20 cosas que ver en Múnich

Si estás preparando un viaje a la capital de Baviera, en este artículo te cuento qué ver en Múnich para que puedas organizar tu recorrido. He podido visitar la ciudad en dos ocasiones, así que te hablo de sus monumentos, sus jardines y de sitios emblemáticos. He ordenado las visitas siguiendo una ruta a pie por el centro, y al final encontrarás algún lugar algo más alejado al que podrás llegar en transporte público.

Marienplatz en Munich

Este artículo forma parte de la guía para viajar a Alemania

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Qué ver en Múnich

Muchos de los lugares que visitar en Múnich se concentran en el casco histórico, así que puedes enlazar las visitas dando un paseo. Entre sus antiguas puertas, plazas e iglesias irás descubriendo también el pasado de la ciudad como residencia de los gobernantes de Baviera.

Lo mejor es que lleves calzado cómodo y reserves tiempo para entrar en los edificios que más te interesen. Contemplar las fachadas te permitirá conocer buena parte del centro, pero no te puerdes perder los salones de la Residencia o subir a una torre para ver Múnich desde las alturas. Además, dependiendo de la época en la que viajes, podrás coincidir con algún evento al que también dedicar tiempo (te explico algunos de ellos en el siguiente apartado).

Si prefieres comenzar con una visita guiada, puedes apuntarte a este free tour por Múnich en español. Parte de Marienplatz y recorre gran parte del centro de la ciudad mientras el guía explica la historia y algunas curiosidades de la ciudad. Es una buena opción para situarte al llegar y continuar después por tu cuenta.

Sendlinger Tor

Un posible punto de partida para tu ruta por Múnich es Sendlinger Tor, una de las tres antiguas puertas de Múnich que todavía se conservan. Formaba parte de las fortificaciones que protegían la ciudad y daba acceso al casco histórico por el sur. Hoy está integrada en una zona de mucho movimiento, donde esta construcción medieval contrasta con el tráfico y los edificios que la rodean.

Su aspecto ha cambiado con el paso de los siglos. Antiguamente contaba con una torre central, que se eliminó en 1808, y con tres pequeños arcos de paso. En 1906 estos se sustituyeron por el gran arco que vemos actualmente, dejando una entrada más amplia entre las dos torres laterales.

Las torres que flanquean la puerta y el mercadillo de Navidad
Ésta es una de las puertas conservadas de la antigua muralla medieval

Iglesia Asamkirche

A pocos pasos de Sendlinger Tor, en la calle Sendlinger Straße, encontrarás la Asamkirche, una pequeña iglesia con una decoración espectacular. Su nombre oficial es Iglesia de San Juan Nepomuceno, aunque se la conoce por el apellido de los hermanos Cosmas Damian y Egid Quirin Asam, quienes la construyeron entre 1733 y 1746. Está encajada entre las casas de la calle, así que fíjate en su fachada para no pasar de largo.

Los hermanos la concibieron como una capilla privada. Sin embargo, ante la insistencia de los vecinos, acabaron abriéndola al público. En un espacio de apenas unos ocho metros de ancho y veintidós de largo reunieron esculturas, pinturas y adornos dorados que la convierten en una de las visitas más llamativas del centro.

Al contemplar el interior, levanta la mirada y observa cómo cambia la luz: la zona inferior es más oscura y representa el sufrimiento terrenal, mientras que la parte superior, dedicada a Dios y la eternidad, es mucho más luminosa. Justo al lado está la Asamhaus, la antigua casa de los hermanos, cuya fachada también merece una parada, aunque solo puede contemplarse desde fuera.

Interior de la iglesia
El bonito interior de la iglesia Asamkirche

Karlsplatz

Otro punto de partida posible para tu ruta puede ser Karlsplatz, también conocida como Stachus. Está a unos diez minutos a pie de la estación central y marca la entrada occidental a la zona peatonal del centro de la ciudad. Desde aquí puedes atravesar la puerta Karlstor y continuar por las calles Neuhauser Straße y Kaufingerstraße hasta Marienplatz.

El doble nombre de la plaza tiene una historia curiosa. En 1797 recibió el nombre de Karlsplatz en honor al príncipe elector Carlos Teodoro, pero entre los vecinos siguió utilizándose Stachus. Este nombre procedía de una taberna cercana regentada por Eustachius Föderl y ha perdurado hasta nuestros días: incluso la parada de transporte público se llama Karlsplatz (Stachus).

Su elemento histórico más destacado es la Karlstor, otra de las tres puertas que se conservan de las antiguas fortificaciones de Múnich. Al pasar bajo ella, levanta la mirada: en las esquinas del arco central hay pequeñas cabezas esculpidas que representan a personajes populares de la ciudad.

Puerta Karlstor de noche
La puerta Karlstor te da la bienvenida al centro histórico desde la estación de tren

Iglesia de San Miguel

Si comienzas el paseo en Karlsplatz, encontrarás la Iglesia de San Miguel, o Michaelskirche, al avanzar por Neuhauser Straße hacia Marienplatz. Este templo jesuita fue construido entre 1583 y 1597 por encargo del duque Guillermo V, como símbolo de la Contrarreforma católica en Baviera. Su diseño tomó como referencia la iglesia del Gesù de Roma y es uno de los grandes ejemplos de arquitectura renacentista de Múnich.

Antes de entrar, fíjate en la fachada decorada con figuras de gobernantes cristianos y bávaros, presidida en su parte superior por Jesucristo. El edificio sufrió graves daños durante los bombardeos de 1944 y tuvo que reconstruirse después de la guerra, volviendo a consagrarse en 1953.

En el interior destaca su enorme bóveda de cañón, de unos veinte metros de ancho, que cubre la nave sin columnas intermedias. Otro motivo para visitarla es la cripta de la familia Wittelsbach, donde está enterrado Luis II de Baviera, el rey que mandó construir los célebres palacios de Neuschwanstein, Linderhof y Herrenchiemsee. La entrada a la iglesia es gratuita, mientras que la cripta tiene una entrada independiente de pago y sus propios horarios de visita.

Fachada de la iglesia
La peculiar fachada de San Miguel

Catedral de Múnich

La Catedral de Múnich, conocida como Frauenkirche, es uno de los edificios más reconocibles de la ciudad gracias a sus dos torres rematadas por cúpulas. Este templo de estilo gótico tardío se construyó entre 1468 y 1488, bajo la dirección del maestro Jörg von Halsbach. Para levantarlo se utilizó ladrillo, mientras que los característicos remates de las torres se añadieron en 1525. La Catedral sufrió graves daños durante la Segunda Guerra Mundial y fue reconstruida posteriormente.

En el interior, uno de los detalles más curiosos es la huella del diablo, o Teufelstritt, situada cerca de la entrada. Según una de las versiones de la leyenda, el diablo creyó que la iglesia no tenía ventanas porque las columnas y el antiguo altar las ocultaban desde ese punto. Al avanzar descubrió el engaño y, enfurecido, golpeó el suelo con el pie, dejando esa marca.

También puedes subir a la torre sur para contemplar Múnich desde las alturas y, si el día está despejado, llegar a ver los Alpes. La subida tiene un tramo de unos noventa escalones por una escalera de caracol con un ascensor hasta el mirador. Esta visita tiene una entrada específica, así que te recomiendo consultar la disponibilidad si quieres incluirla en tu recorrido.

Interior de la catedral
El sencillo interior de la Catedral de Nuestra Señora en Múnich

Marienplatz

La Marienplatz es la plaza principal de Múnich desde su fundación en 1158, y durante siglos fue el lugar donde los comerciantes vendían alimentos y otras mercancías. Hoy es un espacio peatonal muy animado, rodeado de edificios históricos y calles por las que puedes continuar el recorrido.

En el centro destaca la Mariensäule, una columna coronada por una figura dorada de la Virgen María, patrona de Baviera. El príncipe elector Maximiliano I mandó levantarla en 1638 como agradecimiento porque Múnich había quedado a salvo de la destrucción durante la ocupación sueca en la Guerra de los Treinta Años. Si te acercas a su base, verás cuatro figuras que luchan contra criaturas que simbolizan el hambre, la guerra, la peste y la herejía.

También encontrarás la Fischbrunnen, o fuente del Pez, cuyo nombre recuerda la actividad comercial de la plaza. La fuente actual se construyó en 1954 e incorpora tres figuras de carniceros que se conservaron de la anterior, destruida durante la Segunda Guerra Mundial. A ella se le atribuye una curiosa tradición: el Miércoles de Ceniza se lavan los monederos en sus aguas con la esperanza de tener dinero durante el resto del año.

Los edificios que más llaman la atención son el Nuevo Ayuntamiento y el Antiguo Ayuntamiento, de los que te hablaré a continuación. Además, en Marienplatz suele haber celebraciones durante todo el año y el tradicional mercado navideño, así que su ambiente cambia según la época del viaje.

El Ayuntamiento y las torres de la Catedral detrás
Marienplatz es un lugar concurrido y con muchos monumentos alrededor

Ayuntamiento de Múnich

El Nuevo Ayuntamiento de Múnich, o Neues Rathaus, se levanta en uno de los lados de Marienplatz y lo reconocerás fácilmente, porque es uno de los edificios más bonitos de la ciudad. Aunque su fachada neogótica puede hacerte pensar que es medieval, se construyó entre 1867 y 1905, cuando el antiguo ayuntamiento se había quedado pequeño para la administración municipal. Su arquitecto, Georg von Hauberrisser, tenía solo 25 años cuando lo diseñó.

La torre alcanza unos 80 metros de altura y está coronada por el Münchner Kindl, la figura de un monje que aparece también en el escudo de Múnich. Ahora bien, su atractivo más conocido es el Glockenspiel, el carillón con figuras en movimiento. En la parte superior representa la boda del duque Guillermo V con Renata de Lorena, celebrada en 1568, y el torneo de caballeros organizado en su honor. En la parte inferior aparece el baile de los toneleros, quienes, según la tradición, salieron a bailar para animar a los vecinos después de una epidemia de peste. Puedes verlo desde la plaza todos los días a las 11:00 y a las 12:00, y de marzo a octubre también a las 17:00.

Si quieres conocer más del edificio, puedes reservar una visita guiada por el interior (en inglés). El recorrido te permitirá descubrir algunas de sus salas y puede incluir la biblioteca jurídica, aunque el acceso a los distintos espacios depende de la actividad municipal. Otra posibilidad es visitar el mirador de la torre para contemplar Marienplatz y el casco histórico desde las alturas. Yo subí en uno de mis viajes y hay muy buenas vistas.

Fachada del ayuntamiento
La bonita fachada del Ayuntamiento

Antiguo ayuntamiento

También en Marienplatz está el Antiguo Ayuntamiento de Múnich, o Altes Rathaus. Aparece mencionado en documentos desde 1310, y en 1874 fue cuando la administración municipal se trasladó al nuevo edificio. Desde entonces se utiliza para celebraciones, actos conmemorativos y entregas de premios.

El edificio ha pasado por varias reconstrucciones. Después de que un rayo provocara su destrucción en 1460, Jörg von Halsbach, el maestro constructor de la Frauenkirche, lo reconstruyó con un diseño gótico tardío. También sufrió graves daños durante la Segunda Guerra Mundial, y en la reconstrucción posterior se recuperó su aspecto gótico.

Actualmente, la torre alberga el Museo del Juguete. Su colección reúne muñecas, osos de peluche, trenes, juguetes de madera y otros objetos que permiten descubrir cómo ha cambiado el juego a lo largo de los siglos. Puede ser una visita interesante si viajas con niños o te gustan los juguetes antiguos.

Fachada y torre
El antiguo ayuntamiento también es bonito, aunque más reducido

Iglesia de San Pedro

A pocos pasos de Marienplatz se encuentra la Iglesia de San Pedro, la parroquia más antigua de Múnich. Su historia se remonta al siglo XII, aunque el edificio ha experimentado numerosas reformas y reconstrucciones. Se levanta sobre una pequeña colina conocida como Petersbergl, y los muniqueses llaman cariñosamente Alter Peter, «Viejo Pedro», especialmente a su torre.

En el interior destaca el altar mayor barroco, realizado entre 1730 y 1734, presidido por una figura dorada de san Pedro. Tiene una curiosidad: la tiara que lleva el santo es desmontable y, cuando fallece un papa, se retira hasta que se elige a su sucesor. También puedes buscar el relicario de santa Munditia, situado en una capilla lateral, donde se conservan sus restos en una urna acristalada.

Uno de los principales motivos para acercarse hasta aquí es subir a la torre de San Pedro, desde la que se obtiene una vista preciosa de Marienplatz, el Nuevo Ayuntamiento y las torres de la Catedral. Si el día está despejado, incluso puedes distinguir los Alpes al fondo. La entrada a la iglesia es gratuita, mientras que la subida a la torre es de pago.

Torre de la iglesia desde la torre del ayuntamiento
La torre de San Pedro desde la torre del Ayuntamiento

Iglesia del Espíritu Santo

Detrás de San Pedro te encontrarás con la Iglesia del Espíritu Santo, o Heilig-Geist-Kirche. Sus orígenes se remontan al siglo XIII, cuando existía un hospital que acogía a enfermos, personas mayores y gente sin recursos. Después del incendio de 1327, que destruyó tanto el hospital como la iglesia, se levantó un nuevo templo gótico, terminado en 1392.

En el siglo XVIII, su interior se transformó con una decoración barroca en la que participaron los hermanos Asam, a quienes ya habrás conocido si has visitado la Asamkirche. Merece la pena entrar y levantar la mirada hacia los frescos del techo, que representan escenas religiosas y la fundación del antiguo hospital. Entre las figuras del fresco central puedes buscar al Brezenreiter, un jinete que representa la tradición de repartir pretzels entre los pobres.

La iglesia sufrió graves daños durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Su recuperación se prolongó durante décadas e incluyó la reconstrucción de los frescos y las decoraciones del interior, por lo que buena parte de lo que vemos hoy es fruto de ese trabajo.

Fachada de la iglesia
La iglesia del Espíritu Santo puede pasar más desapercibida que otros templos

Viktualienmarkt

Al lado de la iglesia puedes visitar el mercado de alimentos más conocido de Múnich. Su historia comenzó en 1807, cuando el rey Maximiliano I José decidió trasladar parte de la actividad comercial de Marienplatz a este espacio porque la plaza se había quedado pequeña. Su nombre procede de una antigua palabra que significa «víveres» o «alimentos».

Actualmente encontrarás alrededor de cien puestos, con frutas, verduras, quesos, embutidos, panes, especias, flores y productos de distintas procedencias. Puedes aprovechar para probar alguna especialidad o comprar algo para comer durante el recorrido. También hay puestos de comida preparada, cafeterías y otros locales donde hacer una pausa.

Uno de sus espacios más populares es el biergarten, que va alternando la cerveza entre las seis grandes cerveceras de Múnich. Durante el paseo, fíjate también en el Maibaum, el poste decorado con los colores blanco y azul de Baviera y las figuras que representan escenas de la vida muniquesa.

Hofbräuhaus

La Hofbräuhaus es una de las cervecerías más famosas de Múnich. Está en la plaza Platzl, a pocos minutos de Marienplatz, y su historia comenzó en 1589, cuando el duque Guillermo V fundó una fábrica de cerveza para abastecer a la corte bávara. En 1607 se estableció una nueva fábrica en esta ubicación.

Su espacio más conocido es la Schwemme, el gran salón de la planta baja, con bóvedas, largas mesas de madera y capacidad para unas 1.300 personas. Algunas mesas se conservan desde 1897 y tienen nombres e iniciales grabados por quienes han pasado por ellas. Aquí suena música tradicional bávara en directo y se comparte mesa, así que puedes encontrarte sentado junto a otros viajeros o clientes habituales. Puedes aprovechar la visita para tomar una cerveza y probar la cocina bávara.

Sala de la cervecería
El bonito interior de la cervecería Hofbrauhaus

Alter Hof

La siguiente parada que te propongo es el Alter Hof, la primera residencia de los Wittelsbach en Múnich, la dinastía que gobernó Baviera durante siglos. Entre los siglos XIII y XV fue uno de los centros del poder ducal y, durante el reinado de Luis IV de Baviera, coronado emperador en 1328, también tuvo funciones de residencia imperial.

Uno de sus detalles más curiosos es el Affentürmchen, un mirador de madera conocido como la «torrecilla del mono». Según la leyenda, un mono de la corte tomó al pequeño Luis de su cuna y trepó con él hasta el tejado. Los sirvientes consiguieron atraer al animal y recuperar al niño ileso. Sin embargo, el mirador se construyó después de la época en la que supuestamente ocurrió la historia.

Con el crecimiento de Múnich, los gobernantes buscaron un lugar más seguro y acabaron trasladándose a la fortaleza que daría origen a la actual Residencia. El Alter Hof pasó a desempeñar funciones administrativas y fue reformado en numerosas ocasiones. Por eso, el conjunto que vemos hoy tiene tanto elementos medievales como construcciones modernas, incluidas las que sustituyeron a las partes dañadas durante la Segunda Guerra Mundial. Además de recorrer el patio, puedes visitar la exposición gratuita Münchner Kaiserburg, instalada en una sala abovedada medieval.

Teatro Nacional

A pocos pasos de allí llegarás a la Max-Joseph-Platz, donde encontrarás el Teatro Nacional, reconocible por su fachada neoclásica con columnas y frontón, que recuerda a un templo griego. Se inauguró en 1818 por iniciativa del rey Maximiliano I José y es la principal sede de la Ópera Estatal de Baviera, el Ballet Estatal de Baviera y la Orquesta Estatal de Baviera.

Su historia está marcada por varias reconstrucciones. En 1823, un incendio durante una función destruyó el teatro, y Leo von Klenze dirigió su recuperación, incorporando el pórtico de columnas previsto en el proyecto original. Volvió a abrir en 1825, pero los bombardeos de 1943 lo dejaron nuevamente en ruinas. La reconstrucción posterior terminó con su reapertura en 1963.

El interior destaca por su sala de espectáculos, los palcos y los salones decorados. Además de contemplarlo desde la plaza, puedes conocerlo asistiendo a una representación de ópera, ballet o un concierto. Aquí se estrenaron obras de Richard Wagner como Tristán e Isolda y La valquiria, por lo que también es una parada interesante si te gusta la historia de la música.

Otra opción es reservar una visita guiada de aproximadamente una hora, que recorre espacios como el Salón del Rey, los salones jónicos y el auditorio. Cuando la actividad del teatro lo permite, también incluye la zona del escenario.

Facha del teatro
La fachada del teatro, en la plaza Max-Joseph-Platz

Residencia de Múnich

La Residencia de Múnich, o Residenz, fue el palacio y la sede de gobierno de los duques, príncipes electores y reyes de Baviera entre 1508 y 1918. Está junto al Teatro Nacional y es una de las visitas a las que merece la pena dedicar más tiempo. El conjunto creció durante siglos, por lo que cuenta con patios, salones y apartamentos de estilos que van desde el Renacimiento hasta el neoclasicismo.

Uno de sus espacios más impresionantes es el Antiquarium, un gran salón renacentista decorado con esculturas y pinturas. Se creó para albergar una colección de antigüedades y después se convirtió en un salón de celebraciones de la corte. También destaca el Grottenhof, un patio con una fuente y una pared decorada con conchas.

La visita continúa por habitaciones que muestran cómo vivían los gobernantes bávaros y cómo recibían a sus invitados. Entre ellas están el Salón Imperial y las llamadas Habitaciones Ricas, con una elaborada decoración rococó. Si te interesan las joyas y los objetos ceremoniales, puedes añadir la visita al Tesoro, donde se conservan coronas, insignias reales y otras piezas de gran valor.

Dentro del conjunto se encuentra también el Teatro Cuvilliés, conocido por sus palcos y su decoración rococó. Aunque el teatro quedó destruido durante la Segunda Guerra Mundial, sus elementos decorativos de madera se habían desmontado y puesto a salvo, lo que permitió recuperarlos e instalarlos después en otro espacio de la Residencia.

Puedes recorrer el museo por libre con una audioguía incluida, disponible en español. El Museo de la Residencia, el Tesoro y el Teatro Cuvilliés tienen entradas propias, aunque también existen opciones combinadas. Reserva al menos un par de horas para el palacio y más tiempo si quieres conocer los otros espacios. Si quieres hacer una visita guiada en inglés por el palacio.

Sala desde uno de sus extremos
La bonita sala del Antiquarium en la Residencia

Odeonsplatz

La Odeonsplatz es una de las plazas más monumentales de Múnich y una parada que puedes enlazar con la visita a la Residencia. Aquí comienza la Ludwigstraße, una gran avenida cuyo diseño refleja el interés del rey Luis I por la arquitectura italiana. La plaza debe su nombre al Odeón, una antigua sala de conciertos construida en el siglo XIX que, tras los daños de la Segunda Guerra Mundial, se transformó en sede del Ministerio del Interior de Baviera.

En uno de sus lados destaca la Feldherrnhalle, un monumento dedicado al ejército bávaro que se construyó entre 1841 y 1844. Sus tres grandes arcos se inspiran en la Loggia dei Lanzi de Florencia. En su interior hay estatuas de los militares Tilly y Wrede, mientras que dos leones flanquean la escalinata.

Otro de los edificios que llaman la atención es la Iglesia de los Teatinos, con su característica fachada amarilla y su gran cúpula. Su nombre oficial es Iglesia de San Cayetano y fue construida por iniciativa del príncipe elector Fernando María y su esposa, Enriqueta Adelaida de Saboya, como agradecimiento por el nacimiento de su hijo y heredero, Maximiliano Manuel. Las torres se completaron en 1690 y la fachada rococó se añadió entre 1765 y 1768.

Merece la pena entrar para contemplar el interior blanco, decorado con elaborados estucos, que contrasta con el color del exterior. Además, en su cripta descansan numeros miembros de los Wittelsbach, la antigua familia gobernante de Baviera, incluidos los fundadores del templo y su hijo Maximiliano Manuel. Como otros monumentos de Múnich, sufrió graves daños durante la Segunda Guerra Mundial y tuvo que ser reconstruida después.

Feldherrnhalle
El Feldherrnhalle domina la plaza del Odeon

Hofgarten

Junto a la Residencia y Odeonsplatz encontrarás el Hofgarten, el antiguo jardín de la corte de Múnich. Maximiliano I mandó crearlo entre 1613 y 1617 siguiendo el modelo de los jardines renacentistas italianos. En sus orígenes estaba reservado a los gobernantes, pero hacia 1780 Carlos Teodoro lo abrió al público.

En el centro destaca el Templo de Diana, un pabellón construido en 1615 del que parten los caminos que dividen el jardín. Sobre su tejado verás una copia de la Tellus Bavarica, una figura de bronce que simboliza las riquezas de Baviera. La escultura original se conserva en el interior de la Residencia para protegerla de la intemperie.

Jardín Inglés

Desde el Hofgarten puedes cruzar al Jardín Inglés, o Englischer Garten, que es uno de los grandes espacios verdes de Múnich. Fue concebido como parque público en 1789 por iniciativa del príncipe elector Carlos Teodoro y su nombre hace referencia al diseño de los jardines paisajísticos ingleses, con praderas, arboledas y cursos de agua que buscan crear un entorno de aspecto natural.

El parque es enorme, así que puedes dedicarle desde un paseo por la zona sur hasta varias horas de recorrido. Una de sus cosas más famosas es el Eisbach, conocido por su ola de surf en pleno centro de la ciudad, donde puedes precisamente gente haciendo surf. Otra, el Monóptero, un pequeño templo de inspiración griega situado sobre una colina.

Además, también puedes ir hasta la Torre China, junto a la que se encuentra uno de los biergärten del parque. Si el tiempo acompaña, puedes aprovechar para sentarte al aire libre y tomar algo antes de seguir caminando. Si quieres alargar el recorrido, continúa hasta el lago Kleinhesseloher See, donde también encontrarás una cervecería con terraza junto al agua.

Museo BMW

Ya fuera del centro histórico puedes acercarte hasta el Museo BMW, junto a la sede de la marca. Su edificio con forma de cuenco se inauguró en 1973 y forma un conjunto muy reconocible con la torre de oficinas, cuyo diseño recuerda a los cuatro cilindros de un motor.

En el interior encontrarás vehículos históricos, prototipos y exposiciones sobre la evolución de BMW. El recorrido te permite conocer los comienzos de la compañía, su entrada en la fabricación de automóviles en 1928 y el desarrollo de sus distintas series. También hay espacios dedicados a la publicidad y a los modelos deportivos BMW M, así que la visita va más allá de contemplar coches antiguos.

Frente al museo está BMW Welt, otro edificio que puedes visitar en la misma parada. Aquí se presentan modelos actuales de BMW, MINI, Rolls-Royce y BMW Motorrad, y también se entregan vehículos a sus nuevos propietarios.

Interior de la exposicion
El BMW Welt es un espacio para conocer los modelos de la empresa

Estadio Olímpico de Múnich

Al lado, está Olympiapark, donde se celebraron los Juegos Olímpicos de 1972. Allí destaca el Estadio Olímpico de Múnich, o Olympiastadion, con su cubierta ondulada. Aquí se celebraron las ceremonias de apertura y clausura de los Juegos de 1972, así como distintas competiciones deportivas. Dos años después acogió la final del Mundial de fútbol de 1974, en la que Alemania Occidental venció a los Países Bajos. También fue el estadio del Bayern de Múnich hasta su traslado al Allianz Arena en 2005.

Además de su historia deportiva, el estadio ha sido escenario de grandes conciertos al aire libre, con artistas como los Rolling Stones, Michael Jackson y Elton John. Actualmente el estadio está cerrado por obras y no se puede visitar su interior, así que te recomiendo revisar cuándo acaban las obras antes de acercarte hasta allí.

El estadio desde las gradas
El Estadio Olímpico de Múnich

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Fiestas y mercadillos de Múnich

Además de visitar sus monumentos, puedes aprovechar para ir a Múnich durante algunos de sus eventos más populares. Por ejemplo, yo he tenido ocasión de visitar el Frühlingsfest y los mercadillos de Navidad, y es una buena forma de conocer el ambiente de la ciudad en diferentes épocas del año.

Frühlingsfest

El Frühlingsfest es la fiesta de primavera de Múnich y se celebra habitualmente entre abril y mayo en Theresienwiese, el mismo recinto que acoge el Oktoberfest. Se conoce como su «hermana pequeña» porque también hay carpas de cerveza, música, puestos de comida y atracciones, aunque a una escala menor. Se organizó por primera vez en 1965 y marca el comienzo de la temporada de fiestas populares de la ciudad. Puedes acercarte para entrar en alguna de las carpas y tomar las tradicionales jarras de cerveza.

Carpa del festival llena de gente bebiendo
El Frühlingsfest no tiene nada que envidiar el Oktoberfest

Oktoberfest

Mientras, el Oktoberfest es la celebración más famosa de Múnich y atrae cada año a millones de visitantes. Aunque su nombre hace referencia a octubre, comienza en septiembre y suele terminar a principios del mes siguiente. Durante algo más de dos semanas, Theresienwiese se llena de carpas, atracciones y puestos de comida, con las cerveceras muniquesas como grandes protagonistas.

Su origen se remonta a 1810, cuando se celebró la boda del futuro rey Luis I con Teresa de Sajonia-Hildburghausen. Los festejos incluyeron una carrera de caballos y tuvieron tanto éxito que se repitieron en los años siguientes. El recinto recibió el nombre de Theresienwiese en honor a la novia, y de ahí procede también Wiesn, el nombre con el que los muniqueses conocen la fiesta.

Además de la cerveza, encontrarás música, gastronomía bávara, desfiles y atracciones tradicionales. Si quieres que tu viaje coincida con el Oktoberfest, organiza el alojamiento con mucha antelación y consulta las condiciones de las carpas si te interesa reservar una mesa. Además, las fechas concretas cambian cada año, así que compruébalas antes de preparar la escapada.

Mercadillos de Navidad

Otra época en la que he visitado Múnich es la de los mercadillos de Navidad, cuando las plazas se llenan de casetas, luces y adornos. Generalmente se celebran durante las semanas previas a Navidad, aunque cada mercado tiene sus propias fechas.

El más conocido es el Christkindlmarkt de Marienplatz, con el Nuevo Ayuntamiento como telón de fondo y un gran árbol iluminado. En sus casetas encontrarás decoración navideña, artesanía y dulces, además de salchichas, almendras tostadas y Glühwein, el vino caliente especiado típico de estas celebraciones.

Otros mercados que puedes incluir son el mercadillo medieval de Wittelsbacherplatz y el Weihnachtsdorf de la Residencia de Múnich, que se instala en el patio Kaiserhof del palacio. Ambos están junto a Odeonsplatz.

Mercadillo en el patio de la Residencia
El Mercadillo Weihnachtsdorf está en un patio de la Residencia de Múnich

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Qué ver cerca de Múnich

Si tienes algún día más, puedes aprovechar para conocer otros lugares de Baviera. Hay lugares muy famosos que merece la pena conocer y otros no tantos que te pueden sorprender. Aquí te dejo dos ideas.

Castillo de Neuschwanstein

La excursión más típica que puedes hacer desde Múnich es al castillo de Neuschwanstein, situado cerca de Füssen, en el sur de Baviera. Fue construido por iniciativa del rey Luis II en el siglo XIX y, con sus torres y su ubicación entre montañas, parece sacado de un cuento. Aunque tiene aspecto medieval, se concibió como un refugio personal del monarca, inspirado en sus ideales románticos y en las óperas de Richard Wagner.

Además de visitar el interior, merece la pena dedicar tiempo a los alrededores para contemplarlo desde diferentes perspectivas. Una de las vistas más conocidas es la que se obtiene desde el puente de Marienbrücke, frente al castillo y sobre un desfiladero. Desde la zona también puedes ver el castillo de Hohenschwangau, donde Luis II pasó parte de su infancia.

Para organizar la excursión, ten en cuenta que la visita al interior de Neuschwanstein se realiza con un recorrido guiado y una hora de entrada asignada. Te recomiendo reservar con antelación y dejar margen para subir desde Hohenschwangau hasta el castillo. Si quieres acercarte a Marienbrücke, comprueba también si está abierto, ya que el acceso puede cerrarse por las condiciones meteorológicas. Si lo prefieres, también puedes unirte a un tour desde Múnich para no preocuparte por la logística.

Landsberg am Lech

En mi segundo viaje a Múnich visitamos Landsberg am Lech, una pequeña ciudad situada al oeste de Múnich. Su casco antiguo conserva casas de fachadas de colores y calles empedradas, y uno de sus sitios principales es la Hauptplatz, la plaza donde se encuentra el antiguo Ayuntamiento. Desde allí puedes recorrer las calles del centro, acercarte a la iglesia de la Asunción y buscar las puertas medievales, entre las que destaca la Bayertor. No te vayas sin dar un paseo junto al río Lech, donde los pequeños saltos de agua forman una de las imágenes más características de Landsberg.

En otro post te contaré qué ver en Landsberg am Lech

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Cómo llegar a Múnich

Múnich está bien comunicada tanto con otras ciudades alemanas como con distintos destinos europeos. Si viajas desde España para pasar unos días, el avión suele ser la opción más práctica, mientras que el tren o el autobús pueden encajar si estás haciendo una ruta por Alemania o los países cercanos.

Vuelos a Múnich

El Aeropuerto de Múnich Franz Josef Strauss (MUC) es el principal aeropuerto de la ciudad y está situado al noreste del centro. Al buscar tus vuelos, comprueba el aeropuerto de llegada, ya que también puedes encontrar opciones a Memmingen, que requiere un traslado diferente.

Para ir del aeropuerto de Múnich al centro, puedes utilizar las líneas S1 y S8 del S-Bahn, los trenes de cercanías. Ambas conectan con la estación central, München Hauptbahnhof, y con Marienplatz, aunque recorren distintos lados de la ciudad. El trayecto hasta la estación central dura unos 40 minutos, así que puedes elegir la línea que mejor te venga según dónde esté tu alojamiento.

Otra alternativa es el Lufthansa Express Bus, que conecta el aeropuerto con la estación central y hace una parada en la zona de Schwabing. Puedes utilizarlo independientemente de la aerolínea con la que vueles y el recorrido completo tarda aproximadamente 45 minutos, dependiendo del tráfico.

Si llegas a Memmingen, puedes tomar el Allgäu Airport Express, que conecta la terminal con Múnich y tiene su parada junto a la estación central. Consulta los horarios para comprobar que encajen con tu vuelo, especialmente para el regreso, y deja margen suficiente para llegar al aeropuerto.

Viajar a Múnich en tren

Si ya estás viajando por Alemania, el tren es una buena opción para llegar a Múnich. La estación principal, München Hauptbahnhof, recibe conexiones de larga distancia desde ciudades como Berlín, Hamburgo, Frankfurt o Stuttgart. También existen conexiones internacionales con destinos como Salzburgo, París o Zúrich, por lo que puedes incluir Múnich en una ruta por varios países.

Una ventaja es que llegarás a una zona céntrica y bien comunicada. Desde la estación puedes continuar hasta tu alojamiento en S-Bahn, metro, tranvía o autobús. Para consultar los trayectos y comprar los billetes, puedes utilizar la web de Deutsche Bahn.

Llegar a Múnich en autobús

También puedes llegar en autobús de larga distancia, tanto desde otras ciudades alemanas como desde destinos europeos. Puede ser una alternativa interesante si encuentras una buena tarifa, aunque te recomiendo comparar la duración del viaje con la del tren antes de decidirte. La estación principal para estos servicios es la ZOB München, que está junto a la estación de S-Bahn Hackerbrücke, cerca de la Hauptbahnhof.

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Dónde dormir en Múnich

En mi primer viaje nos quedamos en el Hotel Cocoon cerca de Sendlinger Tor. Es una opción que puedes tener en cuenta al buscar alojamiento, aunque, como tienen varios hoteles en Múnich, fíjate en la ubicación del que estés mirando para comprobar que encaje con tus planes.

Para visitar la ciudad, te recomiendo buscar alojamiento cerca del centro o bien comunicado en transporte público. Si te quedas por los alrededores de Marienplatz, Karlsplatz o Sendlinger Tor, podrás llegar caminando a muchos de los lugares que te he contado. La zona de la estación central también puede resultar práctica si llegas en tren o vas a hacer excursiones desde Múnich.

A la hora de comparar hoteles, ten en cuenta las fechas del viaje. Durante el Oktoberfest y los mercadillos de Navidad conviene reservar con antelación, especialmente si quieres alojarte en una zona céntrica. Si los precios se te van de presupuesto, puedes ampliar la búsqueda a otros barrios y comprobar cuánto tardarías en llegar al centro en metro o S-Bahn.

Como ves, Múnich tiene mucho que ver. Te recomiendo dedicarle varios días para tener tiempo de hacer las visitas a interiores con un paseo por sus jardines o una parada en sus cervecerías. Y, si tienes más tiempo, puedes aprovechar para conocer algún rincón más de Baviera. Yo he visitado la ciudad en distintas épocas y tanto el Frühlingsfest como los mercadillos de Navidad me han dado una buena excusa para volver.

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Estela Gómez

Soy Estela y a través de Viajes e ideas te llevo de viaje conmigo a diversos lugares del mundo desde el 2012. Además de leerme por aquí, también me encontrarás en Quiero Viajar Sola, mi otro blog dedicado a los viajes en solitario. Mis proyectos han salido en varias ocasiones en medios de comunicación y suelo participar en viajes de prensa para dar a conocer destinos turísticos.

Estela Gómez

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