Atrévete a conocer el sorprendente norte de Argentina

Hace un año me encontraba recorriendo el norte de Argentina. Esta región fue una de las que más me sorprendió durante mi viaje y me ha entrado la nostalgia, así que he decidido escribir este post para que conozcas más sobre este pedacito del mundo tan desconocido como interesante.

¿Qué es el norte de Argentina?

El norte de Argentina es el territorio que abarcan las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca y La Rioja. Juntas suman una población de unos 5 millones y medio de personas, que viene siendo alrededor del 12% del total del país (la población de Argentina es de unos 43 millones de personas).

Es una de las regiones más desconocidas de Argentina, al menos de puertas para afuera. Antes de viajar allí, como mucho me sonaban Salta y Jujuy, y estuve a punto de saltármelo para irme directamente al sur. Si no hubiera sido por algún artículo que leí sobre el Carnaval de Humahuaca que hizo que se me metiese en la cabeza ir, hubiera cometido un error grandísimo. ¡Hay tanto por descubrir en el norte de Argentina!

¿Qué hace único al norte de Argentina?

Esta región es completamente diferente al resto de Argentina, tanto en cultura, como en naturaleza, identidad o desarrollo.

Estas provincias son algunas de las más pobres del país, algo que se nota prácticamente en todo. Y cuanto más al norte, más se acentúan sus diferencias con el resto de regiones. Por aquí no hay grandes autopistas, sino que las carreteras se asemejan más bien a la mítica ruta 40 (carretera de doble sentido) que une sus provincias. Las calles de los pueblos en su mayoría no están asfaltadas y muchas casas son de adobe o muy precarias.

Humahuaca - carnaval
Celebrando el Carnaval de Humahuaca con la Asociación tradicional de Copleros y los más mayores del lugar

La gente es indígena; es descendiente de los incas y conserva el quechua como lengua. Sus costumbres son una mezcla de las creencias de sus ancestros con las de los europeos conquistadores. Son humildes, y al mismo tiempo quieren enseñarte sus raíces y hacerte participar en sus fiestas. Están orgullosos de la wiphala, la colorida bandera de los pueblos andinos, que luce en todos los rincones. El color de su piel es oscuro, y muchas mujeres visten la kolla del Altiplano, con sus colores, su sombrero y sus dos trenzas. Por todo ello la sensación que uno tiene al visitar el norte de Argentina es la de estar en Bolivia, no en el país del fútbol y el tango.

Lugares remotos

El norte de Argentina es un lugar en el que el tiempo pasa a otro ritmo. Incluso llega a detenerse. Y de eso solo te das cuenta adentrándote en unos territorios a los que no es fácil llegar.

Algunos de los lugares más remotos del mundo están aquí. Un ejemplo de ello son Iruya y San Isidro, en la provincia de Salta. Se trata de dos pueblitos de unos 1000 y 350 habitantes respectivamente, a los cuales no es sencillo llegar. Para ir hasta Iruya hemos de tomar un camino de montaña, de ripio y lleno de curvas. Desde Humahuaca, la población más importante de los “alrededores”, se tarda unas 3 horas en llegar (y solo son 56 kilómetros). Además, este camino atraviesa ríos, por lo que en época de lluvias es aún más complicado de recorrer, llegando a ser imposible si la crecida del río es importante.

Iruya - vista
El entorno que rodea a Iruya es muy bonito, ya que está encajada entre montañas

Pese a las dificultades, los paisajes de la ruta son dignos de admirar, siempre y cuando no sientas vértigo al mirar por el borde del precipicio cada vez que tu medio de transporte llega a una curva…

San Isidro

Para llegar a San Isidro la cosa se complica aún más, ya que la única forma de hacerlo es caminando desde Iruya por el cauce del río. Sí, por el río mismo. Claro está que solo se puede hacer cuando está medianamente bajo, y aún así hay que arremangarse y mojarse algo más que los pies. Y si por alguna razón la corriente te pilla desprevenido, llegarás a mojarte entero, como me pasó a mi tanto a la ida como a la vuelta (menos mal que era verano y hasta se agardecía).

El camino de ida no es sencillo, ya que además del río, y el hecho de tener que caminar sobre rocas y piedras todo el tiempo, es de subida. Un visitante suele completar la ruta en unas 3-4 horas. Digo visitantes porque los locales tardan mucho menos, y es que como han hecho este recorrido durante toda su vida andando, están acostumbrados.

Los niños de San Isidro han de hacer este recorrido todas las semanas para ir a la escuela a Iruya, y la única manera que tienen sus habitantes de abastecerse es ir, de nuevo, a Iruya con sus mulas a comprar. Resulta curioso ver cómo los propietarios de los 3 hospedajes y restaurantes del pueblito llegan con sus mulas cargadas hasta los dientes de cervezas y otros productos del mundo “desarrollado” a este lugar perdido en medio de la aparente nada.

San Isidro - mirador
Las edificaciones del valle son San Isidro, aquí vista desde un mirador en lo alto de la montaña

¿Y qué hay más allá de San Isidro? Pues hay vida, aunque pueda parecer extraño. Hay más pueblos como San Isidro, solo accesibles desde allí a pie por caminos que se pierden entre ríos y montañas, algunos de ellos a 16 horas de viaje caminando. Es algo inimaginable para nosotros, pero es lo cotidiano para esta gente que no ha conocido otra cosa en toda su vida.

Antofagasta de la Sierra

Este pueblo se encuentra en la provincia de Catamarca y es otro ejemplo de lugar remoto. Con una población de unos 700 habitantes, es una especie de oasis entre los extensos paisajes de cordillera andina. Un buen día, alguien me mostró un folleto de este pueblo y decidí que tenía que ir costase lo que costase. Y así lo hice, lo que me supuso dedicarle una semana a recorrer la zona, pues es tan remoto que ni siquiera llegan autobuses a diario.

Para ir hasta Antofagasta hay que llegar hasta Belén, en la ruta 40, y de ahí recorrer los 300 kilómetros que nos llevan hasta el pueblo en unas 9 horas. Sí, has leído bien. La carretera de nuevo es de ripio en parte, los tramos asfaltados dejan mucho que desear, son todo curvas, montaña y ríos que cruzan. De ahí que el llegar sea un premio no solo para la insistencia y la paciencia, sino para la vista.

Antofagasta, norte de Argentina
Uno de los paisajes de Antofagasta: uno de sus volcanes de arena negra, una de sus lagunas con flamencos, algunas de las tropecientasmil llamas que hay por los alrededores…

¡El paisaje es de lo más espectacular que haya visto en mi vida! Volcanes, campos de piedra pómez, salares, llamas por doquier, lagunas con flamencos… En mi post “Catamarca, la Argentina desconocida: segunda parte” te cuento más sobre lo que ver allí. Lo que me parece relevante destacar ahora es que los vecinos se han dado cuenta del potencial que tienen a su alrededor y muchos de ellos han cambiado sus negocios de ganadería por las excursiones a las atracciones naturales de esta zona de los Andes, restaurantes u hospedajes. Y pese a ello, siguen siendo muy humildes y llevan una vida tranquila, sin llegar a perder sus costumbres.

La mezcla del pasado y el siglo XXI

Es curioso cómo, pese a estar tan aislados, los locales tanto de Iruya, como de San Isidro y de Antofagasta están acostumbrados a los visitantes (en parte porque Iruya es bastante popular entre los mochileros y Antofagasta tiene algo de promoción – no mucha). Beben cerveza, juegan al fútbol (a casi 3000 metros de altitud), escuchan música, ven la tele o tienen móviles. Eso sí, en San Isidro solo hay un punto con cobertura y en Antofagasta solo hay un punto wifi 😉 .

No conocí a nadie de los pueblos de “más allá” de San Isidro, los más aislados, pero entiendo que no tienen estas comodidades ni probablemente deseen tenerlas, pues ellos deben estar muy a gusto en sus pequeñas comunidades, adorando a sus ancestros y cultivando una tierra que aún les pertenece y a la que veneran: su apreciada Pacha Mama.

Y en el polo opuesto, opuestísimo, están las ciudades como Salta o San Miguel de Tucumán. Esos lugares que tuvieron una gran importancia durante la conquista de los españoles y la posterior Independencia del país. Esos lugares conectados, de gran atracción para unos habitantes que en sus pequeños pueblos remotos no tienen apenas oportunidades de seguirle el ritmo a una sociedad muy distante de la que sus predecesores han conocido. Esos lugares en los que estos últimos representantes de la cultura andina en el país conviven con los descendientes de europeos y los turistas, abandonando poco a poco, sin quererlo ni darse cuenta, sus costumbres para adaptarse a un mundo nuevo.

Catedral de Salta la Linda
La Catedral es una joya colonial

Así es el norte de Argentina. Una región de contrastes y mezclas, riquísima en cultura, bendecida con una naturaleza única y poblada por gente humilde orgullosa de su marcada tradición andina. Un lugar que no suele aparecer en las guías de viaje, pero que le roba el corazón a quien se aventura a conocerlo.

Para saber más, te invito a leer los posts de la región que escribí durante mi viaje por Sudamérica el pasado año:

Salta, la linda 

Alrededores de Salta

La Quebrada de Humahuaca y su Carnaval

Provincia de Tucumán

Catamarca, la Argentina desconocida. Primera parte y segunda parte.

Talampaya

Recursos útiles para viajar al norte de Argentina

¡No viajes sin seguro! Nunca se sabe cuando te va a dar fiebre o vas a tener un percance, por lo que siempre que salimos de nuestro país debemos tener en cuenta que una consulta a un médico puede salirnos muy caro. Por eso te recomiendo contratar tu seguro con Mondo, con quienes además tienes un 15% de descuento.

Llegar hasta el norte de Argentina puede ser complicado, ya que las distancias en este país son enormes. Por tanto, está bien comparar precios de vuelos por si hay algúno barato. Yo siempre utilizo Skyscanner porque busca y compara entre todas las aerolíneas y agencias de viaje.

Y a la hora de alojarte, te recomiendo dejarte llevar e improvisar. En el norte de Argentina es muy común entre mochileros buscar alojamiento una vez en destino. Si prefieres ir a lo seguro, échale un ojo a Booking.com, ya que tienen todo tipo de alojamientos y, en muchos de ellos, cancelación gratuita.

¡Que disfrutes de tu viaje!

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