Granada es una de esas ciudades que gustan a todo el mundo. Sea por su historia, sus rincones pintorescos o su tapeo, no deja indiferente a nadie. Yo he podido visitarla en varias ocasiones, así que me gustaría contarte qué ver en Granada para que no te pierdas sus principales lugares. ¡A disfrutar de la ciudad!

Qué ver en Granada
Granada es una ciudad perfecta para una escapada. La Alhambra sería motivo suficiente para visitarla, pero también cuenta con barrios históricos, miradores, iglesias y otros muchos lugares de interés. Para tener una primera toma de contacto, te recomiendo hacer un free tour por el centro y/o recorrer el barrio del Albaicín con un guía, una de las zonas con más encanto de la antigua ciudad nazarí. A continuación, te hablo de 10 lugares que no te puedes perder en Granada para que puedas organizar tu visita y conocer algunos de sus rincones más importantes.
La Alhambra
La Alhambra es el monumento más conocido de Granada y uno de los conjuntos históricos más importantes de España. Se levanta sobre la colina de la Sabika, frente al Albaicín, y fue concebida como una ciudad palatina protegida por murallas y torres. Aunque en este lugar ya existían construcciones anteriores, su desarrollo comenzó en el siglo XIII con la llegada al poder de la dinastía nazarí.
La Alhambra no es un único palacio, sino un extenso conjunto formado por fortalezas, residencias reales, patios, jardines y diferentes edificios. Su visita completa incluye los Palacios Nazaríes, la Alcazaba, el Partal y el Generalife, además de otros espacios construidos o transformados después de la conquista cristiana de Granada.
Los Palacios Nazaríes son la parte más espectacular y están divididos en tres grandes espacios. El Mexuar estaba dedicado a las funciones administrativas y judiciales; el Palacio de Comares se utilizaba para los actos oficiales y alberga el patio de los Arrayanes y el Salón de Embajadores; y el Palacio de los Leones tenía un carácter más privado. En este último se encuentran el famoso patio de los Leones, la sala de los Abencerrajes, la sala de Dos Hermanas y el mirador de Lindaraja.
Buena parte de su belleza se encuentra en los detalles: paredes cubiertas de yeserías, azulejos geométricos, inscripciones árabes, techos de madera y bóvedas de mocárabes. El agua también tiene una presencia constante en fuentes, albercas y pequeños canales, reflejando los edificios y ayudando a refrescar las diferentes estancias.
La Alcazaba es la zona defensiva y una de las partes más antiguas del recinto. Aquí se encontraban las viviendas de los soldados, los almacenes y las torres encargadas de proteger la ciudad palatina. Desde la torre de la Vela se obtiene una de las mejores vistas de Granada, con el Albaicín, el Sacromonte y buena parte del centro a sus pies.
Entre los Palacios Nazaríes y el Generalife se extiende el Partal, una zona formada por jardines, estanques y restos de antiguas residencias. Su edificio más reconocible es el pórtico del Palacio del Partal, situado frente a una gran alberca y acompañado por la torre de las Damas. El recorrido por esta parte permite imaginar cómo era la medina de la Alhambra, donde vivían y trabajaban funcionarios, artesanos y otros habitantes de la corte.
Por su parte, el Generalife era la finca de recreo utilizada por los sultanes nazaríes para descansar fuera de la actividad oficial de los palacios. Su espacio más conocido es el patio de la Acequia, atravesado por un largo canal rodeado de surtidores, flores y vegetación. También se visitan el patio de la Sultana, los jardines y la escalera del Agua, cuyos pasamanos funcionan como pequeños canales.
Ir a Granada y no ver La Alhambra debería considerarse un pecado… Pero lo cierto es que no es tan fácil verla (por dentro). Los tickets vuelan, en internet hay que comprarlos con meses de antelación, y en taquilla hay que madrugar mucho para hacer una larga cola que no te garantiza que te hagas con una entrada. Yo ya he ido tres veces y, aunque en la última ocasión logré ver el Generalife, sigo sin haber visto los Palacios Nazaríes 🙁 . Para que no te pase como a mí, aquí te dejo el link para comprar la entrada de La Alhambra.

Palacio de Carlos V
Dentro del recinto de La Alhambra también puedes visitar algunas cosas de forma gratuita, antes de entrar a la parte de pago. Una de ellas es el Palacio de Carlos V, cuyo estilo renacentista contrasta mucho con la arquitectura andalusí que lo rodea, ya que fue construido después de la conquista cristiana de Granada.
El emperador Carlos V decidió levantarlo tras visitar la Alhambra en 1526, poco después de casarse con Isabel de Portugal. Su intención era disponer de una residencia imperial junto a los palacios nazaríes, por los que sentía una gran admiración. El proyecto fue encargado al arquitecto y pintor Pedro Machuca, que había recibido formación en Italia y trasladó a Granada las formas del Renacimiento italiano.
La construcción comenzó alrededor de 1527, pero sufrió numerosas interrupciones por problemas económicos y acontecimientos como la rebelión de los moriscos. Tras la muerte de Pedro Machuca, su hijo Luis continuó las obras, aunque el edificio permaneció inacabado durante siglos. No fue terminado hasta el siglo XX y nunca llegó a utilizarse como residencia del emperador.
El palacio tiene una planta cuadrada, pero en su interior esconde un gran patio circular, su elemento más característico. Está rodeado por dos galerías superpuestas sostenidas por columnas y crea un llamativo juego geométrico entre el círculo interior y el cuadrado exterior. En las fachadas también destacan el almohadillado de piedra, las portadas y varios relieves relacionados con el poder imperial.
Actualmente, la planta baja alberga el Museo de la Alhambra, cuyas siete salas recorren la evolución del arte y la cultura hispanomusulmana hasta el final del periodo nazarí. Entre sus piezas se encuentran restos arquitectónicos, cerámicas, yeserías, monedas y objetos procedentes del propio conjunto monumental.
En la planta superior se encuentra el Museo de Bellas Artes de Granada, con una colección centrada principalmente en la pintura y la escultura granadinas desde finales de la Edad Media hasta el siglo XX. El acceso al patio y a los espacios generales del Palacio de Carlos V es gratuito, aunque los dos museos tienen sus propios horarios.

Paseo de los Tristes
Bajo la Alhambra, al otro lado del río Darro, se encuentra el Paseo de los Tristes. Su nombre oficial es paseo del Padre Manjón, aunque casi todo el mundo lo conoce por su denominación popular. A pesar de lo que pueda parecer, su nombre no está relacionado con un acontecimiento trágico concreto. Procede de los cortejos fúnebres que antiguamente atravesaban este lugar antes de subir hasta el cementerio de San José, situado detrás de la Alhambra. Los familiares despedían aquí a los difuntos antes de continuar el camino por la cuesta de los Chinos.
Para llegar desde el centro hay que caminar desde Plaza Nueva por la Carrera del Darro, una calle empedrada que discurre junto al río entre puentes, iglesias y edificios históricos. El Paseo de los Tristes aparece al final de este recorrido como un espacio más abierto, rodeado de terrazas y presidido por las vistas de las murallas y torres de la Alhambra.
El paseo fue acondicionado en el siglo XVI como espacio de reunión y celebración. En uno de sus extremos se encuentra la Casa de las Chirimías, levantada a comienzos del siglo XVII para que las autoridades municipales pudieran contemplar las fiestas celebradas junto al río y para alojar a los músicos que tocaban este instrumento.

El Realejo
También a los pies de La Alhambra se sitúa el barrio del Realejo, uno de los más conocidos para ir de tapas y de los más antiguos de la ciudad. Durante la época musulmana fue conocido como Garnata al-Yahud, la Granada de los judíos, porque aquí se concentraba buena parte de la comunidad judía de la ciudad. Tras la conquista cristiana de 1492, el barrio experimentó una profunda transformación y comenzaron a levantarse iglesias, conventos y casas señoriales.
Sus calles son algo laberínticas y estrechas, pero uno de sus principales puntos de encuentro es el Campo del Príncipe, una amplia plaza rodeada de bares y terrazas. Cerca se sitúan la iglesia de San Cecilio y la iglesia de Santo Domingo, que forma parte del antiguo convento de Santa Cruz la Real y mezcla elementos góticos, renacentistas y barrocos.
Entre los monumentos más interesantes del barrio están el Cuarto Real de Santo Domingo, un antiguo palacio nazarí anterior a algunos de los edificios de la Alhambra, y la Casa de los Tiros, un palacio del siglo XVI convertido en museo. También puedes acercarte a la placeta de la Puerta del Sol, donde se conserva un antiguo lavadero público.

La Alcaicería
Al acercarte hacia el centro de la ciudad no puedes dejar de pasar por la Alcaicería de Granada, que fue el gran mercado de la seda durante la época musulmana. Estaba formada por un entramado de calles estrechas repletas de talleres, tiendas y fondas en las que se alojaban los mercaderes. El conjunto se extendía desde los alrededores de Plaza Nueva hasta la plaza de Bib-Rambla, junto a la antigua mezquita mayor, sobre la que posteriormente se construyó la Catedral.
La seda tuvo una enorme importancia para la economía del reino nazarí. En la Alcaicería se fabricaban, almacenaban y vendían tejidos, además de cobrarse los impuestos relacionados con su comercialización. El mercado estaba protegido por muros y sus puertas se cerraban durante la noche para vigilar las valiosas mercancías que guardaba.
La Alcaicería original mantuvo su actividad hasta 1843, cuando un gran incendio destruyó las tiendas y prácticamente todos los vestigios nazaríes. Posteriormente fue reconstruida con un tamaño mucho menor y siguiendo un estilo neoárabe inspirado en la decoración de la Alhambra. Por este motivo, los edificios que vemos actualmente no pertenecen a la época musulmana, aunque conservan la apariencia de un antiguo zoco.
Hoy sus calles están ocupadas principalmente por tiendas de recuerdos, textiles y artesanía granadina. Entre los productos más característicos se encuentran la cerámica de Fajalauza, decorada tradicionalmente en tonos verdes y azules, y la taracea, una técnica que crea dibujos geométricos incrustando pequeñas piezas de madera, metal y otros materiales.

Catedral de Granada
Del otro lado de la Alcaicería llegarás a la Catedral de Granada, otro de los monumentos más importantes de la ciudad. Su construcción comenzó en el siglo XVI por iniciativa de los Reyes Católicos, aunque las obras se prolongaron durante casi dos siglos. El proyecto inicial, diseñado por Enrique Egas, seguía el estilo gótico, pero la llegada de Diego de Siloé en 1528 transformó el edificio en una de las grandes obras del Renacimiento español.
Antes de entrar, merece la pena detenerse en la plaza de las Pasiegas para contemplar la fachada principal. Fue diseñada por Alonso Cano en el siglo XVII y está formada por tres grandes arcos que recuerdan a un arco de triunfo. Junto a ella se levanta la única torre que llegó a construirse de las dos previstas originalmente, y que tampoco alcanzó la altura proyectada.
El interior sorprende por sus dimensiones, su luminosidad y sus enormes columnas blancas. La Catedral está distribuida en cinco naves, con numerosas capillas laterales en las que se conservan esculturas, pinturas y piezas religiosas. Uno de sus rincones más destacados es la Capilla Mayor, de planta circular y considerada una de las partes más innovadoras del proyecto de Diego de Siloé. En ella podrás contemplar varias vidrieras renacentistas y siete pinturas de Alonso Cano dedicadas a episodios de la vida de la Virgen. No olvides mirar hacia arriba para apreciar la altura de la cúpula y la luz que entra a través de sus ventanales.
Junto a la catedral se encuentra la Capilla Real, donde están enterrados los Reyes Católicos, Juana I de Castilla y Felipe el Hermoso. Aunque ambos edificios están comunicados históricamente, se visitan por separado y cuentan con entradas diferentes. También puedes optar por hacer una visita guiada y no perderte nada de ninguno de los dos lugares.

Real Monasterio de San Jerónimo
También en el centro de Granada merece la pena acercarse hasta el Real Monasterio de San Jerónimo. Fue el primer monasterio cristiano construido en la ciudad después de la conquista de 1492 y su fundación fue impulsada por los Reyes Católicos, aunque el conjunto actual comenzó a levantarse a principios del siglo XVI.
En su construcción participaron varios arquitectos, pero fue Diego de Siloé quien dio al edificio buena parte de su aspecto renacentista. El monasterio está formado por una iglesia y dos claustros, aunque solamente el primero puede visitarse, ya que el segundo pertenece a la zona de clausura de la comunidad de monjas jerónimas que vive en él.
La visita comienza en el claustro principal, distribuido en dos plantas alrededor de un patio con naranjos. En sus galerías pueden verse arcos, escudos de los Reyes Católicos y diferentes elementos decorativos que combinan los estilos gótico y renacentista. Es una zona muy tranquila y uno de los rincones más agradables del monasterio.
Aun así, la parte más impresionante es el interior de la iglesia, especialmente su Capilla Mayor. Sus muros, bóvedas y columnas están cubiertos de relieves, esculturas y motivos decorativos, mientras que el gran retablo destaca por sus dimensiones y por la cantidad de detalles. El programa artístico del templo fue pensado para ensalzar las victorias militares de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, cuyos restos descansan en el crucero junto a los de su esposa, María de Manrique.
El monasterio sufrió saqueos y numerosos daños durante la ocupación francesa del siglo XIX. Su torre llegó a ser desmontada y sus piedras se utilizaron para construir el Puente Verde sobre el río Genil, aunque posteriormente fue reconstruida. Tras varias restauraciones, el conjunto recuperó buena parte de su aspecto original y hoy está declarado Bien de Interés Cultural.

El Albaicín
Después de visitar el centro, nada mejor que recorrer el Albaicín, uno de los barrios con más historia y encanto de Granada. Se extiende sobre una colina frente a la Alhambra y conserva buena parte de su trazado medieval, formado por calles estrechas, cuestas, pequeñas plazas y casas blancas.
Durante la época musulmana, el Albaicín fue uno de los principales núcleos de población de Granada. Después de la conquista cristiana se construyeron iglesias sobre antiguas mezquitas, pero el barrio mantuvo parte de su estructura urbana andalusí. También se conservan algunos cármenes, viviendas tradicionales granadinas con jardines, huertos y patios que quedan escondidos tras altos muros.
El barrio conserva además parte de sus antiguas murallas y varias puertas históricas, como la Puerta de Elvira, que durante siglos fue uno de los principales accesos a la ciudad. En la zona alta se encuentra la muralla zirí, levantada en el siglo XI para proteger el antiguo núcleo urbano de Granada.
Por su importancia histórica y por la conservación de su arquitectura tradicional, el Albaicín forma parte del conjunto declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO junto con la Alhambra y el Generalife. Para conocer mejor su pasado y no pasar por alto algunos de sus rincones, puede ser interesante recorrerlo con un free tour. Eso sí, reserva al menos un par de horas y prepárate para subir cuestas (¡ponte un calzado cómodo!).

Mirador de San Nicolás
Dentro del Albaicín, el lugar más famoso es el mirador de San Nicolás, y es que es uno de los mejores puntos desde los que contemplar la Alhambra. Desde su plaza tendrás una panorámica prácticamente completa del conjunto monumental, con los Palacios Nazaríes, la Alcazaba y el Palacio de Carlos V frente a ti, mientras que Sierra Nevada aparece al fondo en los días despejados.
El mirador toma su nombre de la iglesia de San Nicolás, construida en el siglo XVI sobre una antigua mezquita. La plaza que se abre junto a ella suele tener mucho ambiente, con músicos, vendedores ambulantes y viajeros que se sientan en el muro para disfrutar de las vistas. Uno de los mejores momentos para visitarlo es el atardecer, cuando la luz va cambiando el color de los muros de la Alhambra.
Junto al mirador se encuentra la mezquita Mayor de Granada, cuyo jardín también ofrece una buena perspectiva de la Alhambra en un entorno generalmente más tranquilo. Además, en los alrededores hay varios bares y restaurantes con terrazas orientadas hacia el monumento, aunque sus precios suelen ser más elevados debido a la ubicación. Sea como sea, no te lo pierdas. Es ESPECTACULAR.

De tapas por Granada
Además de todos estos lugares que ver en Granada, por todo el centro vas a encontrar muchos bares donde ir de tapas. Hay varias zonas con bares donde por tu consumición te invitan a una super tapa, y es que en Granada puedes salir de cañas ¡y comer gratis! La zona universitaria, el Paseo de los Tristes, el Realejo, el centro… hay muchos lugares de tapeo, así que no te será difícil encontrar un lugar para hacer una paradita y llenar el estómago antes de seguir con tu visita.
Durante mi viaje hice una ruta por varias zonas de la ciudad. Una de las más animadas es la de plaza Nueva, la calle Elvira y sus alrededores. Allí probé las conocidas roscas de La Bella y la Bestia y las tapas de La Riviera, que se podían elegir entre diferentes montaditos, platos caseros y opciones vegetarianas.
Otra buena zona para tapear es la universitaria, especialmente en torno a la calle Pedro Antonio de Alarcón. Debido a la cantidad de estudiantes que viven en sus alrededores, hay muchos bares con ambiente y tapas bastante abundantes. En mi ruta pasé por lugares como Lemon Rock, donde probé bacalao con tomate y unos wraps de pollo con verduras mientras escuchábamos un concierto acústico; la Taberna El Vinillo, donde se podía elegir entre muchas tapas; y la Cervecería Agamenón, en la que nos sirvieron un buen plato de alitas con patatas.
También puedes salir de tapas por El Realejo, principalmente alrededor del Campo del Príncipe. Cuando estuve allí era martes por la tarde y muchos bares estaban cerrados o todavía no habían abierto, por lo que encontré bastante menos ambiente que en las zonas de plaza Nueva y Pedro Antonio de Alarcón. Aun así, puede ser una buena opción si lo visitas en otro momento.
Como algunos locales pueden haber cambiado desde que hice aquella ruta, te recomiendo comprobar que continúan abiertos antes de ir. Más que centrarse en un único establecimiento, lo mejor es pedir una bebida en cada bar, probar su tapa y continuar hasta el siguiente.
Tienes más información en mi post sobre la ruta de tapas por Granada

¡Espero que con estas recomendaciones disfrutes de Granada! A mí es una ciudad que me gusta mucho y que debo volver a visitar… esos Palacios Nazaríes no pueden resistirse eternamente.
Estela Gómez
Soy Estela y a través de Viajes e ideas te llevo de viaje conmigo a diversos lugares del mundo desde el 2012. Además de leerme por aquí, también me encontrarás en Quiero Viajar Sola, mi otro blog dedicado a los viajes en solitario. Mis proyectos han salido en varias ocasiones en medios de comunicación y suelo participar en viajes de prensa para dar a conocer destinos turísticos.

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Enhorabuena Estela! bonito post sobre la Granada, la verdad que es un ciudad impresionante por eso que dices y muchas otras más que se podrían decir.
PD: «El paseo de los tristes» se supone que tomó su nombre por qué durante la conquista de los Reyes Católicos de la ciudad de Granada en 1492, el rey Nazarí Boabdil salio llorando de la ciudad supuestamente por esa calle que hoy se conoce como el Paseo de los tristes.
Hola Gabri!
La verdad que tendría sentido que el nombre fuese por eso. ¡Gracias por el dato! 🙂