Albí, la ciudad desconocida del sur de Francia


Una de las mayores sorpresas de la ruta por Occitania que realicé la pasada Semana Santa fue descubrir Albí. Esta pequeña ciudad es una joya medieval y es prácticamente desconocida para la mayoría de la gente que visita esta región.

Solamente hay que comparar la cantidad de turistas que hay en Carcassonne y en Albí para darse cuenta de esto. Las dos son ciudades de unos 50000 habitantes. Ambas se encuentran cerca de Toulouse y bien conectadas por tren. Son ciudades medievales bastante bien conservadas. Y sin embargo, el nombre de Albí no le suena a casi nadie, mientras que Carcassonne es uno de los destinos preferidos por los turistas (especialmente españoles) al visitar el sur de Francia.

El porqué, no lo sé. Probablemente sea porque una se ha promocionado mucho mejor que la otra a nivel turístico, pero es solo una suposición. Lo que sí sé es que a mí me sorprendió muy positivamente pasear por Albí.

Vistas de Albí

La ciudad episcopal de Albí y el Puente Viejo, vistos desde el otro lado del río Tarn

Qué ver en Albí

Si bien es cierto que Albí es perfecta para una escapada de un día, tiene bastantes cositas para ver. En mi caso fui y volví en tren desde Toulouse en el mismo día, e incluso en una sola tarde me dio tiempo para verlo todo.

Para visitar Albí hay que tener en cuenta los horarios, ya que las atracciones turísticas (e incluso la oficina de información turística) cierran a mediodía. De 12 a 14 todo está cerrado, hora a la que abren para volver a cerrar sobre las 18h.

De todos modos, si los monumentos están cerrados, siempre es una buena idea darse una vuelta por sus callejuelas medievales. Como en Toulouse y otras poblaciones de la zona, los edificios se han construído tradicionalmente de ladrillo, y en las calles de Albí se pueden ver rincones muy bonitos.

Una calle de Albí

Una de las callejuelas medievales de Albí, con sus edificios construídos en ladrillo y madera

La Catedral de Albí

Ésta es probablemente una de las Catedrales más bonitas de toda Francia. Está dedicada a Santa Cecilia y por fuera tiene un aire de fortaleza. A primera vista, destaca la entrada, ya que está mucho más labrada que el resto del edificio, construído en ladrillo (como todos los edificios antiguos de esta región).

Por dentro la cosa cambia, y atrae a muchos visitantes por su Coro y el Tesoro. Cuando yo lo visité el Tesoro estaba cerrado temporalmente y decidí no pagar los 5€ que cuesta la visita conjunta, ya que uno de los lugares no se podía ver.

De todos modos es muy impresionante visitarla por dentro. Todas las paredes están pintadas de colores. ¡Todas! Y una de las cosas que se puede admirar libremente y gratis es el gran mural-fresco bajo el órgano, que representa el juicio final. En conjunto, esta Catedral es una maravilla.

Catedral de Albí

El interior de la Catedral de Albí es espectacular. No solo por su mural, su Coro, su órgano… sino por cada detalle de su decoración

Museo de Toulouse Lautrec

El edificio que alberga el Museo de Toulouse Lautrec no es menos impresionante que la Catedral. Se trata del Palacio de la Berbie, que hacía de esta zona el centro social, religioso y económico en la época medieval. La Catedral y el Palacio de la Berbie conforman la conocida como Ciudad Episcopal de Albí, que se ha conservado de muy bien con el paso de los siglos.

Toulouse Lautrec nació en Albí, de ahí que se le haya dedicado este museo. Además de la colección de pinturas y bocetos de Lautrec, el museo alberga colecciones permanentes de otros artistas contemporáneos, como Édouard Vuillard, o Pierre Bonnard.

Jardines del Palacio de la Berbie

Al visitar el museo, no hay que perderse una visita a sus jardines, muy bonitos y desde los que se tiene una bonita vista sobre el otro lado del río. Bajo estos jardines discurre una pequeña ruta de senderismo a orillas del río Tarn, que también es muy recomendable hacer si se tiene tiempo.

Jardines del Palacio de la Berbie en Albí

Los jardines del Palacio de la Berbie son un bonito mirador al Río Tarn y el barrio de la Madeleine

Calustro de Saint Salvi

Este clasutro está un poco escondido entre callejuelas pero una vez lo encuentras, es algo así como una pequeña recompensa a la búsqueda. Parte del claustro se conserva y parte no, pero lo mejor es que se ha convertido en un jardín público lleno de flores.

Claustro de Saint-Salvi, en Albí

Claustro-jardín de Saint-Salvi, uno de esos rincones bonitos de la ciudad

Puente Viejo y barrio de la Madeleine

Como toda villa medieval que se precie, Albí tiene un puente antiguo de piedra que cruza el río Tarn. Merece la pena cruzar al otro lado, desde donde se tiene una bonita vista de la ciudad.

Parque Rochegude

Saliendo un poquito del centro histórico, se encuentra el parque Rochegude. Aunque es pequeñito, es muy agradable para pasear. Vi a mucha gente comiendo de picnic por aquí. ¡Tiene incluso una pequeña cascada!

Así que ya sabes, si en algún momento viajas a Toulouse, Carcassonne o la región de Occitania en general, no te olvides de pasar por Albí. ¡Seguro te va a sorprender!

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