si quieres visitar varias ciudades, pero no des por hecho que hará calor todos los días: lleva alguna prenda de abrigo ligera y prepárate también para la lluvia.
En invierno, hace más frío y anochece temprano, por lo que hay que organizar las visitas al aire libre durante las horas centrales del día y dejar los museos para después. Si te gusta el ambiente navideño, puedes plantear una escapada entre finales de noviembre y diciembre para conocer los mercadillos y la decoración de las ciudades, comprobando las fechas de cada celebración antes de reservar.
Para elegir cuándo ir, también tendría en cuenta qué quieres hacer. Si tu prioridad es pasear y dedicar muchas horas a recorrer las ciudades, buscaría fechas entre primavera y principios de otoño. Si prefieres una escapada de museos, gastronomía y cafés, los meses más fríos también pueden ser una buena opción.
Estela Gómez
Soy Estela y a través de Viajes e ideas te llevo de viaje conmigo a diversos lugares del mundo desde el 2012. Además de leerme por aquí, también me encontrarás en Quiero Viajar Sola, mi otro blog dedicado a los viajes en solitario. Mis proyectos han salido en varias ocasiones en medios de comunicación y suelo participar en viajes de prensa para dar a conocer destinos turísticos.

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