Landsberg am Lech es una de esas pequeñas ciudades de Baviera que invitan a pasear sin prisas. Sus casas de colores, las puertas medievales y las vistas del río junto al casco antiguo la convierten en una buena parada si estás recorriendo la región o buscas una excursión desde Múnich. En este artículo te cuento qué ver en Landsberg am Lech para que puedas organizar tu visita y conocer sus principales rincones.

Este artículo forma parte de la guía para viajar a Alemania
Qué ver en Landsberg am Lech
Landsberg am Lech es un bonito pueblo que creció durante la Edad Media en torno a un cruce del río Lech, un punto estratégico para el comercio de la sal. En el siglo XII, Enrique el León impulsó la construcción de un puente y una fortificación para proteger este paso, alrededor del cual se desarrolló la población. Su ubicación en las rutas comerciales favoreció su prosperidad, que todavía se aprecia en las plazas y edificios del casco antiguo.
Con el paso de los siglos, la ciudad fue ampliándose y reforzando sus defensas. Hoy conserva torres, puertas y tramos de muralla, además de iglesias y casas de distintas épocas que permiten seguir parte de esa evolución mientras paseas por sus calles.
El centro histórico de Landsberg am Lech es perfecto para visitarlo caminando, ya que los principales lugares de interés están cerca unos de otros. Eso sí, encontrarás algunas cuestas y escaleras al subir hacia la parte alta de la ciudad. Puedes comenzar en la Hauptplatz, recorrer las calles de alrededor y acercarte después a la orilla del Lech para disfrutar de las vistas del casco antiguo junto al agua.
Torres y murallas de Landsberg am Lech
Las torres, puertas y murallas de Landsberg am Lech son uno de los recuerdos más visibles de su pasado medieval. A medida que la ciudad crecía gracias al comercio y la actividad artesanal, también fue necesario ampliar su recinto defensivo, y todavía se conservan muchos elementos de aquellas fortificaciones que puedes ir descubriendo durante el paseo por el casco antiguo.
La puerta más monumental es la Bayertor, construida en 1425 en la parte alta de la ciudad. Era la entrada oriental por la que accedían los viajeros de la ruta de la sal y, además de proteger el paso, mostraba la prosperidad de Landsberg. Su arquitectura gótica, sus torrecillas y su decoración hacen que merezca la pena subir hasta aquí para contemplarla de cerca.
Otra de las más reconocibles es la Schmalzturm, también llamada Schöner Turm, que encontrarás en uno de los extremos de la Hauptplatz. Formaba parte de la primera muralla y fue la puerta oriental de la ciudad en el siglo XIII, antes de que esa función pasara a la Bayertor con la ampliación del recinto.
En el extremo norte del casco antiguo se encuentra la Sandauer Tor, remodelada en estilo renacentista en el siglo XVII. A estas grandes puertas se suman otras más pequeñas, como la Bäckertor, o puerta de los panaderos, y la Färbertor, de los tintoreros. Aún se conservan muchas torres y puertas, aunque no es necesario verlas todas si no quieres. Simplemente caminando por el casco antiguo te las irás encontrando.

Hauptplatz
La Hauptplatz es la plaza principal de Landsberg am Lech. Tiene una forma alargada y ligeramente triangular, con casas de fachadas de colores y hastiales de distintas formas. En la plaza destaca el Antiguo Ayuntamiento, del que te hablaré a continuación, mientras que en el extremo oriental se alza la Schmalzturm. La torre enmarca el acceso hacia la Alte Bergstraße, la calle que sube hacia la parte alta de Landsberg. Desde sus inmediaciones puedes contemplar una de las perspectivas más bonitas de la plaza, con las fachadas y el Ayuntamiento al fondo.
Otro de sus elementos característicos es la Marienbrunnen, la fuente coronada por una imagen de la Virgen que se encuentra en la plaza. A su alrededor puedes hacer una pausa antes de continuar el recorrido o sentarte en alguna de las terrazas para tomar algo y disfrutar del ambiente del centro. En Navidad, podrás tomarte algo en los puestos del mercadillo.

Antiguo Ayuntamiento de Landsberg am Lech
El Antiguo Ayuntamiento de Landsberg am Lech destaca por su fachada barroca decorada con estucos y rematada por un alto frontón de líneas curvas. Su posición frente a la Schmalzturm permitía que quienes entraban por aquella puerta se encontraran con un edificio que mostraba la riqueza y la importancia de la ciudad.
El edificio actual se levantó en varias fases a partir de alrededor de 1700. Entre 1719 y 1721, Dominikus Zimmermann intervino en su ampliación y dio forma a su característica fachada. Este arquitecto y maestro del estuco, conocido también por la iglesia de Wies, llegó a ser alcalde incluso de la localidad.
En el interior destacan el Herkomersaal, con grandes pinturas de Hubert von Herkomer, y el salón de celebraciones, cuyos murales representan episodios de la historia local. En la planta baja se encuentra la oficina de turismo, donde puedes informarte sobre las condiciones de visita a las salas históricas y aprovechar para recoger información para tu recorrido por Landsberg.

Georg-Hellmair-Platz
A pocos pasos de la Hauptplatz se encuentra la Georg-Hellmair-Platz. Buena parte de este espacio estuvo ocupado por el antiguo cementerio parroquial hasta comienzos del siglo XIX y había una capilla dedicada a Todos los Santos, demolida en 1804. Junto al cementerio se celebraba un mercado de cerámica, donde vendían sus productos tanto los alfareros locales como los llegados de otras poblaciones.
Tras desaparecer el recinto funerario, la plaza fue ampliándose y cambiando de aspecto y de nombre. Su denominación actual se adoptó en 1948 en recuerdo de Georg Hellmair, quien había sido párroco de la ciudad durante varias décadas. La fuente y los bancos se incorporaron durante la remodelación de 1978 y 1979, cuando el espacio, utilizado hasta entonces principalmente como aparcamiento, se convirtió en una zona peatonal. Ahora, puedes sentarte en sus terrazas a tomar algo y en Navidad disfrutar del mercadillo navideño.
Iglesia de la Asunción de María
Al lado de la plaza está la iglesia de la Asunción de María (y por ello la plaza era un cementerio). La construcción del templo actual comenzó en 1458 y fue consagrado en 1466, aunque las obras continuaron después. Su origen es gótico, pero las reformas de los siglos posteriores incorporaron una decoración barroca y altares rococó.
En el exterior destaca su campanario rematado por una cúpula bulbosa, añadida en 1699. Sin embargo, merece la pena entrar para descubrir el contraste entre la estructura medieval y la ornamentación del interior. Encontrarás estucos en las bóvedas, pinturas con escenas de la vida de la Virgen y un altar mayor de 1680, con columnas salomónicas y esculturas de Lorenz Luidl. Además, uno de sus elementos más valiosos son las vidrieras tardogóticas del coro, realizadas entre el siglo XV y comienzos del XVI. Entre ellas destaca la dedicada a san Cristóbal.

Río Lech
El río Lech forma parte de la historia y del paisaje de Landsberg am Lech, hasta el punto de darle su apellido. Uno de sus puntos más característicos es el Lechwehr, el azud que forma los saltos de agua junto al centro histórico. Su origen se remonta a 1364, cuando comenzó a construirse una barrera para desviar parte del caudal hacia el canal Mühlbach y aprovechar su fuerza para mover molinos y sierras.
Para contemplarlo, puedes acercarte al puente Karolinenbrücke, desde donde tendrás una buena vista del agua y de los edificios de la orilla. Después, merece la pena continuar caminando por la margen opuesta al casco antiguo, donde encontrarás zonas verdes y el parque en el que se levanta la Mutterturm, la siguiente parada del recorrido.

Mutterturm
En la orilla del Lech opuesta al casco antiguo se encuentra la Mutterturm, una torre que, aunque parece una construcción medieval, fue levantada entre 1884 y 1888. El artista Hubert von Herkomer la diseñó como taller y monumento familiar en memoria de su madre, de ahí su nombre, que puede traducirse como «torre de la madre».
Su arquitectura mezcla elementos neogóticos con influencias del movimiento Arts and Crafts. Herkomer también se implicó en la decoración, en la que participaron otros miembros de su familia: su padre realizó trabajos de talla en madera y su tío Anton tejió los textiles. Buena parte del mobiliario y la decoración originales se conserva.
Actualmente, la torre se visita como parte del Museo Herkomer. Si subes por sus empinadas escaleras, desde la cuarta planta podrás contemplar el casco antiguo a través de unas ventanas que el propio artista concibió como marcos para el paisaje. También puedes acercarte durante tu paseo junto al río para observarla desde el parque que la rodea.

Cómo llegar a Landsberg am Lech
Landsberg am Lech está situada al oeste de Múnich, por lo que puedes incluirla como excursión desde la capital bávara o como parada en una ruta por la región. Nosotros la visitamos en coche desde Múnich, pero también puedes llegar en tren.
Ir a Landsberg am Lech en coche
Desde Múnich, la principal vía de acceso a Landsberg es la autopista A96 en dirección a Lindau. El trayecto ronda una hora, dependiendo del punto de salida y del tráfico. Si vienes desde Augsburgo o desde la zona de Füssen, la carretera B17 te permite acceder a Landsberg por el eje norte-sur.
Para visitar la ciudad, puedes dejar el coche en alguno de los aparcamientos próximos al centro. Nosotros lo dejamos en el que hay junto al cementerio y seguimos hasta el centro dando un paseo.
Viajar a Landsberg am Lech en tren
Si estás en Múnich, también puedes tomar un tren regional desde München Hauptbahnhof hasta Kaufering y hacer allí transbordo a otro tren con destino a Landsberg (Lech). También puedes llegar desde Augsburgo a través de la línea regional que conecta esta ciudad con Kaufering y Landsberg. Al buscar los trayectos, introduce Landsberg (Lech) como estación de llegada para consultar la conexión completa y el tiempo disponible para cambiar de tren. Puedes comprobar los horarios y comprar los billetes en la web de Deutsche Bahn.
La estación de Landsberg está a pocos minutos caminando del casco antiguo, cerca del río, así que no necesitarás otro transporte para comenzar la visita.
Dónde dormir en Landsberg am Lech
Si estás haciendo una ruta por Baviera, pasar una noche en Landsberg am Lech puede ser una buena opción para conocer la ciudad con calma. Si decides pasar la noche y llegas en tren, puedes buscar alojamiento entre la estación y el casco antiguo. Si viajas en coche, comprueba si el hotel dispone de aparcamiento y si está incluido en el precio para tenerlo en cuenta al comparar opciones.
Nosotros no nos quedamos a dormir, sino que visitamos Landsberg durante el día para verlo y disfrutar de los mercadillos navideños en diciembre. Es una ciudad que se presta a este tipo de excursión, por lo que también puedes alojarte en Múnich y acercarte a conocerla sin necesidad de cambiar de hotel.
Como ves, Landsberg am Lech es una buena parada para incluir en una ruta por Baviera o visitar desde Múnich. Entre las puertas medievales, las fachadas de la Hauptplatz y los paseos junto al río, puedes pasar un día recorriendo la ciudad a pie y sin prisas. Te recomiendo dejar tiempo para alejarte un poco de la plaza principal y acercarte a ambas orillas del Lech, desde donde tendrás algunas de las mejores vistas del casco antiguo.
Estela Gómez
Soy Estela y a través de Viajes e ideas te llevo de viaje conmigo a diversos lugares del mundo desde el 2012. Además de leerme por aquí, también me encontrarás en Quiero Viajar Sola, mi otro blog dedicado a los viajes en solitario. Mis proyectos han salido en varias ocasiones en medios de comunicación y suelo participar en viajes de prensa para dar a conocer destinos turísticos.

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