Tour por el Salar de Uyuni: 3 días de paisajes increíbles

Cuando planeé mi viaje no estaba segura de visitar Bolivia. Tenía muchas ganas hacer un tour por el Salar de Uyuni, pero no parecía que fuese a tener tiempo para mucho más. Así que siempre fue un “ya veremos”. Al final pasé 3 semanas en el país y pude conocer mucho más que el famoso desierto blanco, aunque, por ahora, vamos a centrarnos en él.

Mi aventura en Chile terminaba en San Pedro de Atacama, lugar desde el que la ruta más lógica es ir hacia Bolivia realizando un tour por el Salar de Uyuni. Y eso hice. Contraté un tour de 3 días en el que recorrí lugares increíbles antes de llegar al mencionado salar. Estos tours suelen costar en torno a los 100.000 pesos chilenos (unos 120€ mínimo). La verdad es que es bastante caro teniendo en cuenta que los alojamientos son muy básicos, pero la experiencia merece la pena.

La frontera con Bolivia está cerca de San Pedro de Atacama, así que tras sellar el pasaporte nos dirigimos hasta allií, donde cambiamos de transporte (de una combi a un 4×4). En el grupo éramos 6: dos franceses, una pareja de Austria, una chica californiana y yo, y ahí conocimos a nuestro conductor, Ángel, un boliviano un tanto reservado de origen aimara, una de las culturas mayoritarias de Bolivia que ya habitaba estas tierras antes de los incas.

Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa

Una vez listos, desayunamos y nos subimos al 4×4, que sería algo así como nuestra casa en los siguientes días, ya que se pasa mucho tiempo en el vehículo. El tour por el Salar de Uyuni comienza en la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa, donde hay que pagar una entrada aparte de lo que cuesta el tour (aunque no recuerdo cuánto fue). Las primeras paradas son dos lagunas, muy bonitas, llamadas Laguna Blanca y Laguna Verde, las cuales hacen honor a su nombre. El momento en el que las visitamos era pronto en la mañana y hacía mucho frío, así que estaban congeladas. El entorno donde se encuentran es espectacular, es totalmente desértico. No hay árboles ni ninguna clase de vegetación; solo áridas montañas y rocas.

Para quitarnos el frío hicimos una parada en unas termas, donde tuvimos un ratito para disfrutar de sus aguas a 30 grados, previa parada en el Desierto de Dalí, llamado así por lo surrealista de las formaciones rocosas en medio de una duna de fina arena. Después, continuamos hasta los Géiseres Sol de la Mañana, un lugar con actividad geotérmica donde huele… a huevo podrido. Lo más curioso de este lugar son los colores que se pueden encontrar alrededor de los géiseres, producidos por los minerales al contacto con el agua caliente que sale de la tierra.

Para terminar el día, visitamos una laguna más: la Laguna Colorada (que se llama así por su color también). Tiene unos 6.000 kilómetros cuadrados, y alberga una comunidad de flamencos, en teoría, de 6.000 ejemplares. Digo “en teoría” porque en realidad habría unos 20 o 30 a la vista, y ni siquiera cerca de la orilla. Lo que sí había era llamas, pastando tranquilamente a la orilla de la laguna. Parece que están acostumbradas a la presencia de gente, ya que no se espantan ni siquiera cuando intentas hacerte un selfie con ellas. De verdad, ¡estos animales me parecen tan adorables! 🙂

Laguna Colorada, Tour por el Salar de Uyuni
La inmensa Laguna Colorada, sin flamencos a la vista

Rumbo al Salar de Uyuni

Esa noche dormimos en un alojamiento bastante básico en la zona de la Laguna Colorada y al día siguiente salimos temprano hacia el Árbol de Piedra, un lugar con formaciones rocosas en el que hay algunas figuras, como este árbol. Tras hacernos miles de fotos en las rocas, pusimos rumbo a ver más lagunas altiplánicas. Primero, la Laguna Honda, que curiosamente no hace honor a su nombre, ya que solo tiene 40 centímetros de profundidad. Aquí, para nuestra alegría, había bastantes más flamencos que en la Laguna Colorada y pudimos verlos de cerca. Y después, la Laguna Hedionda. Ésta sí hacía honor a su nombre…

Laguna Honda, tour por el Salar de Uyuni
Flamencos en Laguna Honda. Como puedes ver, el agua no les llega ni a los tobillos, así que de honda, ¡nada!

En el camino vimos cerros con colores muy bonitos, el volcán Ollague, activo, desde un mirador, y también cómo los paisajes iban cambiando a nuestro paso. Justo antes del atardecer llegamos al Salar de Uyuni, donde vimos ponerse el sol. Esa noche dormimos muy cerca del salar, en un hotel de sal, hecho con bloques de la sal extraída del salar. Las paredes, las camas, las sillas, las mesas… todo estaba hecho de sal.

El amanecer en el Salar de Uyuni

A la mañana siguiente nos pegamos un buen madrugón y salimos aún de noche, rumbo a la Isla de los Cactus, para ver el amanecer. Me siento muy afortunada de que mi grupo quisiera ir a verlo, ya que escuché historias de gente que se lo perdió porque alguien de su grupo no quería madrugar. Y de verdad, ¡no lo entiendo! Estás haciendo un tour por el Salar de Uyuni, una vez en tu vida, ¿y eliges perderte un amanecer increíble por dormir una o dos horas más? En fin…

El caso es que ese amanecer merece mucho la pena. Sí, hay que madrugar. Sí, hace frío. Pero sí, es espectacular. Al estar ahí ya de noche se puede ver cómo poco a poco todo se va iluminando hasta que el sol sale detrás de una montaña, a lo lejos, donde termina el infinito salar. ¡Y ese momento es muy mágico!

Amanecer tour por el Salar de Uyuni
Ver amanecer es uno de los momentos top del tour por el Salar de Uyuni

La esencia del tour por el Salar de Uyuni

¡Y lo que vino después ese día fue mucho mejor! Por fin estábamos en el salar y teníamos tiempo para jugar con la perspectiva y hacer fotos imposibles. Hay que admitir que tomarle el punto a la perspectiva cuesta, pero el momento de pensar qué hacer e intentar conseguir una buena foto es muy divertido.

Tour por el Salar de Uyuni
A veces… ¡me persiguen dinosaurios!

Ese día toda la visita es en el inmenso salar. Hay bastante tiempo para tomar fotos, incluso entre parada y parada. Uno de los lugares donde todo el mundo para es el Museo de Sal, que fue el primer hotel de sal construido en el salar, pero que fue cerrado en algún momento porque contaminaba este monumento natural. Ahora es un museo y en él se pueden ver figuras hechas de sal. Aquí comenzó alguna que otra prueba del Dakar, y están muy orgullosos de ello; tanto, que las referencias al evento deportivo están por todos lados.

Desde aquí el tour sigue hacia los montones de sal. Aquí yo me esperaba ver montones gigantes de sal, pero son pequeñitos. Estos montones son lo que las familias del pueblo de Colchani, próximo al salar, recolectan para procesar y envasar. No hay grandes fábricas donde se envasen toneladas y toneladas de sal. Al contrario. En el pueblo se puede visitar una de estas plantas, que consiste en una pequeña máquina para refinar la sal, y un hombre empaquetándola (y todo en el humilde patio de su casa). Al parecer, no hay una gran industria porque la sal solo se vende en Bolivia, y parece que no es necesario producir demasiada… La verdad que me resultó algo extraño.

Ahí en Colchani se pueden comprar esta sal y artesanías, por lo que es una parada obligatoria del tour para que los turistas piquen (y con esos precios tan baratos, viniendo desde Chile, claro que picamos 🙂 ). Colchani es el punto de salida del salar, y desde ahí nos fuimos para Uyuni, donde se visita el cementerio de trenes, que no merece la pena para nada, pero está incluido en el tour. Y así terminaba un maravilloso tour por el Salar de Uyuni de 3 días, por paisajes irreales, en una de las zonas más bonitas de Bolivia. ¡Merece mucho la pena! 😀

Próximos destinos: Potosí y Sucre.

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