El Calafate y El Chaltén, naturaleza en estado puro

Una vez terminada la Carretera Austral, los siguientes destinos eran El Chaltén, capital argentina del trekking, y El Calafate, donde se encuentra el glaciar más famoso del mundo: el Perito Moreno. Pero, cómo no, llegar hasta ahí no iba a ser tan fácil.

Desde Villa O’Higgins a El Chaltén hay unos 130 kilómetros, pero no hay una carretera o camino que los una. Hay únicamente un camino de huella por la cordillera que hay que combinar con dos barcos, lo que hace que solo sea transitable en verano, ya que en temporada baja no hay tanta frecuencia de barcos y la nieve oculta la huella. ¿Cómo ir, entonces, desde Villa O’Higgins hasta El Chaltén? Según Google, haciendo 885 kilómetros por carretera en coche. La realidad, para mí, que me muevo en autobús, fue una ruta de unos 4 días (y más de 1000 kilómetros).

Desde Villa O’Higgins viajé a Cochrane. Al día siguiente viajé hasta Chile Chico, donde hice noche. Al día siguiente pude cruzar la frontera hasta Los Antiguos, en Argentina. Mi idea era tomar un autobús aquí hasta El Chaltén, pero desafortunadamente, este bus solo funciona los días pares en temporada baja… y no era día par 🙁 . Así que me tuve que tomar un bus hasta un pueblo llamado Perito Moreno, y de ahí tomar otro bus que me tomaría unas 18 horas hasta El Calafate. Así, después de toda la odisea, decidí quedarme en El Calafate y dejar El Chaltén para unos días después.

Si estás lejos de El Calafate y no te sobra el tiempo, mi recomendación es que tomes un avión. ¡Llegar a la Patagonia por otros medios puede ser realmente complicado!

El Perito Moreno, la estrella de El Calafate

El Calafate es bien conocido por el glaciar Perito Moreno, uno de los más grandes de la Patagonia. Probablemente sea el glaciar más famoso del mundo por dos motivos: uno, porque los argentinos han sabido venderlo muy bien 🙂 , y dos, porque es inmenso, una maravilla de la naturaleza.

Glaciar Perito Moreno, El Calafate
Impone

Estar frente a este glaciar hace que una se sienta pequeñita. Sus 5 kilómetros de ancho con unos 60 metros de altura impresionan, más aun sabiendo que ¡bajo las aguas del lago el glaciar tiene otros 150 metros! Sus paredes parecen inabarcables, aunque puede observarse de un lado a otro desde las pasarelas del parque o realizando una navegación. Muchas veces caen trozos de hielo al lago, provocando un estruendo y siendo uno de los momentos que todos esperamos. Lo que sucede muchas veces es que se escucha el estruendo, pero el hielo que se derrumbó estaba al otro lado del glaciar y no se puede ver (o bueno, eso fue al menos lo que me pasó todo el tiempo 🙂 ).

¿Cómo ir al Perito Moreno?

Ir al Perito Moreno es caro. Forma parte del Parque Nacional de los Glaciares, que se encuentra a unos 80 kilómetros, así que hay que ir en algún medio de transporte. Desde El Calafate se pueden contratar excursiones, aunque no son la opción más económica (de 550 pesos para arriba -unos 35 euros, precios de 2016), o tomar un transfer, que sale por 400 o 450 pesos ida y vuelta. También hay un tour de Civitatis que sale por 50 euros.

Una vez allí, hay que pagar la entrada al Parque Nacional, que para extranjeros cuesta 260 pesos (16 euros). Si se quiere hacer la navegación, ésta cuesta 250 pesos más, y si te parece poco, puedes gastarte unos 1000 pesos más y caminar sobre el glaciar. Pese a que sea caro, es algo que hay que ver una vez en la vida, especialmente ahora que la mayor parte de los glaciares del mundo se están derritiendo. Puede que en unos años lugares como éste ya no existan… 🙁

En los alrededores de El Calafate existen otros glaciares, pero todos ellos hay que visitarlos con excursión y sale bastante caro, así que decidí no hacer nada más y poner rumbo a El Chaltén, ¡donde todo se puede visitar gratis y caminando!

Perito Moreno, El Calafate
Fíjate en lo diminuto que se ve el barquito. Solo así te darás cuenta de la inmensidad del glaciar

El Chaltén, el paraíso del trekking

Al día siguiente de visitar el Perito Moreno tomé el primer autobús que salía para El Chaltén, en torno a las 7:30 de la mañana. Como en esta época amanece relativamente tarde (entre 8:30 y 9), pude disfrutar de la vista del Fitz Roy al amanecer despertándose entre algunas nubes desde el autobús. Y solo puedo decir que ¡es una maravilla!

Con la emoción del amanecer llegué a El Chaltén con muchas ganas de hacer trekkings, aunque me decidí por uno cortito para “ir calentando” 🙂 . Así, me fui hasta el Chorrillo del Salto, una cascada a unos 3 kilómetros del pueblo, bastante fácil de alcanzar. El camino va pegado al río de las Vueltas, por lo que hay muy bonitas vistas del valle.

Laguna de los Tres y Cerro Fitz Roy

Al día siguiente era el gran día: el trekking hasta la Laguna de los Tres. Osea, ¡hasta el Fitz Roy! Aunque este gigante de granito es visible desde todo el pueblo, es emocionante pensar que se puede estar a sus pies. El trekking son unos 12 kilómetros (ida) con una dificultad media-alta. La verdad que los tres primeros kilómetros sí son de dificultad media, pero desde ahí hasta el kilómetro 9 yo diría que la dificultad es mínima, ya que es casi llano. Lo realmente duro llega en el kilómetro 9, donde el camino solo va hacia arriba, y arriba, y arriba… Hasta que se llega a la Laguna 🙂 .

Lamentablemente, el tiempo no me acompañó ese día y había una nube agarrada al Fitz Roy que no me dejó verlo en todo el día. De hecho, al llegar a la laguna estaba nevando y no lo dejó hasta que emprendí la vuelta y bajé unos metros. Aunque no pudiera ver el Fitz Roy, el trekking mereció la pena, ya que todo el sendero atraviesa paisajes muy bonitos. Un punto de referencia es la Laguna Capri, que estaba hermosa con los árboles con el color rojizo del otoño a su alrededor. De hecho, esta laguna es una opción para los que quieren ver el Fitz Roy algo más de cerca, pero no quieran subir hasta arriba.

Laguna de los Tres, El Chaltén
La laguna es muy bonita, pero… ¿y el Fitz Roy?

El camino está muy bien señalizado y es posible combinar la caminata con otros lugares. Por ejemplo, a pocos kilómetros está el glaciar Piedras Blancas, que se puede ver desde un mirador, y también sale un camino de 8 kilómetros que conecta con el sendero a la Laguna Torre. Es complicado hacer los dos en un día porque son muchos kilómetros en total, por eso mucha gente acampa en alguno de los campings para poder hacer los dos senderos sin volver al pueblo, e incluso para poder subir a ver el amanecer al Fitz Roy.

Cerro Torre

Yo voy sin carpa (tienda de campaña), así que esto no era opción para mi y volví al hostel a El Chaltén para hacer el otro sendero al día siguiente (el de Laguna Torre). Lleva este nombre por ser la laguna que está bajo el Cerro Torre, una montaña puntiaguada cercana al Fitz Roy, reconocible porque hay dos puntas más que lo acompañan. En esta ocasión el tiempo sí se portó bien y me regaló un día soleado para poder disfrutar del camino, la laguna y los cerros. Aproximadamente en el kilómetro 3 del sendero hay un mirador desde el que se ven todos los cerros que rodean al Fitz Roy y al Cerro Torre, y ¡la nieve del día anterior había dejado una postal espectacular!

Cerro Torre, El Chaltén
El Cerro Torre lucía imponente con su traje blanco

Este sendero es bastante más fácil que el del Fitz Roy y, salvo los primeros kilómetros, no tiene muchas subidas y bajadas. En el camino pude ver mucha fauna autóctona, como el pájaro carpintero, el zorro y un pájaro bastante grande que no llegué a saber qué era, pero se movía con mucha tranquilidad entre los visitantes de la laguna en busca de trozos de pan que se nos hubieran caído del almuerzo 🙂 .

Me quedé con ganas de hacer algún sendero más, pero necesitaba irme para Puerto Natales para hacer las Torres del Paine antes de que se acabase la temporada. Así que, con mucha pena por no haber podido hacer todos los senderos, y muchas ganas a la vez de las Torres, me despedí de El Chaltén y puse rumbo un poquito más al sur.

Próximo destino: Torres del Paine, lo más bonito de Chile.

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