Buracas: por qué no me gustó la Ruta de los Dragos 2


Viajando no siempre todo es espectacular. Hay lugares de los que has escuchado hablar maravillas, y a la hora de la verdad, no están a la altura de tus expectativas. Eso es, más o menos, lo que me pasó con la Ruta de los Dragos.

¿La Ruta de los qué?

La Ruta de los Dragos. Los dragos son el “árbol” de las Islas Canarias. Lo digo entre comillas porque lo parecen, pero en realidad no lo son. Son plantas, pero por sus dimensiones se confunden habitualmente con árboles.  Si no has visto nunca uno, son así:

Dragos, Ruta de los Dragos

Algunos dragos a la vereda del sendero…

La Ruta de los Dragos es, pues, un sendero que transcurre entre estas plantas tan icónicas. Se encuentra entre Las Tricias y Buracas, en el municipio de Garafía, al noroeste de La Palma, y tiene una longitud de unos 2,5 kilómetros (lineal).

Es un tramo del sendero de Gran Recorrido GR-130, y comienza en el barrio de Las Tricias, al costado de la oficina de información turística. Tras una rampa asfaltada hacia abajo, hay una pequeña señal que indica el sendero, pero tienes que estar atento o te lo pasas. Esta parte es en general de bajada, aunque mucha gente hace la ruta de forma circular y deben subir todo de nuevo hasta Buracas.

GR-130 La Palma

Etapa número 4 del GR-130, dentro de la que se encuentra la Ruta de los Dragos

Decidí hacer este sendero porque mucha gente me lo había recomendado. Entre otras cosas, porque esta parte entre Las Tricias y Buracas es donde se da la mayor concentración de dragos de las Islas CanariasAdemás, durante el paseo se tiene el océano como telón de fondo. 

“Eso suena espectacular. ¿Por qué dices que no te gustó?”, estarás pensando. Voy a contártelo.

No hay tantos dragos como dicen

O por lo menos, no hay tantos dragos como me había imaginado. Cuando comencé el sendero pensé que me adentraría en un bosque lleno de dragos milenarios, pero ese bosque que me había imaginado no existe. Es más, en la mayor parte del sendero, escasea la sombra. Pero ese es otro tema.

Supongo que al ser una planta de lento crecimiento y en peligro de extinción, es todo un logro que se conserven estos dragos. Sea como fuere, la verdad es que no había investigado mucho acerca del sendero, ni había mirado fotos, así que mi imaginación voló demasiado alto… y acabó por estrellarse. 

Lo dicho: me llevé una decepción. Y además, no fue la única. No sólo el sendero no transcurre por un bosque, sino que además…

Parte de la Ruta de los Dragos es entre casas

Vale que me hiciera demasidas expectativas con eso del bosque, ¿pero casas? Y no era una casa por aquí, otra más allá perdida en el campo… ¡Es que hay un momento en el que parece que estés en un pueblo!

Ruta de los Dragos

Parte de la ruta que transcurre entre casas

¿Petroglifos?

La cosa no acaba ahí, ya que en toda la zona de Buracas, hay gente que vive en cuevas. Hoy en día son gente que quiere llevar una vida tranquila, alejada de la civilización, pero en tiempos pasados estas cuevas fueron ocupadas por las tribus benahoaritas. Ellos eran los aborígenes de La Palma, quienes vivían en la isla antes de la conquista. Y es que antes de que los españoles llegaran a estas islas del Atlántico hubo pueblos que las ocuparon y dejaron constancia de ello a través de grabados en las rocas.

Buracas es uno de esos lugares en los que se pueden ver petroglifos, que son grabados antiguos en la roca. Pero qué quieres que te diga: yo no vi ni rastro de ellos. Otra decepción. Así que después de estar un rato buscándolos, decidí seguir el GR-130 un trecho más, hasta Santo Domingo, a ver si me encontraba algo más prometedor.

Pero no. Creo que, de hecho, solo fue a peor.

¿Hay alguien ahí?

Como el tramo Buracas – Santo Domingo va cerca del mar, pensé que tendría vistas espectaculares a lo largo del sendero… Así que aquí vino una nueva decepción: no hubo supervistas. Además, la sombra brillaba por su ausencia, ya que tampoco hay bosque por aquí. Solo en las bajadas de los barrancos se aliviaba algo el calor sofocante, pero tras las bajada, llegaba siempre una subida. ¡Y qué duras se hacían al sol!

Creo que era la única realizando esta parte del sendero, ya que, aparte de no cruzarme a nadie desde Buracas, había tramos en los que se notaba que hacía tiempo no pasaba nadie (telarañas, hierbas altas…). Y para echarle más leña al fuego, algunos tramos se hacen por carretera. Aparte del peligro que conlleva eso, obviamente se pierde todo el encanto y la paz de la naturaleza en cuanto se acerca un coche. Los últimos 3 kilómetros son íntegramente por carretera y se hacen pesadísimos.

Lo que me gustó de la Ruta de los Dragos

No todo es blanco o negro y, como todo en la vida, esta ruta tiene matices y algunas cosas bonitas o que sorprenden de forma positiva. Por ejemplo, hubo un drago que me impresionó, a mitad del sendero, que es éste y debe tener cientos de años por su tamaño:

Drago, Ruta de los Dragos

En la foto no se llega a apreciar lo grande que es este drago, pero para que os hagáis una idea, pasé perfectamente por debajo sin tener que agacharme

En esa parte del sendero que digo que hay casas, te llegas a encontrar puestos de bisutería y libros en los que puedes comprar algo si se te antoja por un módico precio de, por ejemplo, 1€ el libro. Lo mejor es que se fían de los transeúntes y no hay tenderos en estos puestos, sino que están ahí, en mitad del camino.

Puesto de libros, Ruta de los Dragos

Una de las cosas que más me llamó la atención de la Ruta de los Dragos fueron los puestecillos

Y como todo sufrimiento tiene su recompensa, el final de la ruta fue el pueblito de Santo Domingo. No lo encontrarás en ninguna lista de los pueblos más bonitos de España, pero tiene su encanto entre su Iglesia de La Luz y la colorida calle Anselmo Pérez de Brito.

Santo Domingo, La Palma

Esta calle, junto con la Iglesia, forman una bonita excusa para venir hasta Santo Domingo

Entonces, Ruta de los Dragos: ¿sí o no?

Si no tienes muchos días para visitar La Palma, te diría que no hagas la Ruta de los Dragos. Bajo mi punto de vista está sobrevalorada, así que no la recomiendo. Aún así, me parece razonable que si tienes algo de tiempo, y no es algo que puedas ver habitualmente, vayas a contemplar los dragos. Pero, en este caso, no continúes el GR-130 en dirección a Santo Domingo porque no merece la pena.

Los viajes, y sobre todo, las expectativas que nos creamos en torno a ellos, son así. Hay lugares que nos enamoran y otros que nos dejan fríos. ¿Alguna vez te has llevado una buena decepción con un lugar?

¿Te ha gustado? ¡Compártelo!
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

2 ideas sobre “Buracas: por qué no me gustó la Ruta de los Dragos