#31 Potosí y Sucre, ciudades coloniales

Para entender cómo fue el auge y la caída de la colonia española en Bolivia, es imprescindible visitar Potosí y Sucre. Mientras que las minas de Potosí fueron clave para abastecer al imperio de plata, en Sucre se produjo el 25 de mayo de 1809 la Revolución de Chuquisaca, que daba origen a todas las revoluciones por la independencia de los países Latinoamericanos.

Potosí, la joya de la colonia

¿Te suena eso de “Vale más que un potosí”? Esta famosa expresión viene de la época de la colonia española en Bolivia. Su moneda era el potosí, ya que el mineral se extraía de las minas de esta ciudad. Fue una importante moneda, de ahí que si alguien te dice que “vales un potosí”, es que ¡vales una fortuna!

El Cerro Rico, al ladito de la ciudad, es muy rico en plata y el imperio supo explotarlo. El cerro es tan rico que ya antes de la llegada de los españoles se extraía este mineral y hoy en día se sigue haciendo. Ahora mismo hay más de 40 minas explotadas por cooperativas de mineros, y se prevé que la actividad pueda continuar otros 80 años más.

Para los más curiosos, las minas se pueden visitar en un tour. Normalmente todas las agencias te llevan al barrio minero, repleto de tiendas donde los mineros compran dinamita para su trabajo y otras cosas como cigarrillos o alcohol puro para sobrellevarlo (alcohol de 96 grados, os juro que se lo beben así). Es una especie de tradición comprar en estas tiendas y llevarles algo a los mineros. Si no queréis ayudar a su autodestrucción, podéis comprar refrescos, aunque tampoco sea del todo sano. En mi grupo dos chicos compraron dinamita y los mineros incluso nos hicieron una demostración de cómo lo usan, creando una explosión. Aunque la explosión sea pequeña, suena como una bomba allí dentro.

Uno de los tíos de la mina, los dioses de los mineros
Uno de los tíos de la mina, los dioses de los mineros

En la mina que visité había muchos “tíos“. Estos son los dioses de los mineros, y los adornan cuando hay alguna festividad. Todos los viernes los mineros se reúnen junto a estos dioses y les ofrecen cigarrillos, hojas de coca o cervezas para que les dé suerte y puedan encontrar más vetas de mineral que explotar.

Los mineros suelen acercarse a saludar a los visitantes y charlar con ellos con la excusa de tomarse un descanso, pero normalmente la norma es que si no hay regalito, no hay foto ni conversación. Así que no te olvides de comprar algo. Dentro de la mina todo son túneles. En muchos tramos hay que agacharse, subir o bajar escaleras y llenarse de polvo. Es por ello importante no olvidarse de llevar una mascarilla. Las agencias suelen darte un traje para ponerte encima de la ropa, así como botas, casco y una luz, así que no debes preocuparte mucho del equipamiento.

Sin duda, la mina es lo más llamativo de Potosí, pero no lo único. Como es de imaginar, la ciudad fue un importante enclave en los tiempos de la colonia y su centro histórico conserva bastante bien la arquitectura colonial. La Plaza de Armas es el centro de la ciudad y, como en todo lugar colonial, no puede faltar la Catedral a uno de sus costados. La Catedral no puede visitarse libremente, sino que se pagan 20 Bs. para verla (unos 3 euros). Se puede subir hasta el campanario y tener una buena vista de toda la ciudad.

Una calle de Potosí, con la entrada a la Casa de la Moneda en primer término y una de las torres de la Catedral al fondo
Una calle de Potosí, con la entrada a la Casa de la Moneda en primer término y una de las torres de la Catedral al fondo

También son importantes la Casa de la Moneda y el Convento de Santa Teresa. Respecto al primero, al ser Potosí donde se encontraba la mayor mina de plata de Bolivia, se decidió comenzar a acuñar la moneda aquí. El Convento, por su parte, fue un importante centro de clausura de las segundas hijas de las familias más poderosas de la colonia en Bolivia. En la visita se puede comprender cómo era la vida de estas mujeres y ver algunos de sus trabajos bordados. Hoy en día parte del convento sigue siendo de clausura, aunque las monjas tienen más comodidades que antaño (¡tienen hasta wifi!).

Sucre, Ciudad Blanca

Si hay una ciudad bonita en Bolivia, ésa es Sucre. Entre sus muchos apodos destaca el de “Ciudad Blanca”, y se le da por el color de sus edificios: todos son blancos. También se dice de Sucre que es donde nació Bolivia, y es que aquí comenzó la primera revolución latinoamericana por la independencia, la Revolución de Chuquisaca, un 25 de mayo de 1809, y en su Casa de la Libertad es donde se firmó la independencia del país en 1825.

La Casa de la Libertad es actualmente un museo y es una visita muy importante para entender la historia de la ciudad y el país. Allí se puede visitar la sala donde se firmó esta independencia, ver una réplica de la declaración de independencia, conocer quiénes son los héroes de Bolivia o quiénes han sido todos sus presidentes. Se encuentra frente a la Plaza de Armas, una de las plazas más bonitas que he visto en mi vida. Aquí destacan la Catedral y el Palacio de Gobierno de la región de Chuquisaca.

Claustro del templo de San Felipe Neri en Sucre, hoy en día un colegio que bien podría ser el colegio más bonito del mundo
Claustro del templo de San Felipe Neri en Sucre, hoy en día un colegio que bien podría ser el colegio más bonito del mundo

Al ser un importante lugar colonial, hay muchos templos religiosos. De entre todos ellos destaca San Felipe Neri, que hoy en día es un colegio. Se puede visitar cuando no hay clase y subir a las terrazas del edificio, desde donde se tiene la vista de la ciudad, del claustro y los campanarios del edificio. También hay una cripta, pero no la pude visitar porque ese día justo tenían cerrado. Parece que es cuestión de suerte poder acceder a este lugar…

También para tener vistas, aunque algo diferentes, se puede ir hasta la Recoleta. Aquí hay una iglesia y museo, así como un mirador sobre toda la ciudad (ya que está en alto) y es muy popular venir hasta aquí para ver el atardecer.

Para mí, es una ciudad imperdible y se lo recomiendo a todo el que vaya a Bolivia. Merece mucho la pena caminar por sus históricas calles y contemplar la arquitectura colonial. Además, es una ciudad muy poética y por muchos lugares encontrarás poemas dedicados a la ciudad o a sus héroes, como Simón Bolívar (libertador y primer presidente de Bolivia, de ahí el nombre del país) o Juana de Azurduy (una de las revolucionarias más activas, quien se llevaba a la batalla a sus 4 hijos). Sin duda es una de las ciudades coloniales de América mejor conservadas, más bonitas y con más historia.

Próximos destinos: Samaipata y la Ruta del Che.

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