Un día en Aachen

Aachen (o Aquisgrán en castellano) es una pequeña ciudad alemana no muy conocida, pero digna de una visita. Su Catedral, en la que descansan los restos del emperador Carlo Magno, fue nombrada Patrimonio de la Humanidad en 1978 y es una auténtica joya.

Catedral de Aachen
La imponente Catedral de Aachen ya avisa de su importancia desde fuera

La Catedral es bien merecedora de este título, ya que impresiona tanto por fuera como por dentro y cuenta con una larga historia. Su origen se encuentra en la Capilla Palatina que el propio Carlo Magno ordenó construir como iglesia privada. De planta octogonal y una belleza sin igual en el norte de Europa en su época (siglo IX), hoy en día  esa capilla es el centro del templo, que fue creciendo a medida que pasaban los siglos. Es, sin duda, la parte que más impresiona de la Catedral de Aachen. Sus mármoles y mosaicos nada tienen que ver con el estilo del resto de catedrales que estamos acostumbrados a ver en Europa.

Catedral de Aachen
Una parte del impresionante interior de la Catedral de Aachen

Aachen era uno de los lugares favoritos de Carlo Magno, y aquí es donde murió en enero del año 814. Los restos del emperador quedaron en la Catedral, y hoy día se encuentran en un cofre de oro situado en el altar.

Carlo Magno tenía también en Aachen su palacio de invierno (de ahí que construyera la capilla en la ciudad). Sobre ese palacio se construyó el actual ayuntamiento, y prácticamente nada quedó del antiguo edificio.

Ayuntamiento de Aachen
El Ayuntamiento tampoco pasa desapercibido en la ciudad

El ayuntamiento es una de las construcciones más importantes de la ciudad. Situado en paralelo a la Catedral, y frente a la plaza del mercado, es escenario de bodas y otros acontecimientos, como los premios Carlo Magno, que se entregan a personalidades destacadas por su contribución a la Unión Europea. Algunos de los premiados han sido Don Juan Carlos I, Bill Clinton o el Papa Juan Pablo II.

Callejeando por las calles del centro de Aachen nos toparemos con bonitos edificios que nos recuerdan que, en el pasado, fue una ciudad de gran importancia. Un detalle a destacar, es la Fuente de los Muñecos, que representa con figuras de títeres las tradiciones de la ciudad (equitación, carnaval, ciencia…).

No puedes irte de Aachen sin probar sus dulces típicos. Las Aachener Printen son un tipo de galleta originaria de la ciudad y las encontrarás en muchas tiendas del centro de la ciudad. Normalmente llevan almendras o están cubiertas de chocolate. El sabor es un tanto peculiar debido a la mezcla de ingredientes, como jengibre o canela, pero hay que probarlas.

Pastelería de Aachen
El escaparate de una de las pastelerías de la ciudad que venden este dulce

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

3 ideas sobre “Un día en Aachen”