#19 Puerto Varas, mi llegada a Chile

Bariloche – Puerto Varas. No demasiados kilómetros, pero dos aduanas que atravesar. Cansada del viaje y distraída en el autobús, de repente miro a mi izquierda y ahí está, en medio de la nada, emergiendo como un coloso: el Volcán Osorno.

Puerto Varas
Así fue mi llegada a Puerto Varas: el Volcán Osorno recibiéndome

Fue uno de esos momentos en los que no esperas encontrarte con nada y lo que ves te sorprende. Así fue mi llegada a Chile desde Argentina, repentina, inesperada, un poco a lo loco. Un ligero cambio de planes en la ruta sin mucha meditación que he de reconocer que me desorientó bastante.

Dos meses en Argentina habían hecho que me resultara todo familiar, pero cambiar de país tiene su aquel y toca adaptarse de nuevo. Por ejemplo, algo tan simple como cruzar la calle cambia de un lugar a otro. En Argentina los coches no respetan los pasos de cebra, así que cruzar requiere mucha atención. En Chile se respetan los pasos de cebra, e incluso muchos cruces están regulados con semáforos para peatones. Puede parecer una tontería, pero para mi ha sido como ver una evolución desde Uruguay hasta aquí – en Uruguay no hay ni siquiera pasos de cebra y se cruza por cualquier lugar, tanto calles como autovías.

Así que así fueron mis primeros días en Chile, sintiéndome algo perdida mientras intentaba recuperar la normalidad y ritmo del viaje. Por suerte, los paisajes en el sur del país son increíbles y a una le dan la paz que necesita para encontrar el camino.

Puerto Varas, ciudad con vistas

Dudaba entre quedarme en Puerto Montt o Puerto Varas. Ambas ciudades están bastante cerca la una de la otra, pero con algunas diferencias. Puerto Montt es mucho más grande, ya que es uno de los puertos más importantes del sur de Chile y la vida gira en torno al mar. Puerto Varas, por el contrario, es mucho más tranquilo y descansa frente a un lago, siendo el ritmo es más relajado. Finalmente me decidí por Puerto Varas por una sencilla razón: sus vistas.

Puerto Varas y Volcán Osorno
Catedral de Puerto Varas y el Volcán Osorno de fondo, la estampa más típica de Puerto Varas

Efectivamente, ahí está de fondo el Volcán Osorno, y no está solo. Aunque en esta foto no se aprecia, desde la bahía se divisa también otro volcán, en activo y bastante peligroso, el Calbuco. Y para rematar, también se puede ver el Cerro Tronador, que marca la frontera con Argentina y que ya había visto del otro lado desde Bariloche. Y entre Puerto Varas y estos gigantes de piedra, el Lago Llanquihue.

La foto es similar a la típica de la promoción turística de Puerto Varas, y la conseguí porque me empeñé en hacer esa foto yo misma. En la ciudad hay dos cerros: Philippi (al que subí pero no logré encontrar las prometidas vistas sobre la bahía) y Calvario. Desde este último se suponía que tendría la vista de la famosa foto, pero no es así, sino que hay que subir por otra calle hasta un barrio residencial y, desde allí, en el punto más alto, se puede tener esta privilegiada mirada sobre la ciudad y su entorno.

En un primer plano destaca la Catedral de Puerto Varas, construída en madera y que forma parte de un circuito monumental por la ciudad. En este circuito se pueden ver algunas casonas antiguas, todas en madera, seña de identidad de las construcciones realizadas en esta zona por los colonizadores que llegaron aquí a principios del siglo pasado (en su mayoría alemanes).

Maravillas naturales cerca de Puerto Varas

Cerca de Puerto Varas también hay otras maravillas naturales como los Saltos del Petrohué o el Lago de Todos los Santos. Estos pueden visitarse fácilmente, aunque no es tan fácil llegar a todos lados sin coche. Por eso me decidí a contratar un tour bastante completo que me llevaría a visitar muchos de estos lugares.

La primera parada fue en La Poza, una laguna rodeada de una naturaleza impresionante. Aquí se puede hacer un paseo en barca que rodea una islita en medio del agua llamada Loreley. No es muy conocido, pero es un paseo agradable.

Visitando volcanes

El resto del tour discurrió por el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales, dentro del cual se encuentra el Volcán Osorno. Con más de 2.500 metros de altura, se divisa desde cualquier punto de la región. Cuenta con nieve permanente en su zona más alta y es un centro de esquí en invierno. Pese a no estar en la cima, desde allí se tienen muy buenas vistas del Lago Llanquihue y el Volcán Calbuco.

El Volcán Osorno no ha erupcionado desde hace más de un siglo, pero su vecino Calbuco lo hizo el año pasado y colapsó sus alrededores. El pequeño pueblo de Ensenada, situado a sus pies, quedó enterrado en más de un metro de material volcánico, aun visible en sus calles y su playa.

Esta playa es un lugar a visitar. Tiene algo especial. Por una parte, las aguas del lago, que con el viento levantan olas y llega a recordar al mar. Por otra, la vista increíble del Volcán Osorno, siempre imponente se mire desde donde se mire. Y por último, los restos de ceniza y piedra pómez en su arena de la erupción del Calbuco.

Ensenada, Puerto Varas
La bonita playa de Ensenada

El volcán Calbuco es uno de los más peligrosos de Chile, sigue activo y de hecho es posible ver algo de humo saliendo del cráter. Según me contaron, están esperando a que haya una nueva explosión en algún momento, ya que la erupción del año pasado aun no terminó.

Lagos y ríos

Siguiendo la ruta del tour, nos fuimos hasta el famoso Lago de Todos los Santos. Sus aguas de color esmeralda bien merecen la visita. Desde aquí se divisa, una vez más, el Volcán Osorno, y además un volcán extinto bastante peculiar, ya que tiene una forma cónica muy afilada. De ahí que se llame Volcán Puntiagudo.

En este lago nace el río Petrohué, famoso por sus saltos de agua. En el momento en el que yo lo visité el río no llevaba mucho agua debido a la ausencia de lluvias, pero aun así pude disfrutar de pequeñas cascadas. En este parque hay varios senderos para recorrer entre bosques por los que observar flora autóctona y los mencionados saltos de agua.

Saltos del Petrohué
Los Saltos del Petrohué

Para terminar el tour nos acercamos hasta la Laguna Verde, una pequeña laguna escondida cerca de Ensenada. En el pasado recibía agua del Lago Llanquihue, pero el material volcánico de la erupción del Volcán Calbuco cerró esta conexión entre ambos y ahora parece que la laguna está viniéndose a menos. En un primer momento se pensó volver a abrir un camino para el agua, pero como la obstrucción formó parte de un proceso natural, se decidió dejarlo así. Curioso, ¿no?

En definitiva, Puerto Varas está rodeada de lugares muy bonitos. Para mí fue una muy buena introducción al sur de Chile, ya que los paisajes por aquí son imponentes. La naturaleza es la que reina aquí y se propone recordarnos echar el freno, admirar su belleza y reconectar con todo aquello que olvidamos en el día a día.

Próximo destino: la mística Chiloé.

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