Comenzando un nuevo viaje: ¡viviendo en Barcelona!

Otra vez estoy comenzando de 0 en un nuevo lugar. Nueva ciudad, nuevo trabajo, nuevas personas por conocer y nuevos lugares que explorar. Si no te has enterado aun, ¡me he mudado y estoy viviendo en Barcelona!

Hace dos años, cuando visité Barcelona, pensé que no podría vivir aquí. Demasiados turistas, aspecto sucio, menos “pros” en la lista que Madrid, mi predilecta. Y, sin embargo, aquí estoy. Ya sabes lo que dice el dicho… nunca digas nunca.

Entre las cosas que inclinaron la balanza a favor de mudarme aquí (la enésima mudanza de mi vida), oferta de trabajo aparte, están el mar y la montaña, el hecho de que Cataluña es una región desconocida para mí y que Barcelona es una de las ciudades más internacionales de Europa.

Aquí es normal caminar por la calle y escuchar decenas de idiomas en un mismo día, y eso es algo que me encanta. Aunque sigo pensando que hay muchos turistas, dos años después no me parece un punto negativo en absoluto. Me parece más bien un síntoma de la apertura de la ciudad y una muestra de que es un punto de encuentro de culturas (no solo a nivel turístico, por cierto).

La playa de la Barceloneta al atardecer

La ciudad de los mil planes

Llevo poco tiempo por aquí, pero ya puedo sentir que voy a estar más ocupada que nunca. Por mi cabeza ya rondan mil planes, como apuntarme a clases de baile y a alguna actividad relacionada con el mar, aprender catalán (ya me he apuntado a un curso online) y ¡viajar!

La Costa Brava, los Pirineos, el Montseny… hay mucho por conocer en Cataluña y planeo descubrir algo nuevo cada mes. Eso por no hablar de que Barcelona cuenta con un aeropuerto internacional con vuelos a todo el mundo, ni de la cantidad de museos y actividades culturales que hay ¡en la misma ciudad! Quizá esto último no sea viajar en el sentido estricto de la palabra, pero sí tiene mucho que ver con descubrir cosas nuevas, algo inherente al espíritu viajero. Al fin y al cabo, ¡no dejo de ser una guiri aquí!

El mar tiene la clave

Me encanta tener el mar tan cerca. Nunca he vivido a orillas del mar, ¡y ahora estoy viviendo a dos minutos de la playa! En estos pocos días “visitar” el mar ya se ha convertido en un ritual para mí. De hecho, este post lo he escrito observando el mar, los cruceros y veleros que navegan por ahí, los aviones que lo sobrevuelan camino al aeropuerto y las gaviotas que pasan sin rumbo fijo.

A mi alrededor, muchos guiris tomándose fotos con el mar como fondo de sus vacaciones, estudiantes de intercambio pasando el rato y vecinos haciendo deporte en una de las zonas con más vida de la ciudad. Monopatines, bicicletas, cafés-latte, tandems de idiomas, el top manta y la música callejera inundan la Barceloneta un domingo por la tarde.

Ser viajeros: vivir el viaje

Desde hace dos semanas, cada vez que salgo a la calle en Barcelona, compruebo algo: el viaje está en todos lados. Elegir vivirlo es lo que te convierte en viajero.

El viaje está en todos lados. Elegir vivirlo es lo que te convierte en viajero. Clic para tuitear

Ser viajero, para mí, no es exclusivamente estar hoy aquí y mañana allí. También es saber exprimir un lugar y disfrutar de todo lo que puede ofrecerte. Es ser curioso y activo. Es elegir los cambios por encima de la rutina. Es tener ganas de descubrir y aprender algo nuevo cada día.

Después de haber vivido en Madrid y Düsseldorf, de haber viajado por casi toda Europa y de haber recorrido Sudamérica en solitario durante 6 meses, es hora de explorar una nueva ciudad y una nueva región, con todo el aprendizaje que eso conlleva. ¿Dónde me llevará este viaje? 

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