Copacabana, la Isla del Sol y el Lago Titicaca

Tras el caos de La Paz era hora de conocer algo más tranquilo. El Lago Titicaca, en la frontera con Perú, era mi última parada en Bolivia y no defraudó. Me enamoré de la Isla del Sol, de sus paisajes y de un lago que nada tiene que envidiarle al mar.

El Titicaca es el lago navegable más alto del mundo, situado a 3800 metros sobre el nivel del mar, y es tan grande que no se ve la otra orilla. Recuerda al mar, y es que cuenta con playas, calas, acantilados e incluso olas. Del lado boliviano, el lugar más conocido es Copacabana, un pueblo muy turístico que se convierte en el punto de partida para conocer la Isla del Sol. En este lugar, según los Incas, se originó el mundo, ya que Manco Capac y Mama Ocllo surgieron de las aguas del lago para fundar el Tahuantinsuyo (el imperio inca). Un monumento con sus figuras, representando el sol y la luna, nos recuerda este pasado de leyendas a orillas del Titicaca en Copacabana.

Atardecer Isla del Sol
Atardecer en la Isla del Sol, donde es frecuente cruzarse con todo tipo de animales, como por ejemplo estas simpáticas ovejas

Copacabana

Copacabana nada tiene que ver con la playa de Río de Janeiro. Para comenzar, el clima no es ni parecido y, para seguir, en Copacabana no hay una playa como tal, sino más bien un puerto repleto de barquichuelas que van hasta la Isla del Sol.

Si hay algo que llama la atención es su Basílica de la Virgen de Copacabana. Su torre me recordó a la Giralda de Sevilla y el recinto en sí es enorme. La capilla no tiene tanto de especial; lo más espectacular es ver el edificio por fuera y toda la explanada frente a la plaza, donde destacan varias cruces.

Otro lugar que no hay que perderse es el Cerro del Calvario. No es fácil subir hasta aquí, ya que falta el aire. Recordemos que Copacabana y el Titicaca están a 3800 metros sobre el nivel del mar, y la cima del cerro está a 4100 metros. Ahora, la vista que hay desde arriba es muy bonita, del pueblo y de lo que se alcanza a ver del lago, con la Isla del Sol a mano derecha.

Copacabana
Copacabana vista desde el Cerro del Calvario, con sus decenas de barquichuelas que todos los días ponen rumbo a la Isla del Sol

Isla del Sol

La Isla del Sol es imprescindible en un viaje por Bolivia. Allí parece que se ha detenido el tiempo. Mientras tú estás en una playa de la zona norte puedes ver cómo una muchacha boliviana lava la ropa en el lago, unos pastores llevan a sus bueyes a beber agua del Titicaca o unas cholitas embarcan en su pequeño bote para salir a pescar algo para la cena. Es muy frecuente cruzarte con cerdos, ovejas o burros por las calles (caminos, mejor dicho), que en total seguramente sean muchos más habitantes que las personas de la isla.

Los alojamientos son muy básicos, sin wifi, ni desayuno, a veces ni siquiera agua caliente, pero sus dueños son muy hospitalarios. Todo es muy barato y su gente muy humilde, todos de origen quechua y aymara, los pueblos indígenas de Bolivia, y dan ganas de gastar en todas las tiendas para echarles una mano. Y es que, pese a que la isla es muy visitada, parece que el dinero no repercute en la población.

Por eso (entre otras cosas), a la Isla del Sol hay que ir y quedarse, especialmente si se va en pareja o con amigos. La isla es pequeñita, pero es un lugar en el que relajarse y conocer más sobre la cultura inca. Como decía antes, el Lago Titicaca parece el mar por lo grande que es, y es especialmente desde la Isla del Sol desde donde se ve como tal. En muchas ocasiones podría haber jurado estar en el Mediterráneo, por el azul del agua y la vista sobre los acantilados y el horizonte. ¡Ver cómo cae el sol al atardecer sobre el lago desde la zona norte de la isla es imperdible!

Y es que, de hecho, lo más interesante está en la zona norte. Además del atardecer y los paisajes, aquí se encuentran las ruinas incas de la isla. De entre ellas, lo más interesante es el templo Chinkana, que siginifica “laberinto”, ya que sus pequeñas habitaciones forman una arquitectura muy compleja en la que es fácil perderse. También se destaca la mesa ceremonial y la roca sagrada, donde se puede ver la cara del Dios Viracocha tallada de forma natural en la roca.

Ruinas Isla del Sol
El templo Chinkana, un laberinto de ruinas a orillas del Titicaca

Cómo llegar a la Isla del Sol desde Copacabana

Lo que la mayoría hace es ir a la zona norte, pero también se puede ir a la zona sur. Para ello, basta con preguntar en cualquier agencia de la calle principal de Copacabana para comprar el ticket. Ten en cuenta que los horarios suelen ser de mañana siempre. El trayecto del barco suele salir por 20 o 25 Bs, aunque si vas en grupo e insistes te lo rebajan (yo iba en grupo y me salió por 15Bs). Una vez llegas a la Isla del Sol, hay que pagar la entrada a la isla en sí que son otros 10Bs.

Muchos se quedan solo una noche en la zona norte y al día siguiente van hacia la zona sur caminando (unas 3 horas). Allí toman el barco de regreso a Copacabana (el ticket se compra allí y también suelen ser de mañana). Esto hay que planearlo muy bien, ya que los horarios de los barcos son limitados. Por ejemplo, para volver desde la zona norte de la Isla del Sol hasta Copacabana, el último barco es a las 13:30.

En mi caso, fui a la zona norte y me quedé allí dos noches y tres días, volviendo directamente desde esta zona también. Preferí disfrutar de la playa antes que hacer la caminata hasta la zona sur, ya que los días estaban calurosos. Aun así, me resultó imposible meterme en el lago y solo pude meter los pies ¡de lo fría que estaba el agua!

Dónde dormir en la Isla del Sol y Copacabana

En esta zona no esperes grandes resorts ni hoteles de lujo. Todo es bastante humilde, y también asequible económicamente hablando. Los sitios que pueden tener unas comodidades más semejantes a otros lugares, por lo general, son los que encontrarás en Booking. Más allá de los alojamientos que aparecen en la web, existen muchos otros, tanto en la Isla del Sol como en Copacabana. Simplemente debes ir preguntando en ellos si tienen disponibilidad y cuánto cuestan. ¡A la vieja usanza!

La calle principal de Copacabana está llena de hoteles y hospedajes, por lo que no tendrás problema en encontrar una habitación doble estandar. En la Isla del Sol hay menos alojamientos, pero también puedes encontrar preguntando una vez allí. Un lugar muy popular entre mochileros es Lo de Don Alfonso, que está en un alto y tiene unas vistas increíbles de la bahía. El lugar es muy básico, con habitaciones dobles y baño compartido (muchas veces sin agua caliente).

Lo de Don Alfonso, Isla del Sol
Las vistas desde Lo de Don Alfonso al pueblo de la zona norte

Allí hay algunos restaurantes que son básicos también pero ricos y tiendas con lo imprescindible, aunque en éstas te saldrá mucho más caro que en Copacabana. Por tanto, es importante llevarte cosas desde Copacabana como agua.

Para mí, la Isla del Sol fue uno de los lugares más sorprendentes de mi viaje por Sudamérica. Su entorno, su gente y su historia hacen que sea un lugar mágico. Por eso se lo recomiendo a todo el mundo; que vaya y se quede varios días, porque la Isla del Sol es para disfrutarla con calma.

Próximo destino: Puno y las Islas de los Uros.

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