Si estás de viaje por Berlín y te apetece conocer sus alrededores, Potsdam es una buena opción para dedicarle una jornada. Antigua residencia de los reyes de Prusia, la ciudad tiene un montón de palacios y jardines, y un casco histórico por el que merece la pena pasear. En este artículo te cuento qué ver en Potsdam en un día para que puedas organizar tu recorrido y aprovechar la escapada.

Este artículo forma parte de la guía para viajar a Alemania
Qué ver en Potsdam
Los palacios y jardines de Potsdam recuerdan su pasado como residencia de los reyes de Prusia, pero la ciudad tiene mucho más que visitar. En su casco histórico encontrarás plazas, iglesias y antiguas puertas de acceso, además del curioso Barrio Holandés.
Puedes hacer la visita por libre, recorriendo el centro a pie, pero ten en cuenta que las distancias entre los palacios son considerables, por lo que te recominedo llevar calzado cómodo y hacer algún trayecto en transporte público si quieres acercarte también a sitios un poco más alejados. Para una visita de un día, te recomiendo elegir los palacios a los que quieras entrar y adaptar el resto del recorrido al tiempo disponible.
Si prefieres conocer la ciudad con un guía, puedes reservar este free tour por Potsdam. Se realiza en español y dura unas tres horas y media, comenzando en Alter Markt y pasando por el Barrio Holandés y las antiguas puertas de la ciudad hasta terminar junto al Palacio de Sanssouci. Puede ser una buena forma de empezar la visita y después continuar por tu cuenta por los jardines y palacios que más te interesen.
Palacio de Sanssouci
El Palacio de Sanssouci es el lugar más conocido de Potsdam. Fue construido entre 1745 y 1747 por encargo de Federico II de Prusia, conocido como Federico el Grande, que quería una residencia de verano donde alejarse de las obligaciones de la corte. Su nombre procede del francés sans souci, que significa «sin preocupaciones», y refleja la idea con la que el monarca concibió este lugar.
A diferencia de otros grandes palacios europeos, Sanssouci es un edificio de dimensiones relativamente reducidas, con una sola planta principal y una fachada amarilla decorada en estilo rococó. Se encuentra en lo alto de unas terrazas de viñedos, con una gran escalinata central que conecta el palacio con la fuente situada a sus pies.
En el interior destacan los espacios privados del rey y el Salón de Mármol, situado bajo la cúpula central. Sanssouci fue un lugar de descanso, pero también de encuentro para un monarca interesado en la música, la filosofía y las artes. Junto al palacio se encuentra, además, la tumba de Federico el Grande, que deseaba ser enterrado aquí, cerca de sus perros.
Dando un paseo por el parque de Sanssouci, podrás ver también las Nuevas Cámaras. Fueron construidas en 1747 como invernadero para resguardar las plantas durante el invierno, pero Federico el Grande lo mandó transformar después en un palacio para alojar a sus invitados. Dentro hay salones y habitaciones con una elaborada decoración rococó, entre los que destacan el Salón de Jaspe y la Galería de Ovidio, con relieves dorados inspirados en las Metamorfosis del poeta romano.

Molino Histórico de Sanssouci
Muy cerca del palacio y detrás de las Nuevas Cámaras se encuentra el Molino Histórico de Sanssouci. Es un molino de viento de estilo holandés del siglo XVIII que ya estaba allí antes de que Federico el Grande mandara construir su residencia de verano. El que vemos hoy es una reconstrucción, ya que el edificio original fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial.

Palacio de la Orangerie
El Palacio de la Orangerie es otro de los edificios que puedes ver en el parque de Sanssouci. Fue construido en el siglo XIX por encargo de Federico Guillermo IV de Prusia, gran admirador del arte y la arquitectura de Italia. Esa influencia se aprecia en sus torres, sus galerías de arcos y las terrazas ajardinadas, que recuerdan a las villas del Renacimiento italiano.
Aunque su aspecto es el de una residencia monumental, el edificio también tenía una función práctica: sus largas alas laterales servían para resguardar los naranjos y otras plantas sensibles al frío durante el invierno. De ahí procede su nombre, ya que una orangerie es un espacio destinado a proteger este tipo de árboles. Mientras, en el cuerpo central se encuentra la Sala de Rafael, concebida para exponer una colección de copias de obras del pintor italiano.

Nuevo Palacio de Potsdam
Al final del parque de Sanssouci se encuentra el Nuevo Palacio de Potsdam. Federico el Grande lo mandó construir entre 1763 y 1769, después de la guerra de los Siete Años, para mostrar el poder de Prusia. A diferencia del ambiente más íntimo de Sanssouci, este palacio estaba pensado para recibir invitados y celebrar grandes actos de la corte.
Su tamaño llama la atención incluso desde lejos gracias a su fachada de tonos rojizos, sus columnas, sus esculturas y su gran cúpula. En el interior cuenta con salones de recepción, apartamentos para invitados y un teatro, aunque uno de sus espacios más singulares es la Sala de la Gruta, decorada con conchas, minerales y piedras de distintos colores.

Iglesia de la Paz
Antes de dejar el parque de Sanssouci para dirigirte al centro, puedes acercarte a la iglesia de la Paz, conocida en alemán como Friedenskirche. Fue construida en el siglo XIX por encargo de Federico Guillermo IV, siguiendo modelos de la arquitectura religiosa italiana. Su campanario, separado del templo, y las galerías de arcos son algunos de los elementos que más destacan del conjunto.
En el interior sobresale el mosaico medieval del ábside, procedente de una iglesia de la isla veneciana de Murano. Además, aquí están enterrados Federico Guillermo IV y su esposa, Isabel Luisa de Baviera. La iglesia se encuentra junto a un estanque, desde cuya orilla puedes contemplar el reflejo del edificio y su campanario.
Puerta de Brandenburgo
Después de visitar el parque de Sanssouci, te sugiero continuar hacia el centro de Potsdam, donde encontrarás la Puerta de Brandenburgo. Su nombre hace referencia al camino que conducía hacia Brandeburgo y, aunque se llama igual que la famosa puerta de Berlín, es anterior.
Fue construida en 1770 por encargo de Federico el Grande para conmemorar la victoria prusiana en la guerra de los Siete Años, y una de sus curiosidades es que sus dos fachadas son diferentes, ya que fueron diseñadas por dos arquitectos distintos: Carl von Gontard y Georg Christian Unger. Merece la pena rodearla para observar los detalles de ambos lados antes de seguir el paseo por el centro.

Calle de Brandenburgo
Desde la puerta puedes continuar por la calle de Brandenburgo, llamada Brandenburger Straße en alemán. Es una de las principales calles comerciales de Potsdam y es peatonal, con edificios de poca altura y fachadas de distintos colores. La calle forma parte de la ampliación urbana impulsada en el siglo XVIII por Federico Guillermo I, y hoy en día está repleta de tiendas, cafeterías y restaurantes, así que puedes aprovechar para comer antes de seguir la ruta.
Puerta de los Cazadores
Desde la calle de Brandenburgo, si miras hacia la izquierda en el cruce con Lindenstrasse, verás la Jägertor, o Puerta de los Cazadores. Es la puerta más antigua de las que se conservan en Potsdam, ya que fue construida en 1733 como parte del muro que rodeaba la ciudad. Este recinto servía para controlar el paso de personas y mercancías y evitar la deserción de los soldados de la guarnición.
Es más pequeña y sencilla que la Puerta de Brandenburgo, pero tiene un detalle que llama la atención: sobre el arco verás un grupo escultórico de un ciervo atacado por perros de caza. Hoy el monumento está aislado, ya que el muro al que pertenecía fue demolido en el siglo XIX, pero puedes acercarte dando un pequeño rodeo desde la calle de Brandenburgo y después continuar hacia Nauener Tor, la siguiente de las antiguas puertas en este recorrido por Potsdam.

Nauener Tor
Si continúas por la Hegelallee desde Jägertor, llegarás a la Nauener Tor, o Puerta de Nauen, cuyo nombre hace referencia a la ciudad hacia la que conducía el camino que salía por ella. Fue construida en 1755, durante el reinado de Federico el Grande, y su aspecto es muy distinto al de las otras puertas de Potsdam: sus dos torres circulares rematadas con almenas recuerdan a la entrada de un castillo medieval.
Su diseño constituye uno de los primeros ejemplos de arquitectura neogótica en la Europa continental. El arco central, las ventanas apuntadas y las torres reflejan ese interés por recuperar las formas de la arquitectura medieval, aunque la puerta se levantó en pleno siglo XVIII. Al igual que Jägertor, formaba parte del recinto que controlaba los accesos a la ciudad.

Barrio Holandés
A pocos pasos de Nauener Tor se encuentra el Barrio Holandés, con sus casas de ladrillo rojo que recuerdan a una pequeña ciudad de los Países Bajos. El barrio fue construido entre 1734 y 1742 por iniciativa de Federico Guillermo I, que quería atraer a artesanos holandeses para trabajar en la ampliación de Potsdam. Para facilitar que se instalaran aquí, mandó levantar viviendas similares a las de su país de origen.
El proyecto estuvo dirigido por el arquitecto holandés Jan Bouman, y hoy hay un museo llamado Casa de Jan Bouman donde se explica la historia del barrio. Mittelstraße y Benkertstraße son dos de las calles por las que puedes pasear, en las que encontrarás pequeñas tiendas, galerías, cafeterías y restaurantes entre las antiguas viviendas.
Iglesia de San Pedro y San Pablo
Al lado del barrio Holandés tienes la iglesia de San Pedro y San Pablo. Si antes has recorrido la calle de Brandenburgo, seguramente ya te habrás fijado en su campanario, que destaca al fondo del paseo. Es un templo católico, una particularidad en una ciudad cuyo patrimonio religioso está marcado principalmente por la tradición protestante de Prusia.
Fue construida entre 1867 y 1870 combinando influencias de la arquitectura bizantina y románica. En el exterior llaman la atención el ladrillo amarillo, los arcos de medio punto y, sobre todo, su esbelto campanario, inspirado en el de la basílica de San Zeno de Verona. Si la encuentras abierta, puedes acercarte a conocer su interior, donde se conservan pinturas barrocas de Antoine Pesne, artista de la corte prusiana.

Cementerio soviético
Junto a la iglesia de San Pedro y San Pablo, en Bassinplatz, se encuentra el cementerio de honor soviético, donde están enterrados soldados del Ejército Rojo que murieron en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. Las sepulturas se distribuyen de forma ordenada alrededor de un monumento conmemorativo, con inscripciones en cirílico y símbolos soviéticos.
Plaza del Mercado Viejo
Después, puedes caminar hacia la Plaza del Mercado Viejo, conocida en alemán como Alter Markt. Su aspecto se debe a Federico el Grande, que en el siglo XVIII impulsó la transformación de este espacio tomando como referencia la arquitectura italiana. Aquí se reúnen algunos de los edificios más representativos de Potsdam, alrededor de un obelisco de mármol.
Entre ellos está el Palacio de la Ciudad, o Stadtschloss, cuyas fachadas fueron reconstruidas siguiendo el modelo del antiguo palacio real y que hoy alberga el Parlamento de Brandeburgo. También encontrarás el Museo Barberini, instalado en otro palacio reconstruido.
El edificio que más destaca es la iglesia de San Nicolás, gracias a su gran cúpula verde. Este templo protestante de estilo neoclásico fue diseñado por Karl Friedrich Schinkel y construido entre 1830 y 1850. Su fachada recuerda a un templo clásico, con un pórtico de columnas y un frontón triangular, mientras que la cúpula se eleva sobre una columnata. Como buena parte del centro de Potsdam, sufrió graves daños durante la Segunda Guerra Mundial y tuvo que ser reconstruida.
Completa el conjunto el Antiguo Ayuntamiento de Potsdam, conocido como Altes Rathaus, construido entre 1753 y 1755 durante el reinado de Federico el Grande. Su diseño se inspira en la arquitectura del italiano Andrea Palladio, aunque lo que más llama la atención es la figura dorada de Atlas sosteniendo el globo terráqueo sobre su torre circular. El edificio ya no desempeña funciones municipales, sino que alberga el Museo de Potsdam, dedicado a la historia y la cultura de la ciudad.

Palacio Cecilienhof
Para completar tu visita a Potsdam, te recomiendo ir también al Neuer Garten (Jardín Nuevo). Allí está el Palacio Cecilienhof, que fue construido entre 1913 y 1917 al estilo de una casa de campo inglesa, con ladrillo, entramados de madera y tejados que le dan un aire residencial. Guillermo II lo mandó levantar para su hijo, el príncipe heredero Guillermo, y su esposa Cecilia, de quien toma el nombre. Fue el último palacio construido por la dinastía Hohenzollern.
Sin embargo, Cecilienhof es conocido sobre todo por haber acogido la Conferencia de Potsdam, celebrada entre el 17 de julio y el 2 de agosto de 1945. Tras la derrota de la Alemania nazi, los representantes de Estados Unidos, la Unión Soviética y el Reino Unido se reunieron aquí para negociar la organización de la Alemania ocupada y distintas cuestiones del escenario de posguerra.

Palacio de mármol
También en el Jardín Nuevo, junto al lago Heiliger See, se encuentra el Palacio de Mármol, conocido en alemán como Marmorpalais. Fue construido a finales del siglo XVIII por encargo de Federico Guillermo II, que buscaba una residencia alejada de la vida de la corte. Su ubicación junto al agua y rodeada de vegetación le da un ambiente diferente al de los grandes conjuntos monumentales de Sanssouci.
El edificio es de estilo neoclásico y tiene una fachada de ladrillo rojizo con elementos de mármol que dan nombre al palacio. El cuerpo central está rematado por un pequeño pabellón desde el que el monarca podía disfrutar de las vistas del entorno. A ambos lados se añadieron posteriormente dos alas conectadas mediante galerías, ampliando la residencia original.
En el interior destacan los revestimientos de mármol, las decoraciones inspiradas en la Antigüedad y las estancias orientadas hacia el lago. La música también tuvo un papel importante en esta residencia, ya que Federico Guillermo II era aficionado al violonchelo y promovía la celebración de conciertos en la corte.

Cómo llegar a Potsdam
Potsdam se encuentra al suroeste de Berlín y está bien comunicada con la capital alemana, por lo que puedes visitarla como excursión de un día desde Berlín. El tren es una opción cómoda para llegar por libre, ya que te permite acceder a la ciudad sin preocuparte por conducir ni buscar aparcamiento. Nosotros lo hicimos así y te lo recomiendo, aunque también puedes optar por una excursión guiada desde Berlín si prefieres no complicarte con la logística.
Viajar a Potsdam en tren
Si quieres ir por libre en tren, desde Berlín puedes tomar un tren regional RE1 hasta Potsdam Hauptbahnhof, la estación central de Potsdam. También puedes utilizar la línea S7 del S-Bahn, que pasa por estaciones como Alexanderplatz, Friedrichstraße y Berlin Hauptbahnhof. La mejor opción dependerá de dónde te alojes y de las conexiones disponibles a la hora de salir; consulta el trayecto en el planificador de VBB o DB Navigator para comprobar horarios y posibles obras.
Al comprar el billete, ten en cuenta que Potsdam pertenece a la zona C del sistema de transporte de Berlín, así que para viajar desde el centro de la capital necesitas un título que cubra las zonas ABC. El billete habitual de Berlín AB no cubre todo el recorrido. Si tienes una Berlin WelcomeCard, comprueba también que sea la modalidad ABC para poder utilizarla en esta excursión.
Una vez en Potsdam Hauptbahnhof, puedes empezar el recorrido caminando hacia Alter Markt o utilizar los autobuses y tranvías para acercarte a otras zonas, como los palacios de Sanssouci. Para orientarte, Google Maps te irá genial y te indicará cómo ir de un sitio a otro.
Por otra parte, si quieres llegar directamente desde el aeropuerto de Berlín-Brandeburgo (BER), la línea regional RB22 conecta el aeropuerto con Potsdam, sin necesidad de pasar por el centro de Berlín. La estación del aeropuerto se encuentra bajo la terminal 1 y tiene acceso también desde la terminal 2. Es una alternativa práctica si vas a alojarte en Potsdam o quieres comenzar aquí tu viaje.
Excursiones a Potsdam
Si prefieres visitar la ciudad con un guía desde el inicio, puedes reservar esta excursión a Potsdam desde Berlín. La actividad se realiza en español y dura unas seis horas, incluyendo los desplazamientos en tren. Durante el recorrido conocerás la historia de la ciudad y su relación con los reyes de Prusia, combinando el paseo por el casco histórico con los jardines de Sanssouci.
La ruta incluye lugares como el exterior del Palacio de Sanssouci, la iglesia de la Paz, Nauener Tor y el Barrio Holandés. Ten en cuenta que no se visitan los interiores de los palacios y que el transporte se paga aparte: necesitas un abono válido para las zonas ABC, que el guía puede ayudarte a comprar si todavía no lo tienes.
Dónde dormir en Potsdam
Aunque puedes visitar Potsdam en una excursión desde Berlín, quedarte una noche te permitirá recorrerla con más calma, especialmente si quieres entrar en varios palacios y pasear por Sanssouci y el Jardín Nuevo. Además, podrás repartir las visitas entre dos jornadas y disfrutar del centro sin tener que estar pendiente del regreso.
El casco histórico y los alrededores del Barrio Holandés son zonas prácticas para buscar alojamiento si quieres tener cerca restaurantes, tiendas y buena parte de los lugares que visitar. Otra opción es alojarte cerca de Potsdam Hauptbahnhof, sobre todo si llegas con equipaje en tren o vas a continuar el viaje en transporte público.
Nosotros visitamos Potsdam desde Berlín y no nos quedamos a dormir, así que no puedo recomendarte un alojamiento por experiencia propia. Si estás organizando una escapada similar, puedes mantener tu alojamiento en la capital y dedicar el día a conocer la ciudad, pero si prefieres ampliar la visita, pasar una noche aquí te dará más margen para recorrer los parques y palacios.
Como ves, hay mucho que visitar en Potsdam en un día, desde los palacios y jardines de Sanssouci hasta las calles del Barrio Holandés y los monumentos de Alter Markt. Para aprovechar la visita, te recomiendo elegir de antemano los palacios a los que quieras entrar y dejar tiempo para pasear por el centro. Su cercanía a Berlín hace que sea fácil incluirla en el viaje, aunque, si quieres conocer también el Jardín Nuevo sin prisas, merece la pena dedicarle algo más de tiempo.
Estela Gómez
Soy Estela y a través de Viajes e ideas te llevo de viaje conmigo a diversos lugares del mundo desde el 2012. Además de leerme por aquí, también me encontrarás en Quiero Viajar Sola, mi otro blog dedicado a los viajes en solitario. Mis proyectos han salido en varias ocasiones en medios de comunicación y suelo participar en viajes de prensa para dar a conocer destinos turísticos.

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