Los castillos de Hattingen

Hattingen es una pequeña ciudad alemana de Renania del Norte-Westfalia, a la orilla del río Ruhr, de esas que una conoce haciéndose una excursión un domingo. No es un lugar muy turístico, pero el entorno que rodea la ciudad es muy bonito y en sus alrededores hay 3 castillos. Es fácil llegar en tren, por lo que si estás de turismo por Düsseldorf, Duisburg, Essen, Bochum o Dortmund, te recomiendo que hagas una pequeña escapada dentro del viaje para conocerla.

El centro de la ciudad se ve rápido; lo más destacado son sus casitas blancas, construidas con grandes vigas de madera varios siglos atrás. Donde me entretuve más fue en sus castillos. En Hattingen hay 3 castillos: Isenberg, Blankenstein y Wasserburg Haus Kemnade, aunque solo vi los dos primeros.

Castillo Isenberg, Hattingen

El castillo de Isenberg fue construido en el siglo XII y destruido poco después. Es por eso que solamente quedan las ruinas y una pequeña parte del castillo que ahora acoge un pequeño museo sobre el mismo. En él se encontraba esta pintura, por lo que podéis haceros una idea de cómo era, vigilante en lo alto de la colina ante cualquier cosa que pudiera ocurrir en los alrededores.

Lo que queda del castillo Isenberg, Hattingen

Este castillo está un tanto retirado de la ciudad, pero podéis acercaros en bus desde el centro. Os dejará al pie de la colina y desde ahí debéis subir andado por un camino entre árboles y abundante vegetación. Para ir desde Isenberg hasta Blankenstein, cogimos el bus de vuelta. Si no recuerdo mal tuvimos que cambiar de autobús en el centro de la ciudad, y es que desde un castillo hasta el otro hay que cruzar todo Hattingen.

Castillo Blankenstein, Hattingen

Blankenstein es un distrito de Hattingen en el que se sitúa el castillo homónimo. De este castillo, del siglo XI, también quedan las ruinas, aunque aquí se han conservado su entrada, parte de sus paredes y la torre, a la que se puede subir. Por supuesto no me lo perdí, y os puedo decir que desde arriba las vistas eran geniales. Por un lado, el barrio de Blankenstein, y por otro, el río Ruhr y la ciudad de Bochum. Aunque he de deciros que para subir a la torre no había iluminación, y hay tramos en los que se suben escaleras totalmente a oscuras.

Vistas desde el Castillo Blankenstein, Hattingen

Vistas desde el castillo Blankenstein, Hattingen

Casa típica de HattingenTerminamos la excursión con un paseo por el barrio de Blankenstein. Es muy tranquilo, bonito y parece sacado de un cuento por estas casitas típicas que os vengo comentando durante todo el post. ¿A que son una monada? Ahora, para vivir dentro, creo que hace falta tener buen equilibrio…

¡Idea!

¡Disfruta de una cena de reyes! En el mismo castillo Blankenstein hay un restaurante típico alemán, con su típico Biergarten (terraza). No puedo recomendaros específicamente nada porque a la hora a la que fui, los españoles aun no tomamos la cena, pero sí que me quedé con las ganas, porque algo andaban cocinando y olía ¡riquísimo! Además, no es un restaurante convencional, sino que hacen todo tipo de fiestas. Ahora que se acerca la Navidad y el fin de año, tienen preparadas cenas especiales de Navidad y de Nochevieja, y también se celebran bodas y todo tipo de reuniones temáticas. Si tienes oportunidad, yo que tú probaría ;).

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