Itinerario de 9 días por las Montañas Rocosas de Canadá


Estoy segura de que alguna vez se te ha pasado por la cabeza visitar las “Rockies canadienses”. Por eso, en este post voy a contarte el itinerario que hice para convencerte de una vez por todas de que las Montañas Rocosas de Canadá son uno de esos lugares a los que todo el mundo debería ir una vez en su vida. ¿Vamos?

En este mapa te indico cuáles son los lugares que visité. Mi periplo por las Montañas Rocosas de Canadá se centró en, digamos, 4 partes: Jasper, la Icefields Parkway, Lake Louise y Banff y Canmore.

Jasper

El primer destino en esta ruta fue Jasper. Pasé 3 días aquí, ¡pero siento que me dejé tanto por ver! No sé si fue el hecho de que era el primer destino de mi viaje totalmente en la naturaleza, pero descrubrí que Jasper tiene mucho por ver. Y lo mejor de todo, es que muchas cosas pueden visitarse en los alrededores del pueblo. Es decir, puedes llegar fácilmente caminando o en bicicleta.

Día 1 – Old Fort Point y lagos

El primer día en el Parque Nacional de Jasper lo dediqué a visitar el Old Fort Point. Es la cima más pequeña en los alrededores de Jasper y, aún así, tiene unas de las mejores vistas tras solo un pequeño ascenso de menos de media hora.

Jasper, Montañas Rocosas de Canadá

Jasper y la Pyramid Mountain desde el Old Fort Point

Desde aquí es fácil llegar caminando, en bicicleta o incluso transporte privado hasta algunos de los lagos cercanos a Jasper y que son una maravilla. Por ejemplo, el Beauvert, el Trefoil, o los lagos Annette y Edith, donde puedes bañarte y hacer deportes acuáticos en verano.

Día 2 – Mount Edith Cavell

El Mount Edith Cavell es una montaña icónica en el Parque Nacional de Jasper. Para llegar hasta aquí se necesita coche (o en su defecto, un tour que cuesta 65 dólares canadienses), ya que está algo retirada del pueblo. A su alrededor se puede hacer una ruta que te llevará hasta las praderas, donde caminar entre el bosque, las flores y los pequeños roedores.

En ese trek tendrás vistas muy bonitas de la montaña con el Angel Glacier dominando sus laderas… o imaginando cómo antaño lo hacía. Ahora el glaciar claramente está en retroceso y su hielo se funde en el lago, dando una muestra más del cambio climático. Por cierto, mucha gente se acerca hasta el lago, pero es muy peligroso, pues ya ha ocurrido hace unos años que un gran bloque de hielo se desprendió del glaciar cayendo al agua y causando una riada. Lo mejor es que te quedes a salvo y contemples el paisaje desde el mirador.

Angel Glacier Jasper

En lugares como el Angel Glacier, en el Mount Edith Cavell, Jasper, es muy evidente el retroceso del hielo

Día 3 – Maligne Valley

Este valle es uno de los lugares más emblemáticos de las Montañas Rocosas de Canadá gracias a sus tres principales atracciones:

  • Maligne Lake: es uno de los lagos más famosos de la zona, pero ¡ojo! Éste es uno de esos casos en los que la realidad no tiene nada que ver con las expectativas. La foto que define al Maligne Lake es la de una pequeña isla en medio del lago, pero lo cierto es que solo se puede llegar a ella en barco (y barato no es). En mi caso, además de no ir hasta la isla, llamada Spirit Island, el humo de los incendios de British Columbia lo invadía todo y la belleza del lugar brillaba por su ausencia… Una verdadera lástima.
  • Maligne Canyon: este cañón se encuentra al comienzo del valle y es una formación esculpida por la acción del agua. Existe un sendero para caminar junto al recorrido del río y ver varios saltos de agua, y la verdad es que iba con pocas expectativas y me sorprendió para bien.
  • Medicine Lake: es el lago a mitad de camino entre el Maligne Canyon y el Maligne Lake. Los antiguos pobladores atribuían cualidades mágicas a este lago, ya que aparece y desaparece como si los espíritus tuvieran algo que ver en ello. Lo cierto es que el paisaje era desolador, no solo porque el nivel del agua del lago estaba bajo, sino porque a su alrededor había una gran superficie de bosque quemado por un incendio ocurrido en 2015 y porque el humo de los incendios de British Columbia de este verano le daban un aspecto tétrico al lugar.
Lake Medicine incendio

Los incendios han dejado paisajes como éste durante este verano en Canadá

El Maligne Valley también debe hacerse en coche, ya que las distancias son muy grandes. En mi caso opté por hacer dedo y funcionó bastante bien, aunque es ilegal en Canadá… ¡Ups!

Día 4 – Icefields Parkway

La Icefields Parkway es una de las carreteras más espectaculares, no solo de las Montañas Rocosas de Canadá, sino del mundo. A lo largo de sus casi 300 kilómetros recorre un gran valle entre Jasper y Banff, pasando por Lake Louise. En mi caso, este día me quedé precisamente allí. Contraté un tour desde Jasper que, además de llevarme a visitar lo más destacado de la carretera, me dejaba directamente en el pueblo, que era mi próximo destino.

Athabasca Falls fue la primera parada. Estas cascadas se sitúan a unos 30 kilómetros de Jasper, y toman su nombre del río Athabasca, que proviene de las aguas del glaciar del mismo nombre y que visitaría después. El río aquí irrumpe con gran fuerza entre las rocas, erosionándolas y creando formaciones muy curiosas.

Athabasca Falls, Icelfields Parkway

Las cascadas que produce el río Athabasca son todo un espectáculo

El Athabasca Glacier, por su parte, se encuentra en el kilómetro 106. Es una lengua congelada de los campos de hielo de Columbia, una de las mayores superficies heladas del hemisferio norte por debajo del Círculo Polar Ártico. Se puede llegar hasta él en unos camiones muy grandes diseñados para circular por el hielo. La verdad es que la experiencia me decepcionó bastante, ya que solo nos dejaron unos 20 minutos en el glaciar y no pude explorar demasiado porque la zona está acotadísima. Nada que ver con otras experiencias anteriores como cuando caminé de verdad por un glaciar en mi cumpleaños en Islandia.

Cerca del glaciar Athabasca se encuentra el Glacier Skywalk, que tiene un nombre un tanto engañoso. Es una plataforma con suelo de cristal suspendida en el aire a más de 300 metros de altura sobre… ¿El glaciar? Pues no. Sobre un valle. El glaciar queda un tanto lejos y casi ni se ve desde aquí. Aunque hay que decirlo, pasear por ahí da cosica y en el fondo mola.

Ya para terminar la ruta, hicimos una parada en el Bow Lake, un lago muy azul ensombrecido por el humo de un incipiente fuego en los alrededores.

Y aquí voy a hacer un inciso para llamar tu atención sobre los incendios. Si te fijas estoy hablando mucho de ellos en este post, pero es que han sido un gran problema en Canadá en 2017. Aunque, por fortuna, no me encontré con ninguno, el humo sí me acompañó en mi viaje. El país ha sufrido uno de los veranos más cálidos y secos de su historia y las consecuencias han sido devastadoras con más de 1.300 fuegos declarados solo en la provincia de British Columbia desde abril 🙁 . Da que pensar, ¿no crees?

Lake Louise

Lake Louise es el pueblo más pequeño de los tres que forman la ruta de la Icefields Parkway (Jasper – Lake Louise – Banff), pero no por ello el menos importante. De hecho, Lake Louise es uno de los lugares más visitados (si no el que más) de las Montañas Rocosas de Canadá. ¿La razón? Dos de los lagos más preciosos del mundo están aquí.  

Día 5 – Lake Louise

Uno de ellos es el que da el nombre al pueblo: el Lake Louise. El color del lago es de un turquesa sencillamente espectacular, de ahí que tenga tanta fama. Se puede bordear y recorrer en canoa, pero lo mejor, para mí, es hacer la ruta del Big Beehive.

El Big Beehive es una de las montañas situadas al lado del lago y posee un mirador desde el que te sentirás como la reina o el rey del mundo. Para llegar hasta allí existe un sendero que te llevará primero al Mirror Lake y después al Lake Agnes, donde hay una cafetería y muchos chipmunks (no sé cómo traducirlo, pero son ardillas muy pillas 😛 ). No te quedes ahí y bordea el lago para seguir ascendiendo hasta el mirador del Big Beehive. Es una subida dura, pero merece muchíiiiisimo la pena. Si no me crees, te voy a convencer con una foto:

Big Beehive, Lake Louise

Las vistas desde el Big Beehive hacen que la subida merezca la pena

Si te quedas con ganas de más, puedes continuar hasta el Plain of 6 Glaciers, que te llevará por un valle hasta estar rodeado de varios glaciares. Al volver, bordearás el Lake Louise por su orilla y, por muy cansado que estés tras unas 5 o 6 horas de caminata, no querrás irte jamás.

Día 6 – Lake Moraine

Si no vas a querer irte nunca del Lake Louise, no te cuento del Lake Moraine. Para mí visitar este lugar fue cumplir un sueño que llevaba muchos años queriendo hacer realidad. Fue, de hecho, mi razón para viajar a Canadá.

Cuando llegas al Lake Moraine te quedas sin palabras. Es imposible describir o calificar este lago con ese agua tan azul, los diez picos detrás que dan nombre al valle (Valley of the Ten Peaks) y los blancos glaciares que, por desgracia, están en claro retroceso. Lo mejor que puedes hacer es subir hasta el montón de piedras llamado Rock Pile y quedarte ahí horas y horas admirando la mayor belleza de la naturaleza canadiense.

Lake Moraine

Aquí me quedaría horas y horas y horas…

Si te quedas con ganas de explorar más, puedes hacer un pequeño trek hasta el Consolation Valley, donde encontrarás un lago con un paisaje bonito también. En la época otoñal es muy conocido su Larch Valley, que es un valle en el que el cambio de colores de los árboles debe ser espectacular. -Esto no lo ví porque fui antes de esta época-.

Banff y Canmore

El pueblo de Banff da nombre al primer Parque Nacional que se declaró en Canadá, allá por 1885. Está rodeado de montañas y su centro es muy pintoresco, aunque demasiado turístico. Canmore, por su parte, es un pueblo mucho más tranquilo a solo 25 minutos de Banff.

Día 7 – Banff

Comencé el día subiendo a la Sulphur Mountain con la Gondola de Banff. Madrugué mucho porque subí por una razón muy concreta: ¡quería hacer yoga en lo alto de la montaña! Durante el verano, todos los domingos, a eso de las 08:30 a.m. hay una clase al aire libre, con vistas a las montañas, para comenzar el día con una energía muy especial. Fue una experiencia totalmente recomendable, y se puede reservar con Brewster.

Yoga en las Montañas Rocosas, Banff

Haciendo yoga en la cima de la montaña. ¡Nada mejor para comenzar el día!

Ya que estaba de día detox, después de mi sesión de yoga me fui a seguir cuidándome a las termas de Banff, los Banff Upper Hot Springs, en las faldas de la Sulphur Mountain. El agua brota de la montaña a 39 grados centígrados, por lo que puedes darte un baño calentito en su piscina exterior mientras contemplas el valle. La realidad es que la piscina no es muy grande, pero el precio es muy asequible (7,30 dólares canadienses, unos 5 euros) y si el día acompaña se está muy bien. 

Banff Upper Hot Springs

Las Banff Upper Hot Springs, un poco juntitos pero con vistas inigualables

La Sulphur Mountain está un poco retirada del centro del pueblo, pero se puede ir en shuttle o autobús de línea, o incluso caminando. De hecho, la vuelta desde las termas la hice caminando pasando por otra de las atracciones del pueblo: las Bow Falls. Estas cascadas que produce el río Bow a su paso por el pueblo son un reclamo, aunque sean pequeñitas. El entorno es muy bonito y son muchos los que hacen rafting desde este punto por el río.

Día 8 – Minnewanka Lake

Tras recorrer los puntos más emblemáticos del pueblo de Banff fui a visitar el Lago Minnewanka. Está a unos kilómetros del pueblo, pero hay un shuttle gratuito durante los meses de verano para poder ir a hacer caminatas por la zona.

Minnewanka Lake, Montañas Rocosas Banff

El Lago Minnewanka es otro de esos lagos impresionantes de las Montañas Rocosas de Canadá

Desafortunadamente para mí existía una restricción del sendero que quería hacer, en la que se recomendaba caminar en grupos de 4 personas con spray anti osos, ya que se había detectado la presencia de osos en la zona que se volvían violentos al ver humanos y querer robarles la comida. Y es que eso es lo que ocurre cuando se alimenta a los animales salvajes: cambian sus hábitos de vida y se vuelven peligrosos. Así que ya lo sabéis: ¡no alimentéis a la fauna salvaje!

Día 9 – Canmore

Para completar esta ruta de 9 días por las Montañas Rocosas de Canadá me desplacé hasta Canmore que, aunque esté fuera del Parque Nacional, posee igualmente un entorno precioso. El río Bow define el valle, que dominan montañas como las 3 Hermanas (Three Sisters) o la Lady McDonald.

Canmore, Canada

El río Bow a su paso por Canmore con la montaña de las Three Sisters al fondo

A esta última quería subir, pero el viento cambió y, tras un día anterior espléndido, trajo todo el humo de los ya mencionados incendios de British Columbia. ¡Imposible ver nada! 🙁

Y si tienes unos días más…

Puedes llegar hasta las Montañas Rocosas de Canadá desde las ciudades de Calgary y Edmonton (te cuento sobre esta ciudad en mi post “Qué ver en Edmonton“) en Alberta, o incluso Vancouver en British Columbia. Una visita a cualquiera de estas ciudades te dará un punto de vista muy diferente de la sociedad canadiense, aunque eso sí, la naturaleza estará siempre presente. ¡Y eso es de lo mejor que tiene Canadá!

Que hacer en Vancouver, English Bay

Una de las cosas que hacer en Vancouver es ver el atardecer desde la English Bay. Bonito, ¿no?

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