Costa Brava a pie: de Blanes a Lloret de Mar

Una de mis “metas viajeras” es recorrer la Costa Brava caminando, siguiendo el sendero GR92 y los caminos de ronda. Este fin de semana he realizado las dos primeras etapas y me gustaría contarte mi experiencia. Aquí va la primera etapa: de Blanes a Lloret de Mar.

Con una longitud de unos 100 kilómetros y mucho sube-baja, el sendero GR92 es una de las rutas de gran recorrido que atraviesan la península Ibérica. Desde el sur, sube por todo el litoral mediterráneo hasta la frontera con Francia, donde enlaza con el sendero E10, que llega, ni más ni menos, que al mar Báltico.

Etapa Blanes – Lloret de Mar

Pero esta vez me quedo cerca de casa. He elegido hacer esta primera etapa entre Blanes y Lloret de Mar por la cercanía y la facilidad para llegar hasta estas localidades. Unos 70 kilómetros separan Barcelona de Blanes, el lugar desde el que partí, fácilmente accesible por carretera en aproximadamente 1 hora. Si se necesita transporte público, se puede llegar tanto en autobús (Sagalés, 6,5€ ida adulto) como en tren (Rodalíes, línea R1, 6,15€ ida adulto).

La ruta entre Blanes y Lloret de Mar me llevó unas 4 horas, recorriendo unos 12 o 13 kilómetros (no lo calculé exacto). Durante gran parte de la jornada seguí el GR92, pero también me permití algunos desvíos para visitar otros lugares que quedan fuera del recorrido del sendero.

Blanes, punto de partida

Como te comento, comencé esta etapa en Blanes. Llegué en tren desde Barcelona y tuve que andar unos minutos desde la estación (en las afueras) hasta la playa. Quería que mi periplo comenzase aquí por una razón. Sa Palomera, las rocas que dividen la bahía de Blanes en dos, es el punto donde comienza geográficamente la Costa Brava.

Blanes
Así se ve Blanes desde Sa Palomera, el punto geográfico donde comienza la Costa Brava

Desde Sa Palomera hay unas bonitas vistas de toda la bahía, con el castillo de Sant Joan dominándolo todo desde su montaña a 180 metros de altitud. Después de hacer las correspondientes fotos por aquí, me adentré en el pueblo en dirección al castillo, al que se llega tras subir muchas escaleras. El edificio está declarado como Bien de Interés Cultural y desde allí arriba se tienen unas bonitas vistas de toda la zona.

Camino a Lloret de Mar

El GR92 sigue su curso desde aquí hacia Lloret de Mar, pero hice un desvío hasta el Jardín Botánico Marimurtra. La verdad es que pensé que sería un jardín público, pero había que pagar por entrar y costaba 6,5€, así que lo dejé para otra ocasión. Seguí caminando y llegué a la pequeña Ermita de Sant Francesc, desde la que se tienen vistas sobre la cala que hay debajo. Bajando por unas escaleras se llega hasta ella y es una preciosidad.

Cala Sant Francesc
La cala vista desde la Ermita de Sant Francesc

Desde aquí el camino para continuar por la costa está cerrado, por lo que hay que desviarse por el Passeig Bitácora y subir muchas escaleras hasta volver a enlazar con el GR92, que viene desde el castillo de Sant Joan de Blanes. Continué por el Camí de Santa Cristina, bordeando el Jardín de la Pinya de Rosa, un nuevo jardín botánico privado, que en esta ocasión estaba cerrado.

La siguiente parada es el Santuario de Santa Cristina. Hay que desviarse momentáneamente del GR92 y, además de la ermita, hay unas bonitas vistas de la costa. También se puede acceder a la playa de Santa Cristina (debajo del santuario), y después volver a subir para retomar el GR92.

Llegando a Lloret

Al volver al GR92, el sendero cambia de paisaje y se adentra en un bosque hasta ver la Cala Sa Boadella desde las alturas. El camino desciende y se puede tomar un desvío a la derecha hacia la playa. Si no, se continúa hasta Lloret de Mar, donde primero se bordean los Jardines de Santa Clotilde. Son unos jardines muy cuidados de estilo novecentista y la entrada cuesta 5€.

El sendero gira hacia la costa de nuevo, llegando a un mirador con una bonita vista de la playa de Fenals. Recorrí su paseo marítimo y el sendero me llevó de nuevo a un tramo urbanizado. Ya desde la Plaza Alfred Sisquella salen las escaleras que llevan primero hasta lo alto de la colina, y después hasta la Cala Banys. Desde aquí, unos pasos más y el sendero llega a la Punta d’en Rosaris con su mirador y la escultura de la Dona Marinera. Es uno de los lugares más bonitos del recorrido.

Playa de Fenals, Lloret de Mar
La playa de Fenals es la antesala de Lloret de Mar

Lloret de Mar

Una vez en Lloret de Mar, lo más destacado es su iglesia de Sant Romá, de estilo gótico catalán y que nada tiene que ver con el resto del pueblo, lleno de discotecas y hoteles. En diciembre es tranquilo pasear por sus calles, pero lo cierto es que tiene un aire triste ya que prácticamente todo está cerrado a cal y canto hasta la próxima temporada de verano.

Lloret de Mar
Una joya desconocida en Lloret de Mar

Del otro lado de la playa de Lloret de Mar se encuentra el Castell d’en Platja, un pequeño castillo de propiedad privada que le da un toque medieval a la línea de costa de Lloret, pese a construirse en los años 30.

Al bordear el castillo y, tras pasar por un pequeño túnel, de repente el paisaje cambia completamente. Se deja el paisaje urbano de Lloret para ver cómo las olas chocan contra los escarpados acantilados. Así comienza la segunda etapa, la cual te contaré en un nuevo post con la ruta entre Lloret y Tossa de Mar 🙂 .

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