#38 Qué ver en Cusco, la ciudad imperial

Cusco fue la gran capital inca y aun hoy se nota la influencia que tuvo tanto en aquella época como en los años de la colonia española. Hoy en día es el principal destino turístico de Perú, ya que, entre otras cosas, es la puerta de entrada a Machu Picchu.

Una puede estar tranquilamente entre una y dos semanas en Cusco y no cansarse de la historia y la cultura de la región. Hay tanto por ver en Cusco y sus alrededores que voy a dedicar una entrada a cada uno de los lugares para poder contarte más detalles de cada sitio.

Cusco es una de las ciudades con más historia del planeta y cada rincón esconde algo que descubrir. Por ejemplo, ayer retaba a cusqueños y amantes de Cusco a que descubrieran dónde está este mural con la historia de la ciudad (click para ver). ¿Lo sabes? Tanto si sí como si no te invito a que dejes un comentario y pruebes suerte 🙂 .

Este mural es muy ilustrativo, ya que de un vistazo te cuenta toda la historia de la ciudad, desde la leyenda de su creación por Manco Capac y Mama Ocllo hasta nuestros días, pasando por la conquista española. Además de detalles como éste, para comprender la importancia de Cusco, del imperio inca y de la transformación de la ciudad por los españoles, hay muchos lugares que visitar.

El centro de Cusco

La Plaza de Armas era el centro de todo durante el imperio inca, lo fue durante la conquista española y lo sigue siendo hoy día. Para mí, es una de las plazas más bonitas del mundo. Conserva un marcado estilo colonial, con las arcadas de sus edificios y los balcones de madera. Aquí se encuentra la Catedral, aunque creo que es más fotografiada la Iglesia de la Compañía de Jesús (y la verdad, a mí me gusta más). Además, es el lugar de las celebraciones en Cusco. Cuando yo visité la ciudad eran las fiestas y por aquí desfilaron durante una semana todos los estudiantes de los colegios y las universidades vestidos con trajes típicos y realizando danzas antiguas de Perú.

Repleta de gente. Así es cómo lucía la Plaza de Armas de Cusco durante la semana de sus fiestas
Repleta de gente. Así es cómo lucía la Plaza de Armas de Cusco durante la semana de sus fiestas

En la misma plaza y en sus alrededores hay cientos de cafés, restaurantes, tiendas de recuerdos y agencias de viajes, así que es imposible que te aburras. Te recomiendo pasarte por Qucharitas, una heladería muy pequeñita y original, donde se comen los mejores helados artesanales que encontrarás en Cusco. Su dueño Alberto y su novia Corrie me acogieron en su casa por unos 5 días y lo pasé estupendo con ellos. Desde aquí os doy las gracias una vez más 🙂 .

Tras la Plaza de Armas hay otra pequeña plaza también muy bonita llamada Plaza del Regocijo. Aquí se encuentra uno de los museos más importantes de la ciudad: el Museo Histórico Regional. Como su propio nombre indica, el museo repasa la historia de la región de Cusco, desde los primeros pobladores hasta el día de hoy.

El edificio que acoge este museo fue, según se cree, la casa del Inca Garcilaso de la Vega. El cronista y autor de los “Comentarios reales” es una figura clave para entender la relación entre incas y españoles en aquella época, ya que él mismo era mestizo. Incluso el edificio es testigo de esa interacción, pues es una casa colonial erigida sobre una construcción inca anterior. De hecho, la mayoría de edificios del centro de Cusco son así: casas coloniales con una sólida base hecha con las piedras incas de las antiguas construcciones.

Los principales templos de Cusco

El Qorikancha fue uno de los principales templos incas, pues aquí se rendía culto al dios Inti (el Sol). Del templo inca poco queda, ya que sobre él se construyó el Convento de Santo Domingo. Hoy es un museo donde se puede apreciar la mezcla de ambos templos. Además, dentro se enconden dos gráficos muy reveladores. Uno de ellos es el esquema de la cosmovisión andina, es decir, la forma en la que los pueblos andinos explicaban su relación con el universo. El otro gráfico representa los caminos del imperio, los cuales partían del Qorikancha. En estos caminos se encontraban todos los santuarios también, por lo que estaban conectados con Cusco. Es algo así como la frase “Todos los caminos llevan a Roma“, pero aplicado a Cusco 🙂 .

Bajo el templo hay un pequeño museo (Museo del Sitio de Qorikancha) que repasa la historia de la región del Cusco. En mi opinión no merece la pena visitarlo, ya que prácticamente muestra lo mismo que el Museo Histórico Regional (que está mucho mejor).

El sitio arqueológico de Saqsaywaman, uno de los lugares imprescindibles de Cusco
El sitio arqueológico de Saqsaywaman, uno de los lugares imprescindibles de Cusco

Saqsaywaman es el otro templo de visita obligada en Cusco. Fue una fortaleza ceremonial y conserva sus muros construídos con piedras enormes. El entorno donde se erige es espectacular, ya que no está en el centro de la ciudad sino sobre un cerro, y desde aquí se tienen muy buenas vistas de la ciudad y el entorno. En Saqsaywaman se celebra el Inti Raymi cada 24 de junio. Esta fiesta se ha convertido en todo un reclamo turístico, ya que es una representación de la ceremonia del solsticio de invierno de los incas, donde celebraban el renacer del dios Inti (el Sol), que comenzaba un nuevo ciclo. Tuve la oportunidad de ver esta fiesta durante mi visita y me gustó mucho. Si quieres saber más, no te preocupes, ¡habrá post al respecto! 🙂

Otros lugares en Cusco

Al ladito de Saqsaywaman se encuentra el Cristo Blanco. Su figura recuerda a otros, como el Cristo Redentor de Río de Janeiro o el Cristo de Cochabamba, ya que tiene sus brazos abiertos hacia la ciudad y es uno de los mejores lugares desde donde contemplarla.

Vista de Cusco desde el Cristo Blanco
Vista parcial de Cusco desde el Cristo Blanco

Además del Qorikancha y Saqsaywaman, hay otros templos algo más pequeños y más alejados de la ciudad que se pueden visitar. Uno de ellos es el Qenqo, que en realidad no se sabe qué finalidad tenía. Se le atribuye la de anfiteatro, pero también la de lugar ritual o santuario, ya que en una de las galerías subterráneas se han encontrado restos óseos y una mesa ceremonial.

El Puka Pukara fue una fortaleza militar, usada puede que incluso como aduana, gracias a su posición privilegiada sobre un cerro desde el que se divisa todo el valle. El Tambomachay, por su parte, era un templo dedicado al agua. Lo más interesante es una gran fuente con varios canales, de la cual se tiene una buena vista desde un torreón situado en frente y que servía como torre de control.

Boleto turístico de Cusco

Si vas a estar varios días en Cusco y planeas ver todo lo posible, te recomiendo comprar el Boleto Turístico. Normalmente estoy en contra de los city pass, ya que no suelen salir a cuenta, pero en este caso conviene mucho. Además, hay varios pases, así que puedes adaptar tus intereses a tu bolsillo.

El ticket principal cuesta 130 soles para extranjeros (unos 35 euros). Puede parecer mucho, pero da acceso a muchos lugares: los templos de Saqsaywaman, Qenqo, Puka Pukara y Tambomachay, los museos Histórico Regional, de Arte Contemporáneo y del Sitio de Qorikancha, el Monumento al Inca Pachacutec, los sitios arqueológicos del Valle Sagrado Pisac, Ollantaytambo, Chincheros y Moray y los sitios arqueológicos del sur de Cusco Tipon y Piquillacta. En mi caso visité 10 sitios, por lo que la entrada a cada uno acabó saliéndome económica, por 13 soles cada una (unos 3,5 euros).

Los tickets parciales van por temáticas: uno es para los templos de Cusco (Saqsaywaman, Qenqo, Puka Pukara y Tambomachay), otro para los del Valle Sagrado (Pisac, Ollantaytambo, Chincheros y Moray) y otro para los museos de la ciudad. El coste de cada uno de estos boletos es de 70 soles (unos 19 euros).

Pero, ¿qué pasa si quieres ir a Saqsaywaman y el Valle Sagrado? Pues que si te compras el boleto de los templos de Cusco (70 soles) y el del Valle Sagrado (otros 70 soles), al final sale más caro. Y no, no existen entradas individuales a ningún lugar. Todo se vende en packs. Y por cierto, ni el Qorikancha ni la Catedral están incluídos en ninguno de los boletos (15 y 25 soles respectivamente).

¿En tour o por mi cuenta?

Los tours en Cusco están concebidos para visitar tooodo en tres días: un día para la ciudad, otro para el Valle Sagrado y otro para Machu Picchu. Simplemente no hagas esto. ¡Es una locura y lo verás todo deprisa y corriendo!

Yo dediqué una semana a todo (ciudad + Machu Picchu + Valle Sagrado). En realidad me gustó muchísimo y me dio lástima no quedarme más y disfrutarlo con más calma, pero estaba en mi último mes de viaje y me quedaba mucho por recorrer en Perú. Dediqué unos dos días a callejear por la ciudad y descubrir rincones, reservando una mañana para museos y una de las tardes para hacer el tour por los templos de la ciudad.

Este tour sale sobre las 14 o 15 horas y te lleva al Qorikancha, Saqsaywaman, Qenqo, Puka Pakara y Tambomachay. Lo bueno de hacerlo con el tour es que te incluye el transporte y las explicaciones más importantes de cada uno de los templos. Si lo haces por tu cuenta, debes tomar diferentes autobuses de línea para ir a cada uno de los templos (y no estoy segura de que lleguen a todos). Lo malo de hacerlo en tour es que no puedes quedarte el tiempo que quieres en cada lugar.

Después dediqué tres días a Machu Picchu (ir, visitar y volver). Entre Cusco y Machu Picchu hay unos 200 kilómetros y el acceso es muy difícil, ya que no se puede hacer directamente por carretera. Los tours de un día salen sobre las 3 de la mañana, para llegar a Machu Picchu pronto en la mañana, estar allí dos o tres horas y volver a Cusco. Simplemente es una locura. La mayoría opta por dedicar un día a ir hasta Aguas Calientes (el pueblo cercano al santuario) y al día siguiente madrugar para subir sobre las 6 de la mañana y hacia las 11 estar volviéndose a Cusco. En mi caso dedicí dedicar un día a ir, otro día a visitar Machu Picchu y otro para volver. En el próximo post te contaré más sobre cómo lo hice y qué opciones tienes.

Dedicar un día completo a visitar Machu Picchu te permite, entre otras cosas, tener el santuario para tí
Dedicar un día completo a visitar Machu Picchu te permite, entre otras cosas, tener el santuario para tí

Al día siguiente de llegar de Machu Picchu era el Inti Raymi, por lo que dediqué el día a ver las celebraciones del solsticio de invierno. Y ya el último día tomé un tour para ver el Valle Sagrado. Para esto lo recomendado es o hacerlo por tu cuenta a modo de ruta hacia Machu Picchu o hacerlo en dos días (un tour a las salinas de Maras y el sitio arqueológico de Moray y otro para los sitios arqueológicos de Chincheros, Ollataytambo y Pisac). Pero como ya el tiempo jugaba en mi contra decidí hacerlo todo en un día. Lo bueno es que “ahorras” tiempo; lo malo, como siempre, es que no dedicas demasiado tiempo a ver ninguno de los sitios arqueológicos.

En resumen, le hubiera dedicado más tiempo a toda esta zona. Además de ver el Valle Sagrado muy deprisa, no vi los valles del sur donde también hay sitios arqueológicos. En cuanto a la ciudad, podría haber estado algún día más paseando por sus calles, pero hay que reconocer que en dos días se puede ver todo con cierta calma. De lo que más contenta estoy es de haber decidido dedicar tres días a Machu Picchu. Es la joya de los sitios arqueológicos de Perú, no solo por su conservación sino por su entorno, y creo que llegar hasta allí para verlo deprisa no merece la pena. Machu Picchu hay que disfrutarlo, y eso solo se puede hacer con tiempo.

Próximo destino: Machu Picchu.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *