#41 Amazonía peruana: Puerto Maldonado

¿Sabías que la Selva del Amazonas también está en Perú? Yo había pensado toda la vida que era exclusiva de Brasil, pero cuando llegué a Puerto Maldonado me enteré de que estaba haciendo algo que no había imaginado nunca: ¡estaba visitando el Amazonas!

Durante mi estancia en Cusco, Corrie, quien me acogió en casa por unos días junto a su novio Alberto, me habló de su trabajo con Fauna Forever. Ésta es una ONG que busca proteger la fauna de la Amazonía peruana y trabaja con varios colaboradores y voluntarios en un lugar llamado LPAC (Las Piedras Amazon Center). Allí tienen un campamento en plena selva, en la que se adentran cada día para estudiar qué especies de animales viven en el gran pulmón del planeta.

A mí me parecía muy llamativo que trabajase en la selva y no paraba de decirme que el lugar era hermoso. Además, me había quedado con las ganas de visitar la selva boliviana por falta de tiempo. Así que mientras estaba en Cusco hice cáculos de los días que me quedaban de viaje y de lo que podría hacer en la selva, y me convencí de que era un lugar que no me podía perder. Corrie me puso en contacto con Chris, el presidente de la ONG, me compré un pasaje en un autobús nocturno de 10 horas y me planté en Puerto Maldonado.

Con una tortuga tímida que nos encontramos por la selva
Con una tortuga tímida que nos encontramos por la selva

Puerto Maldonado

Puerto Maldonado es algo así como la puerta a la selva en el sur de Perú. Es uno de los lugares turísticos más importantes de la Amazonía peruana junto con Iquitos. Iquitos probablemente sea mucho más conocido, pero también es mucho más difícil acceder allí (creo que solo en avión), ya que está muy adentrado en la selva, lejísimos del resto de ciudades peruanas. Puerto Maldonado, por su parte, está relativamente cerca de Cusco por carretera y también tiene aeropuerto.

Pese a no ser una ciudad muy grande tiene muchos servicios y nunca faltan los mochileros que vienen a conocer la selva ni los voluntarios que trabajan con las diferentes ONGs establecidas en la zona. Hay varias agencias de turismo que ofrecen excursiones, que es cómo la mayor parte de viajeros visitan la selva, aunque también hay ONGs que ofrecen este servicio siempre que pueden.

Con una boa constrictor pequeñita
Con una boa constrictor pequeñita

En mi caso pregunté en las agencias sobre los tours que realizaban y todas hacían prácticamente lo mismo. Los tours eran de varios días, donde se pernoctaba en algún lugar remoto en mitad de la selva, visitando la Reserva Nacional de Tambopata. Para un tour de 3 días el precio era de 100 dólares en adelante (dependiendo de la agencia y lo que estuvieran dispuestos a rebajar el precio).

Hablando con Chris, de Fauna Forever, me comentó que había una pequeña posibilidad de que pudiera ir a LPAC y estar unos días en la selva con los chicos de la ONG. Serían 30 dólares por noche con transporte y comida incluídos, pero todo dependía de las fechas y la organización de la ONG esos días. Ellos disponen de un transporte para los voluntarios, pero no lo tienen todos los días, así que si no había transporte esos días, no podía ir. Chris llamó a la coordinadora y resultó que había transporte en las fechas que a mí me encajaban. ¡Así que me iba a la selva!

LPAC (Las Piedras Amazon Center)

Estuve en LPAC tres noches, por lo que acabé gastándome 90 dólares que era casi lo que costaban los tours organizados por las agencias de turismo. Aun así, preferí mucho antes vivir esta experiencia que la que ofrecen las agencias. Por una parte, porque son tres días de convivencia con voluntarios y trabajadores de la ONG, que viven en la selva y saben muchísimo del entorno en el que trabajan. Por otra, porque aunque esté pagando de igual modo, el dinero va para una ONG y no una empresa privada, y confío en que se invertirá en el desarrollo de la investigación que están llevando a cabo.

En los tres días que estuve allí tuve tiempo de hacer varias excursiones por la selva con los diferentes equipos de investigadores. Los trabajadores y voluntarios se dividen en 4 equipos: mamíferos, aves, monos y herpetología. Tienen varias zonas de estudio dentro de la reserva y diferentes rutas y senderos, así que pude explorar varios lugares cada día ¡y ver un montón de animales! Ví monos, loros, serpientes, ranas, caimanes… y estuve muy cerca de tarántulas y otras arañas gigantes (y venenosas) que nunca imaginé podría tener al lado. Hasta este viaje, era ver una minúscula araña por casa y salir corriendo gritando XD.

Una de las excursiones más emocionantes fue la de la primera noche, en la que el equipo de herpetología iba a recorrer un afluente del río Las Piedras para ver qué encontraban. Cuando Alberto, el coordinador del equipo, vino y me dijo “¿Estás lista para mojarte?” pensé que lo decía en broma. Pero no. La idea de esta salida era meterse en el río, en mitad de la selva, de noche e intentar atrapar caimanes (y anacondas si es que se dejaban ver). En cualquier otro momento de mi vida no hubiera ido ni de broma, pero ese día la aventura sonaba tan emocionante que no podía dejar pasar la ocasión. Así que allí me fui con el equipo, una linterna en la cabeza, las botas de agua y ¡la expectación de cómo sería la selva de noche! Vimos ranas, peces, cangrejos, anguilas eléctricas (que dan descargas mortales si te acercas demasiado) y ¡dos caimanes! Uno de ellos era pequeñito y lo pudimos sostener, pero el otro era demasiado grande y no se dejó atrapar. Afortunada o desafortunadamente, no vimos ninguna anaconda.

Con el caimán que logramos agarrar en el río. Después de medirlo y anotarlo en la "lista de habitantes" de la reserva, lo dejamos libre de nuevo. ¡Quién me iba a decir a mi que iba a tener un caimán en mis manos, de noche y en la selva!
Con el caimán que logramos agarrar en el río. Después de medirlo y anotarlo en la “lista de habitantes” de la reserva, lo dejamos libre de nuevo. ¡Quién me iba a decir a mi que iba a tener un caimán en mis manos, de noche y en la selva!

El campamento es muy curioso ya que no hay cabañas, sino que todo es al aire libre. Se duerme en plataformas techadas, con la única privacidad que te da la red para los mosquitos. Es algo inquietante pensar que puede llegar un jaguar en mitad de la noche y tu única protección es una red, pero por otro lado estar durmiendo “bajo” la lluvia o las estrellas es mágico. Todo el equipo me acogió muy bien y me incluyeron en seguida en sus rutas para que pudiera ver animales y conocer más sobre su trabajo. Lo pasé muy bien y disfruté muchísimo de la experiencia, en gran parte por este buen rollo que se respira en LPAC y lo amigable que es todo el mundo. Sin duda repetiría y por supuesto te recomiendo que contactes con ellos si alguna vez vas a Puerto Maldonado. Aquí te dejo su página de Facebook para que conozcas más sobre su trabajo. ¡Una experiencia muy recomendable! 🙂

Próximo destino: Lima.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

2 ideas sobre “#41 Amazonía peruana: Puerto Maldonado”