Pese a tener poco más de 300 habitantes, Vík í Mýrdal es uno de los lugares más visitados de Islandia. Situado en la costa sur, este pequeño pueblo se ha convertido en una parada imprescindible de la Ring Road gracias a sus espectaculares paisajes de playas de arena negra, acantilados, cascadas y formaciones volcánicas. Yo la visité en mi viaje con amigos en 2015 y en este artículo te cuento qué ver en Vik y sus alrededores. ¡Toma nota!

Este artículo foma parte de la guía para viajar a Islandia
Qué ver en Vik y alrededores
Vík í Mýrdal es uno de los pueblos más visitados de Islandia, pero durante siglos fue una pequeña comunidad dedicada principalmente a la pesca y al comercio. Debido a la ausencia de puertos naturales en gran parte de la costa sur, Vík se convirtió en un importante punto de desembarco de mercancías y suministros para las granjas de la región, pese a las difíciles condiciones del Atlántico Norte.
Sin embargo, la vida en Vík siempre ha estado marcada por la presencia del volcán Katla, situado bajo el glaciar Mýrdalsjökull. Considerado uno de los volcanes más activos de Islandia, sus erupciones históricas han provocado enormes inundaciones glaciares que han transformado el paisaje de la zona. De hecho, los habitantes de Vík cuentan con planes de evacuación ante una posible erupción futura. En las últimas décadas, el auge del turismo ha cambiado por completo la economía del pueblo, que ha pasado de depender de la pesca a vivir principalmente de los miles de viajeros que recorren cada año la costa sur de Islandia.
Pueblo de Vik
Aunque la mayoría de viajeros utilizan Vík como base para explorar los paisajes de la costa sur, merece la pena dedicar un tiempo a recorrer el propio pueblo. El corazón de Vík se concentra en torno a la calle principal, donde se encuentran la mayoría de hoteles, restaurantes, cafeterías y tiendas de recuerdos. También hay un pequeño supermercado y varios establecimientos donde comprar productos locales o equipamiento para continuar la ruta por Islandia. A pesar de su reducido tamaño, es uno de los núcleos de población más importantes de esta parte del país y cuenta con todos los servicios necesarios para hacer una parada cómoda durante un road trip.
El edificio más emblemático del pueblo es la iglesia de Vík, una pequeña construcción blanca con el tejado rojo situada en lo alto de una colina. Además de ser uno de los lugares más fotografiados de la costa sur, desde aquí se obtienen unas magníficas vistas de las playas de arena negra, el océano Atlántico y las montañas que rodean el pueblo.
Otro lugar interesante es la playa de arena negra situada junto al pueblo, mucho menos concurrida que la famosa Reynisfjara, de la que te hablo a continuación. Desde aquí se puede disfrutar de una preciosa panorámica de los acantilados y de las agujas de Reynisdrangar, especialmente al amanecer o al atardecer.

Playa de Reynisfjara
A apenas diez minutos en coche de Vík se encuentra la playa de Reynisfjara, famosa por su arena negra de origen volcánico, los imponentes acantilados de basalto y las formaciones rocosas que emergen del mar. Su peculiar paisaje casi irreal ha servido de escenario para películas y series como Juego de Tronos.
Uno de los grandes atractivos de Reynisfjara son las columnas de basalto de la montaña Reynisfjall, que parecen una enorme pared formada por órganos de piedra. Estas estructuras se crearon hace miles de años al enfriarse lentamente la lava, dando lugar a las características formas hexagonales que hoy se han convertido en uno de los lugares más fotografiados de Islandia.
Frente a la costa se alzan las agujas marinas de Reynisdrangar, envueltas en una de las leyendas más conocidas del país. Según la tradición islandesa, estas rocas eran en realidad unos trolls que intentaban arrastrar un barco hacia la orilla. Sin embargo, les sorprendió la salida del sol y quedaron convertidos en piedra para siempre.
Aunque su belleza es indiscutible, Reynisfjara también es uno de los lugares más peligrosos de Islandia. Sus famosas sneaker waves o «olas traicioneras» pueden llegar de forma repentina y arrastrar a los visitantes hacia el mar. Por ello, es fundamental respetar las señales de seguridad, no acercarse demasiado al agua y mantener siempre una distancia prudente de la orilla.

Dyrhólaey
A unos 20 kilómetros al oeste de Vík se encuentra Dyrhólaey, una pequeña península de origen volcánico que ofrece algunas de las mejores vistas de toda la costa sur de Islandia. Su nombre significa «isla de la puerta de la colina» y hace referencia al enorme arco de roca natural que se alza sobre el océano y que, según se dice, es tan grande que antiguamente podían pasar pequeñas embarcaciones por debajo.
El principal atractivo de Dyrhólaey son sus espectaculares acantilados, que alcanzan más de 100 metros de altura y regalan unas vistas impresionantes de las playas de arena negra de Reynisfjara y de la costa que se extiende hasta Vík. En los días despejados, incluso es posible divisar el glaciar Mýrdalsjökull en el horizonte.
Entre mayo y agosto, Dyrhólaey se convierte además en uno de los mejores lugares de Islandia para observar frailecillos atlánticos. Estas simpáticas aves marinas anidan en los acantilados durante el verano y pueden verse a muy poca distancia, aunque siempre es importante respetar las zonas protegidas y no acercarse demasiado a los nidos.
La península cuenta con dos áreas diferenciadas para visitar. La parte baja permite acercarse al gran arco de roca y contemplar las olas rompiendo contra los acantilados, mientras que la parte superior alberga un pequeño faro construido en 1927 y varios miradores desde los que disfrutar de algunas de las panorámicas más espectaculares del sur de Islandia.

Glaciar Solheimajökull
El glaciar Sólheimajökull es una de las lenguas glaciares más accesibles çdel sur de Islandia. Este impresionante brazo de hielo desciende desde el gran glaciar Mýrdalsjökull y se extiende a lo largo de unos ocho kilómetros entre montañas y paisajes volcánicos. Podrás acercarte fácilmente al borde del glaciar mediante un corto paseo desde el aparcamiento, y podrás contemplar sus grietas, paredes de hielo y pequeñas lagunas glaciares formadas por el deshielo.
Ahora bien, si buscas una experiencia más aventurera, Sólheimajökull es también uno de los lugares más populares de Islandia para realizar excursiones guiadas sobre el hielo. ¡Y así lo hicimos nosotros! Nos equiparon con crampones y casco y estuvimos caminando sobre el glaciar con el guía unas dos o tres horas. Pudimos conocer las historias del glaciar y el volcán que hay bajo él, así como de la erupción del Eyjafjallajökull (el famoso volcán de nombre impronunciable que bloqueó Europa en 2010). ¡Fue toda una experiencia!

Cascada Skógafoss
Continuando la ruta hacia el oeste tienes la cascada de Skógafoss, una de las más impresionantes y fotografiadas de Islandia. Forma parte del río Skógá y cuenta con una caída de agua de aproximadamente 60 metros de altura y 25 metros de ancho. Su enorme caudal y la nube de agua pulverizada que genera al chocar contra el suelo hacen que, en los días soleados, sea frecuente ver uno o incluso dos arcoíris frente a la cascada.
La leyenda local cuenta que uno de los primeros colonos de la zona escondió un cofre lleno de oro detrás de la cascada. Años después, varios vecinos intentaron recuperarlo y lograron sujetar una de sus asas, pero el cofre desapareció y solo quedó un aro metálico que, según la tradición, se conserva en el museo de Skógar.
Uno de los grandes atractivos de Skógafoss es que se puede contemplar desde dos perspectivas diferentes. En la base de la cascada es posible acercarse muchísimo al salto de agua, aunque es casi imposible no acabar empapado por la fuerza de la pulverización. También se puede subir por una larga escalera hasta la parte superior, desde donde se obtienen unas magníficas vistas de la cascada, la costa sur y el valle por el que discurre el río. Además, desde la parte alta comienza el sendero de Fimmvörðuháls, considerado uno de los trekkings más espectaculares de Islandia.

Cascada Seljalandsfoss
Ya algo más alejada está la cascada de Seljalandsfoss. Es famosa en gran parte porque ofrece algo que muy pocas cascadas del mundo permiten: caminar por detrás de su cortina de agua. Situada a unos 60 kilómetros al oeste de Vík y visible desde la Ring Road, esta espectacular caída de agua tiene unos 60 metros de altura y se alimenta del deshielo que procede del glaciar Eyjafjallajökull.
El sendero que rodea la cascada permite contemplarla desde todos los ángulos, incluida la parte trasera. Eso sí, te vas a mojar por la fuerza del agua, así que te recomiendo llevar ropa impermeable y proteger la cámara o el teléfono móvil.

Glaciar Vatnajökull
Si en lugar de ir al oeste vamos hacia el este, tras unas dos horas en coche llegaremos hasta el glaciar Vatnajökull. Es el mayor de Islandia y uno de los más grandes de Europa, con una superficie de más de 8.000 kilómetros cuadrados, lo que supone alrededor del 8% de todo el territorio islandés. Además, bajo esta inmensa capa de hielo se esconden varios volcanes activos.
La zona de Vatnajökull ofrece algunas de las experiencias más inolvidables de Islandia. Aquí se encuentran las famosas cuevas de hielo que se forman cada invierno y hay varias rutas de senderismo sobre el glaciar. Por su belleza y su enorme importancia geológica, gran parte del glaciar forma parte del Parque Nacional de Vatnajökull, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Laguna Jökulsárlón
A los pies del glaciar y junto a la Ring Road puedes visitar la laguna glaciar de Jökulsárlón. Se formó como consecuencia del retroceso del glaciar Breiðamerkurjökull, una de las lenguas del enorme glaciar Vatnajökull, y en sus aguas flotan cientos de icebergs de diferentes tamaños y tonalidades, desde un blanco brillante hasta un intenso color azul.
La laguna está en constante transformación. Los bloques de hielo se desprenden del glaciar y permanecen durante un tiempo en el lago antes de ser arrastrados lentamente hacia el océano a través de un pequeño canal. Este proceso hace que cada visita a Jökulsárlón sea diferente, ya que la forma y la distribución de los icebergs cambian continuamente.

Playa de los Diamantes
Justo al otro lado de la carretera se encuentra la famosa Playa de los Diamantes. Allí van a parar muchos de los fragmentos de hielo que salen de la laguna Jökulsárlón y que regresan a la orilla empujados por las olas. Al quedar esparcidos sobre la arena negra forman una de las estampas más curiosas de Islandia.

Cómo llegar a Vik
Vík se encuentra en la costa sur de Islandia, a unos 190 kilómetros de Reikiavik, y llegar hasta allí es muy sencillo, ya que el pueblo está situado junto a la famosa Ring Road o carretera número 1, la vía que da la vuelta a toda la isla. El trayecto desde la capital suele llevar entre dos horas y media y tres horas, dependiendo de las paradas que hagas por el camino, aunque lo habitual es dedicar todo el día a recorrer esta zona.
La mejor forma de llegar a Vík es alquilando un coche, ya que te permite detenerte en los miradores y atractivos de la costa sur a tu propio ritmo. Las carreteras están en buen estado durante gran parte del año, aunque en invierno es recomendable consultar las previsiones meteorológicas y el estado de las carreteras antes de salir, ya que las tormentas de nieve y el fuerte viento pueden provocar cierres temporales. Ten en cuenta que en toda la parte sur de la isla el viento es muy intenso.
Si no dispones de vehículo propio, también es posible llegar a Vík en autobús desde Reikiavik o realizar una excursión organizada de un día desde Reikiavik, que suele incluir paradas en las principales cascadas y en la playa de Reynisfjara antes de llegar al pueblo.
Dónde dormir en Vik
Vik es uno de los sitios más turísticos de Islandia, pero no hay que olvidar que es un pueblito pequeño, así que sí, hay algunos alojamientos, pero no demasiados teniendo en cuenta todo el turismo que hay. Por ello mi consejo es que reserves con antelación. En este botón puedes ver qué hay disponible para los días de tu viaje y reservar:
En nuestro caso nos alojamos en el guesthouse Kosy Vyk, donde la anfitriona, Hrund, fue todo un amor (Þakka þér, Hrund!). Los islandeses son personas muy amables. Siempre intentan ayudarte y te ponen su mejor sonrisa, y Hrund fue ¡la mejor islandesa que conocimos! Las habitaciones estaban muy bien y nada más llegar a la casa, nos explicó todo lo que ver en la zona de Vik y se interesó por saber qué habíamos visto hasta entonces de la isla.
Al enterarse de que no habíamos probado tiburón, uno de los manjares islandeses, subió de inmediato a prepararlo para nosotros. Comer tiburón es extraño. Al principio sabe como pescado normal, pero al masticarlo más y más se nota un sabor muy intenso y… bueno, menos mal que junto con el tiburón bebimos una especie de anís para ayudar a pasarlo. No soy capaz de describir ese sabor, simplemente hay que probarlo.
Además, ese día era mi cumpleaños, y fuimos a un bar del pueblo donde también estaba Hrund, que me invitó a una cerveza para celebrarlo. Había una camarera española que, una vez viajó a Islandia, decidió dejarlo todo para irse a vivir allí una temporada. Cuando se enteró de que era mi cumpleaños, me trajo tarta al tiempo que cantaba el cumpleaños feliz, al que se unió todo el bar inmediatamente. Todo un momentazo. De repente estábamos rodeados de islandeses super simpáticos interesados en saber más sobre nosotros, y sin saber muy bien cómo, me encontré tomando un chupito de tequila con varios de ellos al grito de «shot! shot! shot!» y «Skál!«. En algún momento todo rayó el surrealismo.
Estela Gómez
Soy Estela y a través de Viajes e ideas te llevo de viaje conmigo a diversos lugares del mundo desde el 2012. Además de leerme por aquí, también me encontrarás en Quiero Viajar Sola, mi otro blog dedicado a los viajes en solitario. Mis proyectos han salido en varias ocasiones en medios de comunicación y suelo participar en viajes de prensa para dar a conocer destinos turísticos.

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