#13 La Quebrada de Humahuaca y su Carnaval

Hoy no voy a hablarte de un solo destino, sino de varios: los pueblos que conforman la Quebrada de Humahuaca. El norte de Argentina posee paisajes increíbles, y muchos de ellos se encuentran aquí, en Jujuy. Además de escenarios de mil colores, la Quebrada tiene una cultura muy particular y una energía que atrapa (especialmente en la época de Carnaval).

Sobre la Quebrada de Humahuaca

La Quebrada se extiende de sur a norte, llegando casi hasta la frontera con Bolivia, y a lo largo hay muchos pueblos que merece la pena conocer. Todos ellos tienen algo especial. Un paisaje, un lugar histórico o una característica que lo hace único. Por eso es importante dedicar varios días a cada uno de estos lugares, para percibir toda la magia que desprenden.

Creo que el momento en el que visité la Quebrada fue mágico, ya que se estaba celebrando el Carnaval. Durante la fiesta todos los pueblos se transforman y se entregan a la música, la bebida y el baile por una semana entera. Para que puedas entender cómo viví mi visita, creo que es necesario que sepas cómo se vive el Carnaval acá.

Puede que te suene una canción de King Africa de hace unos 15 años que se llamaba “El Humahuaqueño“… “Fiesta de la Quebrada Humahuaqueña para bailar… bailar, bailar, bailar”… ¿Te acuerdas? Pues me tuve que venir hasta Jujuy para descubrir que esta canción tenía un sentido, y ¡es la canción del Carnaval de la Quebrada de Humahuaca! La canción suena a todas horas en todas las comparsas de todos los pueblos. Aquí la versión del grupo de folklore Los Nocheros:

Aparte de la fiesta, el Carnaval aquí tiene un gran peso cultural. Se trata de una tradición que combina ritos prehispánicos con la religión traída desde España en la época colonial. Así, tanto la Pachamama como Dios tienen su lugar en esta fiesta. Para que pueda dar comienzo, las comparsas se reúnen en torno al mojón o apacheta, un montón de piedras que simbolizan el lugar de ofrenda. Aquí se pide permiso a ambos para desenterrar al Carnaval, que llega en forma de diablitos, los cuales simbolizan lo pagano y la posibilidad de celebrar durante toda la semana. Muchos jóvenes se disfrazan de diablo durante todo el Carnaval y tienen una especie de misión, que es hacer que todo el mundo baile, beba y se lo pase bien.

Desentierro Carnaval, Tilcara
El Carnaval comienza con el desentierro en el que no puede faltar la fiesta

Durante toda la semana de Carnaval la fiesta se vive en la calle, ya que las comparsas recorren los pueblos con su música mientras los seguidores bailan y se tiran harina, talco, confeti, nieve artificial o incluso pintura para celebrar la fiesta.

El Carnaval finaliza el domingo siguiente, cuando se celebra el Entierro. Los diablitos lloran mientras la gente hace sus ofrendas a la Pachamama para tener un buen año. Estas ofrendas consisten en comida y vicios, como hojas de coca, vino o cigarrillos. Mientras tanto, las coplas no dejan de sonar y las comparsas exprimen hasta el último minuto del día para poder festejar al Carnaval que se va.

Tilcara

Tilcara fue el primer pueblo que visité de la Quebrada de Humahuaca. Había leído sobre su Carnaval y decidí ir a vivir el Desentierro que, aunque es el sábado, la tarde y noche del viernes se puede vivir ya el ambiente de fiesta. Algunas comparsas celebran su Desentierro el viernes, y sus diablitos corretean por las calles bailando y llenando de harina, confeti, pintura y nieve a todo el que encuentran a su paso.

El pueblo estaba hasta la bandera y solo pude quedarme la noche del viernes al sábado, así que digamos que me tuve que ir a mitad de Desentierro porque mi autobús era a las 3 de la tarde y las comparsas comienzan la fiesta sobre las 2. Fue una pena, pero al día siguiente tuve la posibilidad de vivir un desentierro en Salta (y es que el Carnaval Humahuaqueño no solo se vive en la Quebrada, sino en todo el norte).

Lo bueno de llegar un día antes del Carnaval fue que tuve tiempo de visitar el Pucará, que son las ruinas de la ciudad antigua de Tilcara. La visita cuesta 30 pesos, unos dos euros, y es muy recomendable tanto por las vistas que se tienen desde allí arriba como por la posibilidad de conocer más sobre cómo vivían los pueblos originarios de esta zona.

Pucará de Tilcara, Quebrada de Humahuaca
El pucará de Tilcara con los restos de una fortaleza precolombina

Humahuaca

Tras una semana en Salta, decidí irme para Humahuaca a vivir el final del Carnaval, así que pude disfrutar del Entierro (y he de decir que fue muy especial).  Tuve la enorme suerte de ser invitada a celebrar este emotivo evento con la Cuadrilla de Copleros de Humahuaca, donde compartimos la comida, el vino y el momento de hacer ofrendas a la Pachamama.

Cada comparsa celebra su Desentierro y también su Entierro. La mayoría de ellas son muy populares y todo el mundo se puede animar a seguirlas. Lo que hizo especial al Entierro que yo viví es que fue algo casi privado, muy auténtico, con gente del lugar que ha vivido esta tradición desde siempre y que, sin importar lo mayores que estén, acuden para disfrutarla una vez más y cantar sus coplas. No puedo describir con palabras ese día. Me siento una privilegiada por haber podido vivir en primera persona esta tradición con los lugareños, que siguen viviendo el Carnaval como se hacia antiguamente y se niegan a perder la tradición de las coplas y el momento de compartir en este día lleno de sentimiento. Aldo, Mariel, Julián, René, Javi, Carlitos, Bicho y todos los demás… ¡mil gracias a todos los que hicistéis posible este día tan especial!

Humahuaca - carnaval
Celebrando el Carnaval de Humahuaca con la Asociación tradicional de Copleros y los más mayores del lugar

En cuanto al pueblo, el centro de Humahuaca es muy lindo. La plaza está rodeada por la Iglesia, la Municipalidad y el Monumento al Indio (para el que hay que subir muchas escaleras – después compensa por sus vistas 🙂 ). Fuera del pueblo, una excursión imperdible es el Hornocal o Cerro de los 14 Colores. Para ir hay que contratar un coche que te lleve (suele costar entre 100 y 120 pesos), ya que para acceder al lugar hay que transitar por un camino de ripio durante casi una hora hasta llegar hasta los 4350 metros de altura sobre el nivel del mar. El paisaje parece pintado, ¡simplemente increíble!

Hornocal, Quebrada de Humahuaca
El Hornocal parace una obra de arte

Purmamarca

La primera vez que fui a Purmamarca fue en una excursión desde Salta, pero el tiempo que paramos aquí fue tan breve que decidí volver con más tiempo. En esa ocasión ni siquiera pude ver bien el Cerro de los 7 Colores, su monumento natural estrella, ya que a la tarde la luz del sol no da directamente y los colores no se aprecian bien.

Cuando volví, me quedé dos noches y pude ver el cerro con diferentes luces y desde diferentes perspectivas. Hay varios miradores frente al pueblo y al cerro para ver sus colores, y también existe un paseo, el Paseo de los Colorados, que discurre entre los cerros y que te permite descubrir no solo 7 colores, sino infinitos colores. Este paseo es precioso y merece mucho más la pena que la simple vista del Cerro.

Purmamarca, Quebrada de Humahuaca
El Cerro de los 7 Colores puede bordearse para seguir descubriendo tonalidades

Al comienzo del paseo hay una pequeña casa de artesanías y allí estaba Javier, trabajando la plata para producir algún artículo único. Me contaba que el norte de Argentina no es Argentina, sino otra cosa. Más bien sería el Altiplano, ya que la cultura se asemeja más a Bolivia por sus raíces indígenas. Los rasgos de la gente son diferentes a los del resto del país, el ritmo de vida es más relajado, la cultura guarda mucho de sus antepasados, venerando y respetando a la Pachamama como se hacía antes de la llegada de los europeos. Esto es algo de lo que uno se da cuenta cuando pasa varios días en la Quebrada de Humahuaca. Es como si el tiempo se detuviese para poder disfrutar de una naturaleza única y compartirla con una gente increíblemente humilde y amable, encantada de enseñar al extranjero lo rico de su cultura.

En esta segunda visita se celebraba el Carnaval de Flores, que sería como una segunda despedida del Carnaval, una semana después del Entierro. Escuché alguna comparsa por el pueblo durante la tarde, pero en esta ocasión no festejé. Según algunos carteles que ví, la fiesta parecía más bien en un lugar cerrado que en la calle, y no me pareció que tuviese mucho que ver con el Carnaval Grande o el Chico (Desentierro y Entierro), mucho más tradicionales.

2 lugares extra: Iruya y San Isidro

Iruya y San Isidro son un caso especial, ya que pertenecen a Salta, no a Jujuy, y ni siquiera pertenecen a la Quebrada de Humahuaca. Entonces, ¿por qué los incluyo en este post?

Iruya

Simplemente no podía dejar de mencionarlas, ya que son dos lugares muy especiales. A Iruya solo es posible llegar desde algunos pueblos de la Quebrada, y la verdad es que no es nada fácil. Lo más común es ir desde Humahuaca en autobús, el pueblo más cercano (unos 56 kilómetros). Pese a la distancia, se tardan alrededor de 3 horas en llegar, ya que la carretera es de ripio y de montaña. El autobús cruza varias veces el río, por lo que, si llueve, no es posible acceder al pueblo. Si quieres ir, infórmate bien antes de comprar el billete de cómo está el camino y la previsión meteorológica.

Es complicado llegar hasta Iruya, pero una vez ahí, es un lugar mágico. El pueblito cuenta con unos 3000 habitantes y está encajado en la montaña. Todo son cuestas, así que prepárate para cansarte (porque además la altura algo se nota – alrededor de 2900 metros). Entre las cosas que visitar, su Iglesia con su techo azul, y el mirador o la Quebrada de los Condores, donde avistar estas aves. Si vas con tiempo, es ideal quedarse al menos una noche. Y si vas con mucho tiempo, entonces debes dedicarle un par de días a San Isidro.

Iruya - vista
El entorno que rodea a Iruya es muy bonito, ya que está encajada entre montañas

San Isidro

San Isidro es otro pueblo, más perdido en la montaña si cabe, al que solo se puede acceder desde Iruya, a pie, recorriendo el río. No hay un caminito, así que hay que arreglárselas con las rocas y el río. Obviamente si llueve el río crece y es posible que no puedas ir, así que antes de salir, infórmate sobre el clima. La caminata son unas tres horas de ida, ya que se sube, y la vuelta puede hacerse en dos horas. Puede hacerse en el mismo día, pero en realidad es muy cansado, así que puedes quedarte una noche en San Isidro.

El pueblo no tiene mucho, ya que son solo 300 habitantes y no está muy bien comunicado con el resto del mundo, pero sí cuenta con tres hospedajes que hacen las veces de restaurante y despensas para comprar cosas. Los hospedajes suelen estar a 60 pesos por persona la cama en habitación compartida o 30 pesos un colchón en el suelo (léase, los colchones no pueden ser más viejos- avisado estás). Mi recomendación es que, si te decides por el colchón, te lleves el saco de dormir.

Pese a lo difícil de llegar hasta San Isidro, y que las comodidades no son nada especial, quedarse allí una noche tiene mucho encanto. Te encontrarás con bastante gente que se queda allí a dormir y se creará un sentimiento de familia entre todos. Cuando yo estuve, se formó un buen grupo que acabó mezclándose con los locales. Algunos incluso jugaron un partido de fútbol, visitantes contra locales, mientras el resto animaba con una cerveza (y donde me incluyo yo XD).

Por cierto, tanto en Iruya como en San Isidro también se celebra el Carnaval al estilo de la Quebrada de Humahuaca 😉 .

Como decía antes, hay muchos pueblos en la Quebrada de Humahuaca, como Uquía, Maimará o Volcán. No visité todos, pero estoy segura de que todos tienen algo especial. Puedes hacer un tour con Civitatis desde Salta para visitar algunos lugares que te comento en este post y otros que no.

Si te animas, puedes recorrer toda la Quebrada de Humahuaca y subir hasta La Quiaca para seguir tu recorrido por Bolivia. Si no, esta zona de frontera no tiene demasiado, aunque hay mucha gente que aprovecha para pasar al país vecino y comprar artesanías mucho más baratas que en la Quebrada.

Si vas a la Quebrada de Humahuaca, vívela. Tiene mucho más para ofrecer de lo que parece a simple vista. Para mí, de momento ha sido lo mejor de mi viaje. Volvería sin dudarlo y es un lugar que voy a recomendar a todo el mundo.

Próximo destino: Tucumán.

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