Sea to Sky highway: de Vancouver a Whistler, o del mar al cielo

Desde Vancouver nace una de las carreteras más bonitas que ver en Canadá, con paisajes que van, tal y como dice su nombre, literalmente del mar al cielo: la Sea to Sky highway. ¿La recorremos?

Esta carretera es la número 99, y sus 377 kilómetros cubren el trayecto entre las ciudades de Vancouver y Whistler. Existe desde hace muchos años, pero se remodeló recientemente para asegurar mejores comunicaciones de cara a los Juegos Olímpicos de invierno de 2010, celebrados en Whistler.

Para muchos es una de las mejores carreteras del mundo para hacer un roadtrip, y es que no es para menos. No es tan extensa como otras grandes rutas del mundo, pero es muy intensa y sus paisajes harán que quieras parar cada poco tiempo a hacer fotografías y contemplar la extraordinaria naturaleza que atraviesas.

Sea to Sky highway, Howe Sound
Una de las estampas durante el recorrido de la Sea to Sky hihgway

Fiordo de Howe Sound

Salir de la ciudad de Vancouver ya es todo un espectáculo. Para acceder a la Sea to Sky highway hay que cruzar el Stanley Park, el gran pulmón verde de la ciudad, y el Lions Gate Bridge, el puente sobre la Bahía de Vancouver.

Una vez se pasa la zona del West Vancouver, la carretera de un giro y nos adentramos de lleno en los paisajes alucinantes. De un lado tenemos el Howe Sound, uno de los muchos fiordos que inundan esta zona. Del otro, paredes de roca que se alzan hasta las nubes y el cielo. Comienzan 42 kilómetros que nos dejarán postales preciosas hasta llegar a Squamish.

Squamish

Este pequeño pueblo puede pasar inadvertido en la ruta por la Sea to Sky highway, pero es una parada más que recomendada. Se sitúa a orillas del Howe Sound y a los pies del Stawamus Chief, una icónica montaña muy conocida dentro del mundo de los escaladores por su pared vertical. Pese a no tener una gran altura, es una de las mejores representaciones que se pueden tener de lo que significa esta carretera: del mar, al cielo… Y hasta el cielo que me fui.

Si estás en forma, no te pierdas la subida hasta alguna de sus cimas (hay 3). Las vistas deben ser espectaculares, con el Howe Sound de fondo. Digo “deben” porque, pese a que hice este sendero, no vi nada. Ese día llovía y las nubes estaban muy bajas, así que hice todo el trek con niebla y al llegar a la cima todo lo que se veía era blanco. Aún así, las nubes iban y venían, haciendo un pequeño juego dejándome ver parte del paisaje por momentos. ¡Fue, literalmente, estar en las nubes!

Sea to Sky highway, Squamish
Desde lo alto del Stawamus Chief… en las nubes

La nación Squamish

Además de ser un lugar privilegiado por su naturaleza, Squamish es el legado de uno de los pueblos más antiguos de Canadá. El territorio Squamish estaba formado por 16 regiones que quedaron muy tocadas a partir de 1700, cuando los europeos comenzaron a colonizar esta zona. Debieron unir sus fuerzas para subsistir y en 1923 se creó la llamada ‘nación Squamish’ (Skwxwú7mesh Úxwumixw). Gracias a esta unión, hoy en día es posible conocer más acerca de este pueblo y su cultura ha llegado a convivir con la cultura occidental.

Nación Squamish
Squamish, con el Stawamus Chief de fondo, el fiordo Howe Sound y la cultura de esta nación representada en totems

Whistler, punto final de la Sea to Sky highway

Dejamos el pueblo de Squamish atrás y comienza un nuevo espectáculo de la naturaleza. El Howe Sound ya ha desaparecido, pero ahora nos rodean las montañas por todas partes. A la derecha, el Parque Provincial Garibaldi, al que da nombre una de las montañas más icónicas de la zona. A la izquierda, el Parque Provincial Tantalus, no menos impresionante. Y ya llegando a Whistler, varios lagos.

Si Whistler es conocida por algo, es por sus estaciones de esquí. En invierno es la meca de los esquiadores de British Columbia (de ahí que se celebraran los Juegos Olímpicos de invierno), y durante el verano, de los mountainbikers. Es una pequeña ciudad típicamente de montaña, que podría estar sacada de los mismos Alpes por su estética y arquitectura.

Gracias a su entorno natural, posee además muchas rutas de senderismo, en las que llegar, de nuevo, casi hasta el mismo cielo. Por ejemplo, el sendero que recorrí aquí fue el Skywalk, una ruta muy nueva (por lo que no es muy conocida) e ideal para perderse en la naturaleza. Después de varios kilómetros de sendero recorriendo un bosque muy húmedo y variado en cuanto a vegetación, y con pequeñas cascadas, se llega hasta el lago del Iceberg, llamado así por los bloques de hielo del pequeño glaciar que se conserva en lo alto de la montaña. ¿No es maravilloso llegar hasta aquí?

Skywalk trail Whistler
En la última parte del sendero Skywalk se llega hasta este precioso paisaje alpino

¿Te ha gustado la ruta? Espero que sí y decidas viajar a Canadá para ver esta maravilla de la naturaleza. Tanto si eres amante del mar, como de la montaña o del mismo cielo, la Sea to Sky highway tiene mucho que ofrecerte.

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