Qué ver y hacer en una ruta por el Alentejo portugués

Tres cosas son las que caracterizan al Alentejo portugués: sus paisajes de colinas repletas de alcornoques y olivos, sus pueblos blancos perfectamente conservados coronados por castillos medievales y su variada y rica gastronomía, mucho más allá del bacalao. Y es por eso que me resulta muy curioso que este destino, con rincones tan bonitos y llenos de sabor, esté tan vacío. No hay apenas turistas, algo que en realidad es de agradecer. Te sientes como una descubridora y no puedes evitar pensar que eres una privilegiada por disfrutar de ese sitio con calma, sin colas ni nadie que se interponga entre ese paisaje de postal y tu cámara.

Conocer lugares así es una suerte y más si lo haces con un equipazo como el de #TravelBloggersEuropcar. Recorrí el Alentejo con Iosu y Alberto, de Mochileros TV, Vir, de 365 Sábados Viajando, Isa, de Rumbo a Nigeria, y Sergio, de Nada Incluido, metidos en una furgoneta de Europcar durante 4 días, compartiendo kilómetros, risas y sorpresas. El viaje fue una gran oportunidad de ‘desvirtualizar’ a la mayoría de ellos y de conocer a grandes personas y viajeros que automáticamente se convirtieron en amigos. Ninguno conocíamos el Alentejo, así que fue un descubrimiento en toda regla.

Europcar
La furgoneta del #TravelBloggersEuropcar

Si tú tampoco conoces esta zona, voy a intentar con este post que entre en tus próximos planes para viajar. Y es que disfrutar del Alentejo, ahora que aún no está masificado, es un auténtico lujo.

¿Dónde está el Alentejo?

El Alentejo es la región más extensa de Portugal y ocupa gran parte del centro y sur del país. Si nos fijamos en España, sería la parte pegada a la frontera con Extremadura y parte de Andalucía y, de ahí, hasta el Atlántico. Más al sur solo quedaría el Algarve. Prácticamente, el Alentejo es un tercio de la superficie de Portugal y, pese a su extensión, es una de las zonas con menor población.

Sus castillos medievales dan cuenta de la importancia de la región en el pasado, pero el presente está marcado por la despoblación, igual que ocurre en muchas zonas del interior en España también. Los jóvenes emigran a otras zonas de Portugal o al extranjero, y los que se quedan siguen sacando a flote las ocupaciones tradicionales, que son el corcho, el mármol y las aceitunas, a los que ahora se va sumando, poco a poco, el turismo.

Al ser una región tan extensa, en el Alentejo se puede hacer prácticamente de todo. Desde visitar villas medievales, hasta darse un baño en la playa, realizar catas de vino, rutas de senderismo o practicar turismo activo. Nosotros en cuatro días no pudimos hacerlo todo (ni mucho menos, recorrer todo el Alentejo), pero sí disfrutamos de algunas de estas actividades.

Descubrir Marvão y su castillo

Dentro del Parque Natural de la Sierra de São Mamede (o San Mamés) se encuentra la pequeña villa de Marvão. ¡La primera sorpresa con la que nos encontramos en este viaje! Se trata de un lugar habitado desde la época romana, con una posición estratégica que lo convirtió en la Edad Media en una importante plaza para defender Portugal de Castilla.

Aún conserva (y muy bien) su muralla, a través de la que se accede a estrechas calles empedradas, con casitas de un blanco impoluto. Algunas de ellas están adornadas con flores, otras cuentan con vestigios del pasado en sus fachadas, y todas ellas crean rincones de postal a cada paso. De lo mejor que se puede hacer en Marvão es callejear hasta llegar al castillo. Desde sus murallas y su torre se tienen unas vistas impresionantes del Parque Natural. ¡Es especialmente bonito al atardecer!

Castillo de Marvão, Alentejo
El castillo de Marvão es uno de los monumentos más importantes de todo el Alentejo

¿Dónde comer y dormir en Marvão?

Para comer con buenas vistas hay que irse a pocos kilómeros de Marvão, a la vecina Portagem. Allí se encuentra el Hotel Sever Rio, que cuenta con un restaurante donde se come de lujo. Desde su terraza, a orillas del río Sever, se divisan Marvão y su castillo en lo alto de la colina. En los platos, cocina típicamente alentejana y portuguesa, como el bacalao, las setas o la carne a la brasa, y en las copas, vinos de la zona y cerveza artesana.

Restaurante Sever, Alentejo
Riquísima comida con fantásticas vistas en el restaurante del Hotel Sever Rio

En otra localidad cercana, Alpalhão, encontramos otro hotel muy bueno con una cocina de gran calidad también: el Hotel Monte Filipe & Spa. Las habitaciones son muy espaciosas y decoradas de forma actual, y el hotel cuenta con un spa muy bien equipado (lástima que no hubo tiempo para probarlo). El restaurante ofrece platos típicos del Alentejo, con productos locales y de temporada, muy bien hechos y presentados.

Hotel Monte Filipe, Alentejo
El Hotel Monte Filipe es de los más completos del Alentejo

Asombrarnos con la arquitectura de Elvas

Siguiendo en la frontera con España se encuentra Elvas, a apenas 15 kilómetros de la ciudad de Badajoz. ¡Otra sorpresa mayúscula! Declarada Patrimonio Mundial en 2012, cuenta con varios fuertes defensivos y unas murallas con baluartes muy bien conservadas que indican que fue una plaza estratégica importante. Uno de estos fuertes es el de Nuestra Señora de Graça, algo retirado de la ciudad, sobre una colina, y que conserva en muy buen estado su arquitectura original, sus baluartes, murallas y edificios principales.

También fuera del recinto amurallado de la ciudad se encuentra el acueducto de Amoreira. Cuenta con 8,5 kilómetros de longitud y más de 800 arcos y, aunque es muy impresionante, lo siento, pero el acueducto de Segovia es mucho más bonito 😛 (para el que no lo sepa, soy de Segovia). Para entrar a la ciudad, se puede seguir el acueducto hasta acceder a una de las puertas de la ciudad, la de la Esquina, en uno de los baluartes defensivos. Se pasa por un arco formado en la Capilla de Nuestra Señora de la Concepción y se llega hasta la calle 14 de Janeiro, desde la que comenzar la ruta por el centro histórico de Elvas.

Acueducto de Elvas, Alentejo
¿Con qué acueducto te quedas, con el de Elvas o el de Segovia? 😛

Entre los puntos más destacados están su castillo, en el que se puede pasear por sus almenas para ver las vistas de los alrededores, y la Plaza de la República. Aquí se encuentra el ayuntamiento de Elvas, así como la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y unas letras muy instagrameables que dicen I love Elvas.

Tampoco hay que perderse la plaza donde están el Arco de Santa Clara y el Pelourinho, una columna de piedra en la que se ajusticiaba antiguamente a los ladrones y condenados. Muy cerca de aquí está el mercado municipal, donde encontrar productos locales, como verduras, quesos y aceitunas, y a muchos españoles que cruzan la frontera para comprar aquí productos más baratos.

¿Dónde comer y dormir en Elvas?

En una ciudad con tanta historia como Elvas no podía faltar un lugar como el Hotel Santa Luzia, que fue la primera posada de Portugal, abierta en 1942. Además de hotel es restaurante, y desde entonces preparan un bacalao dorado que está para chuparse los dedos. De hecho, este plato nació aquí, así que ¿qué mejor lugar para probarlo?

Asistimos a un show cooking en el que el chef Vicente Grenho nos explicó cómo prepararlo. Es muy rápido y sencillo de hacer. Primero se calienta aceite de oliva en la sartén y se le añade el bacalao desmigado para que vaya dorándose. A continuación se echa patata cortada finita en tiras, tipo patata paja y, para terminar, el huevo con pimienta negra. Se mezcla todo en la sartén y ¡listo! Para acompañar, nos sirvieron también un vasito de gazpacho y paté de aceituna.

Hotel Santa Luzia, Alentejo
El chef del restaurante del Hotel Santa Luzia haciendo el show cooking del bacalao dorado

Otro lugar donde dormir muy bien en Elvas es el Hotel Dom Luís. Con una decoración sencilla y minimalista, las habitaciones tienen vistas a la piscina o al acueducto de Amoreira. El hotel se sitúa justo frente al monumento, en el lugar donde es más espectacular. ¡No siempre es fácil tener una habitación con vistas!

Pasear por la ciudad alta de Estremoz

Estremoz se sitúa a apenas 40 kilómetros al oeste de Elvas. Cuando te vas acercando a la ciudad, en la carretera se ven impresionantes canteras, y es que esta zona es conocida por su mármol. Los edificios más importantes están construidos de este material y dan a la ciudad un toque muy elegante.

Entrando a la ciudad alta por el Arco de Santarém, lo primero que llama la atención es la gran torre de mármol blanco del antiguo castillo de Estremoz. Este punto es el más bonito de la ciudad, ya que además del castillo, en la plaza se encuentra el Paço de Audiencia. Con restos de una antigua iglesia y una galería porticada preciosa, hoy en día es el museo municipal.

Estremoz, Alentejo
Estremoz esconde rincones tan bonitos como éste

¿Dónde comer en Estremoz?

Dentro de esta ciudad alta se encontraba antiguamente la prisión de Estremoz. En ese edificio del siglo XVI se encuentra hoy día el restaurante A Cadeia Quinhentista, en el que se come muy bien. Pudimos probar varios entrantes, como unas verduras ligeramente rebozadas acompañadas con salsa de rábano picante o queso gratinado con orégano. Después tomamos un plato fuerte y muchos de sus postres, como la tarta marquise de chocolate o la pera gratinada en vino moscatel, y todo estaba muy rico.

Restaurante A Cadeia, Alentejo
En A Cadeia pudimos probar muchos platos de la cocina alentejana

Catar vinos en Monsaraz

Monsaraz no es otro pueblo fronterizo más, sino que es una pequeña joya entre esa cadena de ciudades y pueblos fortificados. No llega al millar de habitantes, pero es uno de los pueblos más bonitos de la zona. Entre otras cosas, por sus casitas blancas, sus calles empedradas, su antiguo castillo y las vistas que se tienen desde él de los alrededores. Además del verde de la dehesa del Alentejo, aquí se suma el espectáculo que crea la presa de Alqueva, formando un increíble lago en el río Guadiana.

Monsaraz, Alentejo
Las vistas desde el castillo de Monsaraz son impresionantes

Precisamente en esas aguas del Guadiana, en la presa de Alqueva, descansa un vino muy particular: el vinho da água de la bodega Ervideira. Se trata de un vino tinto que se sumerge a 30 metros de profundidad durante 8 meses para que adquiera un cuerpo y sabor particulares. Probamos también el mismo vino en versión “tierra”, es decir, el que ha estado en barricas en la bodega, y claramente hay una gran diferencia de sabor. ¡Mejor el vinho da água! Además, durante la cata que hicimos en su tienda, que por cierto es muy curiosa, ya que era la antigua escuela del pueblo, llegamos a probar hasta 8 vinos diferentes. A destacar, además del vino ya mencionado, el Invisible, un vino blanco que parece agua porque prácticamente no tiene color.

Ervideira, Alentejo
Así de felices acabamos después de la cata de los vinos de Ervideira XD. Pero recuerda, si bebes, no conduzcas. En este caso, Iosu se quedó de conductor 0,0

Realizar aquaturismo

El Alentejo tiene muchas posibilidades para practicar turismo activo, y una de ellas es en el río Seda. Aquí se puede practicar rafting con canoa, aquapedestre o hidrospeed con la empresa Azenhas da Seda. Además de las actividades de agua, cuentan también con un glamping super bien equipado y en un paraje natural muy bonito.

En nuestro caso probamos un barranquismo suave, caminando por el río, salvando algunos obstáculos con ayuda de cuerdas y saltando desde varios metros de altura desde rocas al río. ¡Toda una aventura con mucha adrenalina!

Azenhas da Seda, Alentejo
¡En acción! Tirándome al agua desde varios metros de altura durante la actividad con Azenhas da Seda. Foto de Mochileros TV

Adentrarse en el Bajo Alentejo

El Alentejo se divide en Alto y Bajo Alentejo y, aunque la mayor parte del viaje que hicimos estuvimos por la zona alta, también hubo tiempo de atisbar qué se puede ver por la zona más al sur. Los paisajes son igual de bonitos y las ciudades igual de interesantes. Beja es la primera ciudad del Bajo Alentejo y también cuenta con su castillo, numerosas iglesias y edificios históricos y monumentales.

¿Dónde comer y dormir en Beja?

En el centro de la ciudad se encuentra la Pousada de São Francisco de Beja. Situado en un antiguo convento que existe desde hace 800 años, este hotel y restaurante se ha adaptado a los tiempos para ofrecer a los huéspedes una estancia de lujo. Los techos son altos y abovedados, cuenta con lugares para el ocio, como la piscina, el billar o la biblioteca, y en el resturante predomina la cocina alentejana, con platos como la sopa de tomate o el cerdo ibérico con migas.

Pousada de San Francisco, Alentejo
Comer en un restaurante con tanta historia como la Pousada de São Francisco es una bonita experiencia para terminar un viaje por el Alentejo

Más al sur, a una media hora de Beja, en mitad del campo, aparece el Hotel Vila Galé Clube de Campo. Se trata de un resort que mezcla el turismo de naturaleza con el enoturismo, ya que está rodeado de los viñedos de la bodega Santa Vitória. El hotel está aislado, pero tiene de todo. Cuenta con piscinas, spa, restaurante buffet y diversas actividades para practicar un turismo más activo en los alrededores.

Vila Galé Clube de Campo, Alentejo
El Vila Galé es un resort rodeado de viñedos donde poder relajarse

¡Y así es el Alentejo! Una mezcla de paisajes preciosos, buena gastronomía y lugares para relajarse, porque no hay prácticamente turistas a tu alrededor. Si te has quedado con ganas de más, te invito a que te pases por mi Instagram para ver las fotos y las stories que subí durante el viaje. Desde tu móvil, encontrarás una story destacada llamada “Alentejo”. Además, en Twitter puedes ver todo lo que dio de sí el viaje a través del hashtag #TravelBloggersEuropcar.

¿Te he convencido para preparar las maletas e irte de viaje al Alentejo? 🙂


Este viaje fue posible gracias a la invitación de Mochileros TV tras el evento Birratour y a la colaboración de Europcar y Turismo de Alentejo. 

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