15 cosas que ver en Riga en 2 días

Mi viaje a la capital letona fue bastante cortito. No sé si llegué a estar en la ciudad 48 horas, pero la verdad es que este tiempo es más que suficientes para disfrutar de la capital báltica. Por eso, hoy te cuento todo aquello que tienes que ver en Riga en 2 días. ¡Toma nota!

Este artículo forma parte de la guía para viajar a Letonia

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Qué ver en Riga en 2 días

Riga es la capital de Letonia y una ciudad marcada por las diferentes potencias que la controlaron a lo largo de los siglos. Fue fundada en 1201 junto al río Daugava y creció gracias al comercio, llegando a formar parte de la Liga Hanseática. Más adelante estuvo bajo dominio polaco, sueco y ruso, mientras que durante el siglo XX vivió la independencia de Letonia, las ocupaciones nazi y soviética y la recuperación de la soberanía del país en 1991.

Todas estas etapas han dejado huella en sus calles. Al recorrer Riga encontrarás edificios medievales, antiguas casas de comerciantes, construcciones modernistas, bloques de la época soviética y espacios urbanos contemporáneos. A continuación, te cuento qué ver en Riga y cuáles son los lugares que no deberías perderte durante tu visita. Puedes visitarlos todos dando un paseo por el centro, ya que todo está cerca, aunque también te recomiendo hacer este free tour. Nosotros lo hicimos y es una buena manera de comprender toda la historia de la ciudad y descubrir sus rincones más pintorescos.

La casa de las Cabezas Negras

Un buen lugar para comenzar tu ruta por Riga es la Plaza del Ayuntamiento. Allí se encuentra la Casa de las Cabezas Negras, que destaca por su elaborada fachada de ladrillo, decorada con esculturas, escudos y un reloj astronómico. Aunque su aspecto pueda parecer medieval, buena parte de la ornamentación que vemos responde a las reformas realizadas durante los siglos posteriores.

El edificio original aparece mencionado por primera vez en 1334 y se utilizaba como lugar de reunión y celebración para los comerciantes de la ciudad. A partir del siglo XV quedó vinculado a la Hermandad de los Cabezas Negras, una asociación formada principalmente por comerciantes extranjeros jóvenes y solteros que participaban en la vida comercial y social de Riga. Su nombre procede de San Mauricio, patrón de la hermandad, cuya imagen aparecía representada en su escudo.

La Casa de las Cabezas Negras quedó gravemente dañada durante la Segunda Guerra Mundial y sus ruinas fueron demolidas en 1948, durante la etapa soviética. Tras la recuperación de la independencia de Letonia, el edificio fue reconstruido entre 1996 y 1999 a partir de fotografías, planos y documentos históricos. Por tanto, lo que vemos actualmente es una reconstrucción bastante reciente, aunque reproduce con detalle su aspecto anterior a la guerra.

Además de contemplar la fachada, merece la pena visitar su interior. El recorrido permite conocer los salones utilizados para bailes y recepciones, varias estancias históricas, una colección de objetos de plata y exposiciones relacionadas con el comercio y la Hermandad de los Cabezas Negras. En el subsuelo se conservan las bodegas medievales, la única parte original del edificio que sobrevivió a su destrucción.

Fachada del edificio y monumento en la plaza
La Casa de las Cabezas Negras es uno de los edificios más llamativos de Riga

Iglesia de San Pedro

A pocos pasos de la plaza del Ayuntamiento te encontrarás con la Iglesia de San Pedro, la cual vas a reconocer por su altísima torre. Los primeros documentos que mencionan el templo datan de 1209, aunque su aspecto actual es el resultado de numerosas ampliaciones y reconstrucciones.

La iglesia se construyó inicialmente en estilo gótico y fue transformándose a lo largo de los siglos. Su torre sufrió varios derrumbes e incendios provocados por tormentas, rayos y conflictos bélicos. En 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, la iglesia quedó gravemente dañada y su torre se desplomó. La reconstrucción comenzó años después y se prolongó durante buena parte de la etapa soviética.

La torre alcanza los 123 metros de altura y está coronada por un gallo dorado que funciona como veleta. En su interior se instaló un ascensor que permite acceder al mirador situado a unos 72 metros. Desde allí se obtiene una de las mejores panorámicas de Riga, con vistas sobre los tejados del casco antiguo, el río Daugava, el Mercado Central y los barrios más modernos.

Fachada de la iglesia
La alta torre de la iglesia de San Pedro

Catedral de Riga

También cerca de la iglesia, está la Catedral de Riga, conocida también como Rīgas Doms. Se encuentra en la Plaza de la Catedral, en pleno casco antiguo, y es la sede del arzobispo de la Iglesia Evangélica Luterana de Letonia. Su construcción comenzó en 1211 por iniciativa del obispo Alberto de Riga, fundador de la ciudad. El edificio fue ampliado y reformado en numerosas ocasiones, por lo que tiene elementos románicos, góticos, renacentistas y barrocos.

Uno de los elementos más destacados del interior es su órgano, construido por la empresa alemana Walcker entre 1882 y 1883 e inaugurado en 1884. Cuenta con más de 6.700 tubos y, en el momento de su construcción, fue uno de los órganos más grandes del mundo. Todavía se utiliza durante los oficios religiosos y en los conciertos que se celebran en la Catedral.

La visita permite recorrer también el claustro, donde se conservan restos arqueológicos, antiguas piezas decorativas y objetos relacionados con la historia de Riga. Durante la ocupación soviética se prohibieron los servicios religiosos y el templo se utilizó principalmente como sala de conciertos, pero recuperó su función religiosa tras la independencia del país.

Exterior de la Catedral
La Catedral también tiene una torre reconocible, aunque no tan alta

Los Tres Hermanos

No muy lejos de la Catedral, no puedes perderte los Tres Hermanos. Se trata de tres viviendas situadas en los números 17, 19 y 21 de la calle Mazā Pils y forman el complejo residencial más antiguo conservado en la ciudad. Tienen este nombre porque, según una leyenda, fueron construidas por tres hombres pertenecientes a una misma familia.

La casa más antigua, levantada alrededor de 1490, presenta un hastial escalonado y combina elementos góticos con detalles propios del Renacimiento. En su interior había originalmente una única estancia grande donde se trabajaba, se comerciaba y se desarrollaba la vida cotidiana, mientras que el ático se utilizaba como almacén.

El hermano central fue construido en 1646 y muestra la influencia del manierismo holandés, relacionada con los vínculos comerciales que Riga mantenía con los Países Bajos. Es la vivienda más ornamentada del conjunto y sobre su entrada puede leerse la inscripción latina Soli Deo Gloria, que significa «Solo a Dios la gloria». El tercer edificio, levantado durante la segunda mitad del siglo XVII, es el más estrecho y presenta una fachada de estilo barroco. Además de fotografiar sus fachadas, puedes visitar el Museo Letón de Arquitectura, instalado en el interior del conjunto. Allí se conservan documentos, planos y maquetas relacionados con la evolución arquitectónica del país.

Fachadas de los tres edificios
Las simpáticas casas de los Tres Hermanos

Castillo de Riga

Siguiendo la ruta llegarás hasta el Castillo de Riga, a orillas del río Daugava. Aunque su exterior es bastante sobrio y ha sufrido numerosas transformaciones, se trata de uno de los edificios históricos más importantes de Letonia y es actualmente la residencia oficial del presidente del país.

La primera piedra se colocó en 1330, después de un conflicto entre los habitantes de Riga y la Orden de Livonia. El castillo se convirtió en residencia de los maestros de la orden, pero las disputas con la ciudad continuaron y el edificio fue destruido en 1484. Los propios habitantes de Riga tuvieron que reconstruirlo posteriormente y las obras concluyeron en 1515.

Tras la disolución de la Orden de Livonia, el castillo fue utilizado por las administraciones polaca, sueca y rusa que controlaron la ciudad. En 1922 pasó a ser la residencia del presidente de la recién creada República de Letonia. Durante la ocupación soviética albergó, entre otras instituciones, una organización infantil de los Jóvenes Pioneros, mientras que después de recuperar la independencia volvió a desempeñar su función presidencial.

Debido a su uso institucional, el Castillo de Riga no se puede visitar. La Presidencia organiza visitas gratuitas en determinadas fechas, pero es necesario inscribirse previamente y su celebración depende de la agenda oficial. Aún así, puedes acercarte a verlo por fuera.

Puerta Sueca

Volviendo a callejear por el casco histórico de Riga, te invito a buscar la Puerta Sueca, que es la única entrada que se conserva de las ocho que llegaron a tener las antiguas murallas de la ciudad. Se encuentra en la calle Torņa, en el extremo norte del casco antiguo, y consiste en un pequeño arco abierto bajo un edificio residencial.

La puerta fue construida en 1698, cuando Riga se encontraba bajo dominio sueco. Permitía comunicar el interior de la ciudad amurallada con los cuarteles y edificios situados al otro lado de las fortificaciones. Las demás puertas desaparecieron a medida que Riga creció y las murallas perdieron su función defensiva.

Como sucede con muchos lugares históricos, alrededor de la Puerta Sueca han surgido varias leyendas. La más conocida cuenta que una joven de Riga se enamoró en secreto de un soldado sueco y que ambos se encontraban junto a la puerta. Cuando se descubrió la relación, ella habría sido emparedada como castigo.

Gente pasando por la puerta
La puerta sigue abierta bajo un edificio residencial

Torre de la pólvora

Siguiendo la antigua muralla llegarás a la Torre de la Pólvora, que es otro de los pocos restos que se conservan del antiguo sistema defensivo de Riga. Llama la atención por su forma circular, sus gruesos muros de ladrillo y su tejado cónico.

La torre aparece mencionada por primera vez en 1330 con el nombre de Torre de la Arena, posiblemente por las dunas que existían en esta zona. Formaba parte de las murallas y protegía uno de los accesos a la ciudad. La construcción original quedó prácticamente destruida durante un ataque sueco en 1621 y fue levantada de nuevo en 1650 sobre los restos de su base.

Su nombre actual comenzó a utilizarse durante el siglo XVII, cuando el edificio se destinó a almacenar pólvora y armamento. La torre llegó a disponer de varios cañones y sus muros alcanzan en algunos puntos unos tres metros de grosor. Con el paso del tiempo también se utilizó como prisión y almacén de armas.

Desde 1919 forma parte del Museo Letón de la Guerra, dedicado a explicar la historia militar del país. Sus exposiciones recorren diferentes periodos, desde los antiguos sistemas defensivos de Riga hasta las guerras mundiales, la lucha por la independencia de Letonia y los conflictos del siglo XX.

Exterior de la torre
Reconocerás la torre por su forma circular

Plaza Livu

Cerca de allí está la Plaza Līvu que, a diferencia de otras plazas de la ciudad, no tiene origen medieval, sino que fue creada en 1950 sobre el espacio dejado por varios edificios destruidos durante la Segunda Guerra Mundial. Alrededor de la plaza se encuentran algunos de los edificios más conocidos de Riga, como la Casa del Gato, la Gran Guilda, la Pequeña Guilda y el Teatro Ruso de Riga.

La Casa del Gato es la más singular, porque tiene precisamente un gato sobre su torre. Según se dice, su historia se remonta a principios del siglo XX, cuando su dueño, que no había sido admitido en el Gran Gremio de comerciantes, decidió mostrar su enfado a través de la figura del gato a punto de atacar. Parece que surtió efecto y el comerciante fue finalmente admitido. Según nos contaron en una tienda de souvenirs, este gato se ha convertido en el símbolo de la ciudad por recordar a sus habitantes que nunca hay que darse por vencido.

La plaza se encuentra sobre el antiguo recorrido del río Rīdzene, una pequeña vía fluvial que atravesaba la Riga medieval y se utilizaba para transportar mercancías. Con el crecimiento de la ciudad, el cauce fue estrechándose hasta quedar completamente cubierto. En verano, unos parterres de flores con forma de ondas recuerdan el lugar por el que discurría el río.

El gato en lo alto del tejado
La Casa del Gato es todo un detalle que no puede pasar desapercibido para los amantes de los felinos

Monumento a la Libertad

Desde la plaza, si tomas la avenida Kalku iela, llegarás hasta el Monumento a la Libertad, que homenajea a quienes murieron durante la Guerra de Independencia de Letonia, librada entre 1918 y 1920. Fue diseñado por el escultor letón Kārlis Zāle, alcanza los 42 metros de altura y está formado por diferentes esculturas y relieves que representan episodios de la historia del país, sus tradiciones, el trabajo, la familia y la lucha por la libertad.

En su base puede leerse la inscripción Tēvzemei un Brīvībai, que significa «Por la patria y la libertad». Mientras, en la parte superior destaca una figura femenina de cobre conocida popularmente como Milda. Sostiene sobre su cabeza tres estrellas doradas que representan las regiones históricas de Kurzeme, Vidzeme y Latgale, unidas dentro del Estado letón.

El monumento sobrevivió a la ocupación soviética, aunque durante aquellos años las autoridades trataron de reinterpretar su significado. Para la población letona continuó siendo un símbolo de independencia y, a finales de la década de 1980, se convirtió en un importante punto de reunión para el movimiento que reclamaba la recuperación de la soberanía nacional. Actualmente sigue siendo escenario de ceremonias oficiales y actos conmemorativos, y frente a él puede verse a la guardia de honor.

El monumento con la mujer y las estrellas en lo alto
El Monumento a la Libertad, vigilando la ciudad

Parque Bastejkalns

Alrededor del monumento se extiende el Parque Bastejkalns, cuyo nombre significa «Colina del Bastión». Hasta mediados del siglo XIX formaba parte de las fortificaciones de Riga y estaba ocupado por bastiones, murallas, terraplenes y fosos defensivos. Cuando estas estructuras perdieron su utilidad militar, fueron derribadas y el terreno se transformó en una zona verde. El antiguo foso dio lugar al canal de la ciudad, mientras que parte de la tierra retirada se utilizó para crear la colina artificial que da nombre al parque.

El parque fue ajardinado durante la segunda mitad del siglo XIX bajo la dirección del paisajista Georg Kuphaldt. Entre sus elementos más característicos se encuentran los caminos que ascienden por la colina, una pequeña cascada, varios puentes, esculturas y parterres de flores.

Senderos y canal del parque
Una zona del parque con sus senderos y el canal

Catedral Ortodoxa de la Natividad

Siguiendo por la avenida que se abre detrás del monumento, llegarás hasta la Catedral ortodoxa de Riga, que llama mucho la atención por sus cúpulas doradas y su arquitectura neobizantina. El templo fue construido entre 1876 y 1884, cuando Letonia formaba parte del Imperio ruso. Su construcción contó con el apoyo del zar Alejandro II y fue concebida como uno de los principales edificios ortodoxos de la región del Báltico. Durante la Primera Guerra Mundial se utilizó temporalmente como iglesia luterana, pero en 1921 recuperó el culto ortodoxo.

La historia más llamativa del edificio corresponde a la etapa soviética. A comienzos de la década de 1960, las autoridades cerraron la Catedral, retiraron cruces, campanas e iconos y transformaron su interior en un planetario, conocido como la Casa del Conocimiento. Parte del espacio llegó a utilizarse también como cafetería.

Después de que Letonia recuperara su independencia en 1991, el edificio fue devuelto a la Iglesia ortodoxa y comenzó un largo proceso de restauración. Actualmente vuelve a funcionar como lugar de culto y su interior está decorado con frescos, iconostasios e imágenes religiosas. El iconostasio central cuenta con 33 iconos realizados siguiendo la tradición de las escuelas de Andréi Rubliov y Teófanes el Griego.

Exterior de la Catedral
La Catedral Ortodoxa, uno de los edificios que más me gustó de Riga

Mirador del Radisson Blu

Al lado de la Catedral Ortodoxa se sitúa el Hotel Radisson Blu Elizabete, y puedes subir a la planta 26 donde hay una cafetería desde la que se tiene una panorámica de toda la ciudad. Si quieres tomar algo, puedes hacerlo, pero si no quieres consumir, no pasa absolutamente nada (al menos, cuando yo estuve). Eso sí, aprovecha a ir durante el día, ya que en la tarde-noche se convierte en club y probablemente haya que pagar entrada.

Vista de Riga desde el mirador
Las mejores vistas de Riga las tendrás desde aquí

Mercado Central

Si te das un paseo por el parque siguiendo el canal, llegarás hasta el Mercado Central de Riga. Es uno de los mercados más grandes de Europa y continúa siendo un importante lugar de compra para los habitantes de la ciudad. Su elemento más característico son los cinco grandes pabellones construidos reutilizando partes de antiguos hangares alemanes para zepelines.

Las obras comenzaron en 1924 y el mercado abrió sus puertas en 1930. En aquel momento contaba con instalaciones muy avanzadas, como calefacción, iluminación eléctrica, cámaras frigoríficas y almacenes subterráneos comunicados mediante túneles. El conjunto combina elementos funcionales con detalles neoclásicos y art déco y, desde 1998, forma parte del área del centro histórico de Riga declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Interior del mercado
Uno de los pasillos del animado Mercado Central

Academia de las Ciencias

Cerca de allí está el edificio de la Academia de las Ciencias de Letonia, uno de los principales ejemplos de arquitectura soviética de la ciudad. Fue construido entre 1951 y 1961 en el estilo conocido como clasicismo socialista o arquitectura estalinista y alcanza una altura de 108 metros. Su diseño recuerda a las llamadas Siete Hermanas de Moscú y al Palacio de la Cultura y la Ciencia de Varsovia, con una estructura escalonada que termina en una elevada aguja. Por esta apariencia, el edificio recibe popularmente el apodo de «la tarta de cumpleaños de Stalin».

Aunque continúa albergando la Academia de las Ciencias, su principal interés turístico es el mirador Panorama Riga, situado en la planta 17, a unos 65 metros de altura. Desde la terraza exterior tendrás una vista de 360 grados sobre la ciudad.

Exterior del edificio
La Academia de las Ciencias no tiene nada que ver con el resto de edificios importanes de la ciudad

Biblioteca Nacional de Letonia

Por último, cruzando el río destaca el edificio de la Biblioteca Nacional de Letonia, frente al casco antiguo de Riga. El edificio fue diseñado por el arquitecto letón-estadounidense Gunārs Birkerts y abrió sus puertas en 2014. Se conoce como el Castillo de la Luz y su forma está inspirada en dos relatos del folclore letón: la Montaña de Cristal y un castillo que emerge de las profundidades cuando el pueblo recupera el conocimiento perdido. Ahora bien, a mí me recuerda más a una ola.

En su interior se conservan millones de libros, documentos y publicaciones relacionados especialmente con el país y su población. Una de sus piezas más valiosas es el Gabinete de Canciones Populares, conocido como Dainu skapis, que reúne miles de textos de canciones tradicionales letonas y forma parte del registro Memoria del Mundo de la UNESCO.

La biblioteca puede visitarse aunque no seas usuario. Cuenta con exposiciones, espacios culturales, cafetería y una planta superior desde la que se obtiene una buena panorámica del Daugava y del casco antiguo. También merece la pena contemplar el edificio desde la orilla opuesta, especialmente al caminar junto al río.

El edificio al otro lado del río
Así se ve la Biblioteca desde el casco histórico de Riga

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Cómo llegar a Riga

La forma más sencilla de llegar a Riga desde España es en avión. El Aeropuerto Internacional de Riga (RIX) concentra la mayoría de las conexiones aéreas de Letonia y se encuentra a unos 10 kilómetros del centro. Hay vuelos directos desde Madrid y Barcelona, aunque su frecuencia puede variar según la temporada. En determinados meses también pueden encontrarse rutas desde otros aeropuertos españoles; si no hay conexión directa desde tu ciudad, tendrás que realizar una escala en otra capital europea.

Para ir desde el aeropuerto hasta el centro puedes utilizar el autobús número 22, que tarda alrededor de 40 minutos. El billete de 90 minutos cuesta 1,50 euros si se compra previamente en una máquina, un punto de venta autorizado o mediante una de las aplicaciones compatibles. También es posible adquirir un billete sencillo al conductor pagando únicamente con tarjeta bancaria. La parada del aeropuerto se encuentra en el aparcamiento P1, frente a la terminal de llegadas.

Desde 2026 existe además una línea nocturna N22, con salidas cada hora durante la madrugada. Otra posibilidad es tomar un taxi o utilizar una aplicación de transporte, en cuyo caso el trayecto hasta el centro suele durar unos 20 minutos, dependiendo del tráfico. Esta opción puede compensar si llegas de noche, llevas mucho equipaje o compartes el viaje con otras personas.

Si estás realizando una ruta por los países bálticos, puedes llegar a Riga en autobús desde Tallin, Pärnu, Vilna o Kaunas. Empresas como Lux Express ofrecen conexiones frecuentes entre las principales ciudades de Estonia, Letonia y Lituania. Los autocares suelen llegar a la Estación Internacional de Autobuses de Riga, situada junto al Mercado Central y a pocos minutos caminando del casco antiguo.

También existe un tren directo diario entre Vilna y Riga, con una duración aproximada de cuatro horas. La estación central de tren se encuentra igualmente cerca del centro, por lo que podrás continuar a pie o utilizar el transporte público para llegar a tu alojamiento. Desde Tallin también es posible viajar en tren, aunque el recorrido resulta menos directo que el autobús.

Por último, Riga está bien comunicada por carretera con el resto de los países bálticos. Llegar en coche ofrece más libertad para visitar otros lugares de Letonia, pero no es especialmente necesario para conocer la capital. El centro histórico se recorre a pie y aparcar en las zonas más céntricas puede resultar complicado o tener un coste elevado.

Exterior de la estación
La estación de tren está junto al centro de la ciudad

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Dónde dormir en Riga

Durante mi viaje a Riga me alojé con varios amigos en un apartamento reservado a través de Airbnb. Si viajas en grupo, esta puede ser una opción cómoda porque os permite compartir gastos y disponer de más espacio que en varias habitaciones de hotel. Como mi alojamiento fue hace ya algunos años, no puedo recomendarlo actualmente, pero Riga cuenta con hoteles, hostales y apartamentos para diferentes presupuestos.

La zona más práctica para una primera visita es Vecrīga, el casco antiguo. Aquí estarás cerca de los principales lugares que ver en la ciudad y hay numerosos restaurantes y bares. Como inconvenientes, los alojamientos suelen ser más caros, algunas calles pueden resultar ruidosas durante la noche y el suelo adoquinado no es el más cómodo si llevas una maleta pesada.

Otra zona recomendable es Centrs, especialmente los alrededores del Monumento a la Libertad, la Ópera Nacional y el parque de la Esplanāde. Desde aquí puedes llegar caminando al casco antiguo y tendrás buenas conexiones de transporte público con el aeropuerto y otros barrios.

Como ves, aunque no es una capital muy conocida, hay bastantes cosas que visitar en Riga como para ocupar un fin de semana. Si dispones de 48 horas, es una escapada muy recomendable, pues Letonia es un país barato y agradable, aunque eso sí, ¡hace frío!

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Estela Gómez

Soy Estela y a través de Viajes e ideas te llevo de viaje conmigo a diversos lugares del mundo desde el 2012. Además de leerme por aquí, también me encontrarás en Quiero Viajar Sola, mi otro blog dedicado a los viajes en solitario. Mis proyectos han salido en varias ocasiones en medios de comunicación y suelo participar en viajes de prensa para dar a conocer destinos turísticos.

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