Un día en Guimaraes, donde nació Portugal

Si hay un lugar en el que los portugueses están orgullosos de su patria, ese es Guimaraes. Y es que en esta pequeña ciudad del norte del país empezó todo: aquí nació Portugal. Así lo dice un cartel en los restos de su muralla y así lo dice la historia, escrita entre los muros de su castillo, sus palacios y casitas que resisten muy bien el paso de los siglos. ¿Te apetece conocerla?

Portugal nació en Guimaraes

El nacimiento de Portugal se remonta al siglo XII, en plena Reconquista. El caballero Enrique de Borgoña era uno de los mejor posicionados al lado del rey de León en la lucha y acabaría casándose con la hija de éste, Teresa de León. Se convirtieron en condes de Portucale, uno de los condados por entonces del Reino de León, y tuvieron muchos privilegios e independencia. Tuvieron un hijo, Alfonso Enriques, y tras la muerte del conde, Teresa de León ejerció de regente aprovechando esa mano ancha de León y autoproclamándose reina de Portugal. Se alió con personalidades de Galicia, poniendo en su contra a los nobles portucalenses y su propio hijo. Éste se rebeló contra su madre y en 1128 se enfrentaron en la Batalla de San Mamede, en los alrededores del castillo de Guimaraes. Alfonso ganó la batalla, expulsó a su madre y aprovechó para declarar el condado como territorio independiente. Unos años más tarde sería reconocido como el I Rey de Portugal.

Guimaraes
Aquí nació Portugal, por si no quedaba claro 🙂

Pasear por Guimaraes es respirar aquella historia. No faltan los monumentos ni las menciones al primer rey y a los condes de Portucale. Pero más allá de aquellos tiempos, la ciudad fue siempre una importante plaza estratégica y centro de comercio y de la vida de la región. El centro histórico está increíblemente bien conservado, con palacios y casas de diferentes épocas que resisten el paso del tiempo, resquicios de muralla y conventos e iglesias que dan cuenta del poder religioso de la Edad Media que llega hasta hoy día.

Dio la casualidad de que visité varias de las iglesias en plena misa y estaban llenas. Me encontré con una procesión por las calles, y después con una señora que me dio dos tréboles (uno de 4 hojas y otro de 5) “porque Dios quiere que tengamos suerte”. Más tarde, también con un grupo de chicas adolescentes que andaba repartiendo panfletos sobre cómo la iglesia es la solución a todos los problemas. Y la verdad, me sorprendió mucho que todo ello pasara en la misma tarde, ya que hacía mucho tiempo que no me encontraba con un lugar en el que la religión tuviera tanto peso en el día a día.

Qué ver en Guimaraes

Ritos y creencias de la vida cotidiana aparte, Guimaraes es una de esas ciudades que te asombra a cada paso, de esas en las que no puedes guardar la cámara de fotos porque cada rincón tiene algo bonito. Es, de hecho, Patrimonio de la Humanidad y en este post recojo los lugares más significativos para que tú también puedas organizarte una visita de un día a la ciudad donde nació Portugal.

Castillo de Guimaraes

Existe la creencia de que aquí nació Alfonso Enriques, pues el castillo era la residencia de los condes de Portucale. Se conserva muy bien, incluso su Torre del Homenaje, bien emplazada en el centro con la bandera de los condes, una cruz azul sobre fondo blanco. Se puede visitar, ya que se ha convertido en un pequeño museo con la historia de Portugal. En sus inmediaciones se encuentra también la pequeña Iglesia de San Miguel. Se dice que en ella fue bautizado el I rey de Portugal, pero también se pone en duda porque la iglesia podría ser posterior al siglo XII.

El castillo de Guimaraes puede visitarse a diario, entre las 10:00 y las 18:00, y la entrada cuesta 2 euros. Los domingos y festivos es gratis hasta las 14:00.

Palacio duques de Braganza, Guimaraes
El Palacio de los duques de Braganza con el castillo de Guimaraes al fondo

Palacio de los duques de Braganza

Desde el castillo se divisa este imponente edificio, y es que están al lado. Pese a ello, nada tiene que ver con la historia del castillo y el primer rey de Portugal, sino con los duques de Braganza, de ahí su nombre. Alfonso Barcelos, I duque de Braganza (no confundir con el I rey de Portugal, Alfonso Enriques), hizo construir este palacio en 1420 para que fuese su residencia con Constanza de Noronha, su amante.

Cuando ésta murió en 1480, el palacio quedó deshabitado y en ruinas. No fue hasta el siglo XX que se restauró por orden del dictador Salazar para convertirlo en residencia oficial. Es evidente que se ha remodelado prácticamente en su totalidad. Las piezas que se encuentran en el interior no son del siglo XV, sino de épocas posteriores, aunque se ha hecho un gran esfuerzo por replicar cómo podría ser un palacio de estas características en aquellos años. Con todo, no deja de ser una visita muy interesante en Guimaraes.

Abre todos los días de 10:00 a 18:00 y la entrada cuesta 5€. Si se hace la visita también del castillo, compensa comprar el billete combinado por 6€ para ahorrar un eurillo.

Rua Santa María

Para llegar desde la zona del castillo de Guimaraes y el palacio de los duques de Braganza hasta el centro de la ciudad se puede pasear por la rua Santa María. Como tantas otras calles del centro de la ciudad es un placer caminar por ella, disfrutando de las bonitas fachadas de las casas, de sus tiendecitas y de otros edificios llamativos, como el ayuntamiento. Antiguamente era el convento de Santa Clara y es posible visitar de forma gratuita el claustro durante los días laborables.

Largo da Oliveira

Al final de la calle se llega hasta otro de los puntos históricos de Guimaraes: la iglesia de Nuestra Señora de la Oliveira. En este lugar se fundó un convento en la época en la que se construyó el castillo de Guimaraes. Más tarde, Alfonso I, rey de Portugal, mandó construir esta iglesia.

Pero el lugar no es solo interesante por la iglesia, sino que esta plaza, junto con la de São Tiago, contigua, es una de las más animadas de Guimaraes. Está llena de restaurantes y terrazas y es uno de los lugares con más opciones para comer y tomar algo.

Praça São Tiago, Guimaraes
Las animadas plazas del centro de Guimaraes además conservan su arquitectura tradicional

Largo do Toural

Fuera del recinto amurallado de Guimaraes, esta amplia plaza es también muy animada. Antiguamente aquí se encontraba la puerta principal de la ciudad y en este lugar se realizaban ferias de ganado. Hoy en día es estéticamente muy bonita, con muchos edificos similares decorados con los típicos azulejos portugueses y muchos pequeños comercios en los bajos. A escasos metros de aquí se sitúa el trozo de muralla con el letrero “Aqui nasceu Portugal” que te mostraba en una foto más arriba.

Zona de couros

También fuera del antiguo territorio amurallado se encuentra la zona de couros. Tradicionalmente la ciudad de Guimaraes fue conocida por su industria del cuero. En esta zona se encuentran los restos de las estructuras que se utilizaban para curtir el cuero antiguamente, aprovechando el paso del río por aquí. La municipalidad de Guimaraes está luchando porque se incluya esta zona dentro del perímetro declarado Patrimonio de la Humanidad, ya que constituye una tradición muy ligada a la ciudad (aunque hoy ya desaparecida) en un entorno muy singular, con callejuelas y casitas únicas.

Capilla de San Francisco e Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación

Muy cerca de la zona de couros se encuentran dos de las iglesias más bonitas de Guimaraes. La primera de ellas es la capilla de San Francisco. Es muy bonita por fuera, adornada con azulejos, y más aún por dentro. Además de toda la decoración renacentista, también se han utilizado azulejos que explican la vida del santo al que está dedicada. La otra es la de Nuestra Señora de la Consolación, de la que destaca la armonía de sus dos torres. Llama especialmente la atención por situarse al final de unos bonitos jardines, los de la avenida de Brasil.

Iglesia Consolación, Guimaraes
El conjunto entre la iglesia y el jardín es muy bonito, y además se puede divisar la Penha detrás

La Penha

La Penha o Peña es una colina cercana a la ciudad. De hecho, la que se ve detrás de la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación. En lo alto se sitúa el santuario de Nuestra Señora de la Peña y también unos jardines muy bonitos por los que pasear con unas buenas vistas de Guimaraes. También hay algunas grutas con capillas repartidas por todo el parque.

Para subir lo más recomendable es tomar el teleférico, que es una atracción en sí misma. Son casi dos kilómetros de recorrido salvando un desnivel de 400 metros, con unas vistas espectaculares a medida que se va subiendo a lo alto de la colina. Abre entre las 10:00 y las 19:00 (20:00 los fines de semana) y el billete cuesta 5€ por persona ida y vuelta. Puede parecer un poco elevado para los precios de Portugal, que acostumbran a ser más baratos, pero el trayecto es bastante largo y de otra manera se tardaría muchísimo más tiempo.

¿Cómo llegar a Guimaraes?

Guimaraes se sitúa muy cerca de Oporto, a poco más de 50 kilómetros. Ambas ciudades están conectadas por autovías, por lo que se puede llegar rápido en coche por la E1 y A7. También está muy cerca de Braga, conectadas por la N-101.

Por cierto, si necesitas reservar tu vuelo a Oporto o alquilar un coche, te recomiendo echar un vistazo a Skyscanner, mi buscador de referencia para comparar precios en transporte. También existen muchas opciones para llegar en autobús, principalmente con la empresa Rede Expressos que también tiene el transfer Get Bus que llega directo desde el aeropuerto de Oporto por 8€.

La opción más barata es el tren, aunque tarda hasta una hora y media desde Oporto con la línea de Guimaraes de la red de cercanías. El billete se compra en la estación de São Bento, en las máquinas de Comboios de Portugal.

No te olvides tampoco de reservar tu alojamiento en Guimaraes ni de contratar tu seguro de viaje. ¡Nunca sabes cuándo te puede hacer falta!

Como ves, es muy fácil llegar hasta Guimaraes y es una ciudad perfecta para una visita de un día. ¿Te animas a visitarla?

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