Costa Brava a pie: de Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols

Uno de los senderos más interesantes de nuestra geografía es el GR-92. Desde Tarifa, en Cádiz, hasta Portbou, en la frontera de Girona con Francia, recorre todo el litoral mediterráneo, y uno de los tramos más bonitos es el que pasa por la Costa Brava a través de sus caminos de ronda. Ya había recorrido algunos kilómetros entre Blanes y Tossa de Mar, y hace poco he podido conocer más de esta ruta caminando de Aiguablava a Sant Feliu De Guíxols. ¡Intentaré contártelo todo en este post!

La Fosca, de Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols
La Playa de La Fosca, uno de tantos rincones increíblemente bonitos en la ruta de Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols

La característica del sendero GR-92 en la Costa Brava es que utiliza los caminos de ronda de las poblaciones costeras para ofrecernos unos paisajes preciosos. El camino va alternando los núcleos urbanos con parajes completamente perdidos, casi vírgenes, en los que solo hay rocas, arena, el mar y el sonido de sus olas.

De Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols hay unos 40 kilómetros de sendero, por lo que lógicamente no puede hacerse en un día. Para los todoterreno y quienes estén acostumbrados a hacer largas distancias a pie, puede dividirse en 2 o 3 días, pero para un caminante medio, lo mejor es hacerlo en alrededor de 5 tramos.

Cómo realizar la ruta de Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols

Para completar esta ruta entre Aiguablava y Sant Feliu de Guíxols conté con los servicios de Costa Brava Verd Hotels. Son una cadena que aglutina a los mejores hoteles de la Costa Brava y algunos de ellos están en este tramo del GR-92. Cuentan con hoteles de 3, 4 y 5 estrellas, unos más familiares, algunos con spa, otros que aceptan mascotas o que tienen unas impresionantes vistas. Cada uno tiene algo que le hace especial y por ello forma parte de su oferta.

Una de sus propuestas para conocer la Costa Brava es precisamente recorrer esta parte de Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols siguiendo el sendero GR-92 y alojándote en sus hoteles. Ellos se encargan de todo: del transfer, de darte un mapa muy detallado y un libro de ruta para que no te pierdas, de llevarte el equipaje de hotel a hotel y de proporcionarte cena y desayuno en cada alojamiento para que solo te preocupes de disfrutar de la ruta.

Cala Fornells, de Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols
Disfrutando de una agradable tarde en Cala Fornells

Te cuento ahora mi experiencia realizando la ruta con Costa Brava Verd Hotels 🙂 .

Tramo 1: de Aiguablava a Llafranc

Hotel Aigua Blava

Comencé mi ruta de Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols en la Cala Fornells. Esta pequeña cala está escondida entre las rocas y los edificios que se asientan alrededor del puerto y club náutico de Aiguablava. Es una zona muy exclusiva con hoteles de gran categoría, como el Hotel Aigua Blava, donde me alojé la noche previa a la primera caminata.

Se trata de un hotel de 4 estrellas con unas espectaculares vistas al mar y al que no le falta de nada. Sus habitaciones son preciosas, con decoración en tonos azules que recuerda al mar y amenities de L’Occitane (¡me encantó este detalle!). Tiene un gran jardín con piscina (que no pude disfrutar porque llovía) y un restaurante con platos muy ricos y sugerentes. En la cena pude tomar un menú gastronómico de otoño con productos de temporada, como las setas o la castaña, y estaba delicioso.

Hotel Aigua Blava, de Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols
Al Hotel Aigua Blava no le falta de nada y sus vistas son impresionantes

Hacia Llafranc

Después de tomar un buen desayuno en el hotel, dejar una de mis mochilas para que la llevasen al siguiente hotel y esperar a que dejase un poco de llover, me dirigí hacia la Cala d’Aiguablava. Es la que da nombre a la zona y una de las pocas playas algo amplias de arena del entorno. Para llegar a ella hay que pasar por varias calitas más pequeñas y, una vez allí, el sendero deja la costa. Aquí hay un tramo de carretera hasta que sale el desvío que bordea el Puig del Bisbe y baja hasta Tamariu, un pequeño pueblo en una cala muy bonita.

Ahora el sendero sigue por la costa de nuevo hasta llegar a la Cala Pedrosa, donde son dignos de mención sus acantilados. En algunos lugares el camino va por las propias rocas de la costa, por lo que hay que tener cuidado de no resbalar si está mojado. Ya desde la Cala Pedrosa el camino se adentra en el bosque hasta llegar a las inmediaciones de Llafranc.

Primero se llega hasta el poblado ibérico de Sant Sebastiá de sa Guarda e inmediatamente después a la antigua torre de defensa que ahora es un museo. Junto a ellos y vigilando toda la costa, el Faro de Sant Sebastiá con su chorro de luz que alcanza los 100 kilómetros de distancia. En unos pocos metros se concentra mucha historia de la Costa Brava: desde los 2.600 años aproximadamente que se establecieron aquí los primero pobladores a uno de los faros más modernos del siglo XIX, pasando por los vestigios de la vida de la Edad Media en la zona.

Faro de Sant Sebastiá, de Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols
Llafranc y Calella de Palafrugell vistos desde el Faro de Sant Sebastiá. Incluso lloviendo es precioso

Tramo 2: de Llafranc a Calella de Palafrugell

Hotel Terramar

Llafranc es un pueblito muy coqueto, como encajonado entre la montaña de Sant Sebastiá y Calella de Palafrugell. Su playa da vida a la bahía y en primera línea se encuentra el Hotel Terramar, el segundo de los hoteles en los que me alojé en esta ruta de Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols.

Sus habitaciones son amplias y muy luminosas, con terraza con vistas al mar. Tuve la oportunidad de alojarme en una Junior Suite y tenía incluso mi máquina de Nespresso para poder tomar un café mientras trabajaba o disfrutaba de las vistas. Tiene un pequeño gimnasio y un restaurante excepcional. Pude cenar un menú de temporada con productos de proximidad y todo estuvo perfecto. Para desayunar no faltaba de nada (bollería, salado, fruta, lácteos…), había zumo de naranja natural, pan con tomate y hasta cava.

Hotel Terramar Llafranc, de Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols
Estuve muy a gusto en el Hotel Terramar. ¡Una estancia de 10!

Hacia Calella de Palafrugell

Como tocaba volver a caminar, preferí dejar el cava para otra ocasión :P. No madrugué demasiado porque esta etapa es la más corta. Entre Llafranc y Calella de Palafrugell hay apenas unos 30 minutos, aunque es posible entretenerse en el camino. El GR-92 en esta zona pasa por zonas urbanizadas, pero siempre al lado del mar y con rincones desde los que tener fotos muy bonitas de las bahías (de Llafranc y de Calella).

Calella de Palafrugell, de Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols
Es posible admirar Calella de Palafrugell desde diferentes miradores. ¡Es precioso!

Con sus casitas blancas que conservan los soportales, las barquitas de pescadores en la arena de la playa y un montón de miradores desde los que divisarla desde cualquier ángulo, Calella de Palafrugell es una de las localidades más bonitas de la Costa Brava. Al visitarla, hay que tomárselo con calma y perderse por sus callejuelas.

Aprovechando que esta etapa es corta, me acerqué hasta el Jardín Botánico de Cap Roig. Este jardín está hacia el sur de Calella y se pasa por su lado en la etapa siguiente, pero al tener más tiempo decidí visitarlo en este segundo día. La entrada cuesta 7 euros y en el recorrido es posible admirar muchísimas especies vegetales llegadas de todo el mundo. Hay incluso un castillo y aquí se celebra el Festival de Cap Roig en verano, pero lo mejor son las vistas al mar que hay desde todo el recinto.

Jardín Botánico de Cap Roig, de Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols
En el Jardín Botánico de Cap Roig hay rincones de cuento

Un plan alternativo es realizar una ruta circular desde Llafranc a Calella pasando por Palafrugell, el pueblo que da nombre a esta zona y que está en el interior. Entre las cosas a destacar allí están el Museo del Suro (del Corcho), ya que es una zona de tradición de producción de este material, y el mercadillo.

Tramo 3: de Calella de Palafrugell a La Fosca

Hotel Sant Roc

En el camino entre Calella de Palafrugell y el Jardín Botánico de Cap Roig se encuentra el Hotel Sant Roc. Con una decoración más tradicional, me gustó mucho la amplia terraza de la habitación y sus vistas al mar y a Calella. Me encantó ver atardecer desde allí y cómo se iban encendienco poco a poco las luces del pueblo mientras el sol se ponía.

También cené muy bien en este hotel y me encantó poder desayunar al día siguiente en su terraza con vistas al mar. ¡Sin duda los desayunos así sientan mejor!

Hotel Sant Roc, Calella de Palafrugell, de Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols
Desayunar con vistas al mar es un auténtico privilegio, como en el Hotel Sant Roc

Hacia La Fosca

Para recorrer el tramo de la ruta entre Calella de Palafrugell y La Fosca hay dos opciones. Por una parte, puedes seguir el camino que va por las playas (no recomendable cuando hay mucho oleaje) y, por otra, el que va por el bosque. Éste es el sendero GR-92 marcado y por el que me decidí, ya que el día no estaba muy tranquilo meteorológicamente hablando.

La primera parte es la que va por el camino de ronda hasta el Jardín Botánico (que la hice el día anterior) y desde Cap Roig el sendero comienza a subir hasta Roques D’Ase desde donde hay vistas sobre la costa. Fíjate en el bosque, porque está lleno de alcornoques de los que se extrae el corcho.

El punto en el que las dos variantes se juntan es la Platja El Castell, ¡y es una maravilla! Fue una sorpresa mayúscula encontrar esa playa tan grande de arena fina, rodeada de naturaleza y sin apenas gente. Junto a ella, los restos de un poblado íbero y, siguiendo el GR-92 más calitas, algunas con casitas de colores y otras con vistas a las afiladas rocas de la costa por todas partes.

Platja El Castell, de Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols
Creo que la Platja El Castell se ha convertido en mi playa favorita

Tramo 4: de La Fosca a S’Agaró

Hotel Áncora

La Playa de La Fosca es también una maravilla, con la antigua fortaleza de Sant Esteve de Mar vigilando y muchas olas que la convierten en un paraíso para los surferos. La Fosca está muy cerca de Palamós, pero es un lugar más tranquilo, con casas de verano y algunos hoteles, como el Hotel Áncora.

Se trata de un hotel familiar, con un estilo sencillo y a pocos pasos de la playa. Las habitaciones tienen terraza y desde las de la planta superior se ve el mar. Me encantó el menú, elaborado a base de productos locales y de temporada, como el pescado y las setas.

Hotel Ancora, La Fosca, de Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols
El Hotel Ancora es muy tranquilo y tiene un buen restaurante

Hacia S’Agaró

Desde La Fosca comienza el tramo más largo de la ruta de Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols. Es un día largo, con más de 4 horas de caminata que va tanto por pueblos como por playas. Para comenzar se llega hasta Palamós, uno de los pueblos más importantes de esta zona. Allí es interesante darse una vuelta por El Pedró, el barrio más antiguo, donde está su iglesia, los restos de un antiguo convento y el Museo de la Pesca, entre otras cosas.

Dejando Palamós por el paseo marítimo enseguida me planté en Sant Antoni de Calonge (todo está unido). Este pueblo tiene varios kilómetros de playas, aunque lo más interesante se encuentra una vez terminan esas playas con todos los edificios y comienza el camino de ronda. La torre Valentina vigila los pasos de los caminantes y, aunque no es posible acceder a ella, es visible desde varios puntos. Desde aquí hasta Platja d’Aro comienza una sucesión de playas y calas que es, sencillamente, espectacular. En muchos tramos el sendero GR-92 va por la misma arena y te permite llegar hasta rincones preciosos.

Justo antes de llegar a Platja d’Aro el camino sube hacia la ciudad para pasar por los restos de la Villa Romana Pla de Palol, desde donde vuelve junto a la costa para recorrer todo el paseo marítimo de este turístico pueblo (muy tranquilo en otoño). Ya al final del paseo hay que rodear el puerto y la marina hasta llegar a Sa Conca y comenzar a recorrer el camino de ronda de S’Agaró (que, por cierto, está muy bien arreglado y cuidado, con miradores y muchos lugares para hacer fotos bonitas).

Sant Antoni de Calonge, de Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols
El paseo marítimo de Sant Antoni de Calonge está lleno de esculturas. Al fondo, la torre Valentina y el comienzo de las calas

Tramo 5: de S’Agaró a Sant Feliu de Guíxols

S’Agaró Hotel Spa & Wellness

S’Agaró es uno de los rincones más exclusivos de la Costa Brava. En la playa de Sant Pol es frecuente ver yates fondeados disfrutando del paisaje y hay hoteles de alta categoría como el S’Agaró Hotel Spa & Wellness. Como su propio nombre indica, cuenta con un spa y gimnasio y muchos servicios para disfrutar de una estancia relajada. Sin ir más lejos, en todas las habitaciones hay hidromasaje.

El hotel está al lado de la playa y tiene piscina exterior con jardín. En el restaurante el menú está compuesto por productos de primera calidad y es posible elegir entre diferentes opciones, a cada cual más rica. Pese a tener muchas habitaciones, es un hotel muy tranquilo y se descansa muy bien.

S'Agaró Hotel, de Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols
El S’Agaró Hotel está pensado para disfrutar y descansar

Sant Feliu de Guíxols

Ya que estaba en S’Agaró decidí alargar un poquito más la ruta y llegar hasta Sant Feliu de Guíxols. El GR-92 discurre por el camino de ronda, en el que no se para de subir y bajar escaleras que dan acceso a las diferentes calas.

En el pueblo no hay que dejar de dar una vuelta por el Monasterio, declarado Bien de Interés Cultural, así como por las calles que rodean el ayuntamiento y el mercado. Los domingos, además, hay mercadillo por las mañanas. También es muy interesante subir hasta la capilla de Sant Elm, desde donde hay unas vistas increíbles. ¡Un lugar ideal para despedir una gran ruta por la Costa Brava y soñar con la siguiente!

Vistas desde Sant Elm, Sant Feliu de Guíxols
Si después de la ruta tienes ganas de más, puedes continuar el camino hasta Tossa de Mar

Otros recorridos por la Costa Brava

Si quieres seguir el camino hacia el sur, desde Sant Feliu de Guíxols puedes continuar el GR-92 a través del Massis de Cadiretes hasta Tossa de Mar. Es una etapa muy larga, de al menos 5 horas, y más dura que el resto, ya que se sube por montaña y se salvan desniveles de más de 300 metros.

Una vez en Tossa, el camino vuelve a combinar costa con tramos urbanos hasta Lloret de Mar, de igual forma que desde Lloret hasta Blanes. Blanes es el pueblo donde se encuentra el inicio geográfico de la Costa Brava y es el último pueblo de Girona por la costa antes de llegar a la provincia de Barcelona. Una ventaja de finalizar aquí tu ruta si no tienes transporte es el acceso a Rodalies, que con la línea R1 te lleva hasta Barcelona en unas dos horas a través del Maresme.

Si quieres más información, te dejo las rutas que hice hace unos meses entre Blanes y Lloret de Mar y entre Lloret y Tossa de Mar, y en caso de que necesites volar hasta Barcelona para llegar hasta la Costa Brava, te recomiendo comparar precios con Skyscanner.

¡Anímate a visitar la Costa Brava! A mí me tiene enamorada, cada rincón que descubro me gusta más que el anterior y, de hecho, ya estoy pensando qué nuevo tramo voy a explorar el año que viene 😉 .


Este viaje fue posible gracias a Costa Brava Verd Hotels, quienes me invitaron a recorrer la zona alojándome en sus hoteles para descubrir los paisajes, la hospitalidad y la gastronomía de la Costa Brava centro. 

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