2 días en Burdeos: mi viaje autorregalo de Reyes 4


Llevaba tiempo con ganas de ir a Burdeos, pero no había encontrado el momento. De repente, en Nochevieja me di cuenta de que había puente de Reyes, así que me compré un billete de avión y para allá que me fui.

Fue un viaje no muy planeado. Lo reservé con una semana de antelación, y, aparte de saber que en Burdeos hay vinos y una plaza con un edificio muy bonito, no sabía mucho más de la ciudad. Tampoco investigué demasiado, sino que esperé a llegar allí para ir enterándome de qué hacer. En el hostel me dieron un mapa y me fui a perderme por las calles de la ciudad.

Callejeando por Burdeos

El hostel estaba en la zona de Chartrons, al lado del río Garona. Para llegar hasta el centro tenía dos posibilidades: tranvía o paseo al lado de uno de los ríos más grandes de Francia. Elegí la segunda opción. Ni qué decir tiene que el paseo es muy agradable, especialmente porque lucía el sol y eso templaba algo las bajas temperaturas de enero.

Al llegar a la explanada de Quinconces pasé por una oficina de turismo. Entré a preguntar por los tours a las bodegas de vino, y no solo reservé esta excursión, sino también un tour por la ciudad.

Comptoir Mathilde, tienda Burdeos

Una de esas tiendas monísimas que tanto me gustan de las ciudades francesas.

Antes de que saliera el tour tenía dos horas libres, así que comencé a caminar por la Rue Sainte-Catherine. Es la calle comercial más larga de Europa, con más de 1 kilómetro de tiendas. Lo curioso, es que al llegar al final, tras este despliegue de consumismo, me encontré en un barrio multicultural, con mercados y pequeñas tiendas con sus frutas en la calle, muchos inmigrantes y calles que no tenían demasiado que ver con el sofisticado centro de la ciudad, a apenas unos metros de distancia.

Me gustó perderme por aquí, porque así tuve la oportunidad de ver esta parte de la ciudad, que de otra manera sería invisible, ya que los tours turísticos por aquí no pasan.

Recorriendo el centro de Burdeos con un tour guiado

Durante el tour visité los lugares más emblemáticos de la ciudad. Para comenzar, la Place de la Bourse, esa plaza bonita que sabía que existía antes de ir a Burdeos. Es el símbolo de la ciudad, y da cuenta del rico pasado (y probablemente presente) de la ciudad. Se encuentra frente al río, que es navegable desde el mar, por lo que esta plaza y todos los edificios de la fachada fluvial fueron construidos a conciencia para que los barcos que llegasen quedasen impresionados por la riqueza y finura de Burdeos.

Place de la Bourse, Burdeos

Esa plaza tan bonita de Burdeos… Place de la Bourse.

Lo que me decepcionó es que el espejo de agua situado frente a la plaza, que refleja los bonitos edificios, no estaba en funcionamiento. Y es que el Ayuntamiento vacía todas las fuentes en invierno para evitar roturas en sus mecanismos por el hielo.

Después callejeamos por el centro, aprendiendo que la mayoría de calles han tenido diversos nombres, llegando a ser hasta 6. Atravesamos de nuevo la Rue Sainte-Catherine, pero muy brevemente, para volver a perdernos por estas calles estrechas de Burdeos hasta llegar a la inmensa Catedral. Lo curioso del templo, así como de otras iglesias de la zona, es que el campanario está separado del edificio principal, y ¡son tan bonitos o más como estos últimos!

Entramos dentro de la Catedral de manera gratuita. En Francia las iglesias son del Estado y son de libre acceso (cosa que en el resto del mundo ya no pasa). Y seguidamente pasamos a ver la fachada del Ayuntamiento, que en su día fue el palacio del arzobispo.

Lugares que no deberían pasar desapercibidos

Caminando llegamos hasta la librería Mollat, que es probablemente la librería más grande de Francia. En ese momento no entramos, pero sí la visité después y me pareció una maravilla. Por ponerle una pega, no tenían demasiados libros en versión original. Lo que más me llamó la atención fue que en muchos libros había unas anotaciones/post-its de personas que habían leído ese libro y lo recomendaban. ¡Me pareció genial!

Librería Mollat Burdeos

La mejor manera de vender un libro: ¡a través de las recomendaciones de otros lectores!

Muy cerca de aquí llegamos hasta el triángulo del lujo, donde se encuentran todas las tiendas de marca de la ciudad, y donde se siente el espíritu de Goya. No es que haya un fantasma por ahí, sino que, en primer lugar, aquí encontramos la casa donde murió. Se reconoce porque tiene una placa conmemorativa y ahora es el instituto Cervantes. En segundo lugar, en este barrio se encuentra la iglesia de Notre Dame, donde se celebró su funeral. Una estatua de él mismo le recuerda a la puerta del templo.

El recorrido terminó a las puertas de la ópera. Acto seguido, me volví a perder por las callejuelas para buscar esas fachadas tan bonitas que me encantan de Francia, con sus tiendas antiguas y monísimas.

El Burdeos menos formal

Volví caminando al hostel, que es el único que hay, Hostel 20. Pese a ser caro para lo que es, ofrecía lo que siempre busco en un hostel: limpieza, buena situación y… ¡gente viajera! Conocí a dos australianos, que no se conocían de nada 30 minutos antes, y salimos a tomar algo. Y de esa manera tan simple comenzó la locura del fin de semana.

Al día siguiente coincidió que los tres estábamos apuntados al mismo tour de vinos, así que lo pasamos muy bien durante la visita a los Chateaux de la región del Médoc. Visitamos las bodegas del Chateaux La Tour Carnet y del Chateaux Haut-Breton Larigaudière. En ellas catamos 4 vinos tintos diferentes y pudimos comprar una botella para beber esa misma noche. ¡Ni qué decir tiene que los vinos estaban riquísimos!

Bodega de vino de Burdeos

Una de las bodegas que visité. Curiosamente, en las dos pintan los barriles de rojo en su parte media, para evitar que las gotas de vino se vean y resulte poco estético. Estos franceses…

Y por supuesto, después salimos de fiesta. A la hora de salir, en Burdeos hay muchos bares de estilo irlandés e inglés. De todos los lugares donde estuve, recomiendo dos. Por una parte, el Charles Dickens es una taberna inglesa, bastante concurrido en la noche del viernes. Por otra, La Plage es la macrodiscoteca de la ciudad. Nunca antes había visto una discoteca igual. Tiene 7 salas enormes con diferentes tipos de música. ¡Cuando entras parece un macrofestival! Además, la entrada era gratuita el sábado noche. Lo que menos me gustó fue que la bebida era muy cara (10€ por un tercio de cerveza – que al menos era artesanal), y también que no dejan entrar con bolso por medidas de seguridad, así que solo pude llevar mi tarjeta de crédito, lo cual es un peligro…

Dulces típicos

Por cierto, a la hora de comer en Burdeos te puedes dar un auténtico festín porque se come muy bien. Además, hay muchas chocolaterías, pastelerías y cafés, y no puedes dejar de probar los canelés, unos pequeños bizcochos aromatizados con vainilla muy ricos. Y si vas en Reyes, como yo, podrás probar el roscón de Reyes francés (la Galette des Rois), ¡que también esconde la figurita!

Canelé, Burdeos

El típico dulce de Burdeos se toma con un chocolate calentito

Y así se pasó el fin de semana largo de Reyes. Con un autorregalo muy bien aprovechado y dando la bienvenida al 2017 de la mejor manera posible: ¡viajando, conociendo gente y pasándolo muy bien! 🙂

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4 ideas sobre “2 días en Burdeos: mi viaje autorregalo de Reyes

  • Alberto (Notas de un viajero)

    Hola Estela!!

    Eso sí que es una buena forma de comenzar el año, primer puente, primer viaje. Yo estuve, hace ya casi diez años, una semana por la zona dando algún concierto con el grupo que tenía. Me pareció una ciudad realmente bonita y los vinos… bueno, comprobé en las bodegas que no tengo mucho paladar para ello porque los que más me gustaban eran los más baratos, jejeje.

    Un abrazo.

    • estelamgm Autor

      Hola Alberto!
      jajaja cuando uno es joven no sabe apreciar lo bueno ;). Deberías hacer un remember e ir de nuevo, a ver si es verdad eso que dicen de que el vino mejora con los años 😛
      Saludos!

  • Elvira Galindo

    ¡¡ Menudo autorregalo te agenciaste !! Recuerdo que visité Burdeos hace muchos años cuando empezábamos con nuestra bodega porque los vinos de esa zona son muy buenos. He leído con atención tu relato para ver si recordaba algo. Lo que sí me ha venido a la memoria es el precioso puente y la silueta dela torre de la catedral de Sant Michel porque allí hicimos fotos. A estas horas de la mañana también me tomaría un chocolate con unos canelés. Saludos cariñosos, estela viajera.