Cosas que ver en Arequipa, la Ciudad Blanca de Perú

¿Alguna vez has oído hablar del chupe de camarones o de la momia Juanita? ¿Sabes cuál es el mejor lugar de Sudamérica para avistar cóndores? ¿No? Entonces sigue leyendo porque hay muchas cosas que ver en Arequipa que necesitas conocer.

Arequipa es de esas ciudades que tienen un encanto especial. Es una ciudad colonial muy rica cultural y gastronómicamente, así que solo por eso, para mí, es un lugar imperdible. Además, muy cerca de aquí se encuentra el Valle del Colca, donde los cóndores vuelan a sus anchas sobre una falla natural con precipicios de 4.000 metros de altura.

Si estás pensando en visitar Perú, no dudes en añadir Arequipa a tu itinerario. Y si no vas a viajar no te preocupes. Sigue leyendo porque, como dice el refrán, nunca te acostarás sin saber una cosa más.

Que ver en Arequipa
La Plaza de Armas, con la catedral y los arcos, es el epicentro de todo lo que ver en Arequipa

Lugares que ver en Arequipa

Plaza de Armas

Arequipa me pareció la ciudad más refinada de Perú. El trazado original de la ciudad y los edificios más importantes de la colonia aun se conservan. La llaman la Ciudad Blanca por su limpieza y sus construcciones de un sillar blanco impecable. Su Plaza de Armas es un buen ejemplo de esta arquitectura. En uno de sus lados sobresale su imponente Catedral y en los otros tres edificios blancos de dos plantas con arcadas, llenos de cafés y restaurantes. Aunque sean algo caros, merece mucho la pena subir a tomar algo en sus terrazas para tener una vista inmejorable de la Catedral y la plaza.

A pocos metros de aquí se encuentra el Museo Santuarios Andinos. Quizá esto no te diga nada, pero aquí dentro se esconde uno de los mayores tesoros de Arequipa: la momia Juanita. Juanita fue una doncella inca y fue encontrada en 1995 por dos alpinistas en lo alto de uno de los nevados cercanos a la ciudad. Hay que visitarla sí o sí, ya que se trata de una de las momias incas mejor preservadas, junto con los niños de Salta. Llama la atención lo bien conservadas que están su dentadura, sus ropas e incluso las manos. Probablemente murió de un golpe en la cabeza como sacrificio para los dioses, una costumbre inca tan sagrada para ellos como horrible para nosotros.

Convento de Santa Catalina

Un poco más alegre es la visita al Convento de Santa Catalina, al que yo definiría como una ciudad dentro de la ciudad. Es Patrimonio de la Humanidad y no es para menos, ya que está lleno de curiosidades. Para empezar el Convento no es un edificio, sino muchos, formando un conjunto arquitectónico. En él se mezclan las celdas de las monjas de clausura con cocinas y capillas, convirtiéndose en un laberinto. Cuenta con patios y 6 calles llenas de flores, todas con nombres de ciudades españolas (Málaga, Sevilla, Córdoba, Granada, Burgos y Toledo).

Lo más interesante de todo es poder conocer la historia de las monjas que vivieron allí, en especial la de Sor Ana de los Ángeles. De ella se dice que obró múltiples milagros, como sanar a personas enfermas y predecir enfermedades que algunos de sus allegados tendrían tiempo después (y que se corroboraron). La entrada cuesta 40 soles (unos 10 euros), algo cara teniendo en cuenta que estamos en Perú, pero merece mucho la pena entrar a conocer este momunento histórico tan peculiar.

Convento de Santa Catalina, que ver en Arequipa
Las calles del convento son dignas de postal

Alrededores de Arequipa

Saliendo del centro histórico de Arequipa se encuentran dos miradores: el de Yanahuara y el de Carmen Alto. La verdad es que el Mirador de Yanahuara no tiene muy buenas vistas, pero la plaza donde se encuentra es muy bonita. El mirador lo forman varios arcos con frases dedicadas a la ciudad de Arequipa, y a uno de los costados de esta plaza se encuentra la Parroquia de Yanahuara. Aunque es pequeñita, cuenta con una elaborada fachada.

Respecto al Mirador de Carmen Alto la cosa cambia. Aquí el mirador en sí no es tan bonito pero las vistas son mucho mejores. Desde aquí se divisan los volcanes cercanos a la ciudad: el Misti, el Chachani y el Pichu Pichu.

Mirador de Carmen Alto, que ver en Arequipa
Uno de los imponentes volcanes visto desde el mirador de Carmen Alto

Y ya algo más alejada se encuentra la Mansión del Fundador de Arequipa, Don Manuel Garcí de Carvajal. Hoy en día es un museo que conserva muebles antiguos y la decoración colonial. Además de poder visitarse (la entrada son 12 soles si no recuerdo mal, unos 3 euros), es un lugar donde se celebran eventos exclusivos.

Si quieres recorrer estos y otros lugares de las afueras de Arequipa, existe un tour de un día completo.

Excursión al Valle del Colca

Algo más alejado está el Valle del Colca, pero es uno de los lugares que ver en Arequipa. Aunque se sitúe a unos 200 kilómetros de la ciudad, merece mucho la pena realizar un tour para ir a ver a los cóndores volar en su hábitat natural. ¡Y menudo hábitat!  La Cruz del Cóndor, el lugar clave para ver a estas aves en acción, se encuentra en pleno Cañón del río Colca, donde los precipicios llegan a los 4.000 metros. Además, en todo el valle hay paisajes muy bonitos y pueblitos con su encanto.

Tour por el Valle del Colca, Cruz del Cóndor
Uno de los cóndores en acción

Comida típica de Arequipa

Más allá de que haya muchos lugares que ver en Arequipa, ésta es la capital gastronómica de Perú. Su plato estrella es el chupe de camarones, algo así como un caldo de gambas y verduras bien consistente y delicioso. También de aquí es el rocoto relleno, un pimiento picante relleno de carne y verduras. Y como estamos en el sur de Perú, se come algo muy típico de toda la zona: el cuy (conejillo de indias). De postre en Arequipa se vende el queso helado, que no es queso sino leche con algo de vainilla, coco y canela. Se sirve a modo de helado ¡y está muy rico!

Queso helado, Arequipa
El queso helado se vende a modo de vasitos y está muy rico

Después de haber visto Arequipa y el Valle del Colca, en mi viaje me tomé un día de descanso. Me recorrí la ciudad de nuevo con mucha calma, disfrutando de sus calles y edificios coloniales. Compré algunas cositas que me hacían falta y en una librería tuve algo así como una llamada. Ví un libro que inmediatamente supe que me tenía que comprar. Era “The lost city of the incas” (“La ciudad perdida de los incas”). Su autor, Hiram Bingham, explica cómo descubrió Machupicchu, y me venía de perlas para sumergirme en la cultura inca. Cusco era mi siguiente destino y Machupicchu, uno de los objetivos de mi viaje, por fin se acercaba…

Próximo destino: Qué ver en Cusco, la ciudad imperial.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *