Desde hace muchos años veraneo en Alcossebre, un pueblo costero de Castellón desde el que he podido visitar también otros lugares cercanos. En 2018 le tocó el turno a uno de los pueblos más bonitos de España, dando la casualidad de que estaban en fiestas, y no eran unas fiestas cualquiera. Hoy te cuento varias cosas que ver en Morella, entre las que se encuentra el Sexenni, la fiesta por excelencia de la localidad.

Este artículo forma parte de la guía para viajar por España
Qué ver en Morella en un día
Morella es un pueblo de algo más de 2.000 habitantes situado en el norte de la provincia de Castellón, en una comarca montañosa llamada Els Ports que se caracteriza, precisamente, por sus puertos de montaña de más de 1.000 metros. Entre todos ellos hay un lugar que destaca no por su altura, sino por parecer una postal: un pueblo encaramado a una montaña, rodeado de murallas y vigilado por un castillo que parece haberse detenido en el tiempo.
La historia de Morella se remonta a la Prehistoria, como demuestran las pinturas rupestres de Morella la Vella. Su posición estratégica hizo que por ella pasaran íberos, romanos, visigodos y musulmanes. También estuvo vinculada a la figura del Cid, que libró varias batallas en la comarca durante el siglo XI. La conquista cristiana se produjo en 1231 de la mano del noble Blasco de Alagón, aunque Jaime I entró en la población en enero de 1232 y la incorporó a los dominios reales. Durante la Edad Media vivió una etapa de gran prosperidad gracias al comercio, la artesanía y su importancia dentro de la Corona de Aragón.
Su situación entre Aragón, Cataluña y Valencia convirtió a Morella en escenario de numerosos conflictos. Participó en episodios relacionados con el Cisma de Occidente y sufrió las consecuencias de la Guerra de Sucesión, pero fueron las guerras carlistas del siglo XIX las que dejaron una huella más profunda. Entre 1838 y 1840, la localidad se convirtió en uno de los principales bastiones del general carlista Ramón Cabrera.
Tras perder importancia militar y económica, Morella sufrió un fuerte descenso de población durante el siglo XX, aunque la conservación de su castillo, sus murallas y su casco histórico la ha convertido en uno de los conjuntos medievales más destacados de la Comunidad Valenciana. Puedes recorrer todo lo que te cuento a continuación a pie tranquilamente en unas horas por tu cuenta, aunque si quieres conocer a fondo la historia y las curiosidades del pueblo, puedes hacer esta visita guiada.

Murallas y puertas de Morella
Para comenzar tu visita a Morella deberás cruzar su sistema defensivo medieval. Las murallas son uno de los elementos más característicos de Morella y rodean por completo el casco histórico, adaptándose a la forma irregular de la montaña. Aunque su origen es anterior a la conquista cristiana, el recinto que vemos actualmente fue construido principalmente entre los siglos XIV y XV.
El conjunto tiene unos dos kilómetros de perímetro y está formado por muros que alcanzan entre 10 y 15 metros de altura y cerca de dos metros de grosor. A lo largo de su trazado se distribuyen diez torres y siete puertas, que permitían controlar la entrada de personas y mercancías.
La entrada más monumental es el portal de Sant Miquel, protegido por dos torres octogonales del siglo XV unidas mediante un puente en su parte superior. Es posible visitar su interior, subir hasta la terraza y recorrer un tramo del camino de ronda que llega hasta la puerta de la Nevera. Esta última recibe su nombre por su cercanía a un antiguo pozo donde se almacenaba nieve para conservar alimentos y utilizarla durante los meses más cálidos.

Calle Mayor de Morella
Una vez dentro del casco histórico, la calle Blasco de Alagón, conocida por los morellanos como «la Plaça», es la principal calle comercial de Morella. Aunque en algunos mapas y guías aparece señalada como Calle Mayor, su nombre oficial recuerda al noble aragonés que conquistó la población en 1231. La calle atraviesa una de las zonas más céntricas y en ella encontrarás tiendas de productos locales, cafeterías, restaurantes y algunos alojamientos.
Su elemento más característico es el largo tramo de soportales medievales. Estos pórticos, formados por numerosos arcos de piedra, servían para proteger a comerciantes y compradores de la lluvia, la nieve y el frío durante los mercados, función que todavía conservan hoy día. Además, esta calle suele ser una de las más animadas durante las fiestas como el Sexenni cuando los vecinos la decoran.

Basílica Arciprestral de Santa María la Mayor
Además de recorrer las callejuelas del casco histórico, debes subir hacia la parte alta del pueblo. Allí te encontrarás con la Basílica Arciprestal de Santa María la Mayor, una de las grandes obras del gótico valenciano. Fue construida entre los siglos XIII y XIV, durante la etapa de prosperidad que siguió a la conquista cristiana. El templo presenta planta basilical, con tres naves, y está iluminado por ventanales de alabastro y rosetones con vidrieras de tradición medieval valenciana.
Uno de sus elementos más llamativos se encuentra en el exterior, donde aparecen dos portadas góticas en una misma fachada. La puerta de los Apóstoles es la más grande y está decorada con numerosas figuras y relieves, mientras que la puerta de las Vírgenes presenta unas dimensiones menores, pero también conserva una rica decoración escultórica.
En el interior destaca especialmente el coro, elevado sobre cuatro columnas en medio de la nave. Para acceder a él se construyó una original escalera de caracol que se enrolla alrededor de una de las columnas y está decorada con relieves policromados. En el trascoro se representa una escena del Juicio Final, mientras que la bóveda conserva figuras y motivos que todavía muestran parte de sus colores originales.
Otro de los grandes elementos del templo es el órgano barroco construido por Francisco Turull durante el siglo XVIII. Cuenta con más de 3.000 tubos y sigue utilizándose en conciertos, especialmente durante el Festival Internacional de Música de Órgano de Morella. También sobresale el altar mayor, presidido por un retablo barroco de grandes dimensiones.
La visita se completa con el Museo Arciprestal, situado en la sacristía. Su colección reúne pinturas medievales, piezas de orfebrería, cruces procesionales, textiles litúrgicos y antiguos códices relacionados con la historia religiosa de Morella. Entre sus objetos más destacados se encuentran vestiduras vinculadas a san Vicente Ferrer y al papa Benedicto XIII, conocido como el papa Luna.

Convento de San Francisco de Morella
A pocos pasos de allí está el Convento de San Francisco, junto al acceso al castillo. Fue fundado por la orden franciscana en el siglo XIII y el conjunto está formado por la iglesia, el claustro y la sala capitular, conocida también como Sala de Profundis.
La iglesia conventual es un buen ejemplo del primer gótico mediterráneo. Presenta una arquitectura sencilla y austera, acorde con los principios de la orden franciscana, con una sola nave y varias capillas laterales. En ellas todavía pueden verse los escudos de las familias nobles que ayudaron a financiar la construcción y que obtuvieron el privilegio de ser enterradas en el templo.
El espacio más interesante del convento es la Sala de Profundis, donde antiguamente se velaba a los frailes fallecidos. Sus paredes conservan la llamada Danza de la Muerte, un conjunto de pinturas murales del siglo XV considerado una de las muestras más antiguas del arte macabro español. En la escena aparecen representantes de la nobleza, el clero y el pueblo unidos ante la muerte, que se presenta como un destino inevitable para todas las clases sociales.
Del antiguo claustro gótico se conservan varios arcos y parte de su estructura original. Además, este espacio ha servido tradicionalmente como paso hacia el castillo de Morella, por lo que ambos monumentos forman parte de un mismo recorrido histórico.

Castillo de Morella
Como decía, junto al convento está el acceso al Castillo de Morella, el cual se levanta sobre la roca que corona la población a más de 1.000 metros de altitud. Su situación permitía controlar los caminos que conectaban el valle del Ebro con la costa mediterránea, por lo que fue un enclave estratégico durante siglos. En la zona se han encontrado restos prehistóricos, íberos y romanos, aunque la fortaleza comenzó a adquirir su estructura durante la época musulmana y fue ampliada posteriormente por los cristianos.
Tras la conquista de Morella en 1231 por Blasco de Alagón y su incorporación a los dominios de Jaime I, el castillo pasó a formar parte de la red defensiva de la Corona de Aragón. Por él pasaron personajes como el Cid, Jaime I, Fernando de Antequera, el papa Luna y san Vicente Ferrer. También tuvo un papel importante en la Guerra de Sucesión, la Guerra de la Independencia y, especialmente, las guerras carlistas del siglo XIX.
El recinto se distribuye en varios niveles adaptados a la forma de la roca. Durante el recorrido se pueden ver el Palacio del Gobernador, las antiguas prisiones, el aljibe, diferentes pabellones militares y los espacios donde se situaban las baterías de artillería. En la parte más alta se encuentra la plaza de armas, junto a los restos de la torre Celoquia, que funcionó como torre del homenaje.
Además de su interés histórico, la subida merece la pena por las vistas. Desde la plaza de armas se contempla todo el casco urbano de Morella, con las casas distribuidas en terrazas alrededor de la montaña, y una panorámica de la comarca de Els Ports. Eso sí, ten en cuenta que el recorrido es ascendente y cuenta con tramos de escaleras y suelo irregular, especialmente para llegar hasta la zona más elevada.

El Sexenni de Morella
Si quieres conocer todo lo que ver en Morella con tranquilidad, es mejor evitar las fechas más concurridas. La localidad vive su momento de mayor actividad durante el Sexenni (o Sexenio), una fiesta celebrada cada seis años en honor a la Virgen de Vallivana. La última edición tuvo lugar en 2024, por lo que la próxima se celebrará en 2030.
El origen de esta tradición se remonta a la epidemia de peste que sufrió Morella en 1672. Ante el avance de la enfermedad, los habitantes trasladaron la imagen de la Virgen de Vallivana desde su santuario hasta la población y, según la tradición, los enfermos comenzaron a recuperarse. Como agradecimiento, el 14 de febrero de 1673 las autoridades de la villa formularon el voto de celebrar un solemne novenario en su honor cada seis años. El primer Sexenni tuvo lugar en 1678 y la promesa continúa cumpliéndose en la actualidad.
Una de las principales señas de identidad de la fiesta es la decoración de las calles. Los vecinos trabajan durante meses para crear grandes tapices y composiciones con papel de seda rizado, cada calle con una temática diferente. Estas decoraciones artesanales cubren fachadas, balcones y arcos a lo largo del recorrido que realiza la imagen de la Virgen.

El Retablo, el desfile de los gremios
Uno de los actos más importantes del Sexenni es el Retaule o Retablo, que recorre las calles de Morella cada día del novenario a las 12:30, después de la misa en la Basílica Arciprestal de Santa María la Mayor. Cada jornada está dedicada a un gremio o colectivo, cuyas danzas y representaciones adquieren un protagonismo especial dentro de un desfile en el que también participan cuadros bíblicos, gigantes, cabezudos y el resto de las danzas tradicionales.
La danza más espectacular es la de los Torneros, considerada la danza de la ciudad y vinculada al Ayuntamiento. Sus integrantes avanzan al ritmo del tambor y la gaita, realizan saltos en posición paralela al suelo con giros de 180 grados y ejecutan juegos malabares con sus varas. Su indumentaria presenta reminiscencias renacentistas italianas y, desde el Sexenni de 2024, la danza cuenta también con la participación de mujeres.
El gremio de Artes y Oficios es uno de los que más representaciones aporta al Retablo. En la Danza de Artes y Oficios, ocho niños y niñas representan antiguas labores como las de carpintero, sastre, impresor, herrero, zapatero o tejedor. Durante el baile interrumpen sus pasos para escenificar de forma sencilla y divertida el trabajo correspondiente a cada oficio. A este gremio pertenecen también las Miraverges, niñas vestidas de blanco que representan la pureza de la infancia, y las Santetes, que encarnan a diferentes vírgenes y mártires. Los Tejedores completan sus representaciones con una danza de cintas alrededor de un mástil, que van trenzando y destrenzando como homenaje a la importante tradición textil de Morella.
Una danza parecida es la de les Gitanetes, perteneciente al gremio de la Juventud. Ocho jóvenes bailan con cintas de colores que entrelazan alrededor de un mástil sostenido por otro joven, conocido como el gitano. Sus trajes y los adornos de sus peinados son algunos de los elementos más coloridos del desfile.
El gremio de Labradores y Ganaderos está representado por niños y niñas que bailan al ritmo de la gaita, el tambor y las castañuelas. Los niños visten camisa blanca, chaleco, pantalones anchos y sombrero, mientras que las niñas llevan vestidos, mantones y numerosos adornos florales en el pelo. También participan con indumentaria tradicional los integrantes del gremio de la Gente Mayor. Acompañados por la Rondalla de Morella, interpretan la Corroquina y la Jota de Morella, dos bailes populares de la zona.
Los más pequeños, de entre uno y cuatro años, participan vestidos de ángeles en el Carro Triunfal. Este carro, decorado con pinturas al óleo de temática celestial, es el principal elemento del gremio de Profesiones, Industria y Transportes y representa el nacimiento y los primeros años de vida.
Por último, el gremio del Comercio participa con el cuadro de las Heroínas Bíblicas, conocido popularmente como les Reines. En él, jóvenes y niñas representan a diferentes mujeres del Antiguo Testamento, como Ester, Judit, Jael, Abigail, Sara, Rebeca, Raquel o Ruth, ataviadas con elaborados vestidos decorados con bordados, pedrería y detalles dorados y plateados.
El Sexenni de Morella está reconocido como Fiesta de Interés Turístico Nacional, Bien de Interés Cultural Inmaterial y Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de España. Más allá de los actos religiosos, su importancia reside en la participación de todo el pueblo, que conserva y transmite sus danzas, su música, sus decoraciones y sus tradiciones de generación en generación.

Cómo llegar a Morella
Morella se encuentra en el interior de la provincia de Castellón. La forma más cómoda de llegar es en coche, lo cual te permite también visitar otros lugares de los alrededores. En mi caso, aprovechamos el día para conocer también Sant Mateu.
Cómo llegar a Morella en coche
La principal vía de acceso es la N-232, que comunica Morella con Vinaròs y la costa mediterránea por el este, y con Alcañiz y Zaragoza por el oeste. También puedes conducir por la CV-15 hasta Ares del Maestrat y continuar por la CV-12. Eso sí, en el tramo desde la costa se pasa por el Puerto de Querol, por lo que la carretera tiene muchas curvas y la velocidad establecida no supera los 50 km/h. Tenlo en cuenta cuando planifiques tu ruta porque se tarda en llegar.
Al llegar, hay que dejar el coche en los aparcamientos situados fuera de las murallas. El acceso al casco histórico está reservado a residentes, vehículos autorizados y personas con movilidad reducida, aunque se permite entrar para realizar tareas de carga y descarga. Las zonas de estacionamiento para visitantes son de pago durante el día y desde ellas se puede llegar caminando al centro.
Si vas al Sexenni, debes tener en cuenta que al ser una fiesta excepcional, Morella se llena de gente que viene a disfrutar de un acontecimiento único. Las calles están abarrotadas y también los accesos al pueblo, por lo que se habilita una zona de aparcamiento gratuito en la zona sur del pueblo. Desde allí hay un autobús de pago que hace ida y vuelta hasta las Torres de Sant Miquel.
Viajar a Morella en autobús
También es posible llegar en transporte público, aunque las conexiones son escasas. No hay tren, pero sí autobús, y la empresa Autos Mediterráneo comunica Morella con Castellón de la Plana y Vinaròs. Desde Castellón, los autobuses salen de la estación de autobuses, situada junto a la estación ferroviaria, mientras que desde Vinaròs existe una línea que pasa por Sant Jordi, Traiguera, La Jana, Canet lo Roig, Sant Mateu y Xert. Si vas a optar por el bus, revisa en la web de la empresa los horarios.
Dónde dormir en Morella
Morella es un pueblo pequeño, pero cuenta con bastante oferta de hoteles y apartamentos donde alojarte. Algunos están en el centro histórico y otros en los alrededores. Si planeas visitar Morella en verano, algún puente o en un Sexenni, lo mejor es que reserves con antelación. Yo solamente lo visité por el día, por lo que no puedo recomendarte ningún lugar en concreto. Aún así, aquí puedes echar un vistazo y reservar:
Si tienes la oportunidad de ir a un Sexenni, hazlo. Es una celebración única que solo se puede vivir cada 6 años. Y si no, ya ves que hay muchos otros atractivos que visitar en Morella que te harán viajar en el tiempo y conocer la historia de uno de los pueblos más bonitos de España.
Estela Gómez
Soy Estela y a través de Viajes e ideas te llevo de viaje conmigo a diversos lugares del mundo desde el 2012. Además de leerme por aquí, también me encontrarás en Quiero Viajar Sola, mi otro blog dedicado a los viajes en solitario. Mis proyectos han salido en varias ocasiones en medios de comunicación y suelo participar en viajes de prensa para dar a conocer destinos turísticos.

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