Escapada al sur de Francia: un día en Narbona

Desde que vivo en Barcelona, para mí, es algo como obligatorio recorrer todo lo que hay cerca. Por eso muchas veces me escapo a alguna parte de Cataluña, pero también al sur de Francia. Mi último viaje ha sido una escapada para pasar un día en Narbona y en este post te cuento lo que dió de sí. ¡A ver si te animas a preparar un viaje tú también!

Narbona sigue siendo una ciudad bastante desconocida, aunque si ves el programa Masterchef, probablemente ya habrás oído hablar de ella. Aquí se celebró uno de los programas (concretamente en Les Grands Buffets, del que te hablaré más tarde), y desde entonces el turismo procedente de España no para de crecer.

Pero más allá de su momento de gloria televisivo, esta pequeña ciudad de 52.000 habitantes tiene mucho que ofrecer. Siempre ha sido un cruce de caminos, por lo que las huellas de la historia se pueden encontrar por todos los rincones.

Un día en Narbona, Parque Natural de la Narbonesa
De vuelta de pasar el día en Narbona me encontré con esta atardecer en el Parque Natural de la Narbonesa

¿Qué se puede hacer en un día en Narbona?

Descubrir su herencia romana

Narbona fue capital de la Galia Romana. Gracias a su situación geográfica, por aquí pasaba la ruta que comunicaba el imperio desde Italia hasta España, así como las costas mediterránea y atlántica. En la misma Plaza del Ayuntamiento se encuentran los restos de la calzada romana que unía Italia y España en el siglo II a.C.: la Via Domitia.

Siguiendo la Rue Droite, que es una de las más pintorescas del centro, se llega hasta la Plaza del Foro, donde se encontraba el antiguo foro romano. Aparte del nombre, en la plaza no hay muchos elementos que nos digan que éste era un lugar de encuentro en la antigüedad, aunque sí hay una réplica de la loba capitolina en un arco justo al finalizar la calle que nos recuerda ese pasado.

En Narbona no quedan restos de teatros ni grandes construcciones romanas, ya que toda la piedra se fue reutilizando en diferentes épocas. Lo que sí quedan son galerías subterráneas (el Hórreum) y muchas pinturas y frisos, que pueden visitarse en los museos de la ciudad. Además, para 2020 está previsto que se inaugure el nuevo Museo Romano diseñado por Norman Foster. Sin duda, será un gran reclamo para Narbona.

Revivir la época medieval

En el centro de Narbona se levanta el segundo conjunto monumental arzobispal por detrás del de Aviñón. Dentro del conjunto del Palacio de los Arzobispos es posible ver varios palacios y torres, e incluso la Catedral de San Justo y San Pastor.

La Catedral, pese a comenzar a construirse en 1272, nunca llegó a terminarse. Su forma es muy curiosa, ya que es algo así como una “catedral concentrada”, y no tiene fachada. No por ello es poco impresionante, y es que sus techos a 40 metros de altura y las vidrieras le otorgan mucha amplitud. El órgano es una maravilla, vigilando al coro en madera y el altar de mármol y bronce.

No puede faltar tampoco un paseo a orillas del Canal de la Robine e imaginarse el puerto fluvial que existía hace unos siglos. El Puente de los Mercantes es uno de los detalles que nos recuerda la magnitud del antiguo río. Es uno de los pocos puentes de Francia edificados y habitados (en los edificios hay casas y tiendas), y aunque hoy día solo consta de un arco, llegó a tener 7.

Un día en Narbona
Así luce el Canal de la Robine, con el Puente de los Mercaderes al fondo y los torreones del Palacio de los Arzobispos

Comprar en los mercados

En ambos costados del Canal de la Robine están el paseo Mirabeau y la Rambla “Les Barques”. Aquí, todos los jueves y domingos por la mañana se pone un mercadillo muy popular.

Un poco más adelante aparece el Mercado “Les Halles”, casi como una continuación del paseo Mirabeau. Este mercado (cubierto en este caso) es de los lugares más animados donde pasar el día en Narbona. Los puestos de pescadería, fruta y carnicería se mezclan con los productos más típicos franceses, entre los que no pueden faltar todas las variedades de quesos imaginables.

Un día en Narbona, mercado Les Halles
Estando en una zona mediterránea, tampoco podían faltar las olivas

La experiencia de comer en Les Grands Buffets

Si hay un restaurante de referencia en Narbona (y todo el sur de Francia), ése es Les Grands Buffets. Que no te engañe su nombre: no es un buffet al uso, sino que es el mejor del mundo. Las mesas están muy bien arregladas, con mantel y servilletas bordadas, y el servicio es muy atento. Y lo mejor, es que la comida es de una gran calidad, ya que se utilizan productos de proximidad y muchas de las especialidades se preparan en el momento en que las pides, delante de tí. El precio en febrero de 2018 es de 35,90€ (bebidas no incluidas), gratis para los niños de 0 a 5 años, y 17,90€ para los niños de 6 a 10 años.

Hay una gran variedad de quesos; ahora (febrero 2018) son 45 y a finales de año esperan contar con 108. También hay diferentes clases de foie, embutidos, mariscos (incluyendo una cascada de bogavantes), especialidades como el steak tartar, vol au vent, vieiras o cassoulet, 70 vinos franceses de los que puedes servirte una copa o pedir una botella, y más de 50 postres realizados de forma casera cada día (¡y una fuente de chocolate!). 

Hablando de postres, una de las elaboraciones francesas más trendy últimamente son los macarons. ¡A mí me encantan desde que los descubrí hace unos años! Durante mi visita pude realizar un taller en sus cocinas con el que aprendí a armar este dulce. Aquí os dejo la prueba, ¿créeis que lo hice bien? 🙂

Un día en Narbona, Les Grands Buffets
¿Se me da bien esto de ser repostera?

Un buffet con arte

Uno de los tesoros de Les Grands Buffets se esconde en sus cocinas. Louis Privat, el dueño del restaurante (y con quien tuve la oportunidad de compartir mesa en mi visita), es un enamorado del arte contemporáneo. Invitó a Patrick Chappert-Gaujal a crear varias obras de arte para transformar las cocinas en un lugar de trabajo más bonito, y estas obras pueden verse por todos los rincones.

Además, en el patio también encontramos unas curiosas esculturas. Éstas son obras de Hervé di Rosa y, por la noche, junto con la luz y la bruma, crean una atmósfera mágica. Eso sí, para disfrutar de este patio, es necesario ir en verano, ya que en invierno está cerrado.

En la sala del restaurante, además del arte con el que están montadas las mesas y lo cuidado de la presentación de la comida, hay una gran colección de platerías. Además, los cumpleañeros pueden hacer más agradable su día escuchando una canción de un antiguo gramófono. 

Un día en Narbona, Les Grands Buffets
Así son Les Grands Buffets. La vieira y el cassoulet son algunos de los platos que probé

¿Cómo llegar a Narbona?

El tren es la mejor opción para pasar un día en Narbona viajando desde Barcelona, e incluso Tarragona o Girona. Gracias a la alta velocidad de Renfe-SNCF, el recorrido se hace en apenas dos horas. Los vagones son muy cómodos y las vistas son muy bonitas, ya que se atraviesan los Pirineos y, justo antes de llegar a Narbona, el Parque Natural de la Narbonesa. En esta época hasta se pueden ver flamencos y hay lugares en los que ¡parece que el tren va navegando sobre las marismas!

Además, viajar en tren en general tiene bastantes ventajas. Por ejemplo, que las estaciones suelen estar cerca del centro de las ciudades, durante el trayecto puedes levantarte para estirar las piernas, y tienes mayor “espacio vital” que en otros transportes. Y si quieres una razón más para viajar en tren (de alta velocidad), está comprobado que es el medio de transporte que menos emisiones de CO2 libera a la atmósfera.

Por si no conoces Renfe-SNCF, es la unión de los AVE de Renfe en España y los TGV de SNCF en Francia. De esta cooperación nace esta ruta internacional, que conecta 21 destinos de los dos países en tiempos de récord. Yo lo descubrí en mi ruta por Occitania y desde entonces me encanta cruzar la frontera de este modo. Además, suelen realizar bastantes promociones con trayectos desde 29€, lo que no está nada mal.

Mapa Renfe-SNCF
Las líneas rojas unen los destinos a los que se puede viajar con Renfe-SNCF, y desde ellos, hacer conexión con otras ciudades.

Y ahora que ya sabes cómo puedes pasar un día en Narbona, ¿te animas a montar una escapada? 🙂


Este post está realizado en colaboración con Tryptic Comunicació, Renfe-SNCF, Les Grands Buffets y la oficina de Turismo de Narbona. Gracias por darme la oportunidad de pasar un gran día en Narbona y descubrir este rincón del sur de Francia. 

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