Oslo es una ciudad perfecta para una escapada: cultura, shopping, naturaleza, historia… Entre otras cosas, la capital noruega cuenta con más de 50 museos (si no me equivoco), nuevos barrios a la última que contrastan con el Oslo histórico, galerías de arte, numerosos parques y, cómo no (estamos en Noruega), un fiordo: el Oslofjorden. Por eso, en este post he decidido contarte 10 cosas que hacer y que ver en Oslo. ¡Que las disfrutes!

Este artículo pertenece a la guía para viajar a Noruega
Qué ver en Oslo
Buena parte de los lugares que conocer en Oslo están en el centro o cerca del paseo marítimo, así que puedes comenzar la visita caminando. Por el camino encontrarás edificios históricos, plazas y calles donde parar a tomar algo antes de continuar la ruta. Para llegar a algunos museos y conocer otras zonas de la ciudad, puedes utilizar el transporte público. Para ello, te puede interesar la tarjeta Oslo Pass, un pase que, además de incluirte la entrada a algunos museos, te da acceso ilimitado al transporte público (autobuses, tranvías, ferrys por el fiordo).
Si te apetece empezar con una visita guiada, puedes reservar este free tour por Oslo. Es una buena opción para situarte y conocer parte de la historia de la capital noruega antes de seguir explorando por tu cuenta. Recuerda que los free tours no tienen un precio fijo: al terminar, tú decides cuánto aportar al guía.
A continuación te cuento cuáles son los sitios que te recomiendo visitar en Oslo. Según el tiempo que tengas y lo que más te interese, puedes dedicar más horas a los museos, pasear junto al fiordo o recorrer los distintos barrios de la ciudad.
La Fortaleza Akershus
Un buen lugar para comenzar tu visita es la fortaleza de Akershus, que se encuentra junto al puerto de Oslo y es uno de los lugares donde puedes conocer parte de la historia de la ciudad. Su construcción comenzó a finales del siglo XIII, durante el reinado de Haakon V, para defenderla de posibles ataques. A lo largo de los siglos fue ampliándose y cambiando de aspecto, hasta que en el XVII el rey Christian IV transformó el castillo medieval en una residencia de estilo renacentista.
Puedes pasear por el recinto y recorrer sus caminos entre murallas, cañones y edificios históricos. Aunque sigue teniendo funciones militares, buena parte de sus espacios exteriores están abiertos al público. Desde las murallas tendrás vistas del puerto y del fiordo de Oslo, así que merece la pena acercarse también para contemplar esta parte de la ciudad.
Dentro del conjunto se encuentra el castillo de Akershus, donde se conservan sus salones, la capilla y el mausoleo real, lugar de enterramiento de varios monarcas noruegos. La visita al interior te permite conocer cómo fue cambiando el uso del edificio, que ha servido como fortaleza, residencia real y prisión.
El recinto también alberga el Museo de la Resistencia de Noruega, dedicado a la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial y a quienes se opusieron a ella. Puedes aprovechar el paseo para visitarlo si te interesa esta etapa de la historia del país.

Aker Brygge
Al otro lado del puerto, frente a la fortaleza, puedes conocer Aker Brygge, una de las zonas más agradables para pasear junto al fiordo de Oslo. Se encuentra en unos terrenos que durante más de un siglo estuvieron ocupados por astilleros y talleres, pero que, tras el cierre de la actividad industrial, se transformaron en una zona de viviendas, oficinas, tiendas y restaurantes.
Lo mejor es recorrerlo sin prisa por su paseo frente al mar, desde donde puedes ver los barcos del puerto y la fortaleza de Akershus al otro lado del agua. Hay bancos y terrazas donde sentarte un rato, especialmente si visitas Oslo con buen tiempo. También es una zona donde puedes parar a comer o tomar algo, aunque te recomiendo mirar los precios antes de elegir restaurante.
Si continúas caminando junto al agua, llegarás a Tjuvholmen, un barrio de edificios contemporáneos donde se encuentra el Museo Astrup Fearnley, dedicado al arte contemporáneo. Por aquí también hay esculturas al aire libre y rincones para sentarte frente al fiordo, así que puedes alargar el paseo para conocer esta parte de la ciudad.

Ayuntamiento de Oslo
El Ayuntamiento de Oslo llama la atención por su fachada de ladrillo rojo y sus dos grandes torres, que puedes ver mientras paseas por el puerto. Fue inaugurado en 1950 y, además de albergar la administración municipal, cuenta con numerosas obras de arte que hacen que merezca la pena entrar a conocerlo. Sus salas están decoradas con pinturas y murales sobre la historia, la cultura y la vida cotidiana de Noruega.
Su espacio más conocido es el gran salón donde se entrega el Premio Nobel de la Paz cada 10 de diciembre. Aquí se celebra la ceremonia en la que los galardonados reciben el diploma y la medalla del premio. Durante la visita puedes conocer este salón y detenerte a observar los murales que cubren sus paredes.

Calle Karl Johans
Detrás del Ayuntamiento tienes la calle Karl Johans gate, una de las principales calles de Oslo. Une la estación central con el Palacio Real y su nombre hace referencia al rey Carlos III Juan de Noruega. A lo largo del paseo encontrarás tiendas, cafeterías y algunos de los edificios más conocidos de la capital.
Por ejemplo, el Parlamento noruego, reconocible por su fachada de ladrillo amarillo y su parte central semicircular. Frente a él se extiende Eidsvolls plass, una zona ajardinada, y en este tramo también se encuentra el Grand Hotel, conocido por alojar a los galardonados con el Premio Nobel de la Paz. Si sigues hacia el Palacio Real, pasarás cerca del Teatro Nacional y de los edificios históricos de la Universidad de Oslo, situados junto a la plaza Universitetsplassen.

Palacio Real
Al final de Karl Johans gate, sobre una pequeña colina, se encuentra el Palacio Real de Oslo, residencia oficial de los reyes de Noruega. Su construcción comenzó en el siglo XIX por iniciativa de Carlos III Juan, aunque el monarca murió antes de verlo terminado. Fue inaugurado en 1849, durante el reinado de su hijo Óscar I.
El edificio tiene una fachada de tonos claros y un pórtico de columnas frente al que se extiende la plaza del palacio. Allí puedes ver la estatua ecuestre de Carlos III Juan y, si miras hacia el centro, contemplar la calle Karl Johans gate desde lo alto. Es una buena continuación del paseo por esta avenida, ya que llegarás directamente hasta la entrada principal.
Alrededor se extiende el parque del Palacio Real, con caminos, árboles, zonas de césped y estanques. Puedes recorrerlo para descansar un rato del paseo por el centro o acercarte a sus esculturas. Entre ellas están las del parque de esculturas de la princesa Ingrid Alexandra, realizadas a partir de diseños de niños y niñas.

Catedral de Oslo
Hacia el otro extremo de la calle Karl Johans gate, puedes visitar la Catedral de Oslo. Fue inaugurada en 1697 y pertenece a la Iglesia de Noruega, de tradición luterana. Su fachada de ladrillo y su torre te ayudarán a reconocerla mientras recorres esta parte del centro. En el interior destacan las pinturas que cubren el techo, obra de Hugo Lous Mohr, y las vidrieras de Emanuel Vigeland. También puedes fijarte en el púlpito y el retablo barrocos, conservados desde los primeros años del templo.
La catedral ha sido escenario de importantes celebraciones de la familia real noruega, como la boda de Harald V y Sonia en 1968 y la de Haakon y Mette-Marit en 2001. Detrás del templo encontrarás Basarene, unas galerías porticadas de ladrillo rojo dispuestas en curva alrededor de la Catedral por las que puedes continuar el paseo.

Ópera de Noruega
No muy lejos de la Catedral está la Ópera de Noruega, junto al fiordo, en el barrio de Bjørvika. Fue inaugurada en 2008 y diseñada por el estudio noruego Snøhetta, y es uno de los edificios más reconocibles de Oslo. Sus superficies blancas e inclinadas descienden hasta el agua y permiten subir caminando desde el paseo marítimo hasta el tejado.
Precisamente, pasear por su cubierta es uno de los planes que puedes hacer durante tu visita. Desde arriba tendrás vistas del fiordo y de esta parte de la ciudad, donde se han construido numerosos edificios en las últimas décadas. Puedes recorrer las distintas pendientes y detenerte a contemplar el puerto, aunque te recomiendo prestar atención al suelo, especialmente si está mojado o tiene hielo.
También merece la pena entrar al vestíbulo para ver sus grandes ventanales y las paredes revestidas de madera. El edificio es la sede de la Ópera y el Ballet Nacional de Noruega, así que, si te apetece asistir a una representación, puedes consultar la programación y reservar una entrada para completar la visita.
Al salir, puedes continuar caminando por el paseo de Bjørvika, junto al agua. Por aquí se encuentran la biblioteca Deichman y el museo MUNCH, por lo que puedes aprovechar para conocer otros lugares de esta zona de Oslo.

Parque Vigeland
Ya más alejado del centro tienes el parque Vigeland, que en realidad se encuentra dentro del parque Frogner. Aquí puedes ver más de 200 esculturas de Gustav Vigeland al aire libre, realizadas en bronce, granito y hierro forjado. Las figuras representan a personas de distintas edades en escenas de juegos, afecto, enfado o tristeza, así que parte del paseo consiste en detenerte a observar sus gestos y posturas.
Una de las esculturas más famosas es Sinnataggen, el pequeño niño enfadado que encontrarás sobre el puente. Más adelante llegarás a la fuente, rodeada de figuras y árboles de bronce, y al Monolito, una columna tallada en un único bloque de granito en la que se entrelazan numerosos cuerpos humanos. A su alrededor hay varios grupos escultóricos que puedes ir viendo mientras recorres las escaleras y terrazas. Otro de los conjuntos destacados es la Rueda de la Vida, con figuras unidas formando un círculo.
La entrada al parque es gratuita y puedes aprovechar la visita para pasear también por las zonas verdes de Frogner. Está algo apartado de los principales monumentos del centro, así que puedes acercarte en transporte público y dedicarle un rato con calma, especialmente si hace buen tiempo.

Museo de los Barcos Vikingos
El Museo de los Barcos Vikingos, situado en la península de Bygdøy, conserva los barcos de Oseberg, Gokstad y Tune, tres importantes hallazgos arqueológicos de la época vikinga. Estas embarcaciones fueron utilizadas como barcos funerarios y se encontraron en túmulos, donde habían permanecido enterradas durante siglos. Junto a ellas se recuperaron objetos que han ayudado a conocer mejor la vida y las costumbres de aquella sociedad.
Ten en cuenta que el museo está cerrado desde 2021 por obras de ampliación. Se convertirá en el nuevo Museo de la Era Vikinga, con más espacio para exponer los barcos y explicar otros aspectos de este periodo. La apertura está prevista para finales de 2027, aunque el propio museo advierte de que la fecha todavía puede cambiar. Antes de incluirlo en tu ruta, consulta su estado.

Museo del Pueblo Noruego
Cerca del museo de los barcos vikings, está el Museo del Pueblo Noruego, que te permite conocer cómo era la vida en distintas regiones de Noruega. Buena parte de la visita transcurre al aire libre, entre edificios históricos trasladados hasta aquí para conservarlos. Puedes pasear entre casas de madera, granjas y construcciones urbanas de diferentes épocas, y observar cómo cambiaban las viviendas según el lugar y las necesidades de sus habitantes.
Uno de sus edificios más destacados es la iglesia de madera de Gol, construida hacia el año 1200. Pertenece al tipo de iglesias medievales conocidas como stavkirke, características de Noruega. Merece la pena detenerse a observar sus tejados escalonados y los detalles de la madera, especialmente si no vas a visitar otras iglesias de este tipo durante tu viaje.
Además de recorrer los exteriores, puedes conocer el interior de algunos edificios y ver cómo estaban distribuidas y amuebladas las casas. El museo también cuenta con exposiciones sobre las costumbres, la vestimenta y la cultura noruegas, que ayudan a poner en contexto lo que vas viendo durante el paseo.

Cómo llegar a Oslo
Oslo puede ser el destino de una escapada de varios días o una de las paradas de una ruta por Noruega. Desde España, lo más práctico es viajar en avión, mientras que, si ya estás recorriendo el país, puedes llegar en tren, autobús o coche. Te cuento las opciones para organizar el viaje y el traslado hasta tu alojamiento.
Vuelos a Oslo
Al buscar vuelos, fíjate bien en el aeropuerto de llegada. El aeropuerto de Oslo-Gardermoen (OSL) es el principal de la capital noruega y está situado a unos 47 kilómetros del centro. Mientras, el aeropuerto de Sandefjord-Torp (TRF), utilizado por algunas compañías de bajo coste, se encuentra a unos 110 kilómetros al sur de Oslo. Aunque ambos pueden aparecer en las búsquedas de vuelos a la ciudad, los traslados son bastante diferentes.
Antes de reservar, te recomiendo comparar el precio total del vuelo y del transporte hasta Oslo, además de los horarios. Si aterrizas muy tarde o tienes que regresar al aeropuerto de madrugada, comprueba que haya un servicio que te permita hacer el trayecto con margen. Para una escapada corta, también merece la pena valorar cuánto tiempo vas a dedicar a estos desplazamientos.
Cómo ir del aeropuerto de Gardermoen al centro de Oslo
El tren es una de las formas más rápidas de llegar desde Gardermoen al centro, con un trayecto de unos 20 minutos hasta la estación central, Oslo S. Puedes elegir entre los trenes de Vy y el servicio exprés Flytoget. Ambos conectan el aeropuerto con la ciudad, así que te recomiendo comparar sus tarifas y horarios antes de comprar el billete.
Oslo S es una buena referencia para organizar la llegada, especialmente si te alojas en el centro. Desde allí puedes continuar andando o utilizar el transporte público hasta tu hotel. De todas formas, busca primero la dirección del alojamiento: puede que otra parada del servicio que elijas te resulte más cómoda.
También hay autobuses entre Gardermoen y Oslo, además de taxis. El autobús puede interesarte si tiene una parada cercana a tu hotel, aunque debes contar con el tráfico. Si prefieres un taxi, consulta el importe del trayecto antes de subir y confirma si existe una tarifa fija hasta tu dirección.
Cómo ir del aeropuerto de Torp al centro de Oslo
Desde Sandefjord-Torp puedes llegar a Oslo en autobús o en tren. Si eliges el tren, tendrás que tomar primero un autobús lanzadera que une la terminal con la estación de Torp (está coordinado con las salidas ferroviarias). El recorrido en tren y lanzadera ronda la hora y 45 minutos, por lo que tendrás que reservar más tiempo para llegar a la ciudad que si aterrizas en Gardermoen. Al consultar los horarios en la web de Vy, busca el aeropuerto como origen o destino para que aparezcan los distintos tramos del desplazamiento.
La otra opción es utilizar el autobús que conecta el aeropuerto con Oslo. Compara su horario y su parada de llegada con los del tren para decidir qué te viene mejor. Para el regreso, calcula también el tiempo desde tu alojamiento hasta el punto de salida y deja margen suficiente para llegar al aeropuerto antes del vuelo.
Viajar a Oslo en tren
Si estás haciendo una ruta por Noruega, el tren puede ser una buena opción para llegar a Oslo. Te permite viajar sin conducir y aprovechar el trayecto para contemplar el paisaje. Antes de organizar las etapas, consulta la duración del recorrido y si necesitas hacer algún transbordo, porque las distancias pueden llevar más tiempo del que parece al mirar el mapa.
Busca los billetes con destino a Oslo S, la estación central. Su ubicación resulta cómoda para empezar la visita, ya que está cerca de Karl Johans gate y de la Ópera. Si llevas equipaje, puedes ir primero al alojamiento y después comenzar el recorrido por esta parte de la ciudad.
Llegar a Oslo en autobús
El autobús es otra alternativa si viajas desde otros destinos de Noruega o desde países cercanos. A la hora de comparar, fíjate en la duración total, las paradas y las condiciones del equipaje. En algunos trayectos puede encajarte mejor que el tren por el horario.
Comprueba también la estación o parada exacta de llegada a Oslo. Así podrás calcular cómo continuar hasta el hotel y evitar reservar una conexión demasiado ajustada si ese mismo día tienes previsto seguir viajando.
Llegar a Oslo en coche
Si estás recorriendo Noruega en coche, puedes incluir Oslo como una de las paradas del itinerario. Antes de llegar, revisa las condiciones del aparcamiento de tu alojamiento y los posibles peajes de la ruta, ya que son gastos que debes sumar al presupuesto.
Para visitar los lugares del centro que te he ido contando, puedes dejar el coche aparcado y desplazarte caminando. Para los puntos más alejados, como el Parque Vigeland o los museos de Bygdøy, puedes utilizar el transporte público. Si tu viaje se limita a una escapada a Oslo, no necesitas alquilar un coche para seguir este recorrido.
Espero que estas recomendaciones sobre qué visitar en Oslo te ayuden a preparar tu visita a la capital noruega. Entre los paseos por el centro, los museos de Bygdøy y las paradas junto al fiordo, tienes planes para dedicarle un día muy completo e incluso varios si quieres ir con más calma. Si puedes, deja también algún rato libre para sentarte en una terraza, pasear por sus parques o acercarte a alguno de los barrios que te hayan llamado la atención durante el recorrido.
Estela Gómez
Soy Estela y a través de Viajes e ideas te llevo de viaje conmigo a diversos lugares del mundo desde el 2012. Además de leerme por aquí, también me encontrarás en Quiero Viajar Sola, mi otro blog dedicado a los viajes en solitario. Mis proyectos han salido en varias ocasiones en medios de comunicación y suelo participar en viajes de prensa para dar a conocer destinos turísticos.

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Muy interesante el post y la ciudad, hay que marcarla como próximo viaje!!
Sí, merecen la pena tanto Oslo como el resto de Noruega. Gracias por comentar 🙂
Me apunto la miniguia!! Estoy preparando un viaje a Noruega este verano y pasar por Oslo sera obligado, asi que.. Gracias!
Salu2
Gracias por tu comentario Jose Antonio, me alegro de que sea útil :). Oslo está muy bien, aunque lo realmente espectacular de Noruega son los fiordos. Y si puedes, sube al púlpito :). En cuanto que tenga un rato escribiré algún post más sobre Noruega, así que estate atento ;).
Me gusta mucho la idea de tu blog, Estela! Enhorabuena por el trabajo! Saludos desde Barcelona 😉
Muchas gracias :). He estado echando un ojo a tu blog y también me gusta. ¡Nos leemos!
Interesante blog de viajes. Tomo nota de tu información. Un saludo Estela.Josep
Gracias Josep ;). Un saludo