#3 Punta del Diablo

No sé a quién se le ocurrió llamar a este lugar Punta del Diablo, pero aquí no hay nada ni infernal ni endemoniado. Sus playas son un paraíso natural, su gente es sencilla y amable, y su ritmo, tranquilo. Es un lugar con mucho encanto que bien merece una visita.

Antes de ir a Punta del Diablo había leído que durante la primera quincena de enero estaba lleno de jóvenes que a lo único que venían era a salir de fiesta. Iba con esa idea, de que solo me iba a encontrar a gente borracha por todos lados, pero no es para nada la realidad. Según me contaron, eso sucedió otros años y este año no ha habido tanta afluencia ni descontrol. Si bien sí hay muchos jóvenes y fiesta, me pareció un lugar más bien tranquilo y familiar. Mucha gente tiene aquí su casita de veraneo o alquila una cabaña para pasar unos días de vacaciones.

Playa de los Pescadores, Punta del Diablo
La playa de los Pescadores, hacia el mediodía

¿Cómo es Punta del Diablo?

Punta del Diablo es un pequeño pueblo pesquero, algo más grande que Valizas y Cabo Polonio, aunque no demasiado. Los pescadores llegan cada día con el pescado fresco a la playa de los Pescadores y lo venden allí, en unos puestitos que hay junto a la calle. Esta playa es la más chiquitita de todas, pero como ocurre en todos los balnearios de la costa uruguaya, Punta del Diablo cuenta con otras playas increíbles, kilométricas y rodeadas de naturaleza.

Aquí conocí a Luis, un venezolano que vive viajando y ahora lleva una temporada en el pueblo trabajando en varios proyectos online, como su web noaltv.com. Con él fui a descubrir la Playa Grande, que no es grande, sino enorme. No sé cuántos kilómetros tenga, pero de punta a punta tardamos alrededor de una hora caminando. Es una playa tranquila, ya que se encuentra fuera del pueblo. Hay menos gente que en las otras playas y la vista es espectacular, ya que al lado de la playa está el bosque y hay mucha vegetación. Al final de la playa hay un mirador, y se puede ver tanto la playa Grande como el pueblo de Santa Teresa a lo lejos. Si se sigue caminando unos 20-30 minutos más, se llegaría hasta él.

Después del paseo, fuimos hasta la playa de la Viuda, que también es larguísima. Desde la terraza de un bar (que no recuerdo cómo se llama) vimos el atardecer compartiendo conversaciones, risas y unas cervezas con otros visitantes. Este bar tiene una vista privilegiada sobre la playa, y la vista del atardecer es muy bonita. Luis, gracias por enseñarme estos lugares, me encantaron y lo pasé muy bien 🙂

Playa de la Viuda, Punta del Diablo
Ver el atardecer en la Playa de la Viuda es para sentirse privileagiado

Al caer la noche…

Algo muy destacado de Punta del Diablo, así como de otros pueblos similares como Valizas o Cabo Polonio, es  que al caer la noche, como no hay demasiada luz, se ven perfectamente las estrellas. Yo que soy de un pueblito estoy acostumbrada a verlas, pero entiendo que si alguien viene de ciudad sea algo impactante. Lo que me llamó la atención es lo cerca que parecían verse algunas estrellas o constelaciones, mucho más que en el hemisferio norte.

Como ves, Punta del Diablo tiene más de cielo que de infierno. Yo solamente estuve un día y me arrepiento de no haberme quedado más. Al final, el Diablo quizá sí tenga algún poder sobre quienes lo visitan, haciendo que quieran quedarse allí…

Próximo destino: La Paloma.

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