Por qué deberías ir a Pérgamo

Puede que te suene de algún libro de historia, porque su museo es una de esas cosas casi obligadas que ver en Berlín o que no hayas oído jamás hablar de ella, pero fue una de las ciudades más importantes de la Antigüedad. Visitarla es una delicia, así que hoy te cuento por qué deberías ir a Pérgamo. ¡A la de ya!

Antes de viajar a Turquía este nombre me sonaba por esos dos motivos que te comentaba más arriba, pero no sabía que era un sitio arqueológico que se pudiera visitar. Fue investigando qué hacer en la provincia de Izmir cuando vi fotos y definitivamente quise ir a Pérgamo.

Ir a Pérgamo
¿Por qué deberías ir a Pérgamo? ¡Para ver esta maravilla!

Sobre Pérgamo

Pérgamo fue una importante ciudad greco-romana que nos dejó un gran legado cultural: ¡aquí se inventó el pergamino! Su librería competía en importancia con la de Alexandría, así que el faraón egipcio prohibió la exportación de papiros hacia estas tierras. Así, se vieron obligados a fabricar un nuevo soporte sobre el que escribir, y dieron con este formato de piel de oveja. Hoy en día solo hay dos personas en Bergama que conocen la técnica del pergamino y están luchando para que la tradición no se pierda.

Al contrario de lo que se cree, no toda la Acrópolis de Pérgamo está en Berlín. Sí, es cierto que los exploradores alemanes que descubrieron las ruinas se llevaron muchos frisos, esculturas e incluso edificios (como el altar de Zeus), pero aún queda mucho sobre el terreno. Y lo mejor de todo es que, además de visitar la Acrópolis de Pérgamo, puedes visitar otros lugares de interés en Bergama, la ciudad moderna en la que se encuentra. Por su conjunto histórico cultural, es Patrimonio de la Humanidad desde 2014.

Qué ver en Bergama

Con una población de unas 50.000 personas, poco tiene que ver la actual Bergama con la rica Pérgamo del pasado. Pese a poseer un sitio arqueológico tan importante, no hay demasiados turistas que la visiten o, al menos, que visiten la ciudad más allá de las ruinas. Es cierto que tiene un aire de dejadez, como si se hubiera quedado anclada en el pasado, y puede que cueste distinguir los monumentos históricos, pero simplemente hay que prestar atención a los detalles para rememorar sus épocas de esplendor.

Centro histórico

Caminando por las laberínticas calles de Bergama puedes encontrar restos romanos, como el puente Tabak, que conecta la ciudad con el Barrio Griego. Este barrio es de casitas bajas y muchas de ellas están abandonadas. La razón la encontramos en la historia de principios del siglo XX, cuando Grecia y Turquía entran en conflicto y se acuerda que todos los turcos viviendo en Grecia deben volver a Turquía, y todos los griegos viviendo en Turquía, a Grecia. Así, hay varios lugares que quedaron abandonados y hoy son ciudades fantasma (como Kayakoy, en Fethiye).

La mayor parte del centro histórico de la ciudad conserva su arquitectura y carácter otomano, y es posible ver mezquitas, minaretes, su gran bazar o antiquísimos hammams (baños turcos), como el de Haci Hekim. Aquí los hammams son mucho más baratos que en otras ciudades como Estambul por ser mucho menos turístico, así que puedes probarlo por unas 30 liras (unos 5€).

También en la ciudad se encuentra el Museo de Pérgamo, una pequeña exposición de esculturas y mosaicos encontrados en las ruinas que puedes visitar por 5 liras.

Bergama, puente Tabak
El puente Tabak es un buen ejemplo de esa dejadez que desluce sus monumentos históricos

Fortaleza Roja

Es un edificio que poco tiene que ver con el resto de la ciudad ni sus sitios arqueológicos. Se trata de una antigua basílica construida en el siglo II a.C. en ladrillo rojo y dedicada al dios egipcio Serapis. Se convirtió en iglesia en la época bizantina y parte de ella es ahora una mezquita y por ello se le llama «la casa de las 3 religiones«. La entrada cuesta 6 liras.

Acrópolis de Pérgamo

Después de haber paseado por la ciudad, nada mejor que subir, por fin, a ver la joya de la corona. La Acrópolis de Pérgamo se sitúa en una colina sobre la Bergama actual, por lo que es visible desde la ciudad. Para subir hasta ella puedes tomar un taxi o el teleférico (estará cerrado los días de viento). Éste cuesta 35 liras ida y vuelta y para tomarlo debes ir hasta la calle Akropol (desde la Fortaleza Roja, hacia la derecha y después hacia la izquierda por la calle Parmak Batiran), a las afueras de la ciudad.

Entre los lugares mejor conservados están el Templo de Trajano, del que aún quedan varias columnas en pie, y el Teatro, uno de los más empinados del mundo. Tenía capacidad para 10000 personas y tiene unas vistas fabulosas. ¡Los romanos sí que sabían construir ciudades y monumentos! Más abajo encontrarás los restos del Templo de Zeus (aunque lo bonito se lo llevaron a Berlín) y el ágora, entre muchos otros antiguos edificios.

El sitio arqueológico es bastante extenso y hay lugares preciosos, además de unas espléndidas vistas sobre los alrededores. Por ello, debes calcular varias horas para tu visita, pues vas a querer hacer miles de fotos. La entrada cuesta 35 liras (unos 6 euros) y abre todos los días. El horario de verano (abril a octubre) es de 08:00 a 18:30, mientras el de invierno (resto del año) de 08:30 a 17:00.

Asclepeion

Por último, y no menos importante, no te puedes ir sin ver en Bergama el Asclepeion. Fue construido en el siglo IV a.C. y era algo así como un hospital de la época. Los pacientes llegaban hasta aquí para curarse con el sonido del agua y la música, para hacer dietas o tratamientos de barro, de ahí que haya un teatro, templos o termas. Para prepararse para la sanación, se lavaban, vestían de blanco e iniciaban el camino sagrado de las 500 columnas hasta llegar a la columna de la serpiente, símbolo de la Medicina por servir su veneno como antídoto según una leyenda.

Galeno, nacido en el 130 a.C. en Pérgamo, es el padre de la Farmacia y está muy ligado a este lugar. Aquí comenzó su carrera y se convirtió en el físico más reputado del imperio Romano, dejando a la posteridad muchos tratamientos e inventos en la Farmacia y la Medicina.

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El Asclepeion era un lugar de sanación con todo tipo de lujos y comodidades

Cómo ir a Pérgamo

Bergama se sitúa en la provincia de Izmir, y para ir a Pérgamo, primero debes llegar hasta la ciudad. Desde Estambul a Bergama hay unos 450 kilómetros, que podrás recorrer por carretera en unas cinco horas, aunque es más sencillo llegar desde Izmir, sobre todo si dependes del transporte público.

Bergama se encuentra a unos 100 kilómetros al norte de Izmir. Puedes llegar en coche, pero también con una combinación de tren y autobús de línea. En Izmir debes tomar la línea de Izban, el tren de Cercanías que recorre gran parte de la provincia. Puedes tomarlo en Alsancak o Hilal en dirección Aliaga. Ésta es la última parada del Izban hacia el norte y tardarás alrededor de hora y cuarto en llegar. Los trenes son muy modernos y son puntuales, así que son una gran opción para moverse por esta región.

Una vez en Aliaga, fuera de la estación de tren verás muchos dolmus (minibuses), pero no es ninguno de ellos el que debes tomar. Debes ir hasta la parada del transporte público y tomar el autobús de línea ESHOT 835. Éste tarda entre 30 y 45 minutos y cubre el trayecto entre esta estación y la ciudad de Bergama. Debes bajarte en la última parada, que es la de la estación de autobuses.

Para utilizar los trenes y autobuses en la provincia de Izmir debes comprar la tarjeta de transporte público. Puedes hacerlo en las estaciones de metro de Izmir y te costará 7 liras. Recarga algo de dinero y a viajar sin preocupaciones. Sin esta tarjeta no podrás subirte a los autobuses de línea, ya que no venden tickets sueltos y los conductores no llevan dinero.

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Éste es el tren Izban que te lleva de Izmir a Aliaga

Además de ir a Pérgamo…

Y ya que vas hasta Izmir y compras la tarjeta de transporte público, te animo a que te quedes unos días en la provincia. La ciudad de Izmir no tiene demasiado, más allá de su ágora romana, el frente marítimo y el barrio de Alsancak, pero es una provincia muy completa. Además de la costa, tiene montaña, así como una región vitivinícola, y más allá de Pérgamo, también alberga otro de los grandes sitios arqueológicos del país (de hecho, el más visitado): Éfeso.

Puedes llegar a Izmir en avión desde Estambul (los precios de los vuelos internos en Turquía son muy baratos), y a la hora de encontrar alojamiento tienes muchas opciones tanto en la ciudad como en los principales destinos.

Espero que con este post hayas conocido un poco más de Turquía y que te hayan entrado ganas de ir a Pérgamo. Es un lugar muy bonito e imprescindible si te gusta la arqueología e historia.

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