Viajar sola por Canadá en transporte público

Cuando alguien prepara un viaje por Canadá, piensa automáticamente en moverse en coche. Es cierto que hay muchos lugares retirados a los que es difícil llegar si no se tiene vehículo, pero eso no significa que sea imposible. El objetivo de este post es demostrarte que se puede recorrer Canadá en transporte público y, además, hacerlo sola. Porque sí, ¡lo logré! 

Y es que no me quedó otra. Estaba dispuesta a alquilar un coche, pero cuando vi los precios tuve que descartarlo. 3 semanas de alquiler entre Edmonton y Vancouver costaban 1.000 dólares (sin contar la gasolina). No me hizo falta valorarlo mucho, ya que decidí enseguida que ese dinero me serviría para cubrir muchos otros gastos durante las tres semanas de viaje.

Así pues, sin coche, me tocó investigar las conexiones entre los lugares que quería visitar, y no fue fácil. Por una parte, no encontré mucha información en internet porque la mayoría opta por alquilar vehículo. Por otra, había lugares a los que no llegaba el transporte público.

Finalmente tomé muchos medios de transporte diferentes, lo que me encanta. Viajar en transporte público no solo es mucho más barato, sino que es mucho más respetuoso con el medio ambiente. También te muestra la realidad del destino, y lo mejor es que te permite conocer a una gran variedad de personas, tanto viajeras como locales.

Además de contarte qué transportes utilicé, en este post encontrarás las historias de algunas de esas personas con las que me crucé. ¡Espero que te sirva de ayuda para planificar tu viaje y que te motive a utilizar el transporte público!

Canadá en tren

Después de pasar unos días en Edmonton, quería adentrarme en las Montañas Rocosas. Para llegar hasta Jasper, mi punto de partida, tenía dos opciones claras: un autobús con un horario muy malo (salía de Edmonton a las 00:00 y llegaba a Jasper de madrugada), o un tren. Para éste último tenía que madrugar, pero no importaba, ya que llegaría a Jasper a las 13:00 horas y tendría toda la tarde para explorar el pueblo. Era una opción muy buena y lo reservé.

Canadá en transporte público
Así es el vagón cafetería de un tren de Canadá. Digamos… ¿Vintage?

A eso de las 05:30 sonó el despertador. Recogí la mochila y tomé un taxi desde el hostel hasta la estación de tren (que estaba donde Cristo perdió las alpargatas). El tren salía a las 7 de la mañana y había que estar con tiempo. Y vaya si estuve con tiempo.

Al ir a hacer el check-in, el hombre de Via Rail, la compañía, me dice que el tren trae un retraso de 7 horas debido al tráfico ferroviario. “Puede ser incluso más”, advertía. Me dio la opción de cancelar el billete, pero sin otra alternativa más que el bus de medianoche, y lejos del centro de la ciudad, no me quedaba otra que esperar el retraso.

Haciendo amigos canadienses

No estaba sola. Allí estaba Bárbara, una mujer de unos 50 años de Victoria, British Columbia. Le pareció maravilloso que hubiera decidido viajar a Canadá desde tan lejos y pasamos el tiempo contándonos nuestra vida. Vuelvo de visitar a mi hija en Cold Lake y no entiendo qué hace ahí. Sí, tiene un buen sueldo, pero sé que no es feliz. No se puede ser feliz en un lugar tan frío. En cambio, Victoria… ¡es tan bonito y cálido! Siempre intento convencerla de que se venga a vivir conmigo, y más ahora que ha tenido un bebé. Es inútil, ella prefiere ese dinero que nunca se va a gastar porque allí no hay nada que hacer“.

Las horas pasaban. La compañía de trenes nos puso desayuno y después pizza para comer, pero el tren no aparecía. Más y más gente iba llegando a la estación a la hora que se suponía que vendría el tren, así que el círculo se iba ampliando: la pareja de Toronto, la familia de Ottawa… Si algo bueno tuvo el retraso del tren, es que pude conocer a estas personas y comprobar que era verdad aquello de que los canadienses son muy agradables. Todos hablaban con todos y nadie se enfadaba por el retraso. Era como si hubieran cultivado durante toda su vida el arte de la paciencia.

El tren finalmente llegó 13 horas más tarde de lo que se suponía debía haberlo hecho. Llegué a Jasper a las 3 de la mañana. Era inútil reclamar, ya que al comprar el billete aceptas sus condiciones de no recibir compensación por retraso. Al parecer los trenes de pasajeros siempre van tarde porque los de mercancías (que son los que hacen dinero) tienen prioridad. Te diría que evites viajar por Canadá en tren, pero en realidad, si tienes todo el tiempo del mundo, te animaría a probar la ruta entre Toronto y Vancouver. Son 4 días de viaje por paisajes, dicen, maravillosos.

Canadá en coche (de otros)

Ya en Jasper había dos lugares a los que quería ir sí o sí, y para ello necesitaba coche. Existía la alternativa de contratar tours, pero decidí dejarlo como última opción.

Dejé un mensaje en Couchsurfing buscando a gente que estuviera esos días por allí y que tuviera un hueco en su coche. Y ¡bingo! Evelyn, de Bélgica, me respondió. Quedamos al día siguiente para ir al Mount Edith Cavell y ver las praderas y el famoso glaciar de esta montaña.

Angel Glacier Jasper
Éste es el Mount Edith Cavell, con su glaciar en retroceso y el lago que recoge sus aguas. Paradójicamente, mientras el calentamiento global hace desaparecer esta maravilla, solo se puede acceder a ella en coche :/

Evelyn había montado un negocio por su cuenta en Bélgica en el que ayuda y asesora a mujeres que se toman una excedencia en el trabajo para viajar (¡lo que me parece una idea genial!). Trajo dos compañeras más para la excursión: Helen, una canadiense que estaba pasando las vacaciones conociendo más su región, y Theresa, de Viena, que estaba aprovechando los meses de pausa de la universidad para viajar. ¡Ni qué decir tiene que el día fue muy divertido en compañía de otras mujeres viajeras “solitarias” como yo! 

Haciendo autostop

Tanto a Helen como a mi nos quedaba pendiente ir al Maligne Valley. Este valle es uno de los más conocidos de las Rocosas por el cañón y el lago que le dan nombre. No teníamos manera de ir, y Evelyn (y su coche) tenía otros planes. Un poco animadas por Theresa, que ya lo había hecho, y el dueño de mi hostel, que me dijo que funcionaba muy bien, decidimos hacer autostop. Después me enteré de que era ilegal, pero nadie nos arrestó, así que todo bien 🙂 .

Nada más salir del pueblo paró una pareja con una autocaravana que ¡resultaron ser vascos! Eran los primeros españoles que me encontraba y me hizo mucha ilusión. No recuerdo sus nombres, pero sí que eran muy simpáticos y que hicieron un gran esfuerzo por hablar inglés para que Helen entendiese. Fuimos hasta el Maligne Lake, el lago al final del valle, y en el camino paramos en el Medicine Lake.

Lake Medicine incendio
El Medicine Lake tenía un aspecto un tanto tétrico debido a los incendios

A la vuelta nos recogió una pareja de mexicanos muy buena onda. Nos contaron que en la ida habían visto un oso, pero al pasar por el mismo lugar éste ya no estaba. Nos quedamos con ganas de ver al oso, pero a cambio recibimos una invitación para visitarlos en México si alguna vez pasamos por allí.

Canadá en tour

Tocaba recorrer la Icefields Parkway, una de las carreteras más bonitas del mundo, y no quería perderme las atracciones estrella que hay a lo largo de sus 200 kilómetros de espectacular recorrido. Sin coche, parecía difícil poder acceder a estos lugares, ya que los autobuses que cubren el trayecto entre Jasper y Banff no hacen paradas turísticas.

De nuevo intenté encontrar en Couchsurfing a gente que fuese a hacer este recorrido visitando las atracciones y que tuviese sitio en su coche. Pero esta vez la suerte no me acompañó. Me quedaba una única opción: realizar un tour. En un principio lo había descartado porque son algo caros y no llegaban a todos los lugares que quería ir. Pero al no quedarme otra alternativa, simplemente me dediqué a disfrutarlo.

Este tour de Sundog hacía las veces de transporte. No volvía a Jasper, sino que su destino era Banff o Lake Louise (podías elegir donde quedarte, y me quedé en este último). Además, visité 4 de los lugares en mi lista de cosas por ver en la Icefields Parkway: las cascadas Athabasca Falls, el Glaciar Athabasca, el Glacier Skywalk (una plataforma con suelo transparente suspendida a más de 300 metros del suelo) y el Lago Bow. La verdad es que estuvo bastante bien, pero me dolió pagar los 225 dólares que costaba (unos 150€).

Athabasca Falls, Icelfields Parkway
Las cascadas que produce el río Athabasca son todo un espectáculo

Canadá en shuttle

La idea de quedarme en Lake Louise era por ver dos de los lagos más maravillosos que existen no solo en Canadá, sino en el mundo entero. El Lake Louise, que da nombre al pueblo, y el Lake Moraine, un gran sueño viajero de toda mi vida.

Para llegar al primero hay un shuttle gratuito desde el centro del pueblo. ¡No me digas que no es una maravilla! Para el segundo el shuttle gratuito solo funciona en temporada de otoño que es cuando acude más gente a ver el cambio de color de los árboles. Aún así, existe un shuttle de pago (30 dólares ida y vuelta) cada dos horas.

Lake Moraine, Canada
Éste es el Lake Moraine. ¿Alguna vez has visto un lago tan azul?

Conociendo momentáneamente la otra Canadá

Tomé el shuttle de pago al Lake Moraine. Fui la única pasajera de la mañana, así que estuve conversando todo el trayecto con el conductor, de origen indio. Como todos los indios nativos de América, no lo tuvo nada fácil a la hora de ganarse la vida y sentirse uno más, y eso que estamos hablando de Canadá, uno de los países más igualitarios del mundo.

Mis hijos ya no tienen los problemas que yo tuve. Han estudiado, y mi hija ahora tiene una casa y una familia. Las cosas están cambiando, afortunadamente, pero sigue habiendo una separación porque la mayoría de los nuestros viven en comunidades apartadas de las ciudades“. Me contaba también que desde que trabaja conduciendo este shuttle es feliz porque conoce a gente de todo el mundo y eso le proporciona muchos conocimientos.

Después de conocerle me quedé con muchas ganas de ir al norte de Canadá y conocer más de cerca a las comunidades que provienen de los antiguos primeros pobladores. También tuve contacto con la herencia india en la zona de Squamish y Whistler y creo que es muy interesante conocer su cultura y cómo vivían en armonía con la naturaleza antes de la llegada de los conquistadores.

Nación Squamish
Squamish, con el Stawamus Chief de fondo, el fiordo Howe Sound y la cultura de los antiguos pueblos representada en totems

Hacia Banff, gratis

Al día siguiente seguía mi camino hacia Banff y ¡sorpresa! El recorrido, de una hora, puede hacerse de forma gratuita (cortesía del Parque Nacional de Banff) en un autobús lanzadera que conecta los dos pueblos cada hora. En este link tienes toda la información. Repito: ¡es absolutamente gratis! 

Canadá en autobús urbano y autocar

Para moverse por las ciudades un poco más grandes está muy bien tomar el autobús urbano. Por ejemplo, en Vancouver puedes sacarte un pase de un día para varias zonas por 10 dólares, que puede parece un poco caro, pero se amortiza porque es muy grande.

En lo que quiero poner el foco es en el trayecto entre Banff y Canmore. Son dos pueblos separados por unos pocos kilómetros que se recorren en 25 minutos. Como están tan cerca, los autobuses urbanos de la empresa Roam cubren la ruta y solo cuesta 2 dólares el trayecto.

Para el resto de rutas, ya en British Columbia, utilicé los autocares de la empresa Greyhound. Tienen muchas líneas por todo Canadá, precios competitivos y wifi y enchufe para cargar tus baterías. ¡Muy top!

¿Cuánto cuesta viajar por Canadá en transporte público?

Como ves, salvo el tour de la Icefields Parkway, el resto de desplazamientos fueron gratis o bastante económicos. Así pues, ‘recorrer Canadá en transporte público es una gran idea! En total me gasté unos 400€ en transporte en 24 días (tour, autocares, buses urbanos, tren…). ¡Nada que ver con los 1.000 dólares + gasolina que hubiera pagado si hubiera alquilado coche!

Para que no tengas ningún problema, te recomiendo viajar con seguro de viajes. Yo te recomiendo que eches un vistazo a los seguros de Mondo, entre los que hay un seguro de cancelación que te vendrá muy bien para el transporte y el alojamiento. Además, tienes un 5% de descuento en tu seguro si lo reservas a través de Viajes e ideas 🙂 .

¿Te imaginabas viajar por Canadá en transporte público de esta manera? ¡Te animo a que en tu próximo destino te decantes por esta forma de viajar!

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