¿A qué se enfrentan los aficionados que viajan a Brasil 2014?

Sus miles de encantos y su tradición futbolística convierten a Brasil en un destino de ensueño para los aficionados al fútbol. Son muchos los viajeros que han seguido a sus selecciones hasta la sede del mundial de 2014, pero lo que no sepan, probablemente, es que allí se enfrentarán a muchos retos (y no precisamente relacionados con el deporte).

Maracaná
Maracaná

Hace un mes estaba tomando el sol plácidamente en la playa de Ipanema de Río de Janeiro, ¡todo un paraíso! Seguro que hoy, muchos aficionados harán lo mismo antes de que dé comienzo el primer partido disputado en el estadio de Maracaná, que enfrentará a Argentina con Bosnia-Herzegovina… Y aquí, cuando deseen pedir un refrescante coco o una caipirinha, es donde se encontrarán con uno de los mayores problemas de Brasil de cara al turismo: los idiomas.

Este problema no es el único. Teniendo en cuenta mi experiencia hace un mes en Río de Janeiro, éstos son los 5 principales problemas que se encontrarán los aficionados en su viaje a Brasil 2014:

1. Nadie habla inglés. Ni los taxistas, ni los camareros de los chiringuitos, ni la gente de a pie. Para un español no es muy difícil comunicarse, ya que con el portuñol nos podemos defender, pero me pregunto qué será de ingleses, alemanes o japoneses… En toda la semana que pasé en Río de Janeiro solamente una persona (un vendedor ambulante, que de hecho creo recordar era argentino) fue capaz de hablar inglés.

2. Caos en el aeropuerto. El aeropuerto internacional de Río de Janeiro es muy pequeño y, si no me equivoco, está en obras. Con apenas dos terminales, no creo que sea capaz de dar servicio para todos los vuelos que llegarán a la ciudad carioca durante este mundial. Además de ser una de las sedes del torneo, Río es el destino más visitado de Sudamérica. Si a eso le sumamos las huelgas que se están produciendo durante estos días y los previstos cortes de luz, llegar al mundial puede ser una auténtica aventura.

3. Atascos a todas horas. El tráfico en las grandes ciudades es uno de los mayores problemas de Brasil. El caso más preocupante probablemente sea el de São Paulo, con récords de atascos de más de 300 kilómetros, pero Río de Janeiro también tiene un gran problema. Es increíble la cantidad de coches, taxis y autobuses que se mueven por la ciudad, y no es raro ver atascos durante todo el día. Para moverse por la ciudad no es difícil tomar un taxi, ya que hay muchísimos; lo complicado llega una vez en el taxi. Para cruzar la ciudad, hay que contar siempre con tiempo de más.

4. La calma brasileira puede ser estresante. No sé si será cosa del calor, pero los brasileños se toman su tiempo para todo. En los chiringuitos de la playa no verás a ninguno correr por tomar la orden de las mesas, ni por servir la comida rápidamente. No se estresan, así que los turistas deben tomárselo con calma también. Otro ejemplo: cuando llegamos a Río había huelga de autobuses. Junto a la parada, en el aeropuerto, había un puesto de información de la compañía que da servicio, y un hombre “atendiendo” a los viajeros. Cuando le preguntamos cuándo era el siguiente autobús, nos dijo que él no sabía nada, ni siquiera tenían horarios de los autobuses y no estaban en contacto con los conductores. ¿Para qué estaba ese hombre en el puesto de información si no daba ninguna información? Aun nos lo preguntamos…

5. Estadios sin terminar. La mayoría de los estadios están sin acabar, así como los accesos a algunos de ellos, siendo una pesadilla para los aficionados acudir a los partidos. El día de la inauguración, los obreros aun trabajaban en el estadio de São Paulo rematando gradas provisionales. Esperemos que no haya problemas de seguridad ni tragedias, ya que algunas de estas gradas ni tan siquiera han sido probadas.

¿Qué pasa con la temida inseguridad? Por mi experiencia, la seguridad en las calles no representa ningún problema. La prensa habla de inseguridad, y las protestas se han enfocado de manera negativa, bajo mi punto de vista. Se dice que Río de Janeiro es una ciudad muy peligrosa, pero simplemente es una gran ciudad, y como en todas las grandes ciudades, hay que prestar atención a la cartera o no pasear de noche por ciertos barrios. Hay policía por todos los sitios, y las favelas que se encuentran en el centro de la ciudad están pacificadas, así que no hay que ir con miedo.

Pese a las adversidades mencionadas más arriba en este post, Brasil tiene también sus cosas buenas que harán que los viajeros tengan una agradable experiencia en este mundial. No hay que olvidar sus increíbles playas, su naturaleza salvaje, la amabilidad de la gente o su gastronomía. A mí, Brasil ¡me encantó!

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