Cumpliendo un sueño viajero: el Lake Moraine de Canadá 2


Mi historia con el Lake Moraine comenzó hace muchos años. Fue amor a primera vista; vi una foto de este lugar y me juré que algún día iría a contemplar esa belleza con mis propios ojos. Ese día llegó, y el 2 de septiembre de 2017 cumplí uno de mis grandes sueños viajeros.

Puede sonar a locura, pero el Lake Moraine fue mi gran razón para viajar a Canadá. Había visto miles de veces la foto más famosa de este lugar y casi podría decir que me sabía de memoria la forma de los picos que conforman el valle en el que se encuentra. 

Había llegado la hora de descubrir el lago más azul que existe en el mundo y las expectativas eran más altas que nunca. Así que, en el fondo, iba con miedo. Ya me había pasado que, en algunos lugares, la gran decepción había estado a la altura de la gran expectativa. Afortunadamente, esta vez no fue así y la realidad superó con creces cualquier idealización.

Lake Moraine

Esta foto del Lake Moraine es preciosa, pero te aseguro que la realidad es aún más impresionante 

Viendo por primera vez el Lake Moraine

El Lake Moraine se sitúa en el corazón de las Montañas Rocosas, en el Valley of the Ten Peaks (Valle de los Diez Picos). Para llegar, primero hay que ir hasta el pueblito de Lake Louise y de ahí seguir la carretera que te lleva hasta él. Tomé un shuttle y me dediqué a disfrutar de los paisajes del camino. Me fascinaron.

Es una carretera de montaña que va adentrándose en el valle entre bosques frondosos verdísimos. A cada momento la vista me iba gustando más y más, hasta que en algún momento vi unos picos al fondo y supe que ya estaba cerca. ¡Imposible no reconocerlo!

Me bajé del shuttle corriendo y a unos pasos estaba el lago. No había apenas nubes. El agua estaba en calma y su espejo solo se rompía por las pequeñas ondas que formaban los afortunados que remaban en canoa. El sol aún no se veía entre las montañas, pero su luz ya lo inundaba todo. Tuve la sensación de no haber visto nunca nada tan bonito, y el día no había hecho más que empezar.

Lake Moraine, Canada

¿Cómo no quedarse horas y horas admirando este paisaje?

Admirando el lago

Me quedé un rato mirando el lago embobada. La postal es preciosa, pero la realidad te atrapa de tal manera que te sientes inmóvil, porque no puedes dejar de admirar esta obra de arte de la naturaleza. ¿Puede haber otro lugar tan armónico y perfecto en la Tierra?

Al cabo de un rato desperté, y decidí admirarlo desde otros ángulos. Primero recorrí un pequeño sendero que bordea una parte del lago, pero el plato fuerte me esperaba sobre la Rock Pile.

Esta colina de piedras es el mejor mirador del Lake Moraine. Aquí puedes quedarte horas y horas observando cada rincón de esta postal desde una posición privilegiada, y eso fue lo que me pasó. Creo que en el mismo día vi todas las tonalidades posibles de azul en las aguas del lago. A medida que el sol iba ganando terreno a las sombras de los picos, el color se volvía más y más irreal, y, mientras, mi sueño iba haciéndose cada vez más real.

Lake Moraine, Canada

¿Alguna vez has visto un lago tan azul?

Trek al Consolation Valley

Seguí explorando la zona. En el entorno del Lake Moraine existen varios senderos bastante conocidos. Uno de ellos es el trek al Larch Valley, en el cual, según dicen, es espectacular ver el cambio de color de los árboles en otoño. Como no era temporada aún decidí no hacerlo, y me decanté por el Consolation Valley.

Es un trek bastante sencillo de unas dos horas ida y vuelta. Prácticamente todo el recorrido se hace por un bosque hasta llegar a lo más profundo del valle, donde los árboles dejan paso a los lagos (Consolation Lakes), rodeados de montañas coronadas por el glaciar del Mount Babel. 

Consolation Lakes, Canada

Nada como perderse para encontrar lugares como éste…

Para llegar hasta el lago tuve que trepar por un buen montón de piedras, pero mereció mucho la pena, porque el agua es cristalina y se respira mucha paz aquí. No hay tanta gente como en el Lake Moraine, y los chipmunks (ardillas) juegan al escondite entre las rocas para intentar robarte la comida. Ya te lo he dicho en otros posts: adoro a estos animalillos 😀 .

¡Sueño cumplido!

Después de conseguir que las ardillas no se comieran mi sandwich, volví a la Rock Pile y me quedé otro largo rato mirando el Lake Moraine. Seguí viviendo mi sueño hasta que llegó el momento de partir. Pese a que no me quería ir, estaba infinitamente feliz por haber podido hacerlo realidad.

Espero que el Lake Moraine haya entrado hoy en tu lista de sueños viajeros. ¿Cuál es el siguiente que harás realidad? 

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