#17 Mendoza, capital de los vinos argentinos y el Aconcagua

He de confesar que yo soy más de cerveza que de vino, y he de decir que siempre he preferido el vino blanco al tinto. Me fui a Mendoza sabiendo que es la capital del Malbec y que tendría que beber vino tinto sí o sí… ¡y qué grata sorpresa me llevé!

Llegar a Mendoza después de haber estado varias semanas en el norte de Argentina fue algo así como un shock. Primero, por “volver a la civilización”. El mero hecho de tener autobuses que te lleven a cualquier parte a cualquier hora, señal de teléfono y wifi de repente se sentía como un lujo a mi alcance. Y segundo, por encontrarme con gente internacional por todas partes. En Catamarca y La Rioja es muy difícil encontrar gente de fuera de Argentina, así que llegar a Mendoza y escuchar hablar otros idiomas diferentes al español era algo así como sinónimo de movimiento y, en cierto modo, vida.

Mendoza es una de las ciudades más grandes de Argentina, de ahí que notase mucho el cambio desde lo tranquilo de los pueblos del norte al ajetreo de esta capital. Para ser una ciudad tan grande, en realidad no tiene demasiadas cosas para visitar (dentro de la ciudad). Lo más destacado yo diría que es el Parque del General San Martín, que es enorme, tiene un lago y un mirador con un monumento al Ejército de los Andes. Aun así, Mendoza debe ser un alto en el camino por dos razones: sus vinos y el Aconcagua.

Vinos, marca internacional de Mendoza

Para disfrutar del vino, lo mejor es irse hasta Maipú, la zona en la que están muchas de las bodegas que tanta fama le dan al vino mendocino. Para ir hasta Maipú puedes hacerlo en coche, aunque muchos optan por alquilar una bicicleta en la ciudad e ir hasta allí. También existe la opción de contratar un tour que te lleva por varias bodegas, e incluso tours que te llevan allí y te dan una bicicleta para ir recorriendo la zona y visitar las bodegas concertadas.

Bogeda en Mendoza
Una de las bodegas que visité

Yo contraté uno de estos tours desde el hostel (bici + bodegas) y estuvo bastante bien. Visité tres bodegas familiares, pequeñitas y orgánicas: Cecchin, Di Tomasso y El Cerno. En todas ellas nos mostraron cómo hacen sus vinos y degustamos algunas de sus variedades. Todos muy ricos y, por cierto, en todas ellas me quedo con los tintos sobre los blancos. ¡Quién me lo iba a decir!

Más allá de ir a bodegas, puedes probar vinos en cualquier bar o restaurante. En los supermercados también tienen gran variedad. Una calle bastante conocida para salir es la Avenida Aristides, aunque aquí solo encontrarás restaurantes y bares tranquilos (en algún momento sacaron todas las discotecas y boliches fuera del centro, así que para bailar, toca tomar un taxi).

Aconcagua

Todo el mundo conoce Mendoza por sus vinos, pero no tantos saben que, a pocos kilómetros de aquí, se encuentra la montaña más alta de América: el Aconcagua. Con casi 7000 metros de altitud sobre el nivel del mar es, además, la montaña más alta del planeta fuera de los Himalayas.

Si eres muy aventurero puedes llegar hasta la cima. Te costará 21 días, una buena forma física, pasar mucho frío y unos cuantos miles de pesos. Aunque tranquilo, que si no quieres llegar tan lejos también hay otras opciones 🙂 .

Con guía se pueden hacer todo tipo de trekkings, aunque los más fáciles son los de 3 y 1 días de duración. El de 3 días de duración llega hasta el segundo campo base y es necesario llevar tienda de campaña, bolsa de dormir, etc. El de 1 día llega hasta Confluencia, el primer campo base, y se puede ir y volver en el mismo día. Éste es el que yo hice.

Aconcagua, Mendoza
Para llegar hasta el primer campo base hay que tener un mínimo de forma física ya que la altura se nota

El trekking parte desde la entrada del Parque Provincial del Aconcagua, a unos 2900 metros de altitud. El camino hasta Confluencia es siempre de subida y en el campo base se alcanzan los 3400 metros. Por la altura y el terreno, el trekking es algo exigente. En la entrada me dijeron que la ida se hace en unas 4 horas y la vuelta en 2 o 3, pero en realidad se puede hacer en menos. La ida creo que la hice en 2 horas y media y la vuelta en 1 hora y media (o incluso menos).

El camino es muy bonito, ya que discurre al lado del río y va en cierto modo encajonado entre las montañas (así que no tiene pérdida). Al principio del trekking hay un sendero que, de hecho, puede hacerse gratis si no se desea llegar hasta Confluencia, y uno de sus puntos de interés es un mirador al Aconcagua, desde el que tener una bonita foto del techo de América. Desde aquí no parece tan grande, pero a medida que el camino avanza, va pareciendo más y más alto y se pueden apreciar más detalles, como los grandes bloques de hielo que conserva cerca de la cima.

Mirador del Aconcagua, Mendoza
Mirador del Aconcagua, al comienzo del trek

Cómo llegar al Aconcagua

Para llegar hasta el parque desde Mendoza tomé un autobús a las 6 de la mañana de la empresa Buttini. Tarda 4 horas (sí, ¡4!), así que llegué ahí sobre las 10. Para volver también tomé este autobús, que pasa sobre las 16:30 (y otras 4 horas de regreso a Mendoza). Si te ves muy apurado y ves que no llegas a este bus, hay otro que sale a las 8 de la tarde para Mendoza, aunque no lo hace desde aquí, sino desde el Puente del Inca, que está a unos 3 kilómetros del parque en dirección hacia Mendoza.

Si la resaca de los vinos te lo permite, tienes que hacer algún trekking en el parque del Aconcagua. Por muy aburrido que sea llegar hasta aquí en autobús, el paisaje a lo largo de todo el recorrido es espectacular. ¡Merece la pena! 🙂

Próximo destino: Ruta de los 7 lagos y Bariloche.

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