Un recorrido por el Cabo de Peñas

¡Asturias me encanta! Me fascinan sus paisajes tan verdes, su comida, sus villas marineras, su gente sencilla… Y también me gusta mucho, pero que mucho, que, siempre que voy, descubro algo nuevo, como en mi último viaje al Cabo de Peñas.

He estado muchas veces en Asturias: de fiesta, de turismo rural, ¡hasta de despedida de soltera! Pero nunca había estado en el Cabo de Peñas, el punto más septentrional de la región. Se encuentra entre Gijón y Avilés y es un área protegida con paisajes muy bonitos, como los que te voy a enseñar en este post.

Recorrido por el Cabo de Peñas

En esta ocasión solo he visitado la zona de los alrededores del Cabo de Peñas, ya que mi viaje ha sido de apenas 24 horas, dentro de la semana viajando por España que me tocó con Campofrío. Aun así, gracias a que mi amiga y yo tuvimos un chofer maravilloso, pudimos ver los lugares más destacados de toda esta zona.

Salinas

Salinas no se encuentra tan cerca del cabo, ni siquiera pertenece a la comarca de Gozón (en la que se sitúa el Cabo de Peñas). Aun así, el chofer decidió pasar por aquí en nuestro camino desde el aeropuerto para que pudiéramos ver su playa y su Museo de Anclas.

Salinas
Museo de Anclas de Salinas

El Museo de Anclas es un museo al aire libre y en él se exponen anclas antiguas donadas por otras villas marineras de la costa asturiana. Desde aquí se tienen muy bonitas vistas de la costa y de Salinas, con su playa.

Éste es uno de los municipios más turísticos de Asturias y su playa es muy conocida. Este día en concreto, a unos 10 grados de temperatura y un viento bastante fuerte, había un grupo de gente practicando surf ¡y otro de abueletes que no faltan a su baño diario en el Cantábrico! ¡Y nosotras muertas de frío!

Cabo de Peñas

Después fuimos para el Cabo de Peñas, el punto estrella de nuestro recorrido. Para llegar hasta allí pasamos por Avilés, aunque no hicimos parada, y por muchos pueblecitos pequeños rodeados de prados verdísimos. El cabo no defraudó, y nos encantó poder contemplar cómo las olas rompían contra los acantilados (y eso que el mar estaba en calma).

Cabo de Peñas
En el Cabo de Peñas es un espectáculo ver cómo se juntan la montaña, el mar y el infinito

En el cabo se sitúa su famoso faro, que haces las veces de museo. La entrada cuesta 1€ nada más, así que no está de más entrar a verlo y contribuir a conservar la zona (recuerda, es un área protegida). El museo en sí no tiene mucho, aunque es bonito para ver, especialmente si se va con niños (no era nuestro caso, pero es un museo didáctico y colorido).

Moniello

Desde aquí el chofer nos llevó para Moniello y visitamos un parque situado en la costa, con una vista preciosa de los acantilados que lo rodean. Al lado del parque se encuentra la playa de Moniello, que es una cala pequeñita metida entre paredes de roca, aunque solo la vimos desde la parte alta del parque.

Aquí confluyen muchos caminos, y es que toda la zona del Cabo de Peñas ¡puede recorrerse haciendo senderismo! En esta ocasión no hubo tiempo, pero para otra vez me gustaría volver y recorrer estas sendas entre bosques y acantilados.

Candás

Antes de llegar a Luanco, nuestro destino final, salimos de la comarca de Gozón para acercarnos a la vecina Candás. Se trata de un pueblo a orillas del mar con casas muy coloridas, algunas de ellas muy antiguas. En su parte alta cuenta con un faro también y, aunque no se puede acceder a él, a su lado hay una especie de museo al aire libre con esculturas, un parque y una ermita. Desde aquí se tienen muy bonitas vistas de los acantilados y las playas de la zona. ¡Incluso se ve Luanco!

Luanco

Y para terminar nuestro recorrido, llegamos a Luanco, la capital del concejo de Gozón. Es también una villa a orillas del mar, con unas casas muy pintorescas y una iglesia muy bonita. Especialmente bonitas me parecieron la Plaza del Reloj, donde hay una torre con un reloj, y la Plaza Baragaña, en la que teníamos el hotel.

Luanco
La pintoresca Plaza Baragaña de Luanco

Luanco tiene muchos bares y restaurantes, y además muy variados (sidrerías, vinotecas, cervecerías…). El día que estuvimos allí fue viernes y había mucha gente de tapeo por la tarde, aunque por la noche no había demasido ambiente para salir de fiesta. Imaginamos que como Gijón está muy cerca, la gente optará por salir por allí, aunque también puede ser que no llegamos a dar con el lugar correcto 😀 .

Cómo llegar al Cabo de Peñas

Para hacer este itinerario que hice yo por la costa asturiana y el Cabo de Peñas, lo mejor sin duda es tener coche. Nosotras teníamos un chófer por ser un premio, pero lo mejor es que te lleves tu propio coche o que alquiles uno una vez llegues a la zona. Puedes hacerlo aquí.

En caso de que quieres visitar el Cabo de Peñas desde zonas de España algo alejadas, lo más recomendable es entonces viajar en avión hasta el aeropuerto de Asturias. Te recomiendo comparar precios y elegir asiento de ventanilla. Cuando nos fuimos me llevé esta preciosa imagen del Playón de Bayas al despegar.

Playón de Bayas
¡Hasta pronto, Asturias!

Asturias es preciosa, se come muy bien y la gente es muy amable, así que siempre presta, como dicen ellos, una escapada por allí. Me gustó mucho el Cabo de Peñas, así que te recomiendo acercarte por allí si vas a hacer algún viaje por la región. Está muy cerca tanto de Avilés como de Gijón, así que no tienes excusa.

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