#28 Todo lo que debes visitar y probar en Santiago de Chile

Aun tras haber pasado unos días en Valparaíso, seguía sin querer ir a la gran ciudad. Pero, ¿cómo estar en Chile y no ir a su capital? Así que me fui por algunos días a Santiago de Chile, sin tener muchas expectativas. Esto es lo que descubrí.

De primeras la ciudad no me gustó demasiado. Hay demasiada gente a todas horas. El centro está lleno de edificios de oficinas, y todo el mundo corre. Los edificios no tienen mucho de particular, y le dan un aire gris, serio y triste a la ciudad. Y la contaminación, tan presente en las ciudades latinoamericanas, que hace que siempre haya una niebla y no se vea el sol (ni las montañas de los alrededores, que son el principal atractivo de la ciudad).

Museos y cultura

Pese a esto, en el fondo le pillé el truco a la ciudad. Tiene sus encantos y un gran movimiento cultural. Hay muchos museos y centros culturales, y la mayoría son gratuitos, como el GAM (centro cultural de Gabriela Mistral) o el Centro Cultural de La Moneda (bajo el palacio de Gobierno). Un museo muy recomendable es el Museo Histórico Nacional, situado en la Plaza de Armas e ideal para entender toda la historia de Chile, desde la conquista española hasta el bombardeo de La Moneda que resultó en la muerte de Allende y el ascenso al poder de Pinochet. Para completar la historia, se puede visitar el Museo de la Memoria, que repasa los hechos de la dictadura.

En la misma Plaza de Armas se encuentra la Catedral y una mezcla curiosa de edificios, que van desde el estilo colonial (el Museo Histórico Nacional) hasta edificios de oficinas rematados completamente en cristal. Aquí también está el kilómetro 0 de Chile, y a una cuadra de aquí, la famosa “Polla”, donde todo español debería tener una foto XD. Y no, malpensado, no significa lo que crees. “Polla” en Chile es la lotería. Aunque todo sea dicho, ganar la “polla” debe ser la p**** 😀 .

Polla chilena, Santiago de Chile
La polla chilena. ¿Ves como no era lo que pensabas? 🙂

Los cerros de Santiago de Chile

Lo mejor de Santiago para mí, son los cerros. Concretamente el Cerro Santa Lucía, situado en el centro, es un imperdible, ya que aquí se fundó la ciudad. Se puede recorrer paseando sin gran dificultad y además de bonitos jardines, aquí hay un castillo (utilizado solamente para eventos, si no me equivoco), una capilla, fuentes (como la de Neptuno, muy bonita) y varios miradores. La verdad que las vistas son horribles, ya que no se ven más que edificios, pero el cerro en sí merece mucho la pena.

Cerro Santa Lucía, Santiago de Chile
En el Cerro Santa Lucía hay rincones bonitos como éste

Y otro cerro, probablemente mucho más conocido, es el de San Cristóbal, que es el mirador perfecto sobre la ciudad. Para subir hay un funicular (no recuerdo cuánto cuesta, pero no era demasiado caro) y desde arriba se ve todo Santiago. Yo subí al atardecer, cosa que te recomiendo enormemente, ya que se ve la puesta de sol (detrás de la contaminación) y cómo las luces se van encendiendo. Curiosamente se ve mejor la ciudad de noche que de día.

Las cosas típicas de Santiago de Chile

Allí arriba se vende algo muy típico de Chile: el mote con huesillo. Es una bebida muy dulce, a base de jugo de melocotón, trozos de melocotón en almíbar, y el mote, que son granos de cereal deshidratados. No está mal, pero llega a empalagar.

Mote con huesillo, Santiago de Chile
El mote con huesillo en el Cerro San Cristóbal mientras cae la noche. ¡Recomendable!

Creo que en Chile me debí volver diabética, porque todo es dulce allí. Además del mote con huesillo, hay otra bebida muy popular que es el terremoto. Es un “cóctel”, y lo pongo entre comillas porque en realidad es una guarrada 😀 . Consiste en cachaça, vino pipeño, granadina y helado de piña. Está rico, pero también empalaga, y según dicen, con dos puedes acabar muy mal. No lo comprobé.

Un lugar muy típico para tomar el terremoto es La Piojera, una fonda chilena muy popular. Se encuentra cerca del mercado, donde comer algo muy típico chileno también como son el pescado y el marisco.

Así pues, al final los días en Santiago de Chile no se pasaron tan mal, aunque no me quedé mucho y puse rumbo para el norte del país, al desierto de Atacama. Era hora de volver a disfrutar de la naturaleza.

Próximo destino: San Pedro de Atacama.

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