Qué ver en Punta del Este

Punta del Este fue el primer destino de mi aventura por Sudamérica y me sorprendió que no me costó nada adaptarme a la ciudad. Creo que es la primera vez que tengo esta especie de extraña familiaridad con una ciudad en mi primera visita.

Nunca había estado en esta ciudad, pero me ha resultado muy fácil orientarme, acertar con horarios, moverme por la ciudad e incluso a otros lugares, como Punta Ballena. En el fondo, Punta del Este me recuerda mucho a España, a cualquier zona de playa del sur, o incluso levante, y creo que eso ha hecho bastante fácil la adaptación.

Obviamente hay diferencias, pero estando en la playa me acordaba de Benidorm por el simple hecho de que en Punta del Este hay muchos edificios altísimos, con muchos hoteles, al igual que allí (bueno, quizá algunos menos), y la playa, en cambio, no estaba masificada. Los edificios, los vendedores ambulantes, las familias con sus sombrillas, tumbonas, juguetes de playa y neveras… la misma sensación que en una playa de España 🙂

Las playas

Como no podía ser de otro modo, Punta del Este cuenta con grandes playas para disfrutar de los días de sol y olas. Estas dos playas son la Mansa y la Brava, nombres que obedecen al carácter de sus aguas. Así lucía la Brava el día en que llegué aquí:

Playa Brava, Punta del Este
La playa Brava es brava de verdad…

Me pareció curiosa esta manera de avisar a los bañistas del peligro. Además de poner la bandera roja en los puesto de socorrismo, los socorristas (llamados guardavidas aquí) ponen estas banderas para que a la gente le quede claro que es peligroso bañarse. Que haya estas banderas no significa que la gente no pueda bañarse, pero aun así los guardavidas están muy atentos a los bañistas y llaman la atención en cuanto que alguien se adentra más de lo debido.

En general las playas me parecieron seguras. No solo porque los guardavidas estén muy pendientes de los bañistas, sino también porque parece que no hay robos. La gente va a bañarse y deja sus cosas sobre las toallas o bajo la sombrilla sin vigilancia y no pasa absolutamente nada.

Algo que no puede pasarse por algo en la playa Brava son Los dedos, una mano que quiere salir de la tierra y que se ha convertido en el símbolo de la ciudad. Imposible hacerse una foto sin gente durante el día…

Monumento a los Dedos, Punta del Este
El Monumento a los Dedos es un icono de Punta del Este

La Punta

Los puntos turísticos se concentran básicamente en lo que es la punta (que da nombre al lugar) y alrededores. Se puede rodear dando un agradable paseo observando a las olas romper en los acantilados, las aves que habitan allí y hasta lobos marinos que llegan hasta aquí atraídos por el olor del pescado de los mercados del puerto. Allí, los yates de lujo conviven con pequeñas embarcaciones pesqueras y aficionados a la pesca que tiran aquí sus anzuelos esperando llevarse algún premio. Y entre tanto barquichuelo… ¡encontré el mio! 🙂

Playa del Este
Mi barquito en Playa del Este

En este puerto hay un rompeolas por el que se puede pasear y, al final del mismo, se tiene una buena vista de todo el puerto y de los edificios altos tan característicos de Punta del Este.

Uno de los lugares más emblemáticos es el faro de Punta del Este. Data de 1860, tiene una altura de 25 metros y se reconoce por su cúpula en blanco y rojo. Al ladito mismo del faro se encuentra laa iglesia de la Candelaria, reconocible por su vivo color azul. En el momento en que la visité tenía las puertas abiertas, así que pude entrar a echar un ojo. Es más bien sencilla y chiquitita, así que no lleva mucho tiempo visitarla.

A varias cuadras de allí se encuentra la Plaza Artigas. Es un lugar muy animado, ya que al lado de la escultura de Artigas que da nombre a la plaza, hay un mercado de artesanos en el que comprar joyas y souvenirs.

Casapueblo

Casapueblo no se encuentra exactamente en Punta del Este, sino en Punta Ballena. Para llegar allí lo ideal es tener coche; si no, se puede tomar un autobús de la compañía COT desde Punta del Este, bajando en la parada y andando unos dos kilómetros (son unos 20 minutos por una calle que nos lleva directamente hasta allí). Esto es lo que hice yo y este autobús me costó 63 pesos uruguayos (1,90 euros al cambio). A la vuelta el primer autobús que paró en la parda de Punta Ballena fue un autobús de línea. El precio fue de 38 pesos, 1,15 euros. La diferencia de precio está en que el primero es una compañía más grande, con buenos autobuses y wifi, mientras que el segundo es un autobús de línea, que da algo más de vuelta y sus autobuses son bastante más viejos (y por supuesto sin wifi).

Casapueblo es la casa-museo de Carlos Páez Vilaró y es un edificio un tanto peculiar. Decidió construirlo en los años 50, aunque el régimen de la época no entendió la utilidad de un taller de arte en este lugar y puso trabas a su construcción. Para demostrar su descontento, creó una serie de cuadros a modo de protesta em silencio. No sé si le sirvió para convencer al gobierno, pero supongo que sí, ya que finalmente construyó Casapueblo y hoy podemos disfrutar aquí de su legado.

Una curiosidad sobre el autor y su obra es que su hijo viajaba en el avión que se estrelló en 1972 en los Andes (el que inspiró la película de “Viven”). Páez Vilaró reflejó su angustia durante los días en los que no sabía qué había sido de su hijo en sus cuadros, y pueden verse en el museo. Por fortuna, esta historia tuvo un final feliz, ya que su hijo fue uno de los supervivientes.

La entrada cuesta 220 pesos, unos 6,60 euros, y debes tener algo en cuenta si eres alérgico a los felinos, ya que el artista amaba a los gatos y hay unos cuantos deambulando por todo el museo. Si vas a visitar Casapueblo, debes hacerlo en la tarde, sobre el atardecer, para disfrutar de la Ceremonia del Sol: la voz del artista suena en las terrazas del edificio mientras el sol se pone. Muy bonito.

 La Punta del Este que no sale en las guías turísticas

En mis últimas horas en Punta del Este conocí a Alejandro vía Couchsurfing, que me enseñó algunos lugares que no salen en las guías turísticas, ya que están algo alejadas. En primer lugar fuimos a Maldonado, la ciudad al ladito de Punta del Este, y me llevó a ver La Aguada, un pequeño parque por el que transcurre un arroyo. Lástima que el parque esté bastante descuidado.

Este arroyito desemboca pocos metros más adelante, en la que aún es la playa Mansa, en una zona llamada Las Delicias. ¡Las vistas de toda la playa y Punta del Este desde aquí son espectaculares!

Y para terminar fuimos hasta Punta Ballena, a visitar el Arboretum Lussich, impulsado por Antonio Lussich, un enorme parque con una increíble colección de flora de todo el mundo. Muchas gracias, Alejandro, por enseñarme estos lugares 😉

Próximo destino: Valizas y Cabo Polonio.

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